domingo, 13 de julio de 2008

Carmina Unamuno y Luis Santos



¡Qué espanto! Estuvimos cenando con Carmina y Luis el viernes por la noche en la finca “Las Golondrinas” de Burguillos del Cerro (Badajoz). De allí salieron hoy por la mañana, y unas horas después nos hemos enfrentado a la noticia de su muerte en un accidente de tráfico. Somos sus amigos y amigas de Zafra. Con ellos hemos compartido amistad sobre todo por su hija Mercedes, y por su yerno Manolo Peláez, que murió tras una enfermedad —más lenta que este accidente pero igual de estúpida— hace 27 días.

Todo resulta demasiado sorprendente y cruel. Sobre todo para Mercedes, en medio de tanta muerte, pero también para el resto de los nueve hijos e hijas de Carmina y Luis, de sus nietos, de sus amigos. Sólo me gustaría que estas notas apresuradas trasladasen algo de nuestro sentimiento desde Zafra a estas dos personas insignes de Salamanca. A Carmina Unamuno, primogénita del primogénito del principal de la ciudad, y que supo convertir su vida en la historia propia de una señora culta, hermosa y entrañable para quienes fuimos sus amigos. Y al proteico Luis Santos, profesor de anatomía de la Universidad de Salamanca, escritor, creador de “bodrios”, de quien estimé por encima de todo su enorme capacidad para situarse frente a los convencionalismos, como demostró con sus artículos en El Adelanto.

Decía don Miguel que la vida es también la que dejamos en la memoria de aquellos que nos quisieron. Si es por eso, en nosotros la dejáis inagotable.


(Mañana saldrá este texto en El Adelanto de Salamanca. Lo publico en representación
-no otorgada, pero presentida- de todos las amigas y amigos de Zafra)

13 comentarios:

Eva dijo...

Es bonito el instante, Luis pendiente de Carmina y ésta hablando. Lo habitual era que Luis hablara y hablara y Carmina estuviera pendiente de él.
En mi salón dos "bodrios" de Luis ocupan un lugar especial, como especial es el cariño que les tenemos.
Un enorme abrazo a los Santos Unamuno

Anónimo dijo...

No los conocía pero seguro que eran muy especiales por la admiración que levantaban en Jose María.
Descansen en paz. Un abrazo para todos los que seguro los vais a echar de menos.

garciguti dijo...

Sí, espantoso y estremecedor.Y un nuevo golpe para Mercedes Santos a quien deseo toda la entereza del mundo para poder afrontar en tan corto espacio de tiempo unas pruebas tan duras."Hay golpes en la vida tan fuertes...Yo no sé" (Más o menos, lo que dijera César Vallejo)
Si no ya fe, una buena dosis de estoicismo sí que se necesita para resistir, sin venirse abajo, esta clase de adversidades.
Toda mi solidaridad, compañera Mercedes.
Juan García Gutiérrez

Carmen dijo...

Si la cara es el espejo del alma, no hecen falta palabras al ver la foto de la cena...la cara de ella transmite paz...y la de él dulzura...esa mezcla produce un resultado...que no se improvisa...muy duro la pérdida de un esposo, y los padres en tan sólo unos días...no hay palabras de consuelo...simplemente...compartir en silencio ese dolor.....el tiempo ayuda...Un abrazo a quien corresponda......

PeSaR dijo...

A Luis le conocí, fugazmente, en mi consulta, hace ya muchos años. Ayer por la noche me enteré del desgraciado accidente de tráfico que ocasionó la muerte a su mujer y a él.

Quiero unirme al dolor de su hija y al de sus amigos. Descansen en paz.

Anónimo dijo...

As nossas condolências mais sentidas por esta sentida perda da nossa cultura transfronteiriça e peninsular.RIP
P. Salvado

Anónimo dijo...

No conozco a Doña Mercedes Santos,pero fui alumna de Manolo Pelaéz Y le envio mi pesame.¡Cuánto dolor en tan poco tiempo!Lo siento mucho.Animo.

Anónimo dijo...

Decir que Luis era, por muchas razones un ser irrepetible, es repetirse. Decir que Luis , era un pozo sin fondo de conocimiento, lo saben todos los que le conocieron. Decir que Luis era la fuerza, la garra, lo que hoy llamaríamos un hiper-activo, eso si, positivo.Lo sintieron todos los que pasaron un segundo a su lado.
Pero Carmina era más , mucho más que la belleza serena. Carmina era más , mucho más que el contrapunto, Carmina era más, mucho mas que parar, templar y mandar.
Carmina era ... más, mucho mas.
Y Mercedes tiene un algo de todo eso.
Gracias prima por que tus forma de afrontar esta (añadir palabra malsonante) que te ha hecho la vida, ha sido un consuelo para todos.

Anónimo dijo...

No los conocia personalmente, pero sí a través de una de sus hijas con la que comparto mesa de trabajo. Han sido años de hablar de ellos y de otras muchas cosas, como de Mercedes y la larga enfermedad de su marido. Y su lucha, y sus pequeñas-grandes victorias.

Independientemente de quienes eran (la primogénita del primogénito y el emérito profesor), solo he conocido su parte humana y familiar y de refilón.

Estoy conmocionada.

Yo me los imaginaba siempre juntos, cogidos de la mano, como su hija me contaba: dos almas con una fuerte identidad de pareja, a pesar de llevar juntos más de medio siglo.


Y estos días, de repente, pensé en los votos matrimoniales: en la salud y en la enfermdad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte os separe.

Y me sonrei, involuntariamente, entre las lágrimas.

No.

No ha podido.

No ha sido capaz

¡No lo ha conseguido!

Ella tampoco

Ni la misma muerte lo ha logrado.

Juntos hasta el final.

Han ganado Carmina y Luis.

Y me ha parecido tan entrañable como esta entrada en vuestro blog.

Fran

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

Vaya, "la muerte anda espabilada últimamente", como se dice en una peli de Buñuel.
Hace unos días falleció mi madre a consecuencias de una delicada e inexcusable operación. Hace esos días o tal vez alguno más que no vengo por este sitio. Desde la otra muerte de Manolo Peláez, ese "poumista" especial, si se me permite el elogio, por lo que me han dicho y lo poco que veo...
Me asomo hoy y esto.
Todo mi pesar y apoyo a esos hijos e hijas, y que vivan en ellos con fuerza sus padres.
A todos sus amigos, en especial a ti, José María Lama, mi condolencia.
¡Salud!

Anónimo dijo...

Hace más de35 años que conocí a Luis y Carmen por medio de sus hijos Luismi y Arturo, entré en su casa y si te descuidabas eras un hijo más. Era época de dictadura y en aquella casa parecía que reinaba la anarquía, con un Luis (a pesar de ser catedrático era Luis, y si me apuras Luisito), que parecía un histérico y Carmen que era la serenidad, sin voces, pero que tenía todo en su sitio, era el control y jugaba el papel que le tocó en esos años, la de esposa de. Después los años nos fue colocando y distanciando y conocía la vida de Luismi y Arturo a través de sus padres, siempre juntos, nunca encontrabas a uno sólo, siempre en pareja y los encontrábamos a partir de las ocho de la tarde, que alegría, el entusiasmo siempre de Luis, aunque mirara a mi muje de arriba abajo, no me importaba, él era así. Reembicativo siempre lo encontré en una manisfestación contra el aparcamiento de Los Bandos (agarrado-enganchado, como siempre de Carmen. Se va hacer muy duro este invierno no encontrar de paseo a esta pareja inseparable ni en la muerte, Luis ya eres un Unamuno más. Cariño y superación a los hijos

PPK dijo...

Carmina, dulce y paciente, ya nunca podremos visitar la casa museo de tu abuelo, como habíamos hablado alguna vez.
Luis, inquieto y curioso, ya nunca "escribiremos" otro libro, ni sabremos qué diablos quiere decir que el Tourmalet tiene un 13%de pendiente.
Aun así, lo peor de todo será no volver a charlar amigablemente en Zafra, en el Novelty, en Las Golondrinas, en La Antilla... con vosotros dos. ¡Cómo lo echaremos de menos!
Allá donde estéis, un recuerdo desde vuestra Zafra.
PPK.

Candela dijo...

Querido Lama, lo siento...