lunes, 19 de junio de 2006

El accidente de tráfico de Franco

... el 22 de agosto de 1935, viajaba Franco en automóvil de Madrid hacia Salamanca, camino de Asturias. Le acompañaba su mujer, Carmen Polo, cuando sufrieron un grave accidente al cruzárseles dos ciclistas en el tramo de carretera entre Encinas y Calvarrasa de Abajo. Como consecuencia del golpe, el coche volcó y uno de los ciclistas murió en el acto. El general resultó ileso, pero D.ª Carmen sufrió algún rasguño en la cara. Tras pasar por la casa de Socorro se alojaron en el Gran Hotel de Salamanca. Allí acudió Villalobos a interesarse por su salud y “echar una mano” por si algo pudieran necesitar en lo referente al proceso judicial que habría de incoarse para dilucidar la posible responsabilidad del chofer y las indemnizaciones a que hubiere lugar para los atropellados. Lo cierto es que, gracias a los buenos oficios de D. Fili, los periódicos locales trataron el asunto pasando sobre él de puntillas, el chofer fue exonerado de responsabilidad, el muerto al hoyo y el superviviente al bollo de un puesto de trabajo fijo que le buscaron en el cercano Pelabravo donde residía la familia.

Lo cuenta Luis Santos Gutiérrez en un artículo titulado “Por qué no fusilaron a Villalobos” de su libro De todo lo visible e invisible (Salamanca, 2004, pp. 111-113). Su fuente es Enrique Villalobos, hijo del ministro de Instrucción Pública durante la República, Filiberto Villalobos. El médico salmantino estuvo encarcelado durante meses tras la sublevación franquista y la familia está convencida de que no fue fusilado por una intervención personal del dictador frente a Mola.
Las fotos, que pertenecen al archivo de la familia Villalobos, se reproducen en Sueños de concordia. Filiberto Villalobos y su tiempo histórico (1900-1955) (Salamanca, 2005), catálogo de la exposición comisariada por Ignacio Francia y Antonio Rodríguez de las Heras. En este libro el accidente se fecha el 23 de agosto.