domingo, 26 de agosto de 2007

Una tormenta de verano


Lo de ayer fue espectacular. A las once de la mañana se hizo de noche. Se encendió el alumbrado público de toda la ciudad, activado por los sensores de luz. El cielo se entoldó. Una especie de gorra negra cubrió toda Zafra. Y empezó a diluviar. Me acordé de los documentos antiguos cuando dicen que llegó la noche en pleno día.

Hoy hablará la prensa ―casi siempre desmedida y lenguaraz― de cambio climático, pero no todo lo que ocurre es extraño. Aún hay fenómenos normales, aunque esta normalidad les haga menos atractivos para la venta. Una tormenta de verano, por ejemplo.


A Change of Scenery de Rob Gonsalves.