lunes, 8 de octubre de 2012

La Diputación de Extremadura, primera diputación de España


El 24 de octubre de 2012 se cumple el bicentenario de la Diputación de Extremadura, precedente de las actuales diputaciones de Badajoz y Cáceres. Las diputaciones provinciales son instituciones liberales surgidas en cumplimiento de la Constitución de Cádiz. Ésta, en su artículo 325, decía que “en cada provincia habrá una Diputación llamada provincial, para promover su prosperidad, presidida por el jefe superior”. Como desarrollo de este artículo, las Cortes emitieron un decreto el 23 de mayo de 1812 ─apenas dos meses después de promulgada la carta magna─ en el que fijaban en 31 las provincias españolas y se mandaba que cada una de ellas estuviera regida por una diputación.

Tras las Cortes, las diputaciones supusieron el inicio efectivo del régimen constitucional en las provincias de España. Pero, además de una pieza del entramado institucional liberal, las diputaciones tenían como objetivo neutralizar el poder emergente de las juntas que, para hacer frente al invasor francés, se habían constituido de manera más o menos espontánea en muchas provincias y territorios.

La situación bélica que vivía todo el país impidió la normal aplicación del decreto de constitución de las diputaciones. La primera provincia a la que los avatares de la guerra le permitieron aplicarlo fue a Extremadura, que creó la suya el 24 de octubre de 1812. Ese mismo día dejó de actuar la Junta Superior de Extremadura, que desde 1808 ejercía como principal poder de la provincia.

La Diputación de Extremadura se constituyó en Badajoz, donde tuvo su sede durante los apenas cuatro años en que estuvo vigente. Cuatro años distribuidos en dos períodos, el primero de octubre de 1812 a mayo de 1814, y el segundo de marzo de 1820 a mayo de 1822, ya que entre ambos se mantuvo anulada por el absolutismo de Fernando VII.

La Diputación de Extremadura fue suspendida por irregularidades por las propias Cortes el año siguiente a su constitución, el 13 de mayo de 1813, y volvieron a convocarse elecciones para elegir a sus miembros. Además de esas irregularidades, la razón de la suspensión es que la nueva institución había caído en manos de los poderosos ganaderos de la provincia, reacios a la nueva legislación que provenía de Cádiz. Pero esta suspensión posterior no invalida que fuera la primera creada en toda España, por delante de la de Cataluña (30 de noviembre) y la de Islas Baleares (12 de diciembre), hoy también ambas desaparecidas. Ya en 1813 el resto de las provincias constituyó también su diputación: Soria, Valencia, Asturias, Valladolid, Galicia...

A pesar de que el marqués de Palacio fue su primer presidente interino, y de que tuvo otro más en el cartógrafo peruano Miguel Lastarria, el político de esa primera Diputación de Extremadura fue el cacereño Álvaro Gómez Becerra, que como jefe provincial titular –el primero de España- ocupó la presidencia de la institución desde mayo de 1813 a mayo de 1814, y volvió a ella durante unos meses de 1820. Gómez Becerra es uno de los principales políticos extremeños de la historia. Ocupó los más relevantes puestos políticos y judiciales de la época. Fue diputado, presidente de las Cortes, ministro en tres ocasiones, senador, presidente del Senado, magistrado del Tribunal Supremo y presidente del Gobierno. Ocupó a lo largo de su vida la jefatura de dos de los tres principales poderes del Estado.

Desde Badajoz, Gómez Becerra puso en marcha la nueva institución y aplicó las disposiciones gaditanas hasta que tuvo que abandonar su puesto al regresar Fernando VII a España y, con él, el régimen absoluto y la pérdida de las libertades. Las instituciones liberales volvieron en 1820, la Diputación de Extremadura se reinstauró y Gómez Becerra fue restituido en su cargo.

A comienzos de 1822 las Cortes de la nación ordenaron una nueva reordenación provincial de España y en Extremadura se suprimió la provincia de tal nombre. Se crearon las provincias de Badajoz y Cáceres, y el 10 de mayo de 1822 se constituyó la nueva Diputación de Badajoz. Suspendida tras el Trienio Liberal, volvería a reinstalarse el 11 de noviembre de 1835 y, desde entonces, ha venido operando continuadamente sin más sobresaltos que los propios de la historia. 
(Publicado en  La Crónica de  Badajoz,  5 de octubre de 2012)