jueves, 30 de agosto de 2007

Vilallonga


A finales de los 70 me caía simpático por sus enfrentamientos con el yernísimo, el marqués de Villaverde, y porque desde Paris coqueteaba con la izquierda. Después, José Luis de Vilallonga y Cabeza la Vaca, marqués de Castellvell, pasó a ser un aristócrata más, con sus libros ―la biografía del rey, entre otros― y sus ligues. Uno más de las revistas del corazón. La indiferencia se convirtió en aversión a finales de 2001 tras leer el capítulo que Preston dedica a la primera mujer de Vilallonga, Priscilla Scott-Ellis, en su libro Palomas de guerra, donde esclarece el comportamiento frívolo e indigno del marido. Luego, en 2003, Vilallonga confesó su participación en un batallón de fusilamiento franquista en Cataluña en el reportaje Las fosas del silencio, de Ricard Belis y Montse Armengou. Ni siquiera esa confesión final sirvió para que yo lo viera con otros ojos.



En la imagen, Vilallonga con su hijo, Jonh de Vilallonga Scott-Ellis

5 comentarios:

Jordi Pedrosa dijo...

Hola José María,
Respecto a la participación de Villalonga como miembro de un pelotón de fusilamiento era una faceta de su vida confesada por él mismo en el libro "Fiesta" publicado en 1983 y posteriormente llevado al cine en una película homónima aunque ni he leído el libro ni visto la película. Decir también que según siempre palabras del autor era menor de edad y fue obligado por su padre a ello.
Un saludo
Jordi

josemarialama@gmail.com dijo...

Sí, Jordi. Debería haber dicho que yo conocí su confesión por el reportaje, aunque ya era conocida por otros medios.

Gracias por tu comentario


josemarialama

Jordi Pedrosa dijo...

José María,
procedo a copiar el fragmento de un texto que publica la web de una asociación vasca que reivindica la memoria de las víctimas del franquismo. Indico el consiguiente enlace para que no se me acuse de plagio y así mismo decir que en el blog de Iñaki Anasagasti hay alguna mención reciente a las actividades matarifes de Vilallonga.

"Juan Landin Allende intenta marcharse con su mujer e hija a Irlanda, pero la rápida ocupación de Francia por las tropas alemanas no lo permite. Su hijo Enrique sale en libertad y deciden volver a San Sebastián, una vez recibidas toda clase de garantías. Al entregarse en la frontera de Irun-Hendaya, se encuentra con una denuncia contra él, por lo que es detenido y encarcelado en una checa de los franquistas en Renteria, donde fue sometido a torturas. Su mujer e hija no conocen su paradero hasta que un mes después es trasladado a la cárcel de Ondarreta. En Ondarreta estuvo en una celda en la que cuando subía la marea entraba el agua, sin luz... así fue torturado dos meses. El mes de abril de 1941 sale en libertad, gravemente enfermo del pulmón, y le enseñaron la firma de libertad de su hijo Juan Antonio y de otros, el 20 de octubre de 1936, y entre los integrantes del pelotón de fusilamientos le dijeron que estaba el tal Vilallonga. El funcionario le dijo que algunos no podían resistirlo, pero que había un aristócrata que parecía que disfrutaba matando, «es un guaperas, tiene pocos años, es alto y de buena planta».

http://ahaztuak1936-1977.blogspot.com/2007_05_01_archive.html

eva dijo...

Buenos días:

Quería hacer una puntualización: "Fiesta" fue publicada en francés en 1971.

El final de la novela es diferente al de la película. En ambos casos, sin embargo, el relato es durísimo. Si no fuera por la localización, el vestuario diferente y el hecho de saber que se trata de españoles, parecería una acción de "limpieza" de los nazis en algún territorio ocupado en el Este de Europa años después.

Ambos relatos describen al detalle la mentalidad de los militares golpistas, su ansia de ganar medallas a costa de fusilar obreros y maestros de escuela en su propio país, su odio hacia el pueblo y su indeferencia más absoluta hacia la muerte ajena, en definitiva, el embrutecimiento de los llamados "caballeros cristianos salvadores de la patria". Son curiosas las coincidencias de los diálogos de esas obras de ficción con las palabras de la pura y dura realidad pronunciadas por Aguilera, Queipo, Yagüe ante periodistas del mundo entero.

Las confesiones de Villalonga fueron mostradas en televisión hace algunos años, antes de 2003. No recuerdo ni el programa ni la emisora (¿la 2, TV3, C33?), pero me acuerdo de que también apareció el recientemente fallecido Umbral hablando de la "España humillada por el hambre en los 40" tras la victoria de los franquistas.

Saludos cordiales

Anónimo dijo...

Vilallonga también había confesado su paarticipación en el pelotón de fusilamiento en el documental "La vieja memoria" hacia 1976.