jueves, 25 de octubre de 2012

Biografías


Hubo una época en que historiar la vida de personajes era síntoma inevitable de adscripción al positivismo. El estructuralismo arrinconó la biografía en el armario de los géneros vetustos. Un comprensible rechazo a reducir a las vidas de los notables lo único importante del pasado de los pueblos ─como hacía la historiografía tradicional─ llevó a algunos historiadores al extremo de alejarse de toda peripecia humana, a no individualizar a nadie entre lo colectivo.

La biografía, uno de los más viejos géneros historiográficos, ha estado mal vista durante decenios por una mal entendida veneración al papel de las masas y una exagerada aversión a considerar el acontecimiento como lo que es: la unidad mínima del hecho histórico. Pero desde hace años ha adquirido una pujanza nueva. Libres ya de los prejuicios ─más ideológicos que estrictamente historiográficos─ que impedían conciliar convicciones entendidas como contrarias, los nuevos historiadores son conscientes de que lo individual y lo episódico forman parte de la historia en la misma medida que lo colectivo y lo procesal. Más aún: que el individuo y el episodio son los necesarios eslabones de la colectividad y el proceso.

Una buena biografía contribuye al conocimiento del pasado tanto o tan poco como lo hace una serie ordenada de datos económicos. Depende de la pericia de quien la hace. Y, si es mala, al menos aporta datos que ─aunque mal hilados─ servirán para que otros indaguen en la personalidad del biografiado hasta lograr reconstruir su aportación al período que le tocó vivir.

La trascendencia de la biografía es aún mayor cuando abordamos el estudio de períodos históricos en los que, como el de finales del XVIII y primera mitad del XIX en España, el surgimiento de nuevas fuentes de información permite perfilar los rasgos de personalidades individuales.

El libro que el lector tiene entre sus manos es un libro de biografías y precisamente sobre ese período de la historia de España que va desde mediados del siglo XVIII a mediados del XIX. La primera fecha de nacimiento de los personajes aquí biografiados es 1752 y la última fecha de muerte es 1876, aunque esos ciento veinticuatro años quedan reducidos en el título a cuarenta y cuatro, los que van de 1810 a 1854, período en que se concentró realmente la actividad política de los veintisiete personajes biografiados.

Porque todos estos personajes tuvieron una notable actividad política en la España de esos años. Todos fueron liberales.  Y todos fueron extremeños.

Esos tres rasgos (uno cronológico, otro político, y otro territorial) se expresan en el título de este libro, editado por la Diputación de Badajoz, con veintisiete semblanzas biográficas de otros tantos liberales extremeños de la primera mitad del siglo XIX: Los primeros liberales españoles. La aportación de Extremadura, 1810-1854 (Biografías).

(Primeros párrafos de la Introducción que he escrito para el libro Los primeros liberales españoles. La aportación de Extremadura, 1810-1854 (Biografías), que se presenta en la Diputación de Badajoz hoy, 25 de octubre de 2012 a las 20.00 horas)