martes, 10 de marzo de 2009

Patos


El sábado asistí con Eva al espectáculo Utopia de Leo Bassi en el teatro Alfil de Madrid. Un monólogo en el que el italiano demuestra su manejo del escenario y arremete contra los neocon, la jerarquía eclesiástica, los convencionalismos sociales y la tibieza de la izquierda ante la crisis financiera. Aunque con salidas de tono acordes a su ánimo provocador, el cómico logra una pieza muy solvente a la que -como único pero- quizás le sobre media hora de las dos que dura. Al final, Bassi salta en escena sobre un enorme pato de plástico, y lanza al público otros de juguete. Son un símbolo de candidez y bondad que sirve de contrapunto a las aristas exhibidas durante el espectáculo.

He vuelto de Madrid con Nacho. En el salpicadero de su coche se movían dos patos amarillos de plástico que había logrado en el espectáculo de Bassi, al que asistió también días atrás. Del bolsillo he sacado un papel que me encontré ayer en la cama, a modo de despedida del Hotel de las Letras, donde me he hospedado durante estos días en Madrid. Se lo leo:

Para salvarnos, juntarnos. Como los dedos en la mano. Como los patos en el vuelo. Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que se alza abre paso al segundo, que despeja el camino al tercero, y la energía del tercero levanta vuelo al cuarto, que ayuda al quinto, y el impulso del quinto empuja al sexto, que presta fuerza al séptimo. Cuando se cansa el pato que hace punta, baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa uve invertida que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante. Según mi amigo Juan Díaz Bordenave, que no es patólogo pero sabe de patos, ningún pato se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás. Los patos no han perdido el sentido común. Eduardo Galeano, “Elogio del sentido común” (fragmento).

9 comentarios:

garciguti dijo...

Traduzco, a este propósito, un pasaje del tratado “Sobre la naturaleza de los dioses”, de Cicerón, en el que se hace eco de esta forma peculiar del vuelo de las grullas (y otras aves migratorias) dando la razón del porqué de ese vuelo:

Cómo no admirarse de aquello (ya advertido por Aristóteles, que tantas otras cosas advirtió) que sucede cuando las grullas, cruzando los mares, se dirigen a lugares más cálidos y en su vuelo dibujan la forma de un triángulo, con el vértice que se abre paso frente el viento; después, por uno y otro lado, con las alas a guisa de remos, es guiado el curso del vuelo de las aves; la base del triángulo que forman las grullas, como la popa de una nave, es impulsada por los vientos y éstas apoyan sus cabezas y cuellos en la espalda de las que vuelan delante; cosa que, puesto que la que hace de guía no puede realizar, por no tener en quién apoyarse, ésta vuela hacia la cola, a fin de descansar también ella, y en su puesto le sucede una de aquellas que ya han descansado, y este relevo se mantiene a lo largo de todo el vuelo. (Cic. Nat. Deor. 2.125-6)

el pato "dona" la vez dijo...

Mu bien, pos a haber si Obama, o el pato de la Moncloa, o el de algún banco, o el pato sindical que lleva la mar de tiempos pateando todo lo que puede, o ese pato que estubo 25 años pataleando en Mérida dejan la cabeza y la dirección y me dejan pornerme un ratico, pa indicar un poquejo adonde creo que se debe ir..., por sentido común, y luego a otros..., y así de sencillo, ¡¡Que vivan los patos!!

Anónimo dijo...

Te has quedado contento con meterte con el de la Moncloa y con todo dios sin decir tu nombre, ¿verdad, mi vida? Pues nada, venga a dormir. Y la próxima vez a echarle más valor.

Anónimo dijo...

Esto de los patos, digo yo, ¿tendrá algo que ver con aquello de que si andas como un pato, comes como un pato... y no sé qué mas?

julián sánchez castañón dijo...

Ahora que se aproxima Semana Santa, deberíamos crear la cofradía de San Borges, y pasear sus libros por nuestras calles, y como a un dios pagano alabar su obra. Me inclino ante él, entre otras cosas, por ser un visionario y anticipar la llegada de Internet en 1941, en su cuento "La Biblioteca de Babel". Por un agujero de esa espiral infinita me atrevo, una vez más, a entrar en la virginidad de tu página en blanco.
Perdona, por entrar en tu casa. Quieras o no, esta página es una prolongación de ti y de tu casa al exterior; es esa pequeña puerta que siempre dejas abierta para escuchar y que te escuchen. Gracias.
Es estimulante hablar de patos(también lo sería del hombre invisible)que buscan un fin común. Aunque de patos ya sabíamos mucho, nos lo contó Salinger.
En los hombres, el trabajar en equipo podemos observarlo en el fútbol: de la coordinación del portero con el líbero, de éste con los laterales. De las subidas por las bandas, y de cubrir el hueco el medio centro. De subir la pelota y de defender: marcar goles y no encajarlos. Posiblemente el fútbol(y sus tácticas)las inventó algún ornitólogo inglés, observando los movimientos de los patos en el cielo.
Otros animales, como las hormigas y las abejas, también trabajan en equipo. E incluso las plantas: basta que salgamos en esta primavera y observemos la belleza del campo. ¿Cómo pueden florecer miles y miles de flores al unísono, para sorprendernos con tanto colorido?
El sentido común, dicen algunos ignorantes que el más común de los sentidos, es el más extraño en el hombre. No lo enseñan en el colegio, no está en los libros, no consta en ningún manual de anatomía humana ¿dónde habita el sentido común en el hombre?Al igual que el florecer de las plantas o el aleteo en equipo de los patos, está marcado en sus genes ¿con un trasplante de células madre, con una simple inyección, podríamos dotar a el hombre de sentido común?
El pato en el cielo es espectacular. Al bajar a tierra se vuelve indeciso y patoso, y si cuando camina, ya convertido en hombre, le preguntamos la hora siempre contestará: son las diez y diez.
Alguien debería escribir "El hombre sin sentido común", aunque posiblemente sea un libro ya escrito. Entonces que escriba "Los hombres anónimos de la Plaza Grande"(seguro "best-seller" en la próxima feria del libro).
Posdata: esta mañana he ido a la desembocadura del río Seixe a observar el vuelo de los patos, a aprender de ellos. La bruma junto al mar me lo ha impedido(he mirado el reloj, eran las diez y diez).En ese momento he pensado en Vila-Matas cuando dice:"que el estado más lúcido del hombre es no tener nada y sentirse extranjero siempre".

Anónimo dijo...

Pero ¡bueno! ¿no existe la opción de "anónimo" para hacer algún comentario? ¿por qué se critica a quien coge esta opción? Y el comentario está bien, es cierto, no veo nada malo en él. Me ha resultado gracioso. Y casi estoy de acuerdo.

un anónima... si puede ser.

Los viajes que no hice dijo...

Yo había dejado un comentario aquí con un texto de Jorge Riechmann... Jo.

josemarialama dijo...

Mándalo otra vez. No ha llegado

josemarialama

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

El de el pato"dona" la vez soy yo, pretendía hacer un chiste contra el poder, los de arriba, ya que me lo ha puesto Lama güevo de pato; pero ya veo que el humor no es lo de los patitócratas (sic), que quieren un pato único y siempre líder pataleando(sic) en un patido(sic) único bipatidario (sic), jo!!!
Y ya que ha surgido otro patito feo en mi defensa pos me descubro, que no tengo empachos ni cobardías para ello, y ya que lo hago pues espero lo mismo del o de la que soy su vida, que diría más muerte...¡A ver valiente, vuela a la cabeza que se te vea!