domingo, 30 de marzo de 2008

El ejército rehabilita a un general republicano


No sé si es el primer caso de rehabilitación oficial de un militar republicano en el ejército español, pero me ha sonado a eso. El pasado jueves la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra celebró en Madrid una ceremonia militar en la que se rehabilitó la figura de Toribio Martínez Cabrera, general de brigada fusilado por los franquistas en 1939. El acto estuvo presidido por el también general de brigada Alfonso de la Rosa, director del centro, y en su transcurso se depositó ­−como es tradición con los oficiales de Estado Mayor que mueren en acto de servicio− la faja de Estado Mayor del homenajeado en el Monumento a los Héroes de la Escuela.


Toribio Martínez Cabrera nació en 1874 en Andiñuela de Somoza (León). Ocupó durante su carrera militar varios destinos tanto en el frente de batalla (Cuba) como en los despachos. El 17 de julio de 1936 era comandante militar de Cartagena, donde sofocó la rebelión. Durante la guerra fue jefe del Estado Mayor del Ejército, inspector general del Ejército del Norte y gobernador militar de Madrid, desde donde apoyó el golpe de estado del coronel Casado en los últimos días de la guerra. No quiso salir de España, fue capturado por los franquistas en el consulado de Panamá en Valencia y tras un consejo de guerra sumarísimo fue fusilado en Paterna el 23 de junio de 1939.


La noticia de su rehabilitación me ha sorprendido. No creo que obedezca a un deseo de los mandos militares de acompañar la Ley de Memoria Histórica del gobierno Zapatero de una serie de actos de rehabilitación de los militares leales a la República. Me temo que en este caso hay circunstancias que convierten en un hecho excepcional lo que debería ser una norma. A mi parecer son tres, al menos, las circunstancias que han facilitado la rehabilitación.


- En primer lugar, Martínez Cabrera había sido director de ese centro, en 1934 y 1935, y durante la II República y la guerra fue considerado el “número uno de Estado Mayor”. Es por tanto “uno de los suyos”.
- En segundo lugar, el general era un hombre de “orden”, de centro, partidario de Portela Valladares –masón, como él- y miembro del Partido Centrista, en cuyas listas se presentó a diputado a cortes, sin ser elegido, en las elecciones de febrero de 1936. Además, había sido gobernador civil de Badajoz en una fecha tan poco republicana como 1921. Era un ferviente anticomunista y a pesar de ser un decidido partidario de la República estuvo detenido durante la guerra por las sospechas del PC acerca de su fidelidad. Por tanto, tampoco ideológicamente puede ser considerado por los militares alguien demasiado extraño.
- Y finalmente, la rehabilitación se ha realizado junto a la de su sobrino, el capitán Cabrera Rodríguez, militar del ejército franquista que murió en Asturias en el transcurso de una batalla con el ejército republicano. No digo que éste no merezca la rehabilitación (aunque me extraña que en los cuarenta años de dictadura no se produjera), sino que propiciando la coincidencia de ambas se hace más digerible la del general.


Si tenemos en cuenta todo esto, la rehabilitación de Martínez Cabrera pierde importancia simbólica. De todas formas, sea bienvenida y que cunda el ejemplo: recuperemos la memoria de los leales.

6 comentarios:

  1. Ojala prolifere.
    Joder¡ 70 años despues.

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  2. Aqui dejo este articulo que encontre en el Diario de Burgos del pasado lunes 31 de marzo. Con esto parece que se demuestra que España esta empezando a recordar...(aunque a muchos les duela)


    El Ejército de Tierra está analizando las circunstancias en que fallecieron durante la Guerra Civil varios oficiales diplomados de Estado Mayor que murieron en el bando republicano para determinar, previa petición a sus familiares directos, si son incorporados al monumento de Héroes de Estado Mayor de la Escuela de Guerra.
    Las fuentes consultadas explicaron que Tierra está investigando cómo perdieron la vida unos 12 oficiales de Estado Mayor que pertenecieron al citado centro de análisis y estudios castrenses para esclarecer si perdieron la vida fusilados o en el curso de acciones en la contienda entre el bando republicano y franquista.
    Una vez concluido el análisis se procederá a incorporar las fajas azules de Estado Mayor al Monumento de Héroes de Estado Mayor, que rinde homenaje a más de un centenar de oficiales destinados en la Escuela de Guerra que perdieron la vida en acto de servicio desde 1830 hasta la actualidad. En su interior se encuentran, entre otras las fajas de los fusilados por el bando republicano en la Guerra Civil y la del teniente coronel Pedro Antonio Blanco asesinado por ETA el 21 de enero de 2001 tras la ruptura de la anterior tregua.
    Este monumento, ampliado en 1940 como consecuencia del aumento de reconocimientos de fallecidos en la Guerra Civil, exhibe en su vitrina todas las fajas de los oficiales de Estado Mayor que prestaron servicio en el centro d estudios y murieron en acto de servicio. La simbólica prenda se incorpora al monumento cuando sus familiares lo solicitan a la Escuela de Guerra.

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  3. Es un poco vergonzante que digáis eso de que “España empieza a recordar”, y hasta infamante. No sé qué entendéis por eso, a qué os referís en un -tal vez- críptico lenguaje al que algunos no alcanzamos.
    Como nieto de represaliados y asesinados por las hordas fascistas y africanas en 1936, y los errores de los gobernantes autoritarios de entonces, y luego, ni un sólo día mi familia ha olvidado aquello, de forma operativa, sin identificar "herederos" actuales, que no los hay, ni de los muertos y represaliados y sus causas, ni, por fortuna, de sus verdugos, aunque algunos lo deseen y traten de identificar como tales a todos los que nos opongamos al manejo rentable de aquellos muertos para cierta fuerza bipartidaria en mando y zapatera, que nada tiene que ver con ello como heredera, nada, pues es invención de hace como treinta años y con la ayuda del Régimen verdugo.
    Por todo ello siempre me ha sorprendido este revuelo un tanto sorpresivo y un mucho insultante, para nosotros, como si hubiésemos hecho abandono de sus memorias. ¡Hombre, por favor, ya está bien! Que uno es inteligente y entiende que los arrollavotos actuales, apoyados por la Banca y el Capital, los aparatos represivos del Estado y sus burocracias y leyes amañadas, y esa entraña negra de la ambición y ansia de mando y dinero, necesiten buscar y movilizar frentes para surtirse de votos, pero respeten a mis muertos y su memoria, por lo menos los míos. Y cuando hablen de eso hagan perfectamente la acotación al margen de que nada tienen que ver con los míos, por respeto elemental y usen y abusen de los que les dé la gana, y no de eso de “España empieza a recordar”... NO, algunos en España empiezan a recordar, tal vez para usos y servicios, para su vergüenza, que yo no perdí memoria, ni los míos. Pero los míos los quitan de sus listas de memoriosos y de toa la publicidad que favorece a los susodichos arrollavotos y bipartidarios autoritarios, con ansia de mando, con políticas de extrema derechas que mal servicio hacen a la causa común de lo que llamaremos izquierda y demás críticas y muestras congruas que hacen avergonzarme de ser humano por la perfidia, manejo despampanante, inmensa caradura y todo lo demás que consuetudinariamente critico y canta.
    A todos salud.

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  4. Como nieto y sobrino de asesinados por los golpistas,me identifico con el texto de Romero Barroso, -con algunos matices-.
    En mi familia tambien lo hemos recordando siempre, no hay deseo de ninguna revancha, pero que se sepa, que nunca lo hemos olvidado, que murieron por defender la legalidad vigente.

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  5. Estimado José María:

    Pues a mí me parece muy bien que se recuerde. Y que se recuerden nombres, y apellidos, y apodos, y todo lo que hasta ahora no se ha recordado.

    Me parece, no obstante, insuficiente el reconocimiento a este militar español. Debería haber tantos reconocimientos como personas y nombres, tanto militares como de maestros, amas de casa, jornaleros, ferroviarios, niños, etc.

    Y deberían ser recordados colectivamente, como debe ser en todo país civilizado.

    Saludos cordiales

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  6. Le digo, y le repito, Eva, que los que recordamos a los nuestros lo hacemos con la seguridad de civilizados, y, en mi caso, con el deseo de recuperación de una democracia real y similar a la que mataron, que no es ésta, no es. Eso no lo dude.
    Lo que quedo bien clarito es que ningún partido saque tajada de ello, de la renta de aquellos mártires. Máxime cuando ningún partido de la izquierda en el poder representa nada de aquello y no está legitimado a usar esos muertos. Ni asociación interpuesta o personas de partida, trinque, subvención, arrimo, manejo u otra martingala cualquiera.
    Lo de colectivamente no lo entiendo, ni creo que nadie; ya que la colectividad no tiene memoria, lo colectivo tampoco, son meros conceptos y los conceptos no tienen esas dotes, y me resulta doloroso decirle que la libertad, la memoria, y otros dones, son exclusivamente personales, de cada persona en sí y para sí, y que no pueden ser sumados como colectivo.
    Alabo su espléndida intención, su innegable talante reivindicativo de valores democráticos de base, no electoralistas, su sentido de la justicia. Y lo agradezco en eso. Pero me temo que todo esto de la memoria es la salida y uso para propaganda electorera. Y si vamos más allá, una suerte de respuesta a los neocon españoles, revisionistas de toda aquella barbaridad, entre los cuales anda Pijo Mola, o Pío Moa, que no sé, y sus sicarios, compas o mariachis. Mi actitud ante semejantes tipos y sus campañas es ignorarlos hasta el tuétano. No existen. Y cabalgar potenciando aquello por lo que murieron y lucharon los míos: Democracia real y de base, ¡socialismo ya!, no meramente nominal y como nombre publicitario del partido, y un largo y sabido etc., que usted seguramente debe saber, y, tal vez compartir.
    Y en manera alguna la contemporaneidad y el dejadismo, o el entreguismo a políticas aherrojadoras, alienantes, meramente para el zampabollismo egoísta del individualismo consumista de esta sociedad ultracapitalista y de mercado, amparada y auspiciada desde la Administración política, esté quien esté gobernando. Que no hay diferencias sustanciales, más que en asuntos folklórico, y nunca estructurales. Máxime cuando la OTAN, en nuestro caso, no es mera cosa para defensa, sino que supone políticas restrictivas de libertades y control personales y modelos económicos que no sean los capitalistas al uso, Mercado y Estado autoritario y de supercontrol policíaco de la gente, basado en las nuevas tecnologías, las mafias del dinero, las drogas a nivel masivo y de poder (tenga en cuenta la guerra de Afganistán como la guerra por el dominio del todopoderoso opio y la heroína subsiguiente...) y un largo status que conlleva la potenciación de tal monstruo políticomilitar.
    Mire por donde vería muy bien, y refiriéndome al militar que nos trae estos comentarios, que el Ejército Español, los funcionarios de la Defensa del País, le rindieran homenaje, como tales, a todos los que, como él, guardó el debido respeto a la legalidad establecida hasta la muerte. Pues en ese espejo de ejemplo han de ir y comportarse por su honor, en el más noble sentido, y por sus libertades, y en solidaridad y ejemplo. Y ello lo veo mu lejos, qué quiere que le diga, en ese sentido amplio.Tiempo al tiempo, pues. Y cabalgar, querido Sancho.
    Gracias y salud.

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