domingo, abril 26

Manifiesto MACC


Somos una comunidad de creadores que, desde el Mercado Atlántico de Creación Contemporánea (MACC), concibe la creación contemporánea como un ejercicio radicalmente distinto al del pasado y que nos exige nuevas responsabilidades artísticas y sociales.

La creación contemporánea no gira, como en las prácticas convencionales, alrededor del producto sino del proceso. La creación nos enfrenta más a un trayecto que a un resultado, más a un procedimiento que a una meta. En el arte y la cultura de comienzos del siglo XXI más que las obras o las piezas, importan las experiencias, los caminos. Más el cómo que el qué.

Ya no es significativa la disciplina que el creador practica, sino su actitud ante el proceso de creación. Da igual que sean las artes plásticas, el diseño audiovisual, la música, la arquitectura, las artes escénicas o la literatura; da igual que uno sea artista o artesano; que cree productos o propicie vivencias. Lo que importa es la actitud con que lo haga. Hoy, creador es quien hace pan o quien lo lanza al público en una perfomance. O ninguno de los dos.

La creación no es sólo el ejercicio individual del artista sino el talento colectivo de los grupos. Antes se entendía que el proceso creativo se limitaba a la acción del artista. Ahora sabemos que en ese proceso intervienen otros actores sin los cuales no hay creación. Porque el creador ya no está sólo frente a la obra. Su trabajo depende también del trabajo de los otros. No hay creación contemporánea si no admitimos esa interdisciplinariedad.

El reconocimiento de lo colectivo, del carácter colaborativo de los procesos de creación, nos obliga, incluso, a revisar el concepto de autoría, la noción de propiedad intelectual. Lo contemporáneo ha difuminado las fronteras entre el autor y el usuario, entre la creación y la función de lo creado.

La creación contemporánea no entiende de especialidades. En nosotros se hace evidente que el mestizaje y la diversidad es el argumento principal de la vida. La hibridación es consustancial a las nuevas tendencias creativas. Ni siquiera hay creadores para la cultura, sino desde la cultura.

El proceso artístico no es sólo estético sino ético. Para superar las crisis, como ésta que ahora nos preocupa, es necesario figurarnos lo que no existe. Y los creadores, acostumbrados a la imaginación, reclamamos nuestro papel como imaginadores del futuro. El creador tiene una responsabilidad ante los tiempos, aunque sea sólo la responsabilidad del presentimiento, de la visión que niega la evidencia. Porque si las certezas repiten modelos conocidos; los presentimientos, en cambio, proporcionan nuevas posibilidades.

El MACC ni es ni quiere ser un exhibidor de artistas; sino un exhibidor de procesos creativos. Con esa voluntad, y con la de seguir siendo punto de encuentro, proclamamos nuestra determinación de seguir encontrándonos aquí o en cualquier otro sitio del Atlántico.


Santa Cruz de Tenerife
25.abril.2009

viernes, abril 24

Desmontado el "piricuto" de Zafra


Ayer fue desmontado por orden del Ayuntamiento de Zafra el obelisco erigido hace 72 años en homenaje a Antonio Castejón, comandante franquista que tomó la ciudad en agosto de 1936. Esa aguja de piedra (llamada por la vecindad el pericuto o piricuto) ocultó durante años los 180 asesinatos cometidos en Zafra durante la guerra civil.
No puede haber banderías alrededor de esta decisión, pedida hace años por la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica, porque en Zafra los muertos de la represión fueron sólo de un bando. En el otro lado no hay nadie, sólo los asesinos de entonces, y en éste nos agrupamos todos los que defendemos la libertad de tener las ideas que cada uno quiera sin que te maten por ello.
En este final de abril (mañana, pasado, quién sabe) se cumplen 70 años que fue asesinado José González Barrero, alcalde de Zafra.
La fotografía -al fondo, la casa de mi juventud- es de José F. Gras

martes, abril 14

Presentación en Zafra del libro "Barrancos en la encrucijada de la guerra civil española"

El próximo viernes, día 17 de abril, se celebrará en Zafra la presentación del libro Barrancos en la encrucijada de la guerra civil española, de Maria Dulce Antunes Simões, editado recientemente por la Editora Regional de Extremadura. En el mismo acto se verá en público, también por vez primera en Zafra, el documental Los refugiados de Barrancos de Producciones Mórrimer.

La actividad, que está organizada por la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica “José González Barrero” y la Editora Regional de Extremadura, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Zafra y del Instituto de Bachillerato “Suárez de Figueroa”. Comenzará a las 21 horas en el Centro Sociocultural “Santa Marina” de Caja Badajoz y en ella estará presente la autora del libro, María Dulce Antunes Simões; uno de los integrantes de la Asociación Morrimer, Ángel Hernández; el alcalde de Barrancos, Antonio Tereno, y el director de la Editora Regional de Extremadura, Luis Sáez.

domingo, marzo 22

Libros, amigos y circunstancias




Cada libro supone una historia, pero no sólo la que contiene sus páginas sino la que explica que acabe en tu biblioteca. Cada libro llega a casa por una circunstancia, a veces casual, a veces resultado de un plan casi inevitable. Cada libro trae consigo una persona, casi siempre un amigo. En los últimos treinta días han entrado muchos libros en casa y cada uno ha traído su historia.

El primero lo conseguí, hace ya un mes, gracias a la web de la Librería Rodríguez de Madrid. Ángelus, la revista de poesía del Teologado Claretiano de Zafra, dedicaba su número 13 –de septiembre de 1960- a una Primera antología de poetas pacenses. Estoy intentando conseguir todos los números de esta revistita de poesía mística de mediados de siglo. Unos días después, Félix Lozano me regalaba en Mérida un libro comprado en la misma librería madrileña: República y toros (España 1931-1939).

A mi hermano Miguel Ángel le había hablado de las historietas del portugués
José Carlos Fernandes, que yo había conocido gracias a Javier Moreno Romagueras. A Miguel le gustaron tanto que quedamos en que el primero que diera con ejemplares consiguiera dos de cada una. El otro día se presentó en casa con La gran enciclopedia del conocimiento obsoleto, Las ruinas de Babel y Museo nacional de lo accesorio e irrelevante. También trajo de Cáceres los dos volúmenes de la Obra periodística y literaria de Antonio Otero Seco que han editado él y Paco Espinosa. Unos días después, Jose Gras me conseguía los dos volúmenes de Zafra Dinámica urbanística (1940-1995) del geógrafo Blas Toro Fernández, que hacía tiempo quería leer.

Aproveché un exceso de cupones de suscripción de El País para canjearlos por libros en la librería de debajo de casa: Partes de guerra, la selección de relatos sobre la guerra civil a cargo de Ignacio Martínez de Pisón; El internacionalismo moderno, un ensayo del economista y Nobel Paul Krugman; Hospital de Zafra. Apuntes para una historia, del ex concejal Juan Carlos Fernández Calderón, y Del no mundo, la poesía reunida de Juan Eduardo Cirlot.

En Sevilla, en la Feria de Industrias Culturales de Andalucía (FICA), reparé en un libro del stand municipal sevillano: Diego Martínez Barrio. Palabra de republicano. Una chica muy amable no tuvo inconveniente en regalármelo en nombre del ayuntamiento de Sevilla. Al día siguiente, en Madrid, en el homenaje a Ángel Campos del Círculo de Bellas Artes compré su poesía completa, La vida de otro modo, con prólogo de Miguel Ángel. Y unas horas después, en la mañana del sábado, visitamos la exposición del Instituto Cervantes Escrituras en libertad. Poesía experimental española e hispanoamericana del siglo XX y adquirí el catálogo.

Arturo Santos Unamuno trajo de Altea diez libros. En tiempos me había comentado que uno de sus pacientes de allí era un viejo republicano de 88 años, que se llamaba Federico Bravo Morata. ¡Qué sorpresa! El mismo cuyos libros de historia de España devoraba yo a los quince años. Me trajo ocho ejemplares de la monumental Historia de Madrid (que en total tiene veintitantos volúmenes), y dos títulos más: Guernica El impulso soberano y Franco y los muertos providenciales.

En la librería zafrense de Agustín Risco me hizo ilusión encontrar libros de Alianza Editorial marcados con pesetas. Me gasté cinco euros en dos ejemplares: la Antología fugaz de Mariano José de Larra preparada por Paco Umbral en 1979 y unos Opúsculos sobre el movimiento de la tierra de Alberto Elena.

Al entrar en el salón de actos donde se celebraba el Foro provincial de Cultura de Málaga, junto a las credenciales y las carpetas, entregaban un libro de relatos, La pereza de los días, de Miguel Fernández. Después, paseando por Málaga, entré en la exposición de Escultura y Obra Gráfica de AENA ARTE de la Universidad. Obras de Picasso, Miró, Chillida, Palazuelo… Me llevé el catálogo. En la librería Abadía encontré Medio siglo de cultura española, de Tuñón de Lara; Enigmas de la guerra civil española, de Vila-San-Juan; El proceso de Euskadi en Burgos, de Kepa Salaberri, y La I Internacional en las Cortes de 1871, de Oriol Vergés.

Desde Barcelona, Jaume Montané me hizo llegar la enorme Crónica del antifranquismo escrita al alimón por Fernando Jaúregui y Pedro Vega, compañero de Jaume en Time Consultant. Y, finalmente, anteayer Nacho Escobar me regaló 11 ½ ideas insólitas que funcionan de Robert Sutton.

Libros, amigos y circunstancias.

La ilustración la he tomado de El blog de Eduardo Betas

martes, marzo 10

Patos


El sábado asistí con Eva al espectáculo Utopia de Leo Bassi en el teatro Alfil de Madrid. Un monólogo en el que el italiano demuestra su manejo del escenario y arremete contra los neocon, la jerarquía eclesiástica, los convencionalismos sociales y la tibieza de la izquierda ante la crisis financiera. Aunque con salidas de tono acordes a su ánimo provocador, el cómico logra una pieza muy solvente a la que -como único pero- quizás le sobre media hora de las dos que dura. Al final, Bassi salta en escena sobre un enorme pato de plástico, y lanza al público otros de juguete. Son un símbolo de candidez y bondad que sirve de contrapunto a las aristas exhibidas durante el espectáculo.

He vuelto de Madrid con Nacho. En el salpicadero de su coche se movían dos patos amarillos de plástico que había logrado en el espectáculo de Bassi, al que asistió también días atrás. Del bolsillo he sacado un papel que me encontré ayer en la cama, a modo de despedida del Hotel de las Letras, donde me he hospedado durante estos días en Madrid. Se lo leo:

Para salvarnos, juntarnos. Como los dedos en la mano. Como los patos en el vuelo. Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que se alza abre paso al segundo, que despeja el camino al tercero, y la energía del tercero levanta vuelo al cuarto, que ayuda al quinto, y el impulso del quinto empuja al sexto, que presta fuerza al séptimo. Cuando se cansa el pato que hace punta, baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa uve invertida que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante. Según mi amigo Juan Díaz Bordenave, que no es patólogo pero sabe de patos, ningún pato se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás. Los patos no han perdido el sentido común. Eduardo Galeano, “Elogio del sentido común” (fragmento).

sábado, marzo 7

Ángel


Ayer se celebró en el Círculo de Bellas Artes de Madrid la presentación del libro La vida de otro modo, que reúne la poesía completa de Ángel Campos Pámpano desde 1983 hasta 2008. El acto lo introdujo Emilio Torné, de la editorial Calambur, y tras él hablaron Miguel Ángel Lama, autor del prólogo, y el poeta Miguel Casado. Además leímos poemas algunos amigos: Elías Moro, Tomás Sánchez Santiago, Álvaro Valverde, Juan Carlos Mestre, Isabel María Pérez González, Jordi Doce, Olvido García Valdés, Pablo Guerrero, Ada Salas y José Antonio Zambrano. Casi todos aludimos en la lectura a nuestra amistad con Ángel. Con algunos de mis amigos escritores -dije- tengo una relación guadianesca. También la tuve con él. Es una cuestión de carácter, y de circunstancias: carecer de carné de conducir y perderme, así, gran parte de los actos sociales donde podría encontrarlos. Eso me lleva a atesorar, de cada una de estas relaciones, el recuerdo de un encuentro, de una conversación telefónica, de un texto… De la amistad con Ángel tengo en especial estima una dedicatoria: la que él escribió para mi hijo en el colofón de su De Ángela al poco de nacer, en 1994, el libro y Juan. En esas palabras se reúne parte de lo que él más quiso y parte de lo que yo más quiero. Me gusta recordar a Ángel por esos afectos de ambos reunidos antes de un garabato.

domingo, febrero 22

Redes sociales


El otro día, durante la sobremesa de una comida de amigos, hablábamos de los ataques de los medios de comunicación a las redes sociales. Las televisiones, las radios y los periódicos de papel están aprovechando el asesinato de Marta del Castillo en Sevilla para colocar bajo sospecha a Tuenti, Facebook, MySpace…

Los argumentos serían cándidos si no fueran malintencionados: “hay que proteger a nuestros jóvenes de las relaciones peligrosas”, “las redes sociales son nocivas porque hay mucho enmascarado”, “las redes se quedan con los datos personales”, “las fotos personales pueden ser utilizadas por cualquiera para fines malévolos”, etc.

En el fondo estamos ante la sempiterna desconfianza de lo antiguo hacia lo nuevo, de lo convencional frente a lo emergente. Las redes sociales son, como cualquier otra fórmula de comunicación, buenas o malas según el uso que se les de. Como el teléfono, la correspondencia postal o la mensajería mediante palomas. Cargar la mano sobre Tuenti o Facebook por el terrible suceso de Sevilla es como pretender echarle la culpa a los teléfonos móviles del espionaje y la red de corrupción de Madrid.

Los medios de comunicación convencionales están demostrando sólo neofobia en toda esta polvareda. Neofobia... y vértigo por la creciente pérdida de mercado.

Por cierto, hace un mes —aprovechando la baja— abrí una cuenta en Facebook.

lunes, febrero 16

Declaración de las asociaciones de Memoria Histórica de Extremadura


Declaración final del Encuentro de asociaciones extremeñas que trabajan la recuperación de la memoria histórica, celebrado en Badajoz el día 7 de febrero de 2009


El Encuentro de Asociaciones extremeñas cuyo objetivo es la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura ha supuesto la primera ocasión en la que se han reunido diferentes colectivos para tratar y debatir, a lo largo de una jornada, del Movimiento de Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura. Esto ha dado lugar a conocer diferentes experiencias asociativas y ha mostrado, a grandes rasgos, el horizonte en que se desenvuelven tanto el movimiento como las instituciones que desarrollan políticas públicas para recuperar la memoria histórica en Extremadura. Como colofón y conclusión a esta jornada de trabajo se plantean una serie de reflexiones e instrumentos que, a nuestro modo de ver, habrían de articularse para una mejor consecución de los objetivos que todos perseguimos, tanto asociaciones como instituciones, de Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura:

1ª. Proponemos que las diferentes Asociaciones actuemos coordinadamente en la consecución de los objetivos, ya que estamos ante una oportunidad histórica dado que el movimiento social alcanza a todo el país y, en este contexto, determinadas Administraciones Públicas están llevando a cabo políticas públicas de la memoria. Por ello consideramos necesaria la coordinación para un mejor aprovechamiento de los recursos públicos.

2ª. Plantear la necesidad de crear algún órgano, aunque sea oficioso (es decir, sin sanción jurídica) donde puedan reunirse las diferentes asociaciones con el Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de la Junta de Extremadura, con la finalidad de intercambiar experiencias y sumar recursos y esfuerzos para la consecución de los objetivos del movimiento de recuperación, que pueden resumirse a grandes trazos en verdad, justicia, reparación y divulgación.

3ª. Es necesario que desde la Consejería de Cultura y Turismo se canalicen todas las demandas de información y asesoramiento que están generando el desarrollo legislativo de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, puesto que estas demandas están desbordando los recursos humanos y materiales del movimiento asociativo. En este sentido se hace necesaria la creación de una Oficina de atención específica a las personas relacionadas con la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura o algún otro mecanismo jurídico-administrativo que asesore a los interesados.

4ª. Apertura desde la Junta de Extremadura de una línea de subvenciones a Ayuntamientos, Asociaciones, Grupos de Investigadores, etc. para desarrollar de actuaciones en torno a la recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura.

5ª.- Es necesario que aquellas fosas comunes, parajes, cementerios, tapias, donde conste se produjeran fusilamientos o enterramientos; espacios represivos (cárceles y campos de concentración); así como los restos de construcciones del frente extremeño (búnkeres, trincheras, refugios, etc…), deben ser declarados “Lugares de Memoria”, con una cierta identidad jurídica propia, de cara a que sean protegidas de intervenciones urbanísticas no deseadas en un futuro o a su destrucción. Por ello consideramos que se debería iniciar el proceso de catalogación, dignificación y conservación de los Lugares de Memoria, sin más tardanza, lo que es posible a la luz de la vigente Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, declarándolos como Bienes de Interés Cultural, en su acepción de “Sitio Histórico” (lugar o paraje natural que forman parte de una unidad coherente por razones históricas, culturales o de la naturaleza vinculadas a acontecimientos, recuerdos del pasado) (art. 6.1º.d. Ley 2/99).

La presente Declaración la suscriben: Asociación Foro por la Memoria de Extremadura, Asociación Jóvenes del Jerte, Asociación Matilde Landa, Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (AMECADEC), Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX), Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mérida y su Comarca, Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Zafra, Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura (GEHCEX), Grupo de Trabajo “Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía” CGT.A (RMHSA).

En Badajoz, a 7 de febrero de 2009

sábado, febrero 14

Apotegma


"La mayoría es mala".
Inscrito a cincel por Bías de Priene
en el tempo, sobre los muros.
Cierto.
Y peligroso si sólo de algunos
conocido.

sábado, enero 31

Plaza Grande


Algunos de mis vecinos han salido hoy a la calle haciendo sonar la bocina de sus coches para protestar. He contado una treintena de vehículos. Se oponen a que el ayuntamiento de Zafra siga prohibiendo aparcar en la plaza Grande. Están convencidos de que eso perjudica sus negocios, situados en la misma plaza y en sus aledaños, como la calle Sevilla. Desde hace semanas hay carteles en algunos comercios. Dicen algo así como “Aparcamiento regulado ya. O esto se muere”. Me comentan que —como siempre ocurre— la protesta tiene varias caras: hay quienes la expresan con sosiego y quien es más exaltado. Aunque sin pasar del insulto. También me dicen que el partido de la oposición de derechas está detrás de algunos de los que protestan. No sé. Y si así fuera sería completamente lícito. El meollo del asunto está en que estos vecinos atribuyen el descenso de actividad de sus negocios a la imposibilidad de aparcar en la plaza. Y eso, si no hay violencias, es lo único que debe ser cuestionado.

Y yo lo cuestiono. Y muchos. Ahora me paseo más por la calle Sevilla y varios comerciantes me han comentado la evidente pérdida de clientes. Parece que peligran muchas tiendas. Pero las personas con las que hablo no lo atribuyen a la prohibición de aparcamientos, sino a la crisis económica. Esta crisis que empezó siendo financiera, que devino en crisis productiva y que, desde hace ya tiempo, se ha convertido además en crisis psicológica. Y que provoca que hasta quienes tienen guarecidos los riñones con un sueldo inconmovible de funcionario sean remisos a gastar.

En la psicología de la crisis también cabe que alguno atribuya a causas erróneas sus problemas. La mayoría de las zonas comerciales del mundo son peatonales y esa circunstancia propicia, más que dificulta, el tráfico de clientes. La propia calle Sevilla de Zafra es peatonal desde el año 1914 y a ese carácter le debe buena parte de su éxito. Por no hablar de las ventajas evidentes que para el patrimonio de todos —generador de la mayoría de los beneficios y atractivos de esta ciudad—resulta de la ausencia de vehículos en una plaza del siglo XVI.

En fin. No estoy de acuerdo con el motivo de la protesta. Con todo mi respeto a las razones de otros, estoy convencido de que la pérdida de la actividad económica en Zafra no se reduce a la plaza Grande y por tanto no puede aducirse como argumento una circunstancia que se limita a ese ámbito. Otros muchos comercios no están afectados por la prohibición pero no por eso dejan de tener problemas. La pérdida de la actividad económica no es exclusiva de la plaza Grande, ni de Zafra, ni siquiera de España. Uno tiende a creer que la razón de sus cuitas está en lo más inmediato o evidente, pero casi nunca es verdad. En este caso, me temo que tampoco. El problema de la crisis que estamos viviendo está -por desgracia- más allá de las plazas de nuestros pueblos, por muy grandes que sean esas plazas.

viernes, enero 16

Ateos proselitistas


El Roto, como siempre, da en el clavo. La insistencia de algunos por intentar convencer al resto de que Dios no existe me parece tan inconveniente como la de los otros por demostrarnos lo contrario. Hay un cierto tufo a creencia en la actitud de esos ateos, llamémosles, proselitistas.

Estoy completamente a favor de evitar que los espacios públicos, cívicos, se tiñan de religión, pero tampoco creo que haya que imponer el ateismo como un dogma, por mucho que se nos presente como "probablemente".

Las ideas deben ser públicas, pero creo que las creencias han de mantenerse en el espacio privado, íntimo, personal, de cada uno. Y tan creencia es creer en Dios como no creer en él.
No sé. O será que uno ni siquiera cree en el descreimiento.


jueves, enero 15

Liliana Herrero



Soy un ignorante en música, cantantes y coplas. Bueno: soy, en general, un ignorante… y también en música. El caso es que un día sí y el otro también descubro nuevos intérpretes. Eso sí, nuevos para mí aunque existan desde hace años. Así me ha ocurrido con Liliana Herrero, la cantante argentina. Una versión de la famosa “Palabras para Julia” a dúo con Mercedes Sosa me ha llevado a esta otra en la que interpreta en solitario y de forma personalísma la misma canción en la Casa Rosada, sede de la presidencia de Argentina.

A partir de ahora, no volveré a ignorarla.

martes, enero 13

Los poetas, el florero y un soneto


En un cuadro muy bello de Fantin-Latour, titulado “Ángulo de mesa”,
que creo que actualmente está en Manchester,
existe un retrato de busto de Rimbaud a los dieciséis años.

Estas palabras de Paul Verlaine, en el prefacio a la primera edición (1886) de Iluminaciones de Arthur Rimbaud, aluden a un lienzo de Henri Fantin-Latour que hoy está en el Museo D’Orsay de París. Es un cuadro de poetas pintado en la primera mitad de 1872. Bonnier, Blémont, Aicard (de pie) y Verlaine, Rimbaud, Valade, y d'Hervilly. Acompañando a los dos principales simbolistas del momento, algún parnasiano y algún zutista. En la esquina derecha aparece el único que no era poeta, el periodista y político radical socialista Camille Pelletan, que llegó a ser ministro de Marina en los primeros años del siglo XX.

Según parece, otro escritor —Albert Mérat— se negó a aparecer junto a Verlaine y Rimbaud y fue sustituido por el florero de la derecha del cuadro. Luis Antonio de Villena (Amores iguales. Antología de la poesía gay y lésbica, Madrid, 2002) cuenta que Mérat había escrito en 1869 un libro de sonetos, L’Idole, con unas composiciones bastante cursis dedicadas a distintas partes del cuerpo femenino (ojos, boca, dientes, nariz, frente, cuello…). Como reacción, los dos amantes escribieron en los primeros meses de 1872 un pornográfico soneto al ojo del culo que provocó las iras de Mérat y su negativa a posar en el famoso cuadro. Los cuartetos son de Verlaine y los tercetos de Rimbaud.

Oscuro y arrugado como un clavel violeta
entre el musgo respira humildemente oculto,
húmedo aún del amor que la pendiente sigue
de las nalgas blancas al borde de su abismo.

Hilillos parecidos a lágrimas de leche
lloraron, bajo el áfrico cruel que les empuja,
a través de coagulitos de marga rojiza,
para llegar ahí donde llama el declive.

Mi boca se acopla frecuente a su ventosa,
y mi alma, del coito material celosa,
de él hace salvaje lagrimal, nido de llanto.

Es la oliva extendida y la flauta mimosa,
es el tubo al que cae la garrapiña célica,
Canaán femenino de humedades abiertas.

miércoles, enero 7

Las "memorias" de Queipo de Llano


Hay dos aspectos reseñables del libro Queipo de Llano. Memorias de la Guerra Civil ordenado y preparado para la edición por Jorge Fernández-Coppel y prologado por José Alcalá Zamora y Queipo de Llano. El primero es su escaso interés.

Sólo merece la pena por algunos detalles desconocidos de los enfrentamientos de Queipo con Franco y otros personajes de la dictadura como Serrano Suñer o los generales Varela y Beigbeder. También aporta informaciones inéditas sobre sus relaciones tormentosas con los italianos durante las campañas de Málaga y Sevilla. Pero, más allá de esos, son pocos los datos novedosos de unas memorias que obvian la principal razón —junto a las famosas charlas radiofónicas—por la que se conoce al general Queipo de Llano: la dirección de la represión en el sur de España. Apenas hay alusiones a alguno de los miles de fusilamientos que se llevaron a cabo en su demarcación durante la guerra. Ni siquiera para justificarlos. Quizás el motivo sea, como señala el propio editor en la Introducción, que estas no son las memorias originales. Los textos ordenados y mecanografiados por Queipo no aparecieron en su archivo. El libro se ha montado, según sus propios autores, a partir de dos diarios manuscritos desde el 18 de julio de 1936 hasta el final de su estancia en Roma, y a ellos se han añadido cartas y otros textos sueltos.

Pero además de su irrelevancia, lo que también destaca de estas memorias es la torpe edición de Fernández-Coppel. En algunos pasajes del libro cuesta trabajo distinguir las palabras directas de Queipo de las de su hijo Gonzalo, y ambas de los comentarios del editor. Apenas se ha utilizado algún signo diacrítico para diferenciar a los tres autores que aparecen en los textos. Las notas a pie de página no son, en la mayoría de los casos, más que insustanciales anotaciones sobre la trayectoria militar de algunos de los personajes que aparecen en el libro. No hay ninguna introducción que contextualice los hechos o los enjuicie con un mínimo espíritu crítico. En fin, no estamos realmente ante una edición de las memorias de Queipo sino ante la transcripción —suponemos— de unos diarios y unos documentos publicados sin ningún aparato crítico.

Ya que parece imposible mayor variedad en la orientación ideológica monocolor de la mayoría de las obras de historia editadas por La Esfera de los libros, la editorial dirigida por Imelda Navajos debería al menos cuidar más la edición de los libros que saca a la calle.

sábado, enero 3

Los refugiados de Barrancos


El 28 de noviembre del año pasado se estrenó en Barrancos (Portugal) el documental Los refugiados de Barrancos, de Producciones Morrimer. Estaba invitado al acto pero no pude ir porque esa misma tarde presentaba a Francisco Moreno y Alberto Reig en Villafranca de los Barros, en unas jornadas de memoria histórica organizadas por Paco Espinosa.

El estreno del documental fue, como digo, hace ya más de un mes pero el DVD está fechado en 2009, siguiendo la costumbre editorial de añadir un dígito más a la fecha de las ediciones que salen a la calle en los meses finales del año, para que no pierdan tan pronto su carácter novedoso. En este caso ese celo editorial no hubiera hecho falta. La novedad del trabajo del solvente equipo de Llerena pervivirá muchos años.

Con este excelente documental, que continúa y completa La columna de los ocho mil, Producciones Morrimer (integrado fundamentalmente por Ángel Hernández, Antonio Navarro, Fernando Ramos, Paco Freire y Pedro J. Martín) vuelve a realizar una original aportación al proceso de recuperación de la historia reciente de Extremadura, relatando en imágenes otra de las historias perdidas de la guerra civil en la región. En esta ocasión se trata de la peripecia de un millar de huidos del suroeste de la provincia de Badajoz, refugiados en el pueblo portugués fronterizo de Barrancos y que lograron sobrevivir gracias a la humanidad del teniente de carabineros Augusto Seixas y a la solidaridad de los barranqueños.

No puedo hablar mucho de Morrimer porque no soy imparcial. Me siento muy comprometido con su trabajo. Espinosa y yo colaboramos en La columna de los ocho mil y, tras finalizarlo, les sugerimos este nuevo tema con el objeto de disponer de relatos audiovisuales de los dos principales éxodos de 1936 provocados por la guerra en Extremadura: el del sureste, hacia Castuera, y el del suroeste, hacia Portugal. Es sorprendente que un grupo no profesional con escasos medios haya acometido dos obras de esta magnitud con la notable pericia con la que lo han hecho.

Morrimer ha redondeado este magnífico documental —en el que ha colaborado también la antropóloga portuguesa María Dulce Simoes— recuperando una canción popular portuguesa cuyos primeros versos resuenan detrás de cada una de estas tragedias de nuestra historia:

Soy la triste y pobre España desvalida
Son mis hijos quienes me han devorado

jueves, enero 1

Un poema a primeros de año


Hay cosas que me aburren:
los espárragos y las fábricas,
las reuniones y la política,
aquello donde el hombre aparece y no se encuentra.
Me enternecen la libertad y la tierra recién arada,
la ahijada y la tierra,
la sementera y la tierra,
la sazón y la tierra,
cada cosa en su sazón y en su sitio.
Tengo la suerte de tener labranza y amigos,
brazos abiertos, es decir, familia,
suelo de los míos, es decir, pasado.
Habrá, pues, que dejarse de historias que se venden,
de máscaras que se compran,
de patrias no del corazón,
de tesoros sin cotización celestial,
aunque vivir sea equivocarse,
y la poesía oficio de tartamudos,
donde se encuentran a veces y en la oscuridad
hombres de buena voluntad
que buscan a Dios entre las sombras
y en la perplejidad lo encuentran,
y en el temblor, la luz,
y la esperanza de un refrigerio orillas suyas,
con un agua suya para más sed,
y gloria sin tasa,
y deseo deseado y aliviado.
José Antonio Muñoz Rojas

martes, diciembre 30

El pirata del Mediterráneo soborna a los generales de Franco


Acabo de leer Juan March El hombre más misterioso del mundo, de Pere Ferrer. Quien fue uno de los hombres más ricos del planeta, el mallorquín Juan March Ordinas, edificó su vida sobre el contrabando, el tráfico de armas, la financiación de opciones políticas con métodos espurios, el doble juego con los adversarios bélicos en las dos guerras mundiales, el apoyo a los golpistas en la guerra española, los sobornos y algún cadáver.

Me sorprende el alcance de su influencia. Buena parte de los personajes históricos españoles de la primera mitad del siglo XX en España no fueron más que marionetas en manos de este hombre. Colaboradores directos suyos fueron Alejandro Lerroux, José María Gil Robles, Santiago Alba. Y hasta algún periodista o literato, como Azorín, cedió su pluma a los intereses del oligarca. Los datos que aparecen en este libro sorprenden aún más si uno repasa la historiografía sobre la época y advierte las escasas menciones a este hombre. Si acaso se le recuerda por la financiación del Dragon Rapide o por la rocambolesca huída de la cárcel de Alcalá de Henares. Pero eso son anécdotas frente a su continuo manejo de la vida política durante la monarquía alfonsina, la república del Bienio Negro y el franquismo.

De todo lo que relata Ferrer en esta obra hay algo que me ha interesado vivamente: el soborno de una veintena de generales por parte del primer ministro inglés, Churchill, para evitar que el gobierno de Franco entrara en guerra contra los aliados. March, al mismo tiempo que ayudaba a los nazis con su flota de barcos, trabajaba de intermediario de los ingleses en esta operación, pagando a los militares incentivos hasta varios cientos de millones de pesetas de la época desde una cuenta de Nueva York. Ferrer sugiere que los beneficiarios de esos sobornos fueron, entre otros, los generales Aranda, Orgaz, Kindelán, Varela, Solchaga, Saliquet, Monasterio, Ponte, Tella y Espinosa de los Monteros. De esta forma, los generales aliadófilos (la mayoría de ellos también monárquicos y partidarios de Juan de Borbón) fundaban en razones crematísticas su pacifismo.

Al hilo del libro de Ferrer los medios de comunicación han recogido masivamente la información, pero no es la primera vez que sale a la luz. Creo que la primera noticia la publicó Denis Smyth en un artículo de 1991 con el título “Les Chevaliers de Saint George: la Grande-Bretagne et la corruption des généraux espagnols”. Después, en 1997, el historiador inglés David Stafford escribió Churchill and Secret Service. Haciéndose eco de este libro, el diario El Mundo divulgó en España la información en el verano de ese mismo año con una crónica titulada “Churchill sobornó a la cúpula de Franco para que España no entrara en la guerra”. Enrique Moradiellos, experto en las relaciones entre Inglaterra y España durante la guerra civil y la guerra mundial, recogió también los hechos en su Franco frente a Churchill, publicado en 2005, pero pasó un poco de puntillas sobre el asunto y la prensa no lo reflejó.

Aunque no sea ninguna novedad, aunque hayan transcurrido al menos diecisiete años desde la primera revelación académica y once desde la aparición en la prensa, es ahora cuando el soborno a los generales de Franco ha saltado a la opinión pública. De nada vale lamentarse de la afición de la prensa española a vender como nuevas cosas sabidas. El libro de Pere Ferrer ha tenido como principal virtud volver a fijar la atención en unos hechos muy importantes.

Pero terminaré con una “senabrina”, con perdón. Con un asunto “bombón” como el de Juan March no es normal que haya momentos en que el libro se caiga de las manos. Y es que el autor no ha sido capaz de evitar que se cuele en la obra parte de su tesis doctoral sobre el mismo tema. Ha cometido el error de no utilizar las notas a pie de página (en este caso a final de libro, siguiendo la nefasta costumbre de algunas editoriales) para descargar el texto principal de incisos y digresiones que acaban lastrando determinados pasajes. Ese descuido, llamémosle literario, es una vez más el error de un libro de historia, por otro lado estimable, como éste.

sábado, diciembre 27

El látigo y la pluma


Conozco al periodista Fernando Olmeda desde mediados de los años ochenta. Yo vivía en la calle del Príncipe, en Madrid, en el mismo bloque de apartamentos que la también periodista Tachi Castañón, su novia. Cuando Tachi murió en un desgraciado accidente mis encuentros con Fernando se espaciaron, aunque siempre supe de él por amigos comunes como Paco Utrero y Manolo Barrena. A principios de siglo empezó a presentar la edición dominical del fin de semana de Informativos Telecinco y escribió un libro sobre los homosexuales y el franquismo al que siguió una biografía: Gerda Taro, fotógrafa de guerra, sobre la compañera de Robert Capa. Ahora espera la publicación de un nuevo libro, cuya temática no ha concretado, y mantiene su blog, que visito con frecuencia.


Hace tres días me regalaron su libro El látigo y la pluma. Homosexuales en la España de Franco (Oberon, Madrid, 2004). Me lo envió con un propio Benito Morales, dueño —junto a su marido, Rudy Koster— de uno de los mejores restaurantes de Extremadura, La Rebotica, en Zafra. Y —ventajas de convaleciente— ya me lo he leído.


Es una historia de historias, de breves relatos acerca de las vivencias de homosexuales enlazados entre sí sobre el escenario de los últimos setenta años. El libro tiene más de testimonio, de reivindicación y compromiso que de ensayo sesudo. Es una propuesta de divulgación firmada por un periodista que escribe con fluidez y que logra un texto solvente, una crónica de homosexuales y homófobos, de libertad sexual y represión, de identidades y embozos. Aunque las historias se ordenan con un cierto criterio cronológico —desde 1939 hasta comienzos del siglo XXI—, la obra no tiene en principio intenciones sistemáticas. Pero como la mayoría de sus protagonistas son —salvo alguna celebridad como Miguel de Molina— personas anónimas que esconden, incluso, sus apellidos tras apodos o nombres supuestos, la despersonalización acaba elevando cada caso al rango de categoría. El libro, así, se yergue por encima de las anécdotas y se convierte en un completo estudio sobre la lucha de los homosexuales por su identidad. Y es que, como reza la cita de Josep Carner con que se abre el texto, “la verdad puede estar rota en mil pedazos, pero es una”.

jueves, diciembre 25

¿Plagio o lipograma?

Nach me ha defraudado. Supe de él hace algunos meses gracias a mi hijo Juan. Me interesó mucho su canción Efectos vocales, un buen ejemplo del valor literario de algunas de las piezas del hip-hop. Pero el que es ya uno de los primeros raperos de España da la impresión que no ha sabido resistirse a la tentación de aupar su carrera con una polémica: ha denunciado públicamente las que considera excesivas similitudes entre la campaña del Ministerio de Sanidad Yo pongo condón y su tema estrella de Efectos Vocales.

Creo que la acusación es desmedida. No tengo porqué defender aquí ni al Ministerio ni a la agencia BAP & Conde, que le ha diseñado la campaña, pero creo que la única similitud entre ambas coplas (además de su adscripción al estilo hip-hop) es el uso de un recurso literario cuya autoría no puede atribuirse Nach: el lipograma.

Según el diccionario de la RAE, el lipograma es un texto en el que se omiten deliberadamente todas las voces que contienen determinada letra o grupo de letras. Este recurso tiene su origen en la poesía griega, y la literatura castellana nos ofrece numerosos ejemplos, desde el romance final (sin o) del relato anónimo Vida i hechos de Estevanillo González, del siglo XVII, hasta los cinco textos lipogramáticos —suprimiendo en cada uno una vocal—que Jardiel Poncela publicó a finales de la década de los veinte del siglo pasado.

Pero los de Nach y el Ministerio son ejemplos extremos de lipogramas porque suprimen todas las letras menos una. Los entendidos los llaman “lipogramas de presencia” o textos "monovocálicos". Como el cuento corto de Rubén Darío

“Amar hasta fracasar”, cuya única vocal es la a. De esta modalidad lipogramática –que tuvo en el francés Georges Perec al principal autor—hay también muchos ejemplos en la música. Les Luthiers la practicó en alguna de sus piezas (Papá Garland) y el otro día —al hilo de esta polémica— alguien recordaba a Mamá Ladilla y el tema En el vergel del edén.

En fin, Nach no puede atribuirse la propiedad intelectual de un recurso literario. Colofón: condón no robó “o”, ¡no, loco, no!, sólo sonó homólogo como trovo no mozo. ¡Ojo, roñoso, los tropos somos todos¡

lunes, diciembre 22


Hace tres días, el 19 de diciembre, me operaron en el Hospital de Llerena. Fue el día de mi cumpleaños. Antes muerta que sencilla.


Dicen que hoy es el Día de la Salud porque, como a casi nadie nos tocará la lotería, nos tendremos que conformar con lo que tenemos. Quien la tenga. Lo mismo me toca algo.


Vuelvo a casa. Aunque el hijodeputa de 2008 sigue por aquí.

miércoles, diciembre 17

Bisiesto


Me había prometido no volver a escribir en el blog durante este año. Intentaba que fuera una especie de castigo contra los años bisiestos. Mi padre abominaba de los años de este tipo. Era una vieja obsesión que justificaba aludiendo al 36 —el año de la guerra—, al 40 —el del hambre—, al 52 —cuando nació un hijo que acabaría perdiendo… Mi padre murió en 1992, año bisiesto.

Este 2008, también con 366 días, está siendo insoportable. Aunque ya le he dicho a Luciano Feria que nosotros los marxistas no debemos creer en estas cosas, hay que reconocer que el añito tiene miga. Además de miles de desconocidos, se me han muerto cinco amigos: Manolo Peláez, Luis Santos, Carmina Unamuno, Justo Calderón y Ángel Campos. Y cuando uno tiene un blog modesto, de pocos artículos, tantas muertes pueden convertirlo en una continua necrológica. Cuando murieron decidí no escribir nada sobre la vida de Justo ni sobre la de Ángel. A ambos me unió un afecto extremo, pero estaba asqueado de tanta muerte. Acompañé al primero en los últimos años de su vida alrededor de la memoria histórica y la reivindicación de las víctimas de la guerra civil. El segundo me acompañó casi en los primeros de la mía adolescente con ese otro afán de la poesía. Con estas dos pérdidas queda claro que ni la bondad —compartida por ambos—, ni el humor —propio de Justo—, ni la palabra —que Ángel dominaba— eximen de la muerte.

Había decidido no hablar más mientras este pendenciero 2008 estuviera presente, pero hasta el silencio acaba por volverse contra uno frente a tipos como éste. Y es que resulta que el año 2008 —ahora que se iba de una puñetera vez— se ha quedado con mi cara y me está mirando, desafiante, a los ojos. Y eso sí que no.

Aire y agua de Escher

miércoles, noviembre 5

El sueño de Obama


Tengo sueño. Estoy en Barcelona, en la habitación de un hotel y no me he resistido a seguir durante buena parte de la noche el escrutinio de las elecciones norteamericanas. Tenía ganas de saber de primera mano si los electores mandaban a la mierda con mayor o menor fuerza a Bush y se atrevían a apostar mayoritariamente por Obama. Así ha sido: alta participación y rotunda victoria.

Hay quienes pontifican sobre la irrelevancia de estas decisiones populares. Creo que la cuestión no es si el nuevo presidente va a encabezar una revolución -es evidente que no- o va a evitarnos todos los disgustos que suelen dar al mundo los inquilinos de la Casa Blanca. Alguna liará, pero tengo para mí que buena parte de la gente común de los Estados Unidos de América no se equivoca: es muy importante que un afroamericano con ideas de cambio encabece el gobierno de ese país.

En fin, el sueño de Obama y de josemarialama.

La imagen es de un enorme retrato de Obama ("Expectation") realizado en la playa de Barcelona por el artista cubano Jorge Rodríguez Gerada. Hoy he visitado su taller vacío en Hangar, el centro de producción de arte audiovisual de la ciudad.

sábado, noviembre 1

El laconismo de El Roto frente a la locuacidad de la reina

Problemas en el Departamento de Historia de la Universidad de Extremadura



Recibo un comunicado suscrito por la mayoría de los profesores del Departamento de Historia de la Universidad de Extremadura. En él se informa de los problemas que han surgido entre el departamento y la Junta de Facultad a cuenta de la aprobación del Plan de Estudios del Grado de Historia, que en dos ocasiones ha sido rechazado por ese órgano:

La situación creada es grave. Está en juego la continuidad de los estudios históricos en Extremadura a partir del año 2010. Está en juego el porvenir de una titulación que ha venido proporcionando numerosos alumnos a la Facultad de Filosofía y Letras, un centro nada sobrado de demandantes. Está en juego el honor de un plantel de profesionales que se consideran merecedores de un mejor y más decente trato por parte de otros colegas de disciplinas humanísticas con los que comparten no pocas inquietudes culturales, amén de espacios físicos y universos mentales. [
Leer el texto completo]

Este tipo de comunicado a la opinión pública sobre asuntos polémicos suelen ser, inevitablemente, de parte, por lo que supongo que no están en él todas las claves. Además, se advierte que en el asunto están implicados otros profesores de distintos departamentos de la Facultad. Sé que la elaboración de los planes de estudios y su necesario ajuste a las nuevas directrices europeas está generando no pocas tensiones en la Universdad. No obstante, en este caso parece que intervienen otros factores. La preocupación expresada por los profesores de Historia es relevante y convendría que se aclararan cuáles son las razones de fondo de la disputa.
(Relatividad de M. C. Escher)

lunes, octubre 27

Los girasoles ciegos, de Cuerda


Creo que Los girasoles ciegos de José Luis Cuerda gustará más a quienes no conozcan Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. Y no porque la película sea mala, pero su fuerza dramática se amortigua con la lectura previa del texto. Suele ocurrir en las adaptaciones cinematográficas. Más aún si las precede un libro soberbio, como es el caso.

Basado en la obra homónima de Méndez, en concreto en el segundo y en el cuarto de sus relatos, la película narra el acoso de un diácono a una mujer que, en el Orense de 1940, protege en casa a su marido, perseguido por sus ideas republicanas. Si la historia estaba muy bien contada por Méndez, sigue estándolo por ese magnífico tándem, ya desgraciadamente irrepetible, de José Luis Cuerda y Rafael Azcona.

Aunque un poco lenta, está bien ambientada y bien interpretada (Maribel Verdú borda su papel), y —a mi modo de ver— su única tacha es haber utilizado también parte del segundo relato original (un poeta que huye con su mujer y acaba muriendo en el monte gallego con su hijo recién nacido en brazos). La introducción de esta otra historia, contada de manera subalterna y sin la fuerza del argumento principal, aporta poco a la película, que en cualquier caso es un buen trabajo del autor de Amanece que no es poco o El bosque animado.

sábado, octubre 25

Éxtasis o ciencia


Quien escribe dispone de varias vías para comunicar lo que conoce pero habitualmente sólo de dos para conocer lo que ignora. Quien escribe sabe que la realidad sólo le es dada, como decían los antiguos, mediante el éxtasis o mediante la ciencia, a través de la imaginación o gracias a la inteligencia.

El dilema es falso, como todo lo simple, pero ayuda a explicar lo que pretendo: un escritor, una escritora, accede a lo que persigue, a lo que busca encerrar en el texto, bien con el vuelo sublime de la fantasía o bien con el bisturí de la razón. Ambos utensilios siempre están cerca, sobre la mesa; de ambos hará uso el escritor, pero dispondrá de uno más que de otro según su carácter. El novelista y el historiador —pongamos por ejemplo, porque el poeta es cosa aparte y lo suyo es síntesis pura, ciencia en éxtasis—, la novelista y la historiadora, decía, descubren lo que ignoran yendo de la invención a la conjetura. Se dividen el terreno de la realidad sin que descarten armonizar sus instrumentos, pero cuidadosos de no acabar haciendo un uso exagerado del ajeno. Suele ser difícil que el historiador fabule sin que le motejen de poco riguroso y no es habitual que un novelista alcance los laureles sin alejarse un tanto de la realidad que relata. Son normas ya acordadas del oficio.

El error consiste en convertir estas opciones del escritor para acceder a la realidad en sendas de tránsito obligado para volver de ella. De ahí los géneros. Según ellos, el historiador estaría obligado a utilizar, en el discurso para exponer lo indagado, la misma frialdad metodológica que usó para la indagación. Y el novelista no podría decirnos lo que le deparó la fantasía y la emoción con más expresión que la emocionada y fantasiosa. Para el primero la imaginación estaría vedada y para el segundo sería obligatoria; la verdad sería la virtud del historiador y el vicio del novelista (…)


(No sé por qué se me ha venido hoy a la cabeza este texto,
que abre la presentación que hice de la novela
La voz dormida de Dulce Chacón, el 20 de septiembre de 2002 en Zafra)

martes, octubre 21

Tenis


Yo nací –perdonadme-
en la edad de la pérgola y el tenis.
Jaime Gil de Biedma.

Desde hace algunos fines de semana juego al tenis con mi hijo Juan o con mi amigo Manolo Belmonte. La práctica ya me ha causado algunos percances: dolor en el hombro, pies cargados, sudoración excesiva... Ahora que los cuerpos se debilitan hay que mortificarlos con estos ejercicios que sólo conducen al agotamiento final. Dice, sarcástico, mi aristocrático amigo Miguel Salazar que el deporte y el esfuerzo son “vicios de pobre”. Pero en el tenis la estampa previa —pantaloncito corto y raqueta empuñada— no puede ser más fina.

Esta reciente y atlética costumbre me ha traído a la memoria dos imágenes. Una, de la que no conservo evidencia, es la de los partidos en una de las pocas pistas de arena —camino de La Puebla— que había en Zafra allá por 1977 o 1978. Le pedíamos la llave a un compañero de trabajo de mi padre y pasábamos las tardes dándole a aquellas antiguas raquetas de madera.

Del segundo recuerdo sí tengo fotografía. Eran las vacaciones de verano de 1981. Mariano Luque, Manolo Belmonte y yo viajamos a Pedralba, en Valencia, invitados por Anabel Golfe. Algunas mañanas íbamos a jugar al tenis a unas pistas en las afueras del pueblo. Teníamos menos años y menos kilos. El otro día, mientras jugaba con Manolo, me vino a la cabeza la historia de nuestra aficion y la insolencia de nuestros cuerpos de antaño.

domingo, octubre 19

COMUNICADO DE LAS ASOCIACIONES DE VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO


Las 14 Asociaciones abajo firmantes, constitutivas de la PLATAFORMA DE ASOCIACIONES DE VICTIMAS DE DESAPARICIONES FORZADAS POR EL FRANQUISMO, habiendo tenido conocimiento del Auto del 16 de octubre pasado por virtud del cual el Magistrado-Juez del Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional decidió, entre otros extremos y en lo que concierne a las DILIGENCIAS PREVIAS POR EL PROCEDIMIENTO ABREVIADO 399/2006 V, proclamar su “competencia para la tramitación de la presente causa, que se llevará por los trámites de las Diligencias Previas, por los presuntos delitos permanentes de detención ilegal, sin dar razón del paradero, en el contexto de crímenes contra la Humanidad”, desean hacer público el siguiente

COMUNICADO DE PRENSA, al objeto de manifestar lo siguiente:

Primero. Que nos felicitamos del Auto anteriormente mencionado por cuanto tiene indudable carácter histórico ya que es la primera vez que un órgano judicial español proclama su competencia para investigar gravísimas violaciones de los derechos humanos perpetradas de forma sistemática y generalizada en todo el territorio español, constitutivas de detenciones ilegales cometidas en el contexto de crímenes de lesa humanidad, imprescriptibles, no susceptibles de amnistía y que hasta ahora no han sido investigados.

Segundo. Que hacemos un llamamiento a todas las Instituciones y poderes públicos, en particular a la Fiscalía General del Estado, para que consideren detenidamente la extrema seriedad y gravedad de las violaciones y crímenes contra la humanidad cometidos en el trágico pasado histórico de nuestro país y para que asimismo muestren la debida sensibilidad democrática ante el dolor, sufrimiento y olvido infligidos a los familiares y sus legítimas demandas para obtener verdad, justicia y reparación por tales crímenes. En consecuencia, las Asociaciones que suscriben este comunicado de prensa ruegan a la Fiscalía General del Estado que se abstenga de formular recurso contra ese histórico Auto del Juzgado de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional española.

Tercero. Que, en cualquier caso, expresamos nuestra inquebrantable voluntad de unidad para continuar trabajando por la recuperación y preservación de la Memoria histórica de nuestro país en todos los ámbitos posibles a nivel nacional (judicial, político, legislativo, social, educativo y cultural), así como ante las instancias internacionales competentes.

FINALMENTE, damos todo nuestro apoyo y expresamos nuestro reconocimiento y gratitud al Magistrado-Juez señor Baltasar Garzón por atender nuestras peticiones y dar una respuesta a todas las familias a las que después de tantos años (más de 70) de silencio y olvido, por fin se les ofrece una esperanza en sus legítimas demandas de saber y conocer el destino final de sus familiares.

Los nombres propuestos y aprobados por la Plataforma para formar el COMITÉ DE EXPERTOS.
- Francisco Echevarria Gabilondo (antropólogo forense)
- Francisco Espinosa Maestre (historiador)
- Hernando Valencia (Jurista, miembro AEDIDH)
- Manuel Escarda (médico especializado en exhumaciones)
- Manuel Perona (portavoz de la plataforma)

Firmantes: Asociaciones de Mallorca, Cataluña, Bierzo y León, Andalucía, Ponteareas, Toledo y S. Gredos, Aragón, Valladolid, Málaga, Soria, Aguilar de la Frontera (Córdoba), F. M. Valencia, Arucas (Canarias) y el sindicato CGT.


La ilustración es la primera página de una lista de asesinados por el franquismo en Zafra elaborada por el vecino Antonio Durán Pavón, uno de mis principales informantes, ya fallecido. La relación completa tiene 122 nombres -los que recordaba- de los más de 180 asesinados en Zafra por los sublevados. Un ejemplo de memoria popular al servicio de la dignidad de un pueblo.

sábado, octubre 18

Un hueco a la izquierda en el frente anti Garzón


Este pasquín de 1936 editado en Zafra ilustra el protagonismo de los falangistas en las tareas represivas de los sublevados, y cuestiona la inocencia que esgrimen ante Baltasar Garzón. El auto sobre la memoria histórica del juez ha definido aún más el frente anti Garzón formado por gran parte de la clase política española desde sus actuaciones frente a los GAL y a Pinochet.

En ese frente, ahora los falangistas ocupan el ala de la extrema derecha, junto a neoliberales y revisionistas. Además —y ya en la derecha oficial— lo integra la mayoría del Partido Popular, con Fraga y Esperanza Aguirre a la cabeza. Ésta se agarra —como El Mundo— a la que llaman “esperpéntica” reclamación de los certificados de defunción de Franco y otros generales. Más al centro, supuestamente, están los que hurgan en las entrañas legales del texto para impugnarlo. Que si la ley de amnistía de Franco, que si la de 1977, que si la incompetencia de la Audiencia Nacional para juzgar estos delitos, que si han prescito... Después están los garantes de la transición política, los familiares de Lorca y, finalmente, los críticos del ego mediático del juez Garzón.

A la izquierda de ese frente hay un hueco libre para aquellos a quienes les pierde la cautela. Lo ocuparía Rodríguez Zapatero, a pesar de su abuelo asesinado, si su gobierno sigue amparando por omisión los recursos del fiscal contra el auto del juez.

En fin, ni que decir tiene que yo estoy completamente a favor del auto. Ya era hora.

miércoles, octubre 15

Socializar las pérdidas


Lula, presidente de Brasil, sonríe socarrón en el telediario por la supuesta reconversión ideológica de los mandamases mundiales. Pero el meollo del asunto no es la intervención del estado en los grandes bancos. Lo importante es para qué se hace. Y ahí no hay incoherencia ni de Bush ni de quienes, postulándose de neoliberales, ahora dicen verse forzados a inmiscuirse en el mercado. Ninguno se ha vuelto estatalista. No están interviniendo empresas o bancos boyantes. Siguen al pie de la letra la cartilla del capital de todos los tiempos: capitalizar sólo los beneficios y socializar las pérdidas.

sábado, octubre 11

Encuentre las diferencias



















"Se prohíbe la utilización de personas como soporte publicitario" dice la ordenanza del Ayuntamiento de Madrid que Alberto Ruíz Gallardón y Ana Botella han presentado hace unos días. Hablan de vejación y de falta de estética. Digo yo que será según cuánto cobren y quiénes sean los hombres anuncios.

martes, octubre 7

Se nota la crisis


En la Feria de Zafra la gente comenta con sorna que se nota la crisis. Miles de personas bullen de un lado para otro, atestan las casetas, o se protegen —bajo disputadísimos parasoles— del calor oblicuo del otoño. Rebujito va y rebujito viene mientras uno te ofrece un poco de queso, otro hace de un plato de jamón un motivo de tertulia y aquel te invita a que te pringues las manos con guarrito frito. Los hay que sólo saludas en la feria y con un vaso en la mano o dándole a los mofletes.

Se nota la crisis, je. No sé si es el ánimo siempre festivo de los meridionales o que la gente es aún escéptica ante esta crisis televisada. Pero aquí nadie deja de trasegar, de dar gusto a la panza, de gastarse las perras… y de hablar de la crisis.

La economía global y virtual tiene estas cosas. Las crisis son tan globales y tan virtuales que se viven de otra forma. Además, para mí que ésta tiene algo de oxigenación del sistema. Me gustaría saber cuánto hay de crisis real y cuánto de provocada por su propia noticia. No me extraña el acojono de los brokers, permítanseme ambos términos, con lo que se ve en el telediario. La globalidad tiene estas cosas. Estornuda uno en New York y nos constipamos en la Extremadura Baja. Pero también la virtualidad tiene estas cosas. Esto se hunde, pero no se ve ningún edificio en ruinas. Sólo rebujitos y guarrito frito.

En fin. Quizá sea duro todo de aquí a Navidad o quizá sea la pinta de irrealidad que tiene todo en este mundo virtual que han inventado para nuestro regocijo.


Por aquello de la guasa de la feria y de la guasa de la crisis, ahí va un ejemplo de magnífico humor inglés relacionado: The Last Laugh - George Parr - Subprime - subtitulos. Cargado por erioluk

martes, septiembre 30

Hölderlin y el bueno de Zimmer



Si hay algo que me moleste es el desprecio con que algunos tratan la bondad y a los bondadosos. Entre los cultos está muy extendida la sobrevaloración de la inteligencia, cuando no —en grave prueba de incultura— de la erudición. Escritores, artistas y creadores de variado pelaje sólo estiman la belleza, las excelencias de la mano humana. Y el común se desgañita ante la destreza: correr, saltar o brincar son valores inapelables, como lo es la habilidad con una pelotita.



Inteligencia, erudición, belleza, destreza… pero, ¿y la bondad? Ese único valor que se ejerce con los otros parece marginado ante tanta demostración de excelencia individual. Y no me refiero a la bondad que dice inspirar programas religiosos o políticos, sino a la que es modesta razón de algunos anónimos.



Me viene al caletre esta idea —a la que he aludido aquí otras veces— leyendo la historia de los Zimmer en la novela (Una novela) de Peter Härtling, Hölderlin. El carpintero Ernst Zimmer y su mujer, María Elisabeth, se llevan de la clínica al poeta un día de mayo de 1807 y lo cuidan en la Torre, en Tübingen, junto al Neckar, hasta el 7 de junio de 1843, cuando muere. 36 años dedicados a un hombre enajenado y a veces violento a cambio de nada. No tiene más explicación que la bondad.



Un buen poema de Jesús Munárriz que viene al caso: “Monólogo de Zimmer sobre Hölderlin”

viernes, septiembre 19

Marín en el MEIAC


El anarquista Manuel Pardinas Serrato mató a José Canalejas, presidente del Gobierno, en la Puerta del Sol de Madrid el 12 de noviembre de 1912. Después se pegó un tiro allí mismo. Ese día un joven fotógrafo de 28 años, Luis Ramón Marín (1884-1944), hizo varias fotos del cuerpo del magnicida, erguido para la ocasión sobre una de las paredes del depósito de cadáveres. Posiblemente publicara alguna en la prensa de la época, pero otra -esta que reproduzco aquí- la guardó en su archivo durante años.

Tras la muerte del fotógrafo, su mujer escondió 18.000 negativos de fotografías inéditas como ésta en un hueco de la cocina de su casa. Ya en democracia la hija de ambos entregó el archivo a la Fundación Pablo Iglesias que, en colaboración con Telefónica, organizó a finales del año pasado una exposición de 250 de estas imágenes.

La exposición se exhibe ahora en Extremadura gracias al Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz, en cuyas salas puede visitarse hasta el próximo 9 de noviembre: Marín. Fotografías 1908-1940.

He ido a verla atraido por los comentarios de Antonio Franco, director del centro. No exageraba. Marín fue uno de los primeros reporteros gráficos de España y la muestra recoge una magnífica aunque imposible selección (250 de 18.000) de su trabajo: personajes políticos, acontecimientos de relevancia, pero también imágenes de la vida cotidiana y gente de la calle. Fotografías técnicamente perfectas y que, como ésta del asesino de Canalejas, dejan en quien las observa una impresión de viveza paradójica: la novedad de la fotografia antigua inédita, la novedad en blanco y negro.

Quien no pueda asistir a la exposición puede hacerse del catálogo, que es soberbio. Para los que no lo logren, una bloguera ha editado un video.





Luis Ramón Marin
by Walkiria

sábado, septiembre 13

Francisco Espinosa acusa de manipulación a EL PAÍS

El historiador Francisco Espinosa publicó en El País del 10 de septiembre pasado un artículo titulado "De fosas y desaparecidos". Ayer se publicaba en el mismo diario una "Fé de errores" donde se rectificaba una de las frases del artículo. Espinosa me remite un texto donde explica la urdimbre del asunto y acusa al periódico de manipulación.

Manipulación profesional en el periódico global

La pasada noche del día 8 envié un artículo al diario
El País. Al día siguiente al mediodía se me comunicó –con la firma “Sección de Opinión del diario El País”– que el Comité de Lectura de artículos de opinión había decidido proponer su publicación, lo cual sin previo aviso se llevó a efecto al día siguiente miércoles 10. En un vistazo superficial percibí algunos cambios aparentemente irrelevantes, cosa por cierto prohibida en su Libro de estilo
(p. 38 de la edición de 1990) salvo por motivo de ajuste o errores flagrantes, lo que no era el caso, pero no fue hasta la tarde de ese día que decidí cotejar las dos versiones. Fue entonces cuando me di cuenta de que se había producido un cambio importante en una frase concreta. En el texto que envié se leía:

El objetivo de este llamado movimiento por la memoria no son los responsables de los crímenes cometidos ni montar otra Causa General ahora de signo contrario. En realidad se persiguen tres fines...

La frase aludía a lo escrito por J. Pradera en su columna del domingo anterior día 7, titulada "La guerra que no cesa", donde tras referirse a diversos procesos de transición decía:
La singularidad española es que se continúen buscando en 2008 las responsabilidades individuales de los crímenes cometidos entre 1936 y 1975, a los 33 años de iniciada la transición y 72 años después de comenzada la Guerra Civil. Por mucho que se repita la necedad, la atribución de esa anomalía a un pacto de silencio solapadamente suscrito en 1978 por franquistas cínicos e izquierdistas claudicantes continuará siendo una enorme tontería. Y a continuación seguía una crítica al uso de la palabra desaparecidos en relación con la guerra civil española.

Esto influyó en el título que puse al artículo, en el que, intencionadamente, utilicé la palabra desaparecidos, reivindicando así su aplicación en el caso español y su estrecha relación con el concepto de fosa común. Pero alguien, que probablemente captó la relación con el escrito de Pradera, decidió que la frase anterior no debía salir así sino de esta otra manera:

El objetivo de este llamado movimiento por la memoria no es descubrir ni mucho menos castigar a los responsables de los crímenes cometidos, ni tampoco montar otra Causa General
, ahora de signo contrario. En realidad se persiguen tres fines...

Naturalmente el sentido del texto original fue tergiversado por completo haciendo decir al autor lo que no había dicho y dando a la frase un sentido que no tenía, de forma que lo que era una alusión crítica a quienes, como Pradera entre otros, acusan de espíritu de venganza al movimiento de memoria histórica, se convirtió en una peculiar y extraña opinión del autor sobre lo que no debe ser el objetivo del llamado movimiento por la memoria. La consecuencia del cambio fue inmediata, produciéndose esa misma mañana y a lo largo del día críticas en torno a esa frase y a la siguiente, que por proximidad también había quedado desvirtuada, pues de ser respuesta a la anterior sobre lo que buscan realmente la mayoría de las personas que recurren a la página de
Todos los Nombres –la frase simplemente constataba un hecho– pasó igualmente a representar otra opinión del autor.

El día 11 escribí una carta al director denunciando la manipulación y pidiendo una rectificación pública. Los efectos de la fechoría ya habían llegado al propio periódico, que en la misma edición de ese día publicaba una carta ("Sorprendente", de María M. Lorenzo) en la que se utilizaba la frase falsificada para criticar un supuesto doble rasero del juez Garzón y la actitud de la sociedad española. Supongo que esta circunstancia la tuvo que saber la propia Sección de Opinión que había dado el visto bueno a mi artículo y supo del arreglo pero, según parece, le dio igual.

Por otra parte, como era de esperar, a determinada gente –por no usar otra palabra– les faltó tiempo para esparcir por Internet críticas a mi texto y a mi persona, todas ellas centradas precisamente en el párrafo falsificado. La bola es difícil de parar y, como siempre, las críticas aparecen muchas más veces que el propio artículo. El falsificador contaba ya probablemente que su trabajo sería amplificado de inmediato por ese tipo de individuos que ni siquiera consideran oportuno aguardar un tiempo prudencial para ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Por su parte
El País
, ante mi queja al director, se ha conformado con incluir el viernes 12 en una "Fe de errores" el texto que apareció y el original –antecedido por un "debía haber dicho...". Con ello el periódico ampara y avala no sólo “el error”, que no existió, sino la falsificación y por tanto al individuo que alteró el texto para desvirtuarlo y causar perjuicios al autor.

El manipulador profesional, que introdujo al menos veinte pequeños cambios en el texto publicado con la probable intención de diluir el verdadero cambio, debe estar riéndose allí donde esté. Ha conseguido que el contenido del artículo haya sido relegado a un segundo término y que, dada la extrañeza producida por el hecho de que semejante defensa de la impunidad salga de quien esto escribe –sobre todo después de haber mantenido una y otra vez la necesidad de que la verdad jurídica vaya a la par que la verdad histórica–, la discusión se centre en el párrafo manipulado. Y es que realmente los efectos de la falsificación afectan a todo el artículo –encabezado por la frase manipulada: “El objetivo del movimiento por la memoria no es castigar a los responsables de la represión…”– y, por supuesto, al autor, víctima de un verdadero ejercicio de ese tipo de violencia que no deja huellas visibles.


El error fue creer no ya que El País respetaría la libertad intelectual y el derecho de autor, cosas que ya sabemos que no están entre las prioridades de buena parte del cuarto poder, sino simplemente que no falsificarían un documento de carácter privado enviado a la sección de opinión de un periódico.

Francisco Espinosa Maestre
La ilustración es la original que acompañaba al artículo publicado el 10 de septiembre.
El autor es Enrique Flores, un artista extremeño colaborador habitual de "La cuarta página" de El País.

jueves, septiembre 11

Soberano bodrio


Hacía tiempo que no iba al cine, pero ayer fui. Más me hubiera valido dejarlo para otro momento: La conjura de El Escorial. Mal guión, mala dirección, mala interpretación de actores, mal doblaje, deficiente ritmo, música gradilocuente… Un intento fallido de recreación histórica de la España de finales del siglo XVI con aires de supreproducción. Una historia larguísima (más de dos horas) y mal contada que roza la ñoñez con episodios románticos que no vienen a cuento, algunas peleas propias de “El bombero torero” y unas escenitas de sadismo y sodomía, protagonizadas por un monje y un efebo, completamente fuera de lugar.



Sólo se salvan los escenarios naturales —El Escorial, Toledo, Jaén, Guadalajara…—, el vestuario y la ambientación de una película con presupuesto sobrado, y el papel de Felipe II que interpreta Juanjo Puigcorbé.



Lo demás, sonrojante.

miércoles, septiembre 10

Una mala noticia


El cese de Álvaro Valverde como director de la Editora Regional de Extremadura es una mala noticia para la cultura en la región. Las responsabilidades públicas no son vitalicias y nadie es imprescindible, pero los proyectos culturales necesitan recorrido y el suyo apenas ha durado tres años, desempeñados con dedicación y pericia.


Ha sido el principal editor de Extremadura tras la labor de dos lustros del fallecido Fernando Pérez. No andamos sobrados de solvencia y prestigio, y Álvaro ha aportado ambos a la política cultural de la región.


Gracias y no te vayas muy lejos, amigo.

sábado, agosto 30

Desde fuera, de Álvaro Valverde

Recupero, sobre la hierba, frente a Los Inválidos de Paris, la lectura del último libro de Álvaro Valverde, Desde fuera. Leía estos poemas el 11 de julio, en el campo, en Burguillos, el último día que compartí con Carmina Unamuno y Luis Santos. Daba vueltas alrededor de la piscina para secarme mientras musitaba con el poemario en las manos y ambos, bajo unas adelfas, me observaban. Varias veces estuve tentado de decirles unos versos. Quizá como desahogo por no haberlo hecho me fui hasta la carretera, donde hay cobertura, y envié un sms a Álvaro: Me tienes conmovido.

Tendemos a evitar aquello que asociamos a una desgracia. Por eso, tras la muerte de Luis y Carmina, no he vuelto al libro —a pesar de su belleza— hasta estos días de agosto en Francia. Y la experiencia ha sido tan placentera como la primera e incompleta lectura. He disfrutado mucho. Pero también me ha estremecido la coincidencia de tanta muerte cercana con estos poemas, que forman muchos de ellos —así los he leído— una reflexión sobre la muerte. Álvaro escribe desde la madurez, cerca de ese otoño inminente de la vida, y eso otorga a la palabra siempre meditativa del placentino una trascendencia sobrecogedora: En realidad, no sé / si vamos al encuentro de la muerte / o si venimos ya de su certeza.

La muerte merodea el libro. De los setenta y cinco poemas, casi en un tercio hay menciones a ella. El viaje, el paseo o el río, metáforas esenciales de la vida, acompañan la meditación: Mi vida es este río que me lleva, / esta apacible huida hacia la muerte. O … desde el nacimiento hasta la muerte / la vida es un paseo de unos metros.

Aunque en ocasiones asoma en el poema la amargura, y el texto se convierte también en grave cartografía de la desolación, el poeta le planta cara a la inevitable fatalidad de la vida (Respeto y humildad para los muertos, / más no, nunca jamás, para la muerte) con la palabra.

Decía José Ángel Valente que la palabra poética no reconoce finalidad ni se sujeta a intención. No comunica propiamente, convoca… Y eso es lo que hace Álvaro en este libro: convocar al lector a su poesía, ofrecerle desde la madurez de un poeta ya mayor (no en edad, sino en obra) un recorrido por su propuesta poética. Esa que, jalonada con las entregas de Territorio (1985), Las aguas detenidas (1989), Una oculta razón (1991), A debida distancia (1993), Ensayando círculos (1995), El reino oscuro (1999) y Mecánica terrestre (2002), constituye hoy una de las más solventes de la poesía española.

Si en una primera lectura puede parecer que el poemario carece de la unidad de otros del autor, pronto se advierte que esto no es así. Aunque dos de las series del libro (“Sur” y “Lugares del otoño”) habían sido publicadas antes y separadamente, y aunque hay poemas tan dispares en apariencia como los de “Imaginario” y “Entonces la muerte”, todos los textos del libro se engarzan en un mecanismo cuya unidad consiste precisamente en la diversidad con que se nos ofrece, que es la de la propia poesía de Álvaro. Él ha logrado su solidez de hoy gracias a una rica y diversa experiencia poética. En sus veintitrés años de poesía publicada ha transitado por la escritura fragmentaria, elegíaca o conversacional, ha ensayado metapoesía, narratividad o intimismo, hasta lograr una voz propia, que reflexiona sin estridencias sobre el tiempo, la memoria, el olvido, la soledad o la muerte, y hasta dominar como un maestro el ritmo interno de los textos, esa respiración inconfundible de sus poemas.

Alguien ha resumido en dos términos la poesía de Álvaro Valverde: "morar" y "mirar". Este libro se ordena en cierto modo a partir de estas claves de morar (el sueño cobijado entre los muros) y mirar (no somos sino aquello que miramos), del territorio y del viaje, de la esencia y de la existencia, de lo que en el texto de la solapas se denominan poemas "de interior” y poemas "de exterior”, o “Desde dentro” y “Desde fuera”, como significativamente se titulan las series que abren y cierran el libro.

Además de una obra con sentido, ésta es también una soberbia colección de poemas, con algunos memorables, como “Tras abandonar la casa”, “El viaje de mi vida”, “El señor de la guerra”; “Postal del sur”, “La ciudad secreta” o “Cáparra”. De todos ellos, elijo el dedicado a Rotterdam, de “Lugares del Otoño”, una joya que resume el magnífico trabajo del poeta, cuya lectura recomiendo vivamente.

MIRAS. En el café, gente distinta
que bebe mientras lee o que conversa
ajena a lo que pasa por la calle.
Afuera, el ventanal muestra fachadas
de casas siempre iguales que entristecen;
una ciudad que vive adormecida
a la luz mortecina del otoño.
Ves bicicletas
alineadas enfrente de la puerta
y su quietud es todo un símbolo
de lo que en realidad ocurre:
poco, o muy poco, o casi nada.
La vida tiene a veces estas cosas:
no sabes si es que el tiempo se detiene
o eres tú mismo
el que, sin previo aviso,
se ha dado finalmente
por vencido.

miércoles, agosto 27

La nueva librería Universitas


Hacía algunos meses que no iba por la Librería Universitas de Badajoz. Me dijeron que habían hecho una buena reforma. Esta mañana he estado allí y es verdad: desde hace tres meses la han convertido con mucho en la mejor librería en varios centenares de kilómetros a la redonda. Hay que ir a Salamanca, Madrid o Sevilla para encontrar, como aquí, un local de 800 metros cuadrados y miles de volúmenes en exposición. Estantes y más estantes llenos de libros clasificados por materias y el detalle bohemio de algunas mesas de mármol con sillas alrededor, dispuestas para la tertulia o la consulta de algún ejemplar, como si de un café se tratara.
La noticia es tan importante que me extraña no encontrar mención de ella en ninguno de los principales medios de comunicación extremeños. No se trata de publicitar la reforma de un negocio cualquiera. La reforma de la librería Universitas es una noticia cultural de primer orden. Porque es un equipamiento cultural más de Extremadura, como un auditorio o una sala de exposiciones. Universitas corrobora así una experiencia de más de treinta años en la edición y venta de libros, y en la promoción de la lectura. Enhorabuena a José María Casado y a su equipo.

sábado, agosto 23

Edipo Rey


Ayer asistí en Mérida, con Eva y unas amigas, a la representación de Edipo Rey. La versión que ofrecen Jorge Lavelli y José Ramón Fernández es magnífica. Teatro en estado puro, sin aditamentos escénicos. Luz, coros y movimientos de actores entre el público y por un escenario limpio. Apenas algún fragmento con música en plena tragedia. La propuesta formal es minimalista y destaca aún más porque está acompañada de una interpretación de actores parcialmente contraria: afectada, antinaturalista, casi histriónica en el Edipo de Ernesto Alterio.

Existe riesgo en esta fórmula, pero funciona. Aunque hay quien opina distinto —incluso en el grupo de amigos—, Alterio interpreta un papel soberbio. Sus movimientos extremados y su entonación con altibajos y gritos adquieren en el escenario del Teatro romano de Mérida un carácter clásico, antiguo, verosímil.

El recurso, también clásico, de los coros aporta un contrapunto esencial de los actores. Habla la conciencia o el pueblo, pero también son ellos parte del escenario, como figurantes junto a las columnas o haciendo de bambalinas, tras las que se oculta momentáneamente Edipo.

Además de un plus de complicidad del público extremeño, la presencia entre el elenco de Juan Luís Galiardo añade solvencia en su papel de Tiresias. Y una excepcional Carme Elías, que intrepreta a Yocasta, madre y esposa del joven Edipo, contestataria frente a la tradición del oráculo.

Me sorprende enterarme de que los actores llevaban micrófono. En todo momento creí que era la mítica acústica del Teatro de Mérida. Es lo único —quién sabe—que Sófocles hubiera impugnado.

sábado, agosto 16

Un libro de viajes decimonónico


Me dicen que Josep Fontana ha tenido mucho que ver en el rescate de este magnífico libro de viajes por la España de la primera guerra carlista. No me extraña, porque la labor del maestro Fontana y de Gonzalo Pontón en la edición de libros de historia de la editorial Crítica es soberbia y ha convertido la editorial catalana en el principal sello para quienes gustamos de este tipo de obras.


Una nueva colección, con el nombre de “El tiempo vivido” y primoroso diseño, se acaba de abrir con Dos años en España durante la guerra civil, 1838-1840 del barón Charles Dembowski. El autor, italiano de origen polaco y residencia en Francia, recorrió varias ciudades españolas durante los años finales de la década de los treinta del siglo XIX. A partir de las cartas que enviaba a varios amigos (Merimée y Stendhal, entre otros) compuso este libro, que publicó por primera vez en París en 1841. Sólo una edición, de 1931, existía hasta ahora en castellano. Lo que resulta incomprensible ante el interés de un libro que es un buen relato de la situación de España en plena guerra carlista, con detalles sabrosísimos de las costumbres populares y una especial atención a las coplas y canciones oídas por el viajero en su ruta. Deliciosa lectura.

París


Dicen que compite con Nueva York como capital cultural del mundo y que sólo Roma es digna de ella. Más allá del juego inane de las comparaciones, Paris me ha parecido una ciudad soberbia. Tiene uno la certeza de estar pisando el escenario de los principales acontecimientos de la historia contemporánea de Occidente (la Revolución Francesa, Napoleón, la Comuna, la ocupación nazi, mayo del 68…) y de los hechos y personajes culturales más relevantes (Voltaire, Baudelaire, el impresionismo, Wilde, Picasso, el existencialismo…).


Me ha interesado casi todo lo que he visto, salvo el horrendo Palais de Chaillot y el pastiche del Sacré-Coeur. La catedral de Notre Dame es magnífica. En Montmatre, alrededor de la place du Tertre, o en las colecciones del impresionante Museo d`Orsay, se aprecia la personalidad artística de la ciudad, como la literaria se mantiene viva en las calles del Quartier Latin. He disfrutado con el sosiego y la belleza del museo Rodin, con el cosmopolitismo de Le Marais y con el embrujo de ese monumento fúnebre a las celebridades parisinas que es el cementerio de Pere Lachaise. Además, la Tour Eiffel, el Louvre, la place des Vosgues o "La Dama y el Unicornio" del Cluny.


He hecho turismo de exteriores y de interiores, turismo de vistas y de detalle. Pero me vuelvo con la insatisfacción que uno tiene ante lo inabarcable. A pesar de las apariencias, Paris no es una ciudad turística, que pueda vivirse de paso. Es necesario comprar el pan diariamente durante varios meses para vivir esta ciudad. Por eso envidio a Eva, que hace años lo hizo, y a Juan, que en unos años lo hará.

Imagen del Museo D`Orsay

sábado, agosto 2

Egagrópila


Ayer, primer día de vacaciones. Y el ritual acostumbrado: por la mañana ordeno los papeles y libros apilados desde hace meses en el despacho, visito la tienda de curtidos de Cayetano Berciano en la calle Sevilla y como con Paco Espinosa en un restaurante de Zafra (este año tocaba Josefina). Así empiezo siempre el verano. Aunque esta vez no nos acompaña en la comida Jordi Pedrosa, que hasta mañana no bajará desde Bilbao.


Cayetano me regala una palabra: egagrópila. Bola de pelos, plumas y huesos regurgitadas por los buitres y otras aves. (Hace treinta años Rozas me obligó a quitar “regurgitar” de un poema). Y comentamos que no estaría mal titular así una entrada de blog sobre la estupidez del tal Lluis Suñé con lo de apadrinar niños extremeños. Pero no merece la pena. ¿Qué tiene eso del nacionalismo que hasta quienes se dicen de izquierdas acaban sustituyendo el sentimiento de clase por el de grupo?


En fin. La comida, bien. Mañana, París. A ver si así pasamos página de estos meses extraños.

domingo, julio 13

Carmina Unamuno y Luis Santos



¡Qué espanto! Estuvimos cenando con Carmina y Luis el viernes por la noche en la finca “Las Golondrinas” de Burguillos del Cerro (Badajoz). De allí salieron hoy por la mañana, y unas horas después nos hemos enfrentado a la noticia de su muerte en un accidente de tráfico. Somos sus amigos y amigas de Zafra. Con ellos hemos compartido amistad sobre todo por su hija Mercedes, y por su yerno Manolo Peláez, que murió tras una enfermedad —más lenta que este accidente pero igual de estúpida— hace 27 días.

Todo resulta demasiado sorprendente y cruel. Sobre todo para Mercedes, en medio de tanta muerte, pero también para el resto de los nueve hijos e hijas de Carmina y Luis, de sus nietos, de sus amigos. Sólo me gustaría que estas notas apresuradas trasladasen algo de nuestro sentimiento desde Zafra a estas dos personas insignes de Salamanca. A Carmina Unamuno, primogénita del primogénito del principal de la ciudad, y que supo convertir su vida en la historia propia de una señora culta, hermosa y entrañable para quienes fuimos sus amigos. Y al proteico Luis Santos, profesor de anatomía de la Universidad de Salamanca, escritor, creador de “bodrios”, de quien estimé por encima de todo su enorme capacidad para situarse frente a los convencionalismos, como demostró con sus artículos en El Adelanto.

Decía don Miguel que la vida es también la que dejamos en la memoria de aquellos que nos quisieron. Si es por eso, en nosotros la dejáis inagotable.


(Mañana saldrá este texto en El Adelanto de Salamanca. Lo publico en representación
-no otorgada, pero presentida- de todos las amigas y amigos de Zafra)

domingo, junio 29

El escritor como adorno


Ayer a las 10 de la noche, al regresar de Valencia del Ventoso, Eva y yo vimos una nube negruzca en el cielo del atardecer. Después, tras llegar a Zafra, confirmamos que era ─como suponíamos─ un incendio, pero no forestal sino de una fábrica de aceite en Jerez de los Caballeros.

Volvíamos de Valencia, donde leí el pregón del IX Día de la Comarca Zafra-Río Bodión. Ya suena a guasa. Otro pregón. Y van cinco, y los tres últimos en menos de un año. Los escritores adornamos mucho en estos actos. Más todavía si somos de confianza y no cobramos. Aunque yo siempre lo haga gustosamente. Y más en esta ocasión, porque me lo había pedido un buen hombre y buen amigo, Lorenzo Suárez, alcalde de Valencia del Ventoso, y los colegas del Centro de Desarrollo de mi comarca. De todas formas, me pierde mi incapacidad de decir “no”. A este paso voy a quedar para vestir santos literarios o, lo que es lo mismo, para escribir y decir sólo estas piecitas oratorias. Estará de dios.

Ahí va el arranque del texto de ayer:

Antiguamente, mientras más cerca estaban los pueblos menos se querían. Era un desafecto relacionado con la proximidad. La historia humana se asemeja a una inseguridad generada por la existencia ajena, y ese recelo natural ante los congéneres siempre ha hecho especialmente inquietantes a los más próximos. Los pueblos y las gentes no soportaban a los vecinos. Cada cual se guarecía tras sus tapias, y vigilaba la aparición de los brutos de la otra tribu, idénticos a nosotros mismos vistos por ellos. La disputa, según el año o el siglo, la provocaba una muchacha raptada, lindes mal definidas o el aprovechamiento de tierras comunales, y se mostraba con demasiada frecuencia en riñas verbeneras y algún pleito sonado. Los jóvenes sólo lograban el reconocimiento de su mayoría de edad si acreditaban haber apedreado al menos una vez a los del otro sitio. La enemistad entre vecinos llevaba a que fueran los del pueblo de al lado los más odiados y, a falta de un buen palo para molerles las costillas, las afrentas se ventilaban en motes, chistes y chanzas sobre ellos. Ese odio antropológico al más cercano ha sido el principal argumento de la historia de las naciones y, en el interior de ellas, ha servido también para escribir muchas crónicas regionales.

La historia de Extremadura nos ofrece numerosos ejemplos de la competencia insana entre ciudades y pueblos vecinos. El primordial es el de Cáceres y Badajoz (Extremadura dos), dualidad básica de la región que ha ocasionado buena parte de sus problemas. Pero además, y ya en nuestra provincia, los enfrentamientos de Badajoz y Mérida, las peleas entre Don Benito y Villanueva de la Serena, los celos de Almendralejo y Villafranca de los Barros, las broncas de Azuaga y Llerena, la ojeriza entre Jerez de los Caballeros y Fregenal de la Sierra, la aversión mutua de Monesterio y Fuente de Cantos, los piques entre Los Santos de Maimona y Zafra… Nos hemos pasado la historia peleándonos con el de al lado.

Hemos perdido el tiempo en peleas que no eran más que la evidencia de nuestra inmadurez, las carencias de una identidad localista que sólo se definía a partir del enfrentamiento con los cercanos. Es imposible valorar exactamente la rémora para el progreso que estas actitudes han provocado, pero es innegable que si en vez de mirar tanto al de al lado hubiéramos mirado un poco más allá nos hubiera ido mejor.

Pero de un tiempo a esta parte empieza a imponerse la cordura. Desde hace algunos lustros ─pocos─ hemos empezado a emplear el “nosotros” con más generosidad. Nosotros ya no sólo somos los de nuestra casa, los de nuestro pueblo. Aunque la situación dista de ser idílica, ya no es extraño hablar de nosotros para referirnos a todos los naturales y vecinos de Extremadura ni emplear el término para unir a los de una comarca o zona. El proceso de construcción regional ha ido acompañado, al menos desde principios de los años noventa del siglo XX, por la construcción de las comarcas. Y, además de otras consideraciones, las comarcas no son más que la superación de ese odio antiguo entre pueblos vecinos.

[…]

miércoles, junio 25

Hacerse el zueco




La expresión me sorprende en el quinto soneto que Unamuno escribió en De Fuerteventura a París. Dice el segundo cuarteto:

Triste y agazapado está en el foco
de la podre, prestando oído al eco,
que no sirve querer hacerse el zueco
por tontería o tal vez por descoco.

No me acordaba. Leí el libro en el 89. Me lo regalaron en junio de ese año en Puerto de Cabras, la capital de Fuerteventura, a los dos días de haber presentado allí mi libro de poemas Nido de antófora. Forma parte de mi pequeño lote de libros -todos de esos años majoreros- acerca del destierro de Unamuno y de su relación con las islas. Ayer me acordé de ellos zapineando y al dar en La 2 con un documental sobre mi ínsula barataria.

Hacerse el zueco, dice don Miguel. Indago y parece que tiene razón: zueco de soccum, tipo de zapato en el teatro griego y también “zoquete”, “torpe”, “tonto”… Nada de Suecia ni de suecos o suecas. Hacerse el zueco, hacerse el tonto. Curioso.



Una opinión distinta y bien documentada en el artículo

sábado, junio 21

La música de Juan

Mi hijo, Juan, cumple mañana 14 años, la misma edad que yo tenía cuando se murió Franco. Me ha enseñando mucho durante su aún corta vida, pero no es sitio este de hacer recuento de esas lecciones, pues ya está bien de emociones esta semana.

Ahora me gustaría hablar sólo de música, que es una de sus pasiones. Con siete años nos daba la murga con Ska-p, un grupo formado en Vallecas el mismo año que él nació. Su obsesión era tal que teníamos que pactar los CDs que escuchábamos en los viajes largos y su petición casi única era el grupito de marras. Canciones contra las corridas de toros, coplas antimilitaristas, antirracistas, críticas a la corrupción política, a la Iglesia, a los poderes… De entonces viene mi gusto por piezas como “Planeta Eskoria”, “A la mierda”, “Alí el magrebí”, “Intifada” y, sobre todo, “Lucrecia”… Con esas coplillas el niño se ha educado solo.

Ahora le ha dado por el rap. El fenómeno es curioso y a mí me parece que recupera las letras en un panorama musical lleno de sonoridades anglosajonas, que se cantan sin entenderlas. Pero, vamos, no tengo ni idea. Me limito a escucharle cuando me recita de corrillo las letras.

Coloco aquí dos de las piezas de rap que me ha mostrado en los últimos días. La primera es “políticamente correcta”, en comparación con los mensajes incendiarios de Ska-p. Se trata de “No hay prisa” de Dawizard, un sensatísimo mensaje que vale por una teoría completa de la educación. Y la segunda es “Efectos vocales” de Nach, un virtuosismo técnico que me ha hecho gracia.




miércoles, junio 18

Ceremonia de despedida de Manolo


[Texto básico leído ayer en el patio del Ayuntamiento de Zafra en el entierro civil de Manuel Peláez]


Estamos aquí para despedir a Manolo Peláez. Y lo vamos a hacer como él expresamente había pedido, con una ceremonia en el patio del Ayuntamiento de Zafra, acompañando todos ─amigos, amigas, compañeros y vecinos─ a Mercedes, a sus hijas, a sus hermanos, a su familia.


Este patio es hoy un reflejo de lo que fue la vida de Manolo, porque en la memoria de cada uno de nosotros guardamos un trozo de ese camino que él recorrió. Tenía amigos y amigas de toda condición, de toda ideología, de toda creencia. Era una de esas personas que conoce a todo el mundo y a quien todo el mundo conoce. Y esa riqueza de sus afectos era el fruto de la tolerancia. La tolerancia consiste en querer al otro porque es distinto a nosotros. Hacerlo igual a nosotros para quererlo no es más que una variante del egoísmo. Esa tolerancia y el profundo respeto que Manolo profesó hacia quienes no eran iguales a él quizás sea el rasgo más relevante de su carácter y la principal lección que nos ofrece hoy a todos.


La personalidad más pública de Manolo Peláez, y en la que más pudo ejercer esa tolerancia, fue la de concejal. Aunque la política siempre le interesó, y vivió con intensidad los últimos años del franquismo y la transición, sólo en los últimos lustros se presentó a elecciones locales y acabó asumiendo responsabilidades institucionales. Concejal del Ayuntamiento de Zafra desde 1997, fue candidato a la alcaldía en 1999 y cuando hubo de retirarse debido a su enfermedad ─en marzo de 2004─ era primer teniente de alcalde de la Corporación. La vocación política de Manolo era la lógica consecuencia de su generosidad. Parecía como si ésta no estuviera completamente satisfecha si se reducía al círculo de sus afines, de amigos y familiares. Necesitaba centenares, miles de personas, los vecinos de una ciudad entera, para estar cumplida. De eso puede dar fe uno de sus amigos de la política, Manuel García Pizarro, alcalde de Zafra.


Si la política fue una de sus vocaciones, su profesión fue la docencia y la historia. Y, en ambas, sobresalió otra de sus virtudes principales, la responsabilidad, el rigor, la madurez de quien sabe que en el oficio se labran los caracteres de cada uno. Fue historiador y disfrutó investigando, siempre alrededor de la historia de Zafra y casi siempre a partir de las fuentes del Archivo Histórico Municipal. También se implicó en el fomento de la cultura de Zafra, como hizo desde la Asociación de Amigos del Museo y del Patrimonio, que presidió hasta ayer. Y sobre todo fue profesor. Ejerció la enseñanza desde el año 1978 y en los institutos de Azuaga, Barcarrota, Villafranca de los Barros, el “Zurbarán” de Badajoz, Fregenal de la Sierra y Zafra. El “Suárez de Figueroa” ─el mismo donde había estudiado─ fue su centro de trabajo durante más de veinte años. Allí le conocieron centenares de alumnos y profesores, que supieron -como Toni Amaya- de su buen hacer.


La tolerancia, la responsabilidad y la alegría. Porque Manolo era todo lo contrario a un cenizo, te alegraba la vida con sus bromas, vestido de otro en Carnavales –su disfraz de señorona era memorable– o llamándote por teléfono y pegándotela diciendo que era no sé quién. Estoy convencido que él quiere que le recordemos así, haciendo bromas y charlando, como charló con Reme durante las mañanas de los últimos años, o con Carmen Álvarez o con Luciano Feria. Un buen tipo que nos hizo a todos sus amigos y amigas ser un poco mejores por haberlo conocido.



Además hablaron Manuel García Pizarro, Toni Amaya,
Luciano Feria, Carmen Santos y Lupe García, pero aún no tengo sus textos completos.

Y Diana Vara tocó el violín.

Otros blogs con comentarios sobre la muerte de Manolo:
Pura tura y El Coro de los grillos.

lunes, junio 16

Manolo Peláez ha muerto


Parad los relojes y desconectad el teléfono,
dadle un hueso jugoso al perro para que no ladre,
haced callar los pianos, tocad tambores con sordina,
sacad el ataúd y llamad a las plañideras.

Que los aviones den vueltas en señal de luto
y escriban en el cielo el mensaje “Él ha muerto”,
ponedles crespones en el cuello a las palomas callejeras,
que los agentes de tráfico lleven guantes negros de algodón.

Él era mi norte y mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi día y mi noche, mi charla y mi música.
Pensé que el amor era eterno; estaba equivocado.

Ya no hacen falta estrellas: quitadlas todas,
guardad la luna y desmontad el sol,
tirad el mar por el desagüe y podad los bosques,
porque ahora ya nada puede tener utilidad.

W.H. Auden

sábado, junio 7

Dios toreando


Una aficionada, al salir de Las Ventas y preguntarle un periodista qué le había parecido José Tomás, ha dicho: “Dios toreando”.

martes, junio 3

Russian Red

Soy un obsesivo. Eva se ríe porque a veces la tomo con un chiste y me dura varios meses. Lo repito y lo repito como si estuviese paladeando un manjar. Y así con todo. Repito lo que me sorprende, cuento una y otra vez historias que me interesan, escucho durante semanas una canción o leo el mismo libro varias veces. Pero no es la edad, porque siempre me ha pasado. Es como si el placer no fuera tal si no lo repitiera.

Ahora me ha dado por Russian Red, que es el nombre de guerra de Lourdes Hernández, una madrileña de 22 años que canta en inglés con una voz alucinante. Acaba de publicar su primer album, I love your glasses, y hay temas magníficos: Cigarettes, They Don´t Beleive, Kiss My Elbow… Muy recomendable. Es radicalmente distinto a lo que se oye por ahí.

sábado, mayo 31

La mujer de Lot



El funcionario de antaño con manguitos se ha sustituido hoy por el funcionario con ordenador. En las oficinas y negociados de las administraciones, el avance -teóricamente innovador- de las telecomunicaciones apenas ha servido para tecnificar la burocracia. Hablar de instituciones públicas es seguir haciéndolo de marasmo, convencionalismo, rigidez y miedo al cambio. Ante una sociedad cada vez más cambiante, muchas administraciones siguen respondiendo con el síndrome de la mujer de Lot: mirar hacia atrás, negarse al futuro.


Prueba de texto. Ejercicio a mitad de camino entre la reflexión del profesional de la consultoría y la del usuario. Escrito en el hospital de Badajoz -magnífico trato- donde atiendo a mi madre enferma el último día de un mes difícil.

La ilustración es de la Biblia de Gustavo Doré

domingo, mayo 25

"Al suelo, que vienen los nuestros"


La expresión se la oí por primera vez a un alto dirigente del PSOE, asustado por la virulencia con que alguno de los suyos arremetía contra un proyecto impulsado por su propio gobierno. Desde entonces, la frasecita –cuyo origen desconozco- resume un principio básico del comportamiento en el interior de los partidos. Éstos no son más que una simplificación de la infinita variedad de pareceres políticos de la gente, y por ello no es extraño que entre los correligionarios de cada uno de ellos no se dé una identidad estricta de pareceres.


Pero lo del Partido Popular de estos últimos días sobrepasa toda medida. La algarada de militantes –aunque fueran doscientos- en la puerta de la sede nacional insultando al líder es insólita. Es innegable que el PP tiene dentro un importante sector ultraderechista. Puede discutirse si ese sector viene de la época de Franco o ha sido además especialmente alentado con la deriva radical del partido durante la última legislatura. Puede discutirse si es mejor que esté dentro del PP –lastrando la imagen del partido- o afuera, pero más visible y descontrolado. Lo que es evidente es su notoria existencia y que con él en primera fila el PP tardará en ganar unas elecciones. Es paradójico que para que el PP logre tocar poder tenga que dejar de parecerse a sí mismo, pero así es la política. Consciente de ello, Rajoy parece dispuesto a centrar el partido y rebajar el protagonismo de los ultras. Ya veremos si le dejan los doctrinarios, encabezados desde los medios “afines” por Pedro J. y Federico.

sábado, mayo 3

"Muerte al choricero"


"Muerte al choricero", gritan hoy en la tele los de Alcalá de Henares. El mismo día que sé que los del PP de la Diputación y el inefable Monago -animados por mi Alberto- visitan la tumba del tal en Paris. "¡Viva GHB!" me pide a mi el cuerpo gritar, y no por el choricero, ni por los del PP, sino por la síntesis.



Y no hay remedio


Soy uno de los que no pudo ver, el pasado 22 de abril, la fugaz exposición de los grabados sobre “Los Desastres de la Guerra” de Goya en la Escuela de Arte de Mérida. De 10 de la mañana a 11 de la noche y un solo día. Ese fue el horario, más propio de records Guinness, provocado por la ausencia de medidas de seguridad que garantizaran una exposición más prolongada. Los grabados pertenecen a familiares del pintor Javier Fernández de Molina, profesor de la Escuela.


Una amiga, Mercedes Gómez del Barco, me ha traído un ejemplar de la carpeta con reproducciones de algunos de los grabados editada por la Escuela de Arte para conmemorar el acontecimiento. Como es 3 de mayo, el grabado número 15 (Y no hay remedio) es el que mejor evoca el bicentenario.

jueves, mayo 1

Nuevo libro de Preston sobre Franco


Recibo de Preston su último libro, El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco. Como él mismo apunta en el prólogo se trata de una versión ampliada del que ya escribiera en 2003 en la serie "Cara y Cruz" de Ediciones B como reverso de la versión hagiográfica de Ángel Palomino: lo ahora publicado no sólo contiene la mayor parte de lo que apareció en el volumen original sino que refleja, también, mi obra más reciente y mis ideas sobre Franco desde que fue publicada la obra original. Añade el libro una perspectiva distinta a la hasta ahora conocida, ya que no sólo cuenta quién fue Franco, sino quien creyó ser: Héroe del Rif, Salvador de España, nuevo Emperador, Comandante de Numancia y padre y abuelo del pueblo, según la época. En este sentido, no es una biografía al uso, no pretende repasar de manera exhaustiva los hitos de la vida del dictador, sino sólo centrarse en aquéllos donde más se evidencia la mixtificación de su figura por la propaganda que él mismo impulsó.

La solvencia como historiador de Paul Preston está fuera de toda duda y, además, su pericia literaria dota a todos sus textos de una agilidad y limpieza extraña aún, por desgracia, en la mayoría de los libros de historia. El libro se lee en un pispás.

miércoles, abril 30

Sigue el acoso al historiador Dionisio Pereira


Ante el acoso al que sigue sometido el investigador gallego Dionisio Pereira, se está impulsando una nueva recogida de firmas de apoyo por un grupo de historiadores de Historia a Debate, que coordina Carlos Barros. El plazo para solidarizarse con Pereira estará abierto hasta el 15 de mayo. Las adhesiones (con los datos de nombre y apellidos, entidad, localidad y país) podrán enviarse a h-debate@cesga.es

El manifiesto, al que ya se han adherido un buen número de historiadores, es el siguiente:


Excmo. Sr. Presidente del Gobierno
Excmo. Sr. Presidente del Congreso de Diputados
Excmo. Sr. Presidente del Senado
Madrid, España

Los abajo firmantes, investigadores y profesores de historia de universidades y otros centros de estudio españoles y de otros países, queremos manifestar nuestra solidaridad con el historiador Dionisio Pereira, denunciado judicialmente una y otra vez por familiares de presuntos represores durante la guerra civil y la dictadura, que aparecen nombrados en las fuentes utilizadas en sus investigaciones publicadas sobre la represión franquista en el pueblo de Cerdedo (Pontevedra).

El Juzgado de Primera Instancia de A Estrada, amparando con abundante jurisprudencia sus derechos constitucionales de libertad científica y de opinión "en el terreno histórico", ha absuelto ya a nuestro colega, cuya situación legal depende, así y todo, de lo que decida próximamente la Audiencia Provincial de Pontevedra, y aún posteriormente de previsibles recursos a instancias jurídicas superiores. Un calvario judicial que muestra la flaqueza y vulnerabilidad de nuestra joven democracia y su ordenamiento legal en el tema que nos ocupa.

La difusión de esta anómala situación ha destapado en toda la geografía española otras parecidas que están siendo resueltas "caso a caso" por los tribunales de justicia, con la consiguiente alarma de los historiadores, que vemos así dificultado nuestro trabajo sobre la historia española reciente ante la posibilidad de ser víctimas del acoso judicial de los descendientes de las personas que aparecen en la documentación, oral y escrita, como responsables de torturas y asesinatos de personas por causa de sus ideas durante la guerra civil y la dictadura franquista. Tratamiento injusto, antidemocrático y hostil hacia los historiadores de profesión que ninguno de nosotros, independientemente de nuestras especialidades y nacionalidades, estamos dispuestos a tolerar.

La sentencia del Tribunal Constitucional del 23 de marzo de 2004 asegura la protección constitucional de una "ciencia histórica libre" y que son los "propios ciudadanos quienes, a la luz del debate historiográfico y cultural, conforman su propia visión de lo acaecido, que puede variar en el futuro". No siendo, por tanto, "misión de los Tribunales de Justicia el realizar un juicio sobre verdades históricas". Sin embargo, los juicios contra historiadores siguen celebrándose, y pueden incluso intensificarse conforme se vayan aplicando las nuevas políticas publicas de investigación, reparación y reconocimiento de las víctimas de la guerra civil y la dictadura aprobadas en al Ley de la Memoria Histórica del 26 de diciembre de 2007, cuya puesta en práctica y perfeccionamiento exigimos.

Por todo lo cual, demandamos del Gobierno español, y de las instituciones parlamentarias, garantes por imperativo constitucional de un ejercicio no discriminatorio de las libertades democráticas y responsables del cumplimiento de las leyes vigentes, el desarrollo de la "Disposición final primera" que habilita al Gobierno a "dictar cuantas disposiciones sean necesarias para el desarrollo y la aplicación" de la citada ley de la memoria. Proponemos, en concreto, que se añada una declaración de legitimidad constitucional de la libre investigación sobre la guerra civil y el franquismo, en base a fuentes históricas, tanto escritas como orales, de acuerdo con las metodologías correspondientes, sin censura previa sobre ningún nombre, fuente o dato histórico.

Es obligación general de las autoridades democráticas amparar en la práctica las libertades de análisis, interpretación y opinión de los historiadores, sin excepción, y del Gobierno en particular fijar una referencia legal que facilite a las administraciones, funcionarios e instituciones del Estado salvaguardar en las mejores condiciones el ejercicio libre de la investigación en temas que son, además, de vital importancia para cerrar de una vez, con la identificación, localización y dignificación de las víctimas (y el reconocimiento de los luchadores por la libertad), la guerra civil y la dictadura franquista, completando así la transición a la democracia en España iniciada en 1977.

Resulta incomprensible que, habiéndose previsto medidas de apoyo y responsabilidad institucional tocante a la conservación de documentos, acceso a los archivos, investigación sobre las victimas del franquismo y la guerra civil (incluyendo la recuperación de sus restos), se hayan olvidado los legisladores españoles de las personas que están aportando de forma comprometida y desinteresada su rigor académico y honestidad profesional a un conocimiento más preciso y plural de la verdad histórica, sin el cual difícilmente las generaciones futuras podrán apreciar, en su esencia y con perspectiva histórica, el régimen político democrático que van a heredar.

En la Red, a 22 de abril de 2008

Las alas de la vida


Hace un año, el 17 de mayo de 2007, vi una película impresionante: Las alas de la vida. Un documental sobre la dignidad ante la muerte de un enfermo terminal, Carlos Cristos, aquejado de una dolencia incurable, atrofia sistémica múltiple, que recurre al cineasta Toni Canet para que haga una película sobre su acercamiento vital a la muerte. Fue un pase, digamos, privado. La película aún no se había estrenado, pero una de las guionistas, Carmen Santos Unamuno, es amiga y vimos la película en casa de otro amigo que está enfermo. Fue una tarde extraña. De una tristeza profunda pero también de una incomprensible alegría. Veíamos en la pantalla cómo alguien vivía con inédita naturalidad la fatalidad de su muerte.

Hace unas semanas volví a emocionarme viendo la misma película en el programa Versión Española de La 2. El protagonista, Carlos Cristos, murió el sábado pasado en su casa de Mallorca tras varios años de enfermedad. Sólo me sirve de consuelo algo que él dijo en el documental: que la vida sería un drama sin la muerte.

domingo, abril 27

El incendio de La Gomera


Esto del blog no deja de ser un instrumento contra la desmemoria. Y no, no lo digo ahora por aquello de la memoria histórica; me refiero a la personal. Con la excusa del blog me obligo a rememorar, a dar pespuntes entre mis recuerdos y la actualidad. Así me ocurre ahora con las noticias de los incendios recientes de La Gomera, que me activan el recuerdo de un viaje a esa isla hace veintiún años.

Por entonces trabajaba en Madrid, en la Federación Española de Universidades Populares, y desde allí viajaba a otros puntos de España para dar cursos sobre animación sociocultural. El 11 y 12 de mayo de 1987 impartía un curso de iniciación a las Universidades Populares dirigido a los alcaldes de los pueblos de la isla de La Gomera. Llegué al anochecer en el ferry desde Tenerife y lo primero que oí cuando el barco atracaba en el puerto de San Sebastián de la Gomera fue el famoso silbo gomero, lanzado por un paisano no sé si como rito turístico. El delegado del gobierno en la isla, el majorero Álvaro García González, era uno de los asistentes al curso. En uno de los recesos hizo de cicerone y me llevó a conocer el parque de Garojonay, que unos meses antes había sido declarado patrimonio mundial por la UNESCO. El delegado era uno de los supervivientes del incendio forestal que en septiembre de 1984 asoló la isla y mató a 20 personas, entre ellas el gobernador civil de Tenerife, Francisco Afonso Carrillo.

El coche oficial paró en un tramo de carretera cerca del Roque de Agando, en pleno bosque de laurisilvas, y Álvaro García me invitó a bajar y me explicó, al lado de un inmenso barranco, cómo tres años antes, a las 3 de la tarde del 11 de septiembre de 1984, una inversión térmica y el cambio de vientos provocó que una enorme bola de fuego subiera pendiente arriba y pillara desprevenida a la comitiva de autoridades – él entre ellas- que había ido a inspeccionar las labores de extinción. A pesar del tiempo transcurrido, el hombre seguía emocionándose al relatarme cómo el gobernador, su secretario, el chofer y uno de los guardias civiles que le acompañaban quedaron abrasados con los brazos abiertos –quizás de sorpresa- al alcanzar el fuego la carretera donde se encontraban. Él logró salvarse al quitarse toda la ropa, ya prendida, y agacharse bajo el coche. El resto del viaje siguió relatándome cómo, en otras zonas de la isla, algunos prefirieron morir despeñados barranco abajo que ser alcanzados por las llamas.

Ese mismo día, por la noche, solo frente al mar, leía un libro que había comprado unos meses antes en Barcelona, Porque nunca se sabe, una recopilación de textos sobre y frente al poder escritos por Châtelet, García Calvo, Subirats, Chomsky y otros. En una de las páginas de ese libro escribí dos versos que ahora sé que realmente estaban inspirados en el relato del delegado del gobierno en La Gomera y en el último gesto de ese gobernador civil calcinado en el ejercicio del poder: qué vértigo de mar / se abre en tu abrazo.

sábado, abril 19

Las flores de Felipe Risco


Felipe Risco Chamizo (Zafra, 1956) inicia su formación en Bellas Artes en Sevilla. En los años 70 viaja a Italia donde reside desde entonces. En el Instituto Europeo de Diseño de Roma entra en contacto con el mundo de la ilustración y el diseño gráfico. Trabaja para distintas editoriales y usa los medios digitales para la creación de la obra. Fruto de la simbiosis entre una formación estética de marcado acento barroco y las posibilidades gráficas de las nuevas tecnologías, son estas FLORES que nos ofrece, donde el brillante colorido en sintonía con las más clásicas reglas de la simetría producen unas composiciones de inmediata belleza


Del díptico editado por la Caja de Badajoz que da cuenta de la exposición "Flores" de Felipe Risco, abierta desde el 18 al 30 de abril de 2008 (de 19.30 h. a 21.30 h.) en la sala del Centro Cultural Santa Marina de Zafra.

Felipe es un magnífico pintor. Ayer, en la inaguración de su exposición, me decía que había abandonado la pintura por la ilustración. De las flores de esta muestra me gustan las que se resisten a la inevitable geometría impuesta por el ordenador con el que están hechas. Siempre ha sido un maestro del color y de la luz. Allí vive, en Roma, en la vía de la Luce, en el Trastévere, en cuya terraza cenamos una noche, el 22 de julio de 2000, Mercedes, Eva, Manolo, Maurizio y yo con él y su mujer, Lorenza. Es posible que le tome la palabra y vuelva a escribir unos poemas sólo para que Felipe los ilustre.


Símbolos


El lunes inicié un breve periplo que me ha llevado a Badajoz, Bilbao, Madrid y Cáceres en apenas tres días. Fue 14 de abril y quizás por ello los hados -siempre monárquicos- se conjuraron para amargarme el día, que comencé perdiendo un autobús y con el móvil estropeado, y acabé con el ordenador bloqueado y extraviando el chambergo. Menos mal que al día siguiente, con los aviones, el asunto no fue a más.


El fin de semana había sido intenso. A la conferencia de Fontana del viernes le siguió el sábado un seminario con veinte historiadores extremeños moderado por el maestro catalán. Llegué a trompicones porque ese día también se celebraba en Zafra a la misma hora el Foro por la actualización social y cultural de los mayores que había sido suspendido por orden judicial durante la campaña electoral. Lo abrió Fernández Vara y yo leí la ponencia inaugural en la que hablé de Prometeo y de la necesidad de que los mayores recuperen el fuego robado por esos nuevos dioses de la modernidad que son los jóvenes.


El día 14 vino además con otros símbolos vinculados al nuevo gobierno. El primero, que la cuota de la región en el nuevo gabinete la “ocupe” un extremeño emigrante que ya pasa por catalán. Desde aquí se ha justificado la ausencia de Extremadura aludiendo a la inconveniencia de las cuotas. En fin, eso que se dice cuando no se tienen.


También el 14 seguí leyendo en los periódicos las vergonzosas reacciones de los “opinadores oficiales” de la derecha ante el nombramiento de las ministras. Se han cubierto de gloria machista y sexista Antonio Burgos, Juan Manuel de Prada, Luis María Anson, Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos... ¡Qué vergüenza! Y después alguno seguirá interrogándose por qué lo que defienden estos señores sigue sin alcanzar el beneplácito mayoritario de la gente. Creo que el PP no se comerá una rosca hasta que logre desembarazarse de esta jauría de plumillas. Otro símbolo.


[La imagen está tomada del blog Regreso al futuro de Pablo Moreno Galbis]

miércoles, abril 9

Conferencia de Josep Fontana en Zafra

El próximo viernes 11 de abril pronunciará en Zafra una conferencia con el título "La historia de la transición: una propuesta crítica" el profesor Josep Fontana, director del Instituto Universitario Vicens Vives de Barcelona, catedrático emérito de la Universidad Pompeu Fabra y uno de los más prestigiosos historiadores españoles. El acto, que tendrá lugar en el Salón de Actos del Centro Cultural Santa Marina, comenzará a las 20.30 horas y está organizado por la Asociación de Recuperación de la Memoria José González Barrero con la colaboración del Instituto de Educación Secundaria "Suárez de Figueroa", la Diputación de Badajoz y el Ayuntamiento de la ciudad.

Fontana se suma así a la relación de contemporaneistas que, en los últimos años, y por invitación de diversas asociaciones y entidades han visitado Zafra: Paul Preston, Francisco Moreno Gómez, Alberto Gil Novales, Francisco Espinosa, Alberto Reig Tapia, Antonio Rodríguez de las Heras…

Josep Fontana Lázaro nació en Barcelona en 1931. Tiene más de una veintena de libros escritos, y entre ellos destacan varios sobre el siglo XIX en España [La crisis del Antiguo Régimen (1992), Historia de España, vol. 6: La época del liberalismo (2007) o De en medio del tiempo (2006)]; sobre historiografía [Historia: análisis del pasado y proyecto social (1993), La historia después del fin de la historia (1992), Enseñar historia con una guerra civil de por medio (1999) o Introducción al estudio de la historia (1999)], así como obras de carácter general como La historia de los hombres (2001). En el año 2004 la editorial Crítica, que ha editado la mayoría de sus libros, publicó dos volúmenes de homenaje a su obra con el título de Josep Fontana. Història i projecte social. Reconeixement a una trajectòria, con artículos de más de un centenar de historiadores y en los que tuve la satisfacción de participar con un trabajo sobre “Los orígenes del proceso de depuración política de Enrique Canito, fundador de Ínsula”.

martes, abril 8

Flato


He terminado de leer El asombroso viaje de Pomponio Flato, la recién publicada novela de Eduardo Mendoza, y no me ha gustado. Que Mendoza escribe bien se da por supuesto, pero de un escritor de su trayectoria se espera, a estas alturas, algo más que oficio. Salvo por el hallazgo de situar la trama en la Galilea del siglo I de nuestra era, por la originalidad de adoptar como personajes a los principales del Nuevo Testamento (José, un carpintero, es acusado de asesinato y su hijo, Jesús, “contrata” a Pomponio Flato para intentar salvarlo de la crucifixión) y por lograr algún momento hilarante (como cuando el romano protagonista está a punto de ser dado por culo reiteradamente), El asombroso viaje… es poco más allá de una obra humorística e intrascendente bien escrita pero medianamente resuelta. Voy a ver si me recupero con una novela menos reciente y mediática, pero de calidad ya contrastada: La balada del abuelo Palancas, de Félix Grande.

miércoles, abril 2

Presentación de un libro de poemas de Benito Estrella


En mayo de 1985 un grupo de personas y entidades suscribimos e impulsamos el Programa de Educación de Adultos y Animación Sociocultural de Zafra y comarca. Fue un proyecto experimental de renovación pedagógica, formación ocupacional y coordinación entre el Centro de Educación de Adultos (que dirigía Toni Granados), la Universidad Popular (cuyo titular hasta aquel año fui yo) y las aulas de Educación Compensatoria de la zona (coordinadas por Benito Estrella, responsable provincial de ese programa del Ministerio de Educación). A mí –que era el más joven y díscolo de los tres- se me ocurrió denominar al triunvirato como la “santísima trinidad” y atribuirme el papel de “espíritu santo”. Toni, al que le acaban de poner una calle en la barriada de Jerez de la Frontera donde ahora oficia de maestro, era el “hijo” y Benito, el patriarca indiscutible. Desde entonces Benito es una de mis referencias vitales e intelectuales.


Benito Estrella Pavo (Higuera de la Serena, 1946) es uno de los nombres imprescindibles de la educación en Extremadura. Maestro, licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Pedagogía, fue durante años responsable del centro de educación de adultos de Zafra, así como jefe de la unidad de programas educativos de la dirección provincial del Ministerio de Educación en Badajoz. Antes había sido fundador y presidente de la Escuela de Verano de Extremadura, el movimiento de renovación pedagógica pionero en la región. Hace unos pocos años se cansó de dar clase a adultos y quiso terminar de cansarse dando clase a adolescentes (en el Instituto "Eugenio Hermoso" de Fregenal de la Sierra), hasta que el año pasado se jubiló. Lo hizo lo antes que pudo, porque es de los que no se cansan de estar solo y tiene aún cosas que enseñarse a sí mismo. Su actividad intelectual ha sido constante durante los últimos cuarenta años aunque parca en publicaciones. Dos libros de poemas: La Soledad y el silencio (Barcelona, 1972) y Libro de la memoria y el olvido (Badajoz, 1992); un ensayo: Un extraño en mi escuela. Reflexiones sobre la crisis de la enseñanza en la sociedad de la información (Mérida, 2002) y un libro de relatos: Valdargar. Tragicomedia del desarraigo (Badajoz, 2007), del que tengo pendiente un comentario en el blog.


Benito escribe, como es lógico, divinamente, y ganó el X Premio de Poesía “García de la Huerta” convocado cada año por el Instituto de Educación Secundaria “Suárez de Figueroa” de Zafra. El lugar que cura es el nombre del poemario con el que obtuvo el premio. El viernes, 4 de abril, a las 21 horas se presenta en el Parador “Duques de Feria” de Zafra.

domingo, marzo 30

El ejército rehabilita a un general republicano


No sé si es el primer caso de rehabilitación oficial de un militar republicano en el ejército español, pero me ha sonado a eso. El pasado jueves la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra celebró en Madrid una ceremonia militar en la que se rehabilitó la figura de Toribio Martínez Cabrera, general de brigada fusilado por los franquistas en 1939. El acto estuvo presidido por el también general de brigada Alfonso de la Rosa, director del centro, y en su transcurso se depositó ­−como es tradición con los oficiales de Estado Mayor que mueren en acto de servicio− la faja de Estado Mayor del homenajeado en el Monumento a los Héroes de la Escuela.


Toribio Martínez Cabrera nació en 1874 en Andiñuela de Somoza (León). Ocupó durante su carrera militar varios destinos tanto en el frente de batalla (Cuba) como en los despachos. El 17 de julio de 1936 era comandante militar de Cartagena, donde sofocó la rebelión. Durante la guerra fue jefe del Estado Mayor del Ejército, inspector general del Ejército del Norte y gobernador militar de Madrid, desde donde apoyó el golpe de estado del coronel Casado en los últimos días de la guerra. No quiso salir de España, fue capturado por los franquistas en el consulado de Panamá en Valencia y tras un consejo de guerra sumarísimo fue fusilado en Paterna el 23 de junio de 1939.


La noticia de su rehabilitación me ha sorprendido. No creo que obedezca a un deseo de los mandos militares de acompañar la Ley de Memoria Histórica del gobierno Zapatero de una serie de actos de rehabilitación de los militares leales a la República. Me temo que en este caso hay circunstancias que convierten en un hecho excepcional lo que debería ser una norma. A mi parecer son tres, al menos, las circunstancias que han facilitado la rehabilitación.


- En primer lugar, Martínez Cabrera había sido director de ese centro, en 1934 y 1935, y durante la II República y la guerra fue considerado el “número uno de Estado Mayor”. Es por tanto “uno de los suyos”.
- En segundo lugar, el general era un hombre de “orden”, de centro, partidario de Portela Valladares –masón, como él- y miembro del Partido Centrista, en cuyas listas se presentó a diputado a cortes, sin ser elegido, en las elecciones de febrero de 1936. Además, había sido gobernador civil de Badajoz en una fecha tan poco republicana como 1921. Era un ferviente anticomunista y a pesar de ser un decidido partidario de la República estuvo detenido durante la guerra por las sospechas del PC acerca de su fidelidad. Por tanto, tampoco ideológicamente puede ser considerado por los militares alguien demasiado extraño.
- Y finalmente, la rehabilitación se ha realizado junto a la de su sobrino, el capitán Cabrera Rodríguez, militar del ejército franquista que murió en Asturias en el transcurso de una batalla con el ejército republicano. No digo que éste no merezca la rehabilitación (aunque me extraña que en los cuarenta años de dictadura no se produjera), sino que propiciando la coincidencia de ambas se hace más digerible la del general.


Si tenemos en cuenta todo esto, la rehabilitación de Martínez Cabrera pierde importancia simbólica. De todas formas, sea bienvenida y que cunda el ejemplo: recuperemos la memoria de los leales.

martes, marzo 25

El escritor y la violencia política de su país

Agradezco a Luciano Feria el envío de este artículo del novelista vasco Fernando Aramburu. Además de aludir a la posición del autor frente al terrorismo de ETA, el texto reflexiona sobre la condición del escritor (¿un tipo común y corriente o distinto al resto?), asunto que he discutido con Luciano muchas veces.

No me consta la existencia de un código moral al que hayan de sujetarse los escritores en el desempeño de su labor literaria. Dicho de otro modo, la circunstancia de que un escritor sea un hombre de paz, respetuoso con sus congéneres y amante, pongamos, de la naturaleza y de los hábitos culturales en que se crió, no garantiza poco ni mucho la excelencia artística de sus obras, como tampoco la excluye el hecho de que él practique en su vida privada la ruindad.
Nadie está legitimado para exigir al escritor una conducta determinada. No digamos ya una determinada fe. Hacer tal cosa (y se hace con bastante más frecuencia de lo que muchos creen, a veces por la vía dulce de la subvención, del premio institucional o de prebendas varias) obliga al escritor a crear sus obras al dictado. Queda entonces irreparablemente desvirtuado el sentido primordial de su oficio, que no es otro que el ejercicio libre de la palabra escrita. Y un escritor sometido es una de las criaturas más dignas de lástima que se pueda uno imaginar.
En tanto que ciudadano, a un escritor lo afectan idénticos derechos y obligaciones que a los demás miembros del colectivo social. Pero un escritor no es, en cuanto tal, se diga lo que se diga, un ciudadano común y corriente, o al menos no lo es a la manera como sabemos que lo son el panadero o el dentista, pongo por caso, a quienes no se les hace objeto de reclamaciones morales cuando cuece el uno pan, empasta el otro una muela, por mucho que constituya un valor moral positivo el que despachen bien la tarea por la que se les remunera. Lo cierto es que ni el pan ni el empaste tienen la capacidad de repercutir ideológicamente en las conciencias de los comensales ni de los pacientes. El escritor, en cambio, dispone, si se empeña, de esa capacidad que puede llegar a convertirlo, a ojos de algunos, en un sujeto incómodo, incluso peligroso.
Para empezar, emplea un instrumento, la lengua, de propiedad colectiva, sin el cual está más que probado que el ser humano nunca sabrá definirse a sí mismo ni como individuo ni como elemento integrador de una masa social. El hombre no sabe ser sin lenguaje, una característica suya que lo hace desde la infancia vulnerable a la manipulación y al adoctrinamiento. También el escritor, aunque por falta de perspectiva no atinemos a calibrar con exactitud en qué medida, interviene en los hábitos lingüísticos y en los modos de pensar de los ciudadanos de su época y acaso de los del porvenir. Poco puede en apariencia hacer un escritor, con el solo ejercico de la palabra escrita, para introducir cambios y mejoras en la realidad; pero en su mano está, no obstante, analizarla y reproducirla en sus libros, dejando de ella su testimonio particular, sazonado de palabras más o menos perdurables, de pensamientos, de refutaciones, de imágenes y de todos esos recursos con que él elabora comúnmente su arte cuando no le falla el talento.
Así y todo, tanto como el escritor se encuentra delante de la realidad de su tiempo y toma de ella cuanto juzga necesario o útil para su arte, la realidad se encuentra asimismo delante de él interpelándolo a todas horas, formulándole preguntas a menudo relacionadas con sucesos trágicos o escandalosos. En tal sentido, el asesinato el otro día de ETA en Mondragón es una pregunta con su correspondiente expectativa de respuesta. La reacción inmediata por escrito compete al informador de prensa. Se supone que no hay titán de las letras capaz de redactar una novela de trescientas páginas a las pocas horas del crimen. Quizá un poema de urgencia, con el inconveniente añadido de su precaria difusión.
Pero tampoco caben muchas dudas acerca del hecho de que la respuesta de los escritores entraña no solo una opción moral voluntaria, sino también y sobre todo una opción artística. Y ya pocos ignoran que sobre la acción criminal de ETA la literatura vasca se ha expresado de manera insuficiente hasta la fecha, con notorios silencios, por cierto, que para algunos formarán parte acaso esencial de sus obras completas.
No se trata tan sólo de abordar en la obra personal, al modo de quien cumple un trámite, el tema de la violencia política con que hemos sido obligados a convivir, unos más de cerca que otros, por quienes la ejercen desde hace cuatro décadas largas, imbuidos de la convicción perversa de estar construyendo un paraíso nacional con todos los métodos que ponen a su alcance la demagogia, la destrucción y el mal. Es, más bien, una cuestión de simple dignidad, de grandeza de corazón y, si no es mucho pedir, de coraje. Porque un pueblo que tolera la violencia social no es un pueblo, sino un rebaño. Y un escritor que calla, una oveja amparada en las posibilidades de supervivencia que le aporta su docilidad.
Nadie es culpable de su miedo. A nadie se le puede exigir que se comporte como un héroe en su sociedad sometida al terror. Pero quizá constituya un comienzo de respuesta transmitirles a las generaciones futuras que no supimos o no nos atrevimos a afrontar las preguntas urgentes que nos planteó nuestro tiempo histórico. Que dicha tarea literaria queda en parte pendiente, y digo en parte porque sería injusto ignorar que algo de tinta admirable y lúcida, aunque poca, ha corrido. Que, sintiéndolo mucho, no acertamos ni a describir ni a interpretar con palabra libre la historia sangrienta de los vascos de ayer y hoy. Que la literatura de otros, ya que no la nuestra de ahora, tendrá que contar algún día, desde una perspectiva menos favorable, cómo se vivió y se sintió y se padeció individualmente aquel espantoso derrumbe moral de nuestro país asociado a la crueldad de una pandilla de fanáticos a los que no se pudo (¿no se quiso?) parar a tiempo.

Fernando Aramburu

domingo, marzo 23

"El ángel rojo"


Ese fue el apelativo con que se le conoció en la España de los cuarenta, donde muchos prebostes franquistas vivían gracias a su benevolencia durante la guerra. El “ángel traidor”: así lo conocieron, en cambio, algunos presos de izquierdas en la cárcel de Porlier al ser encarcelado en abril de 1939, una vez que fue ocupada Madrid por las fuerzas franquistas. La Pasionaria lo acusó de quintacolumnista. Agustín Muñoz Grande se levantó en su consejo de guerra y tras presentarse como general del ejército de Franco testificó a su favor y lo salvó de una muerte segura.

Melchor Rodríguez García (Sevilla, 1893―Madrid, 1972) se había quedado huérfano a los diez años, muerto su padre en un accidente laboral. A los trece años fue calderero y poco después novillero (el Cossío lo cita como el único torero que fue político). Tras una cornada dejó los toros y se hizo chapista. Afiliado a la UGT y después a la FAI y a la CNT, asumió la presidencia nacional del sindicato de carroceros y empezó a recorrer cárceles, represaliado por su actividad sindical y política. Casi veinte años estuvo en prisión. Al final de su vida ostentó el dudoso record de haber sido uno de los pocos españoles encarcelado por los tres regímenes que le tocó vivir: la monarquía de Alfonso XIII, la II República y la Dictadura de Franco.

El 18 de abril de 1932 criticaba desde las páginas del periódico La Tierra los 166 muertos por la represión de las fuerzas del orden público republicano durante el primer año del nuevo régimen. Un año después, volvía a hacer recuento del segundo año: 121 muertos. En 1934 fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Madrid. En noviembre de 1936 el ministro de Justicia anarquista Juan García Oliver, atendiendo a la larga y penosa experiencia carcelaria de Melchor, le nombró delegado de prisiones de Madrid y ejerció de manera efectiva el cargo desde el 4 de diciembre de 1936 hasta el 1 de marzo de 1937. Durante ese período acabó con las sacas incontroladas de presos fascistas, prohibiendo que hubiera traslados de encarcelados desde las 6 de la tarde a las 8 de la mañana. Estas medidas le granjearon enemigos entre las filas republicanas, señaladamente entre los comunistas, con uno de los cuales ―José Cazorla, que le sucedió en el cargo― mantuvo una dura polémica en la prensa.

Al final de la guerra participó en el golpe del coronel Casado y éste le nombró alcalde de Madrid el 28 de marzo, cuatro días antes del finalizar la contienda. Desde ese puesto fue el encargado de hacer el traspaso de poderes a Alberto Alcocer, primer alcalde franquista. Fue sometido a consejo de guerra y condenado a 20 años y un día, aunque ―gracias a la mediación de varias autoridades franquistas que se habían beneficiado de su labor humanitaria durante la guerra― sólo cumplió un par de años. Durante el franquismo fue vendedor de seguros, pero siguió con su actividad política y volvió a ser encarcelado durante algún tiempo debido a sus labores de propaganda. Siempre fue anarquista, aunque algunos juzgan excesiva su amistad con ministros y generales franquistas y le critican por haber aceptado alguna condecoración.


Murió el 14 de febrero de 1972 y su entierro fue un extraño acto al que asistieron falangistas y anarquistas, donde su féretro estuvo cubierto por la bandera rojinegra (única ocasión en que se pudo ver esto durante la dictadura) y en el que dicen que hasta se cantó A las Barricadas

A Melchor siempre le gustó escribir poesía. Una de las que compuso describía su pasión por la anarquía:

Belleza, Amor, Poesía,
Igualdad, Fraternidad,
Sentimiento, Libertad.
Cultura, Arte, Armonía.
La Razón, suprema Guía.
La Ciencia, excelsa Verdad.
Vida, Nobleza, Bondad.
Satisfacción, Alegría.
Todo esto es Anarquía,
Y Anarquía, ¡Humanidad!

Otro sindicalista y anarquista, Cecilio Gordillo, está impulsando desde la CGT de Sevilla un homenaje nacional: Injusta o intencionadamente olvidado, los abajo firmantes reivindicamos su figura y su ejemplo y pedimos apoyo a personas, entidades, organizaciones e instituciones, para realizar un acto nacional de homenaje donde lo importante no sean las banderas, sino los valores que defendió Melchor Rodríguez. Pedimos públicamente:
- A los ayuntamientos de Madrid y Sevilla que en cada una de estas capitales se de su nombre a sendas calles.
- Al Ayuntamiento de Madrid que incluya su retrato en la Galería de alcaldes de la capital y un Pleno reconozca su labor.

Las adhesiones pueden enviarse a Confederación General del Trabajo. C/Alcalde Isacio Contreras 2B. Local 8. 41003 SEVILLA Fax: 954 564992. Correo electrónico: spcgta@cgt.es

viernes, marzo 21

Encuentro fortuito


El otro día, en el acto sobre Machado celebrado en Zafra, María del Carmen Rodríguez del Río, profesora de literatura del Instituto durante muchos años y ahora concejala de cultura culminaba su intervención con el poema de Aquilino Duque “El último viaje de Antonio Machado”:

(…)

Soldado, tú que avanzas hacia la primavera
con el cuatro de espadas ceñido de laureles,
¿no has encontrado acaso junto a la carretera
una maleta llena de papeles?

No dispares, soldado, contra tanta grandeza.
Ordena el alto el fuego.
Bájate del caballo, descubre tu cabeza
y lee esos papeles aunque los quemes luego.

Así sabrás quién iba con tanto fugitivo,
Y si amas a España, y si buscas su gloria,
Pide para tus sienes no el laurel: el olivo.
Ven a hablarnos de paz, pero no de victoria


Enrique Baltanás, que nos acompañaba en la mesa, giró la cabeza y asintió complacido por la referencia de la concejala a su amigo Aquilino. Yo también la giré y no tanto por el poema sino porque se me vino a la cabeza un libro no leído de Duque.

Estos encuentros literarios fortuitos son como los personales. Paseando reconocemos a alguien. Su rostro trae aparejado algún otro recuerdo, un tiempo que ya no existe, un lugar, un suceso... Con Maricarmen y su alusión a Aquilino Duque me ocurrió algo parecido. Al día siguiente busqué en mi biblioteca y rescaté El mono azul, la novela con la que el sevillano ganó el premio nacional de Literatura en 1975 y que le había valido el segundo puesto del Nadal el año anterior. Una obra elogiada por muchos y considerada muestra de la novelística de los “narraluces”, como se denominó a un grupo de prosistas andaluces (Alfonso Grosso, Ortiz de Lazagorta, Luís Berenguel…) que a mediados de los 70 del siglo pasado consiguieron cierto éxito con algunas de sus novelas

Voy por la mitad y me interesa. Más por la prosa que por el armazón narrativo o por el argumento ―aunque sea sobre la guerra civil. Es uno de esos novelistas que describe más que narra y escribe mejor que describe. O sea que escribe, y bien, aunque ―como en sus poemas― se desboque a veces en facundia.

Aquilino Duque es un escritor a contracorriente, un “disidente poético”, cuya literatura ha quedado solapada en ocasiones por su ideología antidemocrática y aristocrática. Esteta precursor de los novísimos y después poeta político antiprogresista, ha escrito contra el divorcio, la amnistía, la transición, el comunismo, la democracia y hasta contra el cine. A finales de los setenta se borró de Alianza Popular al considerar insuficientemente contraria la actitud de ésta frente a la Constitución de 1978.

Indago y me entero que ahora esparce su ideología en un
blog, en la revista digital de la Hermandad del Valle de los Caídos y, ―¡cómo no!― en Libertad Digital. En fin. Siempre he defendido que el escritor es un artesano más y que, si no nos cuestionamos la ideología del zapatero que repara nuestro calzado, no debemos hacerlo con quien nos cultiva el gusto. Aprovecharé el encuentro fortuito, seguiré leyendo El mono azul y me olvidaré de la ideología ultramontana de su autor.

sábado, marzo 15

La edad del candidato


La idoneidad de un candidato a presidente del gobierno es también una cuestión de edad. Ideología, imagen pública, capacidad de comunicación, solidez en los argumentos, pero también edad. Esa es, al menos, la experiencia de los últimos lustros en España. Salvo el caso de Leopoldo Calvo Sotelo, que nunca fue candidato electoral a la presidencia pues llegó a ella como sustituto de Adolfo Suárez, todos los presidentes que en España han sido se instalaron en la Moncloa con 43 años como máximo. Suárez, Aznar y Zapatero lo hicieron a esa edad y Felipe González incluso antes, a los 39.

La primera vez que Mariano Rajoy se presentó lo hizo a los 49 años; la segunda vez, hace unos días, con 52. Si, como ha asegurado, se vuelve a presentar en 2012 tendrá ya 57 años.

Es una edad magnifica, pero raro sería que los españoles decidieran nombrar presidente del gobierno a alguien con esos años. Uno de los argumentos de Rajoy para defender su continuidad ―que Aznar y Gonzalez lo lograron a la tercera― olvida un detalle importante: ellos tenían quince años menos.

jueves, marzo 13

"Estos días azules..."


Creo que a Fernando Pérez le hubiera gustado el acto que mañana viernes día 14 de marzo se celebrará en Zafra. Él fue uno de los que más reivindicó su papel de ciudad machadiana debido a que José Álvarez Guerra, filósofo y político decimonónico natural de aquí, fue bisabuelo del poeta. Lo supimos por Oreste Macrí y lo divulgaron en Extremadura Francisco Croche de Acuña y el propio Fernando.

Este origen zafrense de parte de la familia de Machado es el motivo principal de la actividad que el Área de Cultura y Acción Ciudadana de la Diputación de Badajoz, con la colaboración del Ayuntamiento de Zafra, tiene previsto celebrar mañana en el Centro Cultural Santa Marina a partir de las 20.00 horas. Una especie de homenaje a Antonio Machado con motivo del 69 aniversario de su muerte, ocurrida en Collioure el 22 de febrero de 1939.

Alrededor del famoso verso encontrado en su gabán (Estos días azules y este sol de la infancia), se organiza un acto que comenzará con una conferencia titulada "Tres estampas de la vida de Antonio Machado", de Enrique Baltanás, escritor, doctor por la Universidad de Sevilla, y autor del libro "Los Machado. Una familia, dos siglos de cultura española". A continuación, Pablo de Naverán, profesor del Conservatorio Superior de Música, interpretará al violonchelo "El canto de los pájaros", de Pablo Casals, y finalmente la Escolanía, también del Conservatorio, bajo dirección de Alonso Gómez, dará lectura a poemas y canciones del poeta. Isabel Barceló ha diseñado el acto y me ha pedido que lo presente.


Esta actividad se plantea como un preludio de las que se realizarán el año próximo, coincidiendo con el 70 aniversario de la muerte del poeta, y que también tendrán a Zafra como centro principal en la región.

martes, marzo 11

Los mejores análisis



El primero es el que hace El Roto en nombre del PP. Ahí demuestra él su humor.







Y el segundo, el de Izquierda Unida, en nombre propio. Y ahí lo demuestran ellos, porque han enviado este video a los medios junto a una nota de valoración sobre las elecciones



miércoles, marzo 5

Conferencia de Matilde Muro


Matilde Muro es una escritora cacereña residente en Trujillo con más de una docena de libros publicados. Aunque con alguna incursión en la historia, varias muestras sobre “literatura de viajes” por Extremadura (Las Hurdes, Jerte, La Vera…), y numerosos artículos en prensa, ella es conocida sobre todo por su dedicación a la historia de la fotografía en Extremadura. Es autora de La memoria quieta, sobre la fotografía en Trujillo, y fue la comisaria de la exposición "La Fotografía en Extremadura: 1847-1951", que el MEAIC expuso durante el año 2000. El catálogo de esa exposición, firmado también por Muro, es uno de los mejores y más interesantes libros publicados en Extremadura.

Mañana jueves, día 6 de marzo, Matilde Muro imparte una conferencia en Badajoz a las 20 h. en el Salón de Actos del Museo Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz. El título es “Las imágenes del silencio (Fotografía e imagen durante la II República y la Guerra Civil en Extremadura)” y la organización corre a cargo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, cuyo presidente ―el abogado José Manuel Corbacho Palacios― será el presentador del acto.

Una pena no poder estar mañana en Badajoz para escucharla. Que quien pueda, no se lo pierda.



En la imagen las autoridades locales religiosas, militares y politicas de Zafra posan en 1937-38 junto a un grupo de magrebíes en la puerta del Alcázar de los Duques de Feria, reconvertido en Hospital Musulmán. Un buen ejemplo de integración de emigrantes, de alianza de civilizaciones y de colaboración entre la Iglesia y el poder político. La fotografía es propiedad de Manuel Peláez y la publiqué en mi libro La amargura de la memoria.

sábado, marzo 1

Suspendido por decisión judicial el Foro de Mayores de Zafra


A esta hora debería estar interviniendo en el I Foro sobre Actualización Social y Cultural de los Mayores de Extremadura, pero se ha suspendido por órdenes de la Junta Electoral tras una denuncia del Partido Popular.

En el mes de noviembre del año pasado,
Martín González me comentó la idea de hacer un foro de este tipo en Zafra y me convenció para que participara. Martín tiene 72 años y es un tipo muy activo, aunque esté jubilado. Es presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre de Badajoz. Concienciado por su propia experiencia personal ―ya que, junto a su mujer, cuida a dos personas mayores de 90 años y hasta hace poco también a su madre, que murió con 101 años― impulsa desde hace años una cooperativa para construir un complejo residencial para mayores en Valverde de Burguillos. Esa zona de retiro tendría todos los servicios necesarios para asegurar una vida relajada a él y al resto de asociados y, como él dice, sin darles la murga a los hijos. Han comprado ya el terreno y están intentando conseguir una treintena de socios para empezar las obras.

La obsesión de Martín es romper la idea de la vejez como etapa inactiva de la vida. Llevaba cuatro meses preparando este Foro. Quería que yo diera la charla inaugural y había invitado también a expertos en el tema y altos cargos de la Consejería de Sanidad y Dependencia de la Junta. Había involucrado en el acto al Ayuntamiento de Zafra, como entidad organizadora y, como colaboradoras, al Hogar de Mayores, al Instituto de la Mujer, a AUPEX, al Centro de Desarrollo Rural, a la Junta de Extremadura y a otras instituciones regionales y locales. Los actos querían amenizarse con la magia de Manuel Martín Matito, los monólogos de Juan Pedro Cotano Colchón y el teatro de un grupo de la Universidad de Mayores de Zafra.

Todo estaba ya organizado, pero anteayer Guillermo Fernández Vara aceptó la invitación para abrir los actos como presidente de la Junta de Extremadura. Y digo “pero” porque a partir de ahí el foro pasó a estar en el punto de mira del Partido Popular. Floriano anunció una impugnación ante la Junta Electoral al considerar que era una actividad partidista encubierta. Ayer
hizo efectiva la denuncia y la Junta Electoral les ha dado la razón. Los actos se han suspendido.

No me parece acertada la decisión de las autoridades judiciales. La semana pasada, ya en período electoral, el presidente de la Junta de Extremadura participó en los Coloquios Médicos Quirúrgicos que se celebraron en Zafra y nadie denunció los hechos. ¿Es que los médicos son del PP o se les considera menos manipulables que los mayores? Por otro lado, un día sí y otro no, se celebran durante la campaña manifestaciones de cazadores, de agricultores o de funcionarios de justicia delante de organismos oficiales y sedes de partidos políticos y, sorprendentemente, ningún juez ha visto en ellas ánimo partidario o electoral alguno (eso sí, salvo en la manifestación del Día de la Mujer Trabajadora del 8 de marzo en Madrid, que
ha sido suspendida).

No me parece justo que ―más allá de las inauguraciones y otros actos claramente partidarios― se obligue a las instituciones a paralizar toda su actividad social durante las campañas. Sobre todo, cuando no se trata a toda la gente con el mismo rasero y cuando otras entidades y grupos escasamente neutrales pueden, desde púlpitos o tractores, hacer campaña electoral sin impedimento alguno. En fin. Espero que la nueva convocatoria y celebración de este Foro pasadas ya las elecciones convenza definitivamente a algunos de que no era un acto electoral.

jueves, febrero 28

La niña de Rajoy


Estamos hartos de decir que la memoria histórica viene bien para todos, incluso para Rajoy, que no hubiese cometido ese error -uno más- si hubiera tenido un poquito más de memoria.

Gracias, Álvaro; gracias, Jose.


sábado, febrero 23

Jóvenes



Nos estamos haciendo viejos. Y más allá de innegables evidencias físicas, el paso del tiempo se advierte en nuestra afición a las conmemoraciones. Malo si empezamos a celebrar aniversarios de plata y similares. Hace unos meses nos juntamos en Cáceres cuarenta condiscípulos para festejar los veinticinco años de nuestra promoción universitaria de Geografía/Historia. Ya recogí aquí algún comentario sobre ese día. Y hace un mes, en Zafra, nos reunimos catorce amigos y amigas que hace treinta años formábamos la pandilla de adolescentes: Marisa, Anabel, Clara, Merche, Maricarmen, Manolo Barrena, Manolo Belmonte, Toni, Toñi, Jesús, Rufino, Gustavo, Agustín, Mariano… Más de la mitad ya no vive en Zafra (Sevilla, Badajoz, Mérida, Cáceres, Zaragoza…) Después de comer estuvimos riéndonos juntos viendo fotos antiguas.

Hay quien recela de este tipo de reuniones. El único crédito que tiene nuestra apariencia actual es que nadie la compare con la que teníamos. Y someterse hoy a las miradas de quienes recuerdan cómo éramos les resulta a algunos insorportable. Pero esa incomodidad desaparece por la dicha de mirar de nuevo a los ojos de aquellos y aquellas con quienes compartimos tantos afanes de juventud.

jueves, febrero 21

Estúpidos

Carlo Maria Cipolla fue uno de esos historiadores de lectura obligada durante la carrera. Títulos como Historia económica de Europa. Siglos XVI y XVII e Historia económica de la Europa preindustrial eran los únicos que conocía de él hasta que, a comienzos de los noventa, mi amigo Agustín Maraver me recomendó que leyera Allegro ma non troppo. Uno de los dos ensayos de este librito lo dedica el autor a las que llama “leyes fundamentales de la estupidez humana”. Avatares y engorros recientes me las han recordado:

1. Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.
2. La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona.
3. Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.
4. Las personas no-estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.
5. La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.

domingo, febrero 17

Un montaje fotográfico


Un blog ultraderechista de Badajoz publicó días atrás un artículo, con el sosegado título de “Criminales, corruptos, canallas”, acerca de los asesinatos cometidos por las izquierdas durante la Guerra Civil en la localidad extremeña de Granja de Torrehermosa. El texto está ilustrado con la imagen del cadáver de una niña que, según se dice, “fue muerta a golpes contra la pared de su casa por los milicianos frentepopulistas”. Sin negar en ningún momento la evidencia de los crímenes, sí considero sospechosa la fotografía, que forma parte de una famosa colección de imágenes cuya falsedad fue denunciada hace 70 años por el propio jefe de propaganda de Queipo de Llano, Antonio Bahamonde.

Antonio Bahamonde y Sánchez de Castro abandonó España horrorizado por el comportamiento de los suyos y escribió desde el exilio el libro 1 año con Queipo, Memorias de un nacionalista, en el que explicaba lo que había visto en la II División, con sede en Sevilla y bajo cuyo control estuvo la provincia de Badajoz. Pues bien, en las páginas 142 y 143 de ese libro se dice lo siguiente [cito por la edición de Barcelona de 1938, aunque la obra tiene una reciente de 2005 bajo el sello de Ediciones Espuela de Plata]:

Se hace una propaganda habilísima a base de documentos fotográficos. En la División hay dos fotógrafos, los hermanos Burgos, dedicados exclusivamente a estos fines. Reproducen en todos los tamaños y posturas las personas que son víctimas de accidentes fortuitos. Sacan fotografías de los cadáveres de los fusilados. Cientos de estos han sido mutilados y quemados bárbaramente para sacar fotografías y, con todo género de detalles, exhibirlas en España y en el extranjero, diciendo que son crímenes feroces cometidos por los “rojos”. Esta propaganda ha contribuido mucho a formar en el extranjero un ambiente desfavorable a los gubernamentales, a los que presentan como criminales feroces.

El general Queipo de Llano tiene en su despacho un álbum voluminoso, con los crímenes cometidos por los “rojos”. Las fotografías de este álbum están hechas por los hermanos Burgos. Todas ellas son falsas; no hay un solo caso que haya ocurrido tal como se presenta.

En Granja de Torre-Hermosa (Badajoz), al entrar los “nacionales” después de una dura lucha encontraron, naturalmente, un cierto número de cadáveres dejados al abandonar el pueblo. Los trasladaron al cementerio y fueron bárbaramente profanados. A una mujer le abrieron el vientre; a otro cadáver le saltaron los ojos; a otro le machacaron la cabeza con una piedra; a otro le separaron los brazos y las piernas del tronco. Los hermanos Burgos, que iban con la columna, sacaron numerosas fotografías desde diferentes ángulos. Estas reproducciones han recorrido el mundo, como crímenes terribles cometidos por los “rojos” en Granja de Torre-Hermosa.

sábado, febrero 16

El Colectivo de Izquierdas de Zafra se disuelve como partido político

[Comunicado del Colectivo]


Hace diez años que el Colectivo de Izquierdas nació en Zafra como partido político. Creado en 1998, el COLECTIVO ha sido nuestro espacio de participación en la política local y en nuestro Ayuntamiento, de 1999 a 2003 en solitario y desde 2003 en coalición con el PSOE.

Durante estos años, los hombres y las mujeres del COLECTIVO no hemos dejado de debatir nuestra identidad y nuestra estrategia, que han evolucionado como lo ha hecho la realidad local y global y en coherencia con nuestras ideas, con nuestra forma colectiva y diversa de entender y practicar el ser de izquierdas desde 1987.

Reunido en Asamblea celebrada en Zafra el 14 de febrero de 2008, el COLECTIVO ha decidido por unanimidad:

1º, crear una asociación cuyo fin principal será favorecer la participación social y el debate político desde una perspectiva de izquierdas; y

2º, iniciar los trámites para su disolución como partido político.

Aprobamos, tras este acuerdo de reconversión de la identidad del COLECTIVO de Izquierdas en una organización de otra naturaleza, solicitar el ingreso individual de una mayoría de las personas del COLECTIVO en el PSOE, en el que se produciría una integración colectiva antes de las elecciones generales del 9 de marzo de 2008.

En el acto programado por el Partido Socialista en Zafra, el próximo 23 de febrero, celebraremos un encuentro con militantes y simpatizantes.

Zafra, 15 de febrero, 2008

Fdo.: Coordinación del COLECTIVO

jueves, febrero 14

Espinosa en Zafra


El viernes día 15 de febrero a las 20.30 horas y en el Parador de Turismo de Zafra se presentará el último libro de Francisco Espinosa, La primavera del Frente Popular, Los campesinos de Badajoz y el origen de la guerra civil (marzo-julio de 1936) [editorial Crítica, Barcelona, 2007]. Hará la presentación del libro el catedrático de Historia y alcalde de Mérida, Ángel Calle Gragera. El acto está organizado por la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica “José González Barrero” con la colaboración de la Editorial Crítica, el Instituto de Bachillerato “Suárez de Figueroa” y el Ayuntamiento de Zafra.

martes, febrero 12

Artista viajando con cartera al hombro


El gusto de los artistas contemporáneos por los títulos descriptivos es el reverso de la abstracción de la mayoría de sus obras. Si yo lo fuera titularía como lo he hecho este artículo sobre mis andanzas de los últimos días. El domingo pensaba en esa idea durante la visita ―uno más entre centenares de personas hormigueando en las salas― a la enorme exposición de Picasso en el Reina Sofia. Acababa de ver en el mismo edificio La noche española, una magnífica muestra sobre flamenco, vanguardia y cultura popular en España de 1865 a 1936. Y el día había empezado haciendo cola a las nueve y media en la puerta del Museo Thyssen-Bornemisza para ver Modigliani y su tiempo.

No sólo el domingo fue un día “artístico”. Desde que salí de Zafra ―hace ya una semana― casi toda mi actividad ha girado en torno al arte. Antes del fin de semana, visité una vez más por razones profesionales Cidade da Cultura, en el monte Gaias de Santiago de Compostela y recorrí los inmensos espacios blancos, aún a medio construir, creados por Peter Eisenman. Me acerqué a la sala Trinta de la capital gallega para ver La Visita de la Ciudad del portugués André Guedes. Una original exposición sobre la experiencia de traslado el 10 de noviembre de 2006, y sólo durante 24 horas, de la estatua del político liberal Montero Ríos desde la plaza de Mazarelos a la del Obradoiro. Y durante todos estos días he tenido el gustazo de acompañar ―en reuniones y comidas, tanto en Santiago como en Madrid y junto a otros amigos y compañeros de trabajo―, a algunos de los pesos pesados de los centros de arte contemporáneo español y latinoamericano: Ivo Mesquita, director de la Bienal de Sao Paulo; Estrella de Diego, catedrática de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid: José Miguel Ullán, poeta y ensayista; José Luis Blondet, comisario del Boston Center for the Arts, y José Guirao, director de la Casa Encendida de Madrid.

Mañana vuelvo de nuevo al sur con la cartera al hombro y más cargados ambos.

viernes, febrero 1

La Santa Iglesia de la Derecha



Dudo si lo último de la cúpula de la Iglesia Católica española es una indignidad o sólo el episodio lógico de una larga trayectoria derechista.

Cuando sueltan alguna de éstas ―hoy sí y mañana también― me sorprendo de que sean tan descaradamente partidarios y tan poco misericordiosos. De que a pesar de las penalidades del mundo, de las injusticias, del llanto de los niños pobres, del asesinato de mujeres o del sufrimiento de los enfermos, los obispos se preocupen desmedidamente de los no nacidos, del goce pecaminoso de los homosexuales y de la supuesta ruptura de la patria española.

Cada vez que dicen alguna de esas necedades sobre el matrimonio ―que nunca han conocido―, sobre los hijos ―que nunca han tenido― y sobre la ética ―que poco han practicado― me parece tamaña falta de vergüenza que tiendo a pensar que es pasajera y que la Conferencia Episcopal ha sido ocupada por una pandilla de ultras.

Soy un iluso. Declaraciones como las de ayer del tal Martínez Camino me hacen caer del guindo: lo extraño no es una Iglesia derechista, lo raro empieza a ser que haya fieles que no lo sean.

¿No será el momento de que algunos se piensen si merece la pena estar en el mismo barco que estos tipos? El problema no es Dios. Son estos que dicen representarlo en la tierra.

miércoles, enero 30

El listado de víctimas de Llerena


Anónimo dijo...
Creí morirme de vergüenza en un homenaje que en Llerena se hizo, en su cementerio, a los 330 asesinados en la llamada guerra civil...
Entre los nombres de los asesinados aparecía uno de alguien que, en la lápida de una tumba cercana al homenaje, constaba que murió por Dios y por España, en la misma fecha que en el monumento de los de la memoria histórica, en donde también estaba incluido, como víctima. Investigo y me entero que efectivamente murió como nacional, por Dios y por España... Pero mi asombro va en aumento cuando, perro viejo y cotejador de listas de asesinados veraces republicanos, y gente víctima de los franquistas, verifico que a lo menos cuatro franquistas más están en ese monumento que presuntamente hace constar las víctimas del genocidio franquista en Llerena...
Y es claro, como ese asunto parece que lo llevaron gentes "parciales" y hasta hace poco desmemoriada, y habiendo recuperado la memoria para efectos electoreros, pues se comenten esos errores que ponen armas en manos de los denigradores del genocidio por aquellos años.
Y eso fallos no se pueden cometer. Hay que ser rigurosos, serios y respetuosos.Y no digo más. Que los muertos, muertos son y lo sufren todo.
Al leer esta nota sobre el bueno de Gordillo recuerdo la anterior entrada y sus trabajos rigurosos. Él no confunde, no.



Este comentario, publicado el 1 de junio de 2006, con ocasión de una entrada en este blog acerca del sindicalista y “trabajador de la memoria” Cecilio Gordillo, es el motivo de un correo que me envía Ángel Olmedo, uno de los responsables de ese listado de víctimas de Llerena donde el comunicante anónimo advierte tales errores.

Tras excusarse por no haber reparado antes en ese comentario, Ángel me dice:

Me gustaría conocer cuáles son esos nombres que dice este "anónimo". En el listado hemos puesto todos los que murieron a consecuencia de la ocupación de Llerena y la posterior represión (no sólo a los "rojos", pues además, comprobamos que personas de "orden y de derechas" murieron por la entrada en tromba de los rebeldes en Llerena, que no distinguieron en los primeros momentos entre unos y otros). También hemos comprobado que personas asesinadas por los rebeldes se inscribieron como muertos por "las hordas marxistas". Además, como señala también F. Espinosa, no hubo muertos de derecha a consecuencia de la represión republicana en el periodo previo a la ocupación (a pesar de lo que diga Casalá y algún otro)

Creo que sería bueno que el anónimo se explicara y además que, quien cuente con algún dato que aportar a este asunto, lo haga.

domingo, enero 27

Demagogia





Zapatero anuncia que devolverá 400 euros a los contribuyentes

demagogia.
(Del gr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.


viernes, enero 25

11 y 11


Cada vez que miro la hora en un reloj electrónico y veo 11.11 me entra un escalofrío.

(por cierto, ¿qué significa JIJ VECHT TEGEN ONAECHT?)



domingo, enero 20

Bobby



Los griegos decían que idiota es el que no se interesaba por la polis, por la política, pero Bobby Fischer reinventó el término y sostuvo que idiota es quien no se interesa por el ajedrez. Cuando Fischer le ganó el campeonato del mundo de ajedrez a Boris Spassky, el 31 de agosto de 1972, en Reykjavik, yo tenía apenas 11 años. Después supe que aquello no sólo fue una victoria ajedrecística sino también una jugada más en el ajedrez de la guerra fría entre EE.UU y URSS. Pero entonces esas partidas de Islandia nos metieron a muchos el gusanillo del ajedrez en el cuerpo.

Nunca he sido un buen jugador de ajedrez, pero sí un mediano aficionado. Y, como casi todo lo que me gusta en la vida, con ciertos rasgos obsesivos. Días después de aquel campeonato, la editorial Bruguera editó un libro con todas las partidas de lo que se llamó match del siglo. Lo compré tres años después en una feria de Zafra junto a otros catorce libros de ajedrez a mitad de precio (me gasté 500 pesetas de entonces). En esa pila de libros se apoyó mi afición. En ella y en la sugestión provocada por Ruy López de Segura, nacido en Zafra en el siglo XVI, creador de la apertura de su nombre y reconocido como el oficioso primer campeón del mundo de ese juego. Pero algo hizo también
Bobby Fischer.

El otro día murió loco en la ciudad que le dio la fama. Tenía 64 años: el mismo número ―alguien lo ha recordado― de casillas del tablero.

martes, enero 15

Nuevo libro de Francisco Espinosa



Francisco Espinosa (Villafranca de los Barros, 1954) acaba de editar un nuevo libro con el que prosigue su labor investigadora sobre la II República y la Guerra Civil. En este caso se trata de un estudio sobre la Reforma Agraria y las ocupaciones de tierras en Badajoz durante la primavera de 1936. Es el texto de su tesis doctoral, con el que obtuvo el grado de doctor en Historia en la Universidad de Sevilla. Y le escribe el prólogo quien le dirigió ese trabajo de investigación, Antonio-Miguel Bernal.
Si en otras de las recientes entregas historiográficas de Espinosa su atención ha estado puesta más en los desastres de la guerra y en la crueldad de la represión que en el sur ejercieron los facciosos, ahora sitúa su atención en los precedentes: la amenaza que para los terratenientes supuso la determinación campesina de ocupar tierras para cultivarlas en la primavera de 1936. Porque la motivación de los que provocaron la guerra civil, más allá de alharacas nacionalistas o religiosas, fue hacer frente a quienes ponían en peligro sus privilegios. Es significativa la comparación entre las listas de propietarios de fincas incautadas con la de dirigentes de la Nueva España de Franco y esclarecedora también las de los dirigentes campesinos y los fusilados en las tapias de los cementerios. En la herida de la reforma agraria -herida para unos cuantos y que provocó después la muerte de muchos- ahonda el autor de este libro con la decisión y rigor a que nos tiene acostumbrados. Con este nuevo título, Espinosa consolida su trayectoria como uno de los principales investigadores del período 1930-1940 en España.
La primavera del Frente Popular se presenta mañana miércoles 16 en Cáceres a las 20 h. (Salón de actos del Colegio Mayor "Francisco de Sande", Plaza de Pereros, 2). En el acto intervendrá el catedrático de historia contemporánea de la Universidad de Extremadura, Juan García Pérez. Al día siguiente, 17 de enero, se presentará en Badajoz (20 h. Salón de Actos del MEIAC C/ Virgen de Guadalupe, 6) por el catedrático de historia económica de la Universidad de Salamanca, Ricardo Robledo.

domingo, enero 13

iJam


Juan Gallardo, un amigo de Barcelona, me incluye en uno de esos envíos masivos de bromas y chorraditas que circulan por Internet. Casi siempre que me manda algo merece la pena y en esta ocasión tampoco me ha defraudado.

iJam es el nombre de un producto virtual ideado por la empresa de publicidad SHACKLETON como felicitación navideña para sus clientes. El producto simula uno de Apple. En fin, urgad en la
web porque no tiene desperdicio. ¡Nunca mejor dicho!

sábado, enero 12

En la muerte del poeta Ángel González


La poesía también es, en cierto modo, pasión de enamorado. Al menos ese fue mi caso. Empecé a gustar los versos cerca del corazón. Salinas y La voz a ti debida ocuparon durante meses las lecturas de novios, allá por 1978. Pura adolescencia. Pero poco después fue Ángel González quien ejerció de oráculo, invocado al oído de alguna chavalilla. Me suena a frivolidad reducir la obra de este poeta mayor a sus poemas amorosos, como el bellísimo “Me basta así”. Es también un poeta moral (“Introducción a las fábulas para animales”), un poeta político (“Elegido por aclamación), y hasta metafísico, como en “Glosas a Heráclito”, máximo ejemplo de otro de sus rasgos: el humor. Precisamente la cuarta de esas glosas, titulada “Interpretación del pesimista”, es uno de esos textos clave que me han acompañado siempre:

Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:

se hacen las dos con sangre, se repiten.

Me acabo de enterar que Ángel González ha muerto esta madrugada. Y me llegan al recuerdo de golpe todos sus poemas releídos. Pero, como fue un poeta de mi adolescencia, quiero que sea uno especialmente ―en el que nos veíamos tan reflejados entonces― el que acompañe a estas palabras escritas en su memoria.


Inventario de lugares propicios al amor

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al Norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscribe
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
―sin interés alguno―
en niños, perros y otros animales)
y el “no tocar, peligro de ignominia”
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes, ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.






lunes, enero 7

La historieta de la guerra


Acabo de leer el primer volumen de 36-39 Malos tiempos, la historieta de Carlos Giménez que me trajeron ayer los Magos de Oriente. La incursión del autor de Paracuellos o de Barrio en la guerra civil me ha dejado una sensación agridulce.

El dibujo es magnífico, expresivo y detallista, como todos los suyos, y el enfoque general es muy acertado. Desdeña las grandes fechas y la óptica de la historia oficial de generales y políticos y se inmiscuye en la intrahistoria, en la vida diaria de la gente común, en cómo vivió la gente normal los desastres de la guerra.

Lo que no me ha gustado es que adopte la terminología del bando franquista para denominar a las dos zonas (zona nacional y zona roja); que caiga en tópicos manidos por la más rancia historiografía (como decir que se mató más por venganza personal que por ideología), y que cometa alguna incongruencia, como poner en boca de un obrero socialista un grito tan poco creíble como ¡Viva la democracia liberal, ¡Viva la izquierda popular y obrera! ¡Viva el gobierno legítimo de España! ¡Abajo el Fascismo! Demasiados vítores para haber sido proferidos por la misma persona.

Aunque Giménez hace gala de cierta equidistancia, que se advierte desde la misma portada, donde recrea la escena de la detención de una persona por soldados republicanos, su posición ante la guerra pretende aclararla al poner en boca de Marcelino, un obrero de Izquierda Republicana que es su trasunto en la historieta, esta frase: Todos los muertos… ¡Los de los dos bandos! ¡Que se los apunten a los que empezaron esta maldita guerra! ¡Ellos son los responsables de todos los muertos!

36-39 Malos tiempos es, no obstante, un hito en el comic español de los últimos años y una magnífica muestra del arte de su autor. Me temo que lo he leído sin poder olvidarme de mi condición de historiador. Espero poder educar mi gusto en los tres próximos volúmenes que completan la serie.

sábado, enero 5

La demora en las contestaciones


No escribo aquí desde hace semanas. Y es que de vez en cuando hay que demostrarle a la bestia quién es el que manda. La bestia es Internet, los correos electrónicos, los sms y la madre que los parió (porque la paternidad, y la de la defensa del medio ambiente, se la atribuye Gore).

La inmediatez con la que ahora uno comunica con los otros a través de los nuevos medios tiene un aspecto bueno y evidente, pero también otro malo: la inmediatez que se exige en la respuesta. Hace unos años te mandaban una carta un día y te llegaba cuatro días después. Mientras la abrías y la leías se había ido el fin de semana. Entonces, con suerte, respondías. Y el otro ―o la otra― recibía la contestación casi a las dos semanas de escribir la primera misiva. Y no pasaba nada. Nadie te acusaba de malqueda ni de descuidado.

Con el teléfono ocurría lo mismo: primero te tenían que localizar, después tenías que ponerte. A veces la respuesta era inmediata pero no era tampoco extraño que entre una cosa y otra pasaran horas o, a veces, días. Tu respuesta se demoraba el mismo tiempo, de tal forma que el bucle de la comunicación se cerraba bastante después de haberse iniciado. Ahora te llaman la atención si no contestas en horas a un correo electrónico y pasas a ser una mala persona si no devuelves inmediatamente una llamada perdida o un sms.

Por eso no viene mal enfadarse de vez en cuando con Internet, con el correo electrónico o con el blog ―con el teléfono no me atrevo― y demorarse en las contestaciones.

domingo, diciembre 9

Burckhardt


... las actividades científicas son algo específicamente distinto que las artísticas, en cuanto que lo que un pueblo no alcanza en las ciencias seguro será logrado por otro pueblo o siglo, mientras que el arte y la poesía sólo dan una vez lo que ya nunca volverá a ser logrado.

Jacob Burckhardt, Historia de la cultura griega

lunes, diciembre 3

Castelao



Castelao ―escritor, artista y "padre de la patria" gallega― fue deportado a Badajoz en noviembre de 1934 por órdenes de Lerroux y allí estuvo hasta septiembre de 1935. Durante su estancia escribió una serie de artículos titulada “Verbas de chumbo” (“Palabras de plomo”).

No fue grato su paso por Badajoz ni dejó buena impresión Extremadura en su ánimo:

Estou na Siberia hespañola e n'unha vella cibdade amurallada que parece de cartón. Todo eiquí é pura escenografia e puro finximento. Queren ser andaluces e nótaselle que non-o son. Queren cantar flamengo e parecen de Lalín. Moito porco, algúns ricos, moitedume de famentos... Eu estou eiquí; pero non estou.
(Carta de Castelao a Xoaquin Lorenzo, 14-XII-1934)

Hoy en Santiago de Compostela, en la iglesia de Santo Domingo de Bonaval, en el Panteón de Gallegos Ilustres, he visitado su tumba. Había una corona reciente.

viernes, noviembre 30

¡Vivamos como galegos!



Ese es el grito final de este video que arrasa entre los internatutas gallegos y de un anuncio que tiene "envilmada" a la mitad de Galicia. Una promoción de la cadena de hipermercados GADIS convertida en un fenómeno social de reivindicación de la tortilla gallega, de la lluvia, del fútbol de la tierra y de la aldea. Un domingo sin aldea "no e un domingo", dice el anuncio. Me resulta curiosa esta manera cachonda y optimista de mirarse a sí mismos, tan distinta de los golpes de pecho y del desprecio mutuo que prodigamos en otras tierras. Es cierto, deberíamos vivir como galegos... En fin: reflexiones de un extremeño desde A Coruña.

martes, noviembre 27

La ternura de una historieta


Mi amigo Javier prefiere llamarlas “historietas” y no “comic”. Esta mañana, mientras amanecía, he ido leyendo en el tren una de ellas: el segundo volumen de Persépolis, una crónica autobiográfica de Marjane Satrapi en la que relata su infancia y adolescencia en el Irán de comienzos de los ochenta del siglo pasado. La intransigencia religiosa del islamismo más fundamentalista iraní en plena guerra con Irak. Me dicen que ya la han convertido en película.

Casi al final del cuaderno me topo con una viñeta que me conmueve. La joven Marjane observa a su abuela mientras ésta se desnuda y advierte que le caen jazmines de los pechos.

viernes, noviembre 23

Tiempo perdido


El viernes 16 de noviembre estuve en Badajoz en una mesa redonda con los otros tres ganadores del premio Arturo Barea: Gregorio Torres Nebrera, Cayetano Ibarra y Moisés Domínguez. Este último, con la intención según dijo de “dinamizar la mesa”, me recriminó públicamente ―sin que viniera a cuento― que en La amargura de la memoria hubiera denominado carro de combate al blindado que entró en Zafra el 7 de agosto de 1936, y llegó a insinuar que yo había dicho en mi libro que esa tanqueta cañoneó Zafra. Le dije que me parecía bien que pretendiera animar el cotarro pero no que lo hiciera a mi costa, y que no pensaba tener ninguna discrepancia con él allí sobre el asunto. Efectivamente, me equivoqué en el libro al utilizar los términos “carro de combate” para lo que no fue más que un blindado. En modo alguno pretendía así dar una impresión de mayor poderío al ejército que invadió la ciudad. Consideré, erróneamente, sinónimos ambos nombres. El blindado que entró en Zafra no era más que una furgoneta con cuatro chapas. En la segunda recriminación fue Moisés Domínguez el equivocado, ya que nunca en mi libro he dicho que desde el blindado se cañoneara la ciudad, pues los proyectiles partieron de la batería de 75 mm. que iba con la columna.

De todas maneras, me da la impresión de que hay algunos que cuando se señala la luna miran el dedo o que cuando se habla de los asesinatos y de la represión están más interesados en averiguar el tipo de arma utilizada. Más que historiadores, parecen expertos en archiperres.

Tras la mesa redonda se presentaba el libro que había ganado la última edición del Arturo Barea: Tiempo perdido. La guerra civil en Almendral (1936-1939), que yo suponía del propio Moisés Domínguez. Pero la sorpresa fue saber que el libro, aunque en su momento fue presentado en solitario al premio, lo firmaban otras dos personas, una de ellas miembro del jurado que le había concedido el galardón. La explicación de los hechos que se da en el prólogo es confusa y nada convincente:

Es preciso aclarar que inicialmente se concedió el galardón a Moisés Domínguez Núñez, por su trabajo Guerra Civil en Almendral. Con posterioridad, a petición de dicho autor, ante la ingente documentación que se ha descubierto sobre la contienda en esa localidad después de haber culminado su investigación, que en nada empaña el trabajo original, sino todo lo contrario: lo enriquece notablemente, solicitó la colaboración de los otros dos autores, Francisco Cebrián y Julián Chaves, que correspondieron afirmativamente a su llamamiento.

Digámoslo claro: que no estuviera presentable para su publicación es la única explicación verosímil para que un libro, con cuyo original una persona ha resultado premiada en un concurso, acabe finalmente firmado por tres. Según parece ha hecho falta la participación de estas otras dos personas para dejar el texto en estado de revista. Y si es así supongo que el texto original no lo estaba suficientemente. Mi pregunta es: ¿si la obra tenía tales deficiencias que no podía publicarse sin más, por qué fue merecedora del premio? ¿Quizás para evitar el descrédito que temían los patrocinadores de haberlo dejado desierto? Creo que hay más riesgo de descrédito si un premio como este se otorga indebidamente.

No dudo de la buena voluntad de todos: Moisés Domínguez, convencido de que así saldría un mejor libro; Francisco Cebrián y Julián Chaves, deseosos de colaborar en el mejor acabado posible de la obra, y los organizadores del premio, con ganas de que los libros que salgan con su sello tengan la calidad deseable. Pero la buena voluntad no enmascara los errores. Y este es uno de ellos. Flaco favor se hace al Arturo Barea con estos mejunjes y menos aún se lo hacen las personas involucradas. Si alguien gana un premio con un texto, debe ser esa persona quien firme su publicación. No hay vuelta de hoja; cualquiera que le demos es también tiempo perdido.

miércoles, noviembre 21

La mina y la plaza de Almadén

Nunca había bajado a una mina y tampoco había dormido en el recinto de una plaza de toros. Las dos experiencias las tuve ayer en Almadén (Ciudad Real). Sólo había estado aquí hace veintitantos años, dando un curso de promoción de Universidades Populares cuando aún éste era el pueblo minero por antonomasia.

Lejano ya el esplendor de la mina, las instituciones y la población se empeñan en abrir otras fuentes de riqueza. He vuelto para ver las distintas actuaciones museísticas en torno al denominado Parque Minero de Almadén que se inaugurará a comienzos del año próximo. El Centro de Interpretación de la Minería, el Museo del Mercurio, la Cárcel de Forzados, el Museo del Hospital de Mineros, el Colegio de Hijos de Obreros, el Centro de Visitantes… forman un conjunto que se completa con la bajada al primer nivel de la antigua mina de mercurio, a cincuenta metros bajo suelo, donde se recrean algunas de las durísimas condiciones de trabajo de los mineros.

Abajo hay un goteo incesante de agua de lluvia filtrada. Escucho las explicaciones de Juan Altieri y de Bea García ―dos de los museólogos y técnicos que más talento han dejado en estos espacios―, y se me vienen a la cabeza otros lugares de España ―hay muchos― donde el trabajo no sólo provocó sudor, sino también sangre; sitios que contribuyeron a crear riqueza a través del trabajo forzado de quienes pagaron así su “desviación” ideológica o social: el antiguo campo de trabajo de Los Merinales, en Sevilla, donde estuve hace un par de semanas, o la mina de wolframio de Fontao, en Galicia, que visitaré a comienzos del mes que viene. En esos sitios se escenificó el tortuoso tránsito entre los esclavos y los asalariados.

Por la noche duermo en un hotel edificado sobre las antiguas casas de mineros que formaban la exagonal plaza de toros de Almadén. Afuera sigue la lluvia y, entre sueños, se me hace estar aún abajo, junto a la riqueza antigua y la indignidad.
A Diego Espinosa, en devolución de un presagio

domingo, noviembre 18

Cuarta Plata

Hace ya un mes, el día 20 de octubre, nos juntamos en Cáceres treinta y tantos compañeros y compañeras de la Universidad para celebrar el veinticinco aniversario del final de la carrera. La Cuarta Plata, las bodas de plata de la cuarta promoción de Geografía e Historia de la Universidad de Extremadura (1977-1982). He retrasado el comentario en el blog porque no tenía ninguna imagen con qué ilustrarlo. Ya me ha llegado y la inserto aquí acompañada de otra de entonces (1978). Algunos estamos en ambas, aunque tan cambiados que parece que no. Más allá de inconvenientes fisionómicos, me resulta significativa la composición general de cada una de las imágenes: el desorden y el orden, el desdén indumentario y la estética atildada, la movilidad y el hieratismo...

La mayoría ejerce la docencia: al menos cuatro se quedaron en la Universidad y son hoy profesores de Historia y otros muchos, de instituto. Además hay varias bibliotecarias y empleados de museos. Esos y algún otro como yo tenemos profesiones relacionadas con la carrera. Pero también hay empleados de ayuntamientos, funcionarios de prisiones, trabajadores de organismos públicos y de empresas privadas… "Humanistas" nos llamó Luis Merino, el decano de Letras, en el acto que se celebró por la mañana en la Biblioteca, junto a la Facultad. No sé si somos humanistas, pero sí humanos. Y no es ninguna obviedad. No en todos sitios te encuentras tanta cercanía tras tanto alejamiento.

Fue un día fantástico, sí. Porque alguien puede pensar que de este tipo de encuentros no sale nada bueno, que uno se topa con personas extrañas en la que ya no reconoce a los antiguos amigos. No fue así. Parecíamos los mismos. Sobre todo ellas. Hubo muchas risas y algún llanto emocionado. Era como si nos asomásemos a nuestro propio pasado y eso genera alegría y tristeza. Al final, nos despedimos con la satisfacción de haber comprobado que ―después de cinco lustros― la confianza y el afecto siguen vivos. Tengo la sensación de haber recuperado a treinta y tantos amigos y amigas.

sábado, noviembre 10

"Un momentín..."



Quiero dejar aquí escrita mi opinión antes de que, a partir de mañana, empiece a condicionarme la ajena. La resumo:
- Chavez no es un ejemplo de corrección política, pero tampoco lo es la actuación de las empresas españolas en Venezuela.
- Aznar no es un fascista. Fue el presidente de un gobierno elegido democráticamente, pero hay que joderse con algunas de las cosas que hace y dice.
- Zapatero ha hecho bien saliendo en defensa de su antecesor, pero hay que evitar tantos problemas y desaires en el exterior.
- El rey ha perdido los papeles, y nunca mejor dicho. Sin pero.

De cualquier manera, todo lo que digo no tiene ninguna importancia y demuestra una vez más mi escasa sintonía social. Mañana los nervios del rey serán elevados a la categoría de brío patriótico; Aznar, convertido en víctima; Chavez, en el único bribón, y lo de Zapatero, silenciado.

En fin, lo mejor ha sido la indicación de Zapatero al rey en plena trifulca: "un momentín..."

La mujer y el fraile


Hay una historia de mi infancia que nunca he logrado reconstruir del todo y por eso tampoco he sido capaz de olvidarla. Tenía unos catorce años y, no sé cómo, traté durante un tiempo a una ricachona bohemia y a un fraile. Ambos ya eran mayores. Ella era una mujer enjuta, solitaria, fumadora, llena de joyas, viajera de un lado para otro. Cuando pasaba por Zafra se hospedaba en el Parador. A veces se le veía, acodada y bebida, en las barras de los bares de la plaza Grande. Él era un viejo misionero claretiano que, tras muchos años en América y África, vivía entonces en el convento de El Rosario.

A los tres nos unían los sellos. Y nos reuníamos para intercambiarlos en una de las estancias del cenobio. Recuerdo vagamente alguna conversación de política (eran los últimos meses del franquismo) y una referencia al asesinato de John F. Kennedy (que el fraile atribuía a su condición de católico). Ambos me trataban como si yo fuera un adulto y me contaban algunas de sus peripecias por el mundo. Tras varios encuentros, aquella relación se acabó y nunca más supe de ellos.

La historia es extraña y mi memoria la conserva hecha jirones. Quizá por ello nunca he sido capaz de quitármela de la cabeza. Merecería el sosiego de un recuerdo nítido. Sólo así podría olvidarla.

viernes, noviembre 9

iPhone (un minuto de publicidad)


Siempre me han gustado los nuevos aparatos tecnológicos. Eso sí, sólo como mero usuario. Además de dormirme diariamente enganchado a una radio con pinganillo, cambio de teléfono móvil frecuentemente, tuve una PDA ―aunque no la utilicé demasiado―, he usado mp3 y desde hace diez años no me separo de un ordenador portátil.

Nada extraño para lo que se ve hoy en día. El verdadero experto es Nacho, un amigo, que es el hombre-gadget. Es un apasionado del mundo Apple y conoce casi todos los artilugios que salen al mercado. Él fue, precisamente, quien me recomendó hace un mes que me comprara un iPhone en mi visita a N.Y. y quien me lo ha liberado para poder usarlo en España. El iPhone aún no se vende por aquí y
leo en la prensa que sólo desde ayer puede adquirirse en Alemanía y Gran Bretaña.

El aparatito se las trae. Además del elegante diseño, lo más innovador es la pantalla táctil y la existencia de un único botón de manejo. Es un teléfono, un iPod, un navegador de Internet, una agenda y, como cualquier móvil, tiene también cámara fotográfica. Lo que peor llevo es tener que escribir mensajes sin acentos ni ñ, pero seguro que ya habrá por ahí algo para evitarlo. Una excelente máquina.