sábado, 19 de abril de 2008

Símbolos


El lunes inicié un breve periplo que me ha llevado a Badajoz, Bilbao, Madrid y Cáceres en apenas tres días. Fue 14 de abril y quizás por ello los hados -siempre monárquicos- se conjuraron para amargarme el día, que comencé perdiendo un autobús y con el móvil estropeado, y acabé con el ordenador bloqueado y extraviando el chambergo. Menos mal que al día siguiente, con los aviones, el asunto no fue a más.


El fin de semana había sido intenso. A la conferencia de Fontana del viernes le siguió el sábado un seminario con veinte historiadores extremeños moderado por el maestro catalán. Llegué a trompicones porque ese día también se celebraba en Zafra a la misma hora el Foro por la actualización social y cultural de los mayores que había sido suspendido por orden judicial durante la campaña electoral. Lo abrió Fernández Vara y yo leí la ponencia inaugural en la que hablé de Prometeo y de la necesidad de que los mayores recuperen el fuego robado por esos nuevos dioses de la modernidad que son los jóvenes.


El día 14 vino además con otros símbolos vinculados al nuevo gobierno. El primero, que la cuota de la región en el nuevo gabinete la “ocupe” un extremeño emigrante que ya pasa por catalán. Desde aquí se ha justificado la ausencia de Extremadura aludiendo a la inconveniencia de las cuotas. En fin, eso que se dice cuando no se tienen.


También el 14 seguí leyendo en los periódicos las vergonzosas reacciones de los “opinadores oficiales” de la derecha ante el nombramiento de las ministras. Se han cubierto de gloria machista y sexista Antonio Burgos, Juan Manuel de Prada, Luis María Anson, Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos... ¡Qué vergüenza! Y después alguno seguirá interrogándose por qué lo que defienden estos señores sigue sin alcanzar el beneplácito mayoritario de la gente. Creo que el PP no se comerá una rosca hasta que logre desembarazarse de esta jauría de plumillas. Otro símbolo.


[La imagen está tomada del blog Regreso al futuro de Pablo Moreno Galbis]

miércoles, 9 de abril de 2008

Conferencia de Josep Fontana en Zafra

El próximo viernes 11 de abril pronunciará en Zafra una conferencia con el título "La historia de la transición: una propuesta crítica" el profesor Josep Fontana, director del Instituto Universitario Vicens Vives de Barcelona, catedrático emérito de la Universidad Pompeu Fabra y uno de los más prestigiosos historiadores españoles. El acto, que tendrá lugar en el Salón de Actos del Centro Cultural Santa Marina, comenzará a las 20.30 horas y está organizado por la Asociación de Recuperación de la Memoria José González Barrero con la colaboración del Instituto de Educación Secundaria "Suárez de Figueroa", la Diputación de Badajoz y el Ayuntamiento de la ciudad.

Fontana se suma así a la relación de contemporaneistas que, en los últimos años, y por invitación de diversas asociaciones y entidades han visitado Zafra: Paul Preston, Francisco Moreno Gómez, Alberto Gil Novales, Francisco Espinosa, Alberto Reig Tapia, Antonio Rodríguez de las Heras…

Josep Fontana Lázaro nació en Barcelona en 1931. Tiene más de una veintena de libros escritos, y entre ellos destacan varios sobre el siglo XIX en España [La crisis del Antiguo Régimen (1992), Historia de España, vol. 6: La época del liberalismo (2007) o De en medio del tiempo (2006)]; sobre historiografía [Historia: análisis del pasado y proyecto social (1993), La historia después del fin de la historia (1992), Enseñar historia con una guerra civil de por medio (1999) o Introducción al estudio de la historia (1999)], así como obras de carácter general como La historia de los hombres (2001). En el año 2004 la editorial Crítica, que ha editado la mayoría de sus libros, publicó dos volúmenes de homenaje a su obra con el título de Josep Fontana. Història i projecte social. Reconeixement a una trajectòria, con artículos de más de un centenar de historiadores y en los que tuve la satisfacción de participar con un trabajo sobre “Los orígenes del proceso de depuración política de Enrique Canito, fundador de Ínsula”.

martes, 8 de abril de 2008

Flato


He terminado de leer El asombroso viaje de Pomponio Flato, la recién publicada novela de Eduardo Mendoza, y no me ha gustado. Que Mendoza escribe bien se da por supuesto, pero de un escritor de su trayectoria se espera, a estas alturas, algo más que oficio. Salvo por el hallazgo de situar la trama en la Galilea del siglo I de nuestra era, por la originalidad de adoptar como personajes a los principales del Nuevo Testamento (José, un carpintero, es acusado de asesinato y su hijo, Jesús, “contrata” a Pomponio Flato para intentar salvarlo de la crucifixión) y por lograr algún momento hilarante (como cuando el romano protagonista está a punto de ser dado por culo reiteradamente), El asombroso viaje… es poco más allá de una obra humorística e intrascendente bien escrita pero medianamente resuelta. Voy a ver si me recupero con una novela menos reciente y mediática, pero de calidad ya contrastada: La balada del abuelo Palancas, de Félix Grande.

miércoles, 2 de abril de 2008

Presentación de un libro de poemas de Benito Estrella


En mayo de 1985 un grupo de personas y entidades suscribimos e impulsamos el Programa de Educación de Adultos y Animación Sociocultural de Zafra y comarca. Fue un proyecto experimental de renovación pedagógica, formación ocupacional y coordinación entre el Centro de Educación de Adultos (que dirigía Toni Granados), la Universidad Popular (cuyo titular hasta aquel año fui yo) y las aulas de Educación Compensatoria de la zona (coordinadas por Benito Estrella, responsable provincial de ese programa del Ministerio de Educación). A mí –que era el más joven y díscolo de los tres- se me ocurrió denominar al triunvirato como la “santísima trinidad” y atribuirme el papel de “espíritu santo”. Toni, al que le acaban de poner una calle en la barriada de Jerez de la Frontera donde ahora oficia de maestro, era el “hijo” y Benito, el patriarca indiscutible. Desde entonces Benito es una de mis referencias vitales e intelectuales.


Benito Estrella Pavo (Higuera de la Serena, 1946) es uno de los nombres imprescindibles de la educación en Extremadura. Maestro, licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Pedagogía, fue durante años responsable del centro de educación de adultos de Zafra, así como jefe de la unidad de programas educativos de la dirección provincial del Ministerio de Educación en Badajoz. Antes había sido fundador y presidente de la Escuela de Verano de Extremadura, el movimiento de renovación pedagógica pionero en la región. Hace unos pocos años se cansó de dar clase a adultos y quiso terminar de cansarse dando clase a adolescentes (en el Instituto "Eugenio Hermoso" de Fregenal de la Sierra), hasta que el año pasado se jubiló. Lo hizo lo antes que pudo, porque es de los que no se cansan de estar solo y tiene aún cosas que enseñarse a sí mismo. Su actividad intelectual ha sido constante durante los últimos cuarenta años aunque parca en publicaciones. Dos libros de poemas: La Soledad y el silencio (Barcelona, 1972) y Libro de la memoria y el olvido (Badajoz, 1992); un ensayo: Un extraño en mi escuela. Reflexiones sobre la crisis de la enseñanza en la sociedad de la información (Mérida, 2002) y un libro de relatos: Valdargar. Tragicomedia del desarraigo (Badajoz, 2007), del que tengo pendiente un comentario en el blog.


Benito escribe, como es lógico, divinamente, y ganó el X Premio de Poesía “García de la Huerta” convocado cada año por el Instituto de Educación Secundaria “Suárez de Figueroa” de Zafra. El lugar que cura es el nombre del poemario con el que obtuvo el premio. El viernes, 4 de abril, a las 21 horas se presenta en el Parador “Duques de Feria” de Zafra.

domingo, 30 de marzo de 2008

El ejército rehabilita a un general republicano


No sé si es el primer caso de rehabilitación oficial de un militar republicano en el ejército español, pero me ha sonado a eso. El pasado jueves la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra celebró en Madrid una ceremonia militar en la que se rehabilitó la figura de Toribio Martínez Cabrera, general de brigada fusilado por los franquistas en 1939. El acto estuvo presidido por el también general de brigada Alfonso de la Rosa, director del centro, y en su transcurso se depositó ­−como es tradición con los oficiales de Estado Mayor que mueren en acto de servicio− la faja de Estado Mayor del homenajeado en el Monumento a los Héroes de la Escuela.


Toribio Martínez Cabrera nació en 1874 en Andiñuela de Somoza (León). Ocupó durante su carrera militar varios destinos tanto en el frente de batalla (Cuba) como en los despachos. El 17 de julio de 1936 era comandante militar de Cartagena, donde sofocó la rebelión. Durante la guerra fue jefe del Estado Mayor del Ejército, inspector general del Ejército del Norte y gobernador militar de Madrid, desde donde apoyó el golpe de estado del coronel Casado en los últimos días de la guerra. No quiso salir de España, fue capturado por los franquistas en el consulado de Panamá en Valencia y tras un consejo de guerra sumarísimo fue fusilado en Paterna el 23 de junio de 1939.


La noticia de su rehabilitación me ha sorprendido. No creo que obedezca a un deseo de los mandos militares de acompañar la Ley de Memoria Histórica del gobierno Zapatero de una serie de actos de rehabilitación de los militares leales a la República. Me temo que en este caso hay circunstancias que convierten en un hecho excepcional lo que debería ser una norma. A mi parecer son tres, al menos, las circunstancias que han facilitado la rehabilitación.


- En primer lugar, Martínez Cabrera había sido director de ese centro, en 1934 y 1935, y durante la II República y la guerra fue considerado el “número uno de Estado Mayor”. Es por tanto “uno de los suyos”.
- En segundo lugar, el general era un hombre de “orden”, de centro, partidario de Portela Valladares –masón, como él- y miembro del Partido Centrista, en cuyas listas se presentó a diputado a cortes, sin ser elegido, en las elecciones de febrero de 1936. Además, había sido gobernador civil de Badajoz en una fecha tan poco republicana como 1921. Era un ferviente anticomunista y a pesar de ser un decidido partidario de la República estuvo detenido durante la guerra por las sospechas del PC acerca de su fidelidad. Por tanto, tampoco ideológicamente puede ser considerado por los militares alguien demasiado extraño.
- Y finalmente, la rehabilitación se ha realizado junto a la de su sobrino, el capitán Cabrera Rodríguez, militar del ejército franquista que murió en Asturias en el transcurso de una batalla con el ejército republicano. No digo que éste no merezca la rehabilitación (aunque me extraña que en los cuarenta años de dictadura no se produjera), sino que propiciando la coincidencia de ambas se hace más digerible la del general.


Si tenemos en cuenta todo esto, la rehabilitación de Martínez Cabrera pierde importancia simbólica. De todas formas, sea bienvenida y que cunda el ejemplo: recuperemos la memoria de los leales.

martes, 25 de marzo de 2008

El escritor y la violencia política de su país

Agradezco a Luciano Feria el envío de este artículo del novelista vasco Fernando Aramburu. Además de aludir a la posición del autor frente al terrorismo de ETA, el texto reflexiona sobre la condición del escritor (¿un tipo común y corriente o distinto al resto?), asunto que he discutido con Luciano muchas veces.

No me consta la existencia de un código moral al que hayan de sujetarse los escritores en el desempeño de su labor literaria. Dicho de otro modo, la circunstancia de que un escritor sea un hombre de paz, respetuoso con sus congéneres y amante, pongamos, de la naturaleza y de los hábitos culturales en que se crió, no garantiza poco ni mucho la excelencia artística de sus obras, como tampoco la excluye el hecho de que él practique en su vida privada la ruindad.
Nadie está legitimado para exigir al escritor una conducta determinada. No digamos ya una determinada fe. Hacer tal cosa (y se hace con bastante más frecuencia de lo que muchos creen, a veces por la vía dulce de la subvención, del premio institucional o de prebendas varias) obliga al escritor a crear sus obras al dictado. Queda entonces irreparablemente desvirtuado el sentido primordial de su oficio, que no es otro que el ejercicio libre de la palabra escrita. Y un escritor sometido es una de las criaturas más dignas de lástima que se pueda uno imaginar.
En tanto que ciudadano, a un escritor lo afectan idénticos derechos y obligaciones que a los demás miembros del colectivo social. Pero un escritor no es, en cuanto tal, se diga lo que se diga, un ciudadano común y corriente, o al menos no lo es a la manera como sabemos que lo son el panadero o el dentista, pongo por caso, a quienes no se les hace objeto de reclamaciones morales cuando cuece el uno pan, empasta el otro una muela, por mucho que constituya un valor moral positivo el que despachen bien la tarea por la que se les remunera. Lo cierto es que ni el pan ni el empaste tienen la capacidad de repercutir ideológicamente en las conciencias de los comensales ni de los pacientes. El escritor, en cambio, dispone, si se empeña, de esa capacidad que puede llegar a convertirlo, a ojos de algunos, en un sujeto incómodo, incluso peligroso.
Para empezar, emplea un instrumento, la lengua, de propiedad colectiva, sin el cual está más que probado que el ser humano nunca sabrá definirse a sí mismo ni como individuo ni como elemento integrador de una masa social. El hombre no sabe ser sin lenguaje, una característica suya que lo hace desde la infancia vulnerable a la manipulación y al adoctrinamiento. También el escritor, aunque por falta de perspectiva no atinemos a calibrar con exactitud en qué medida, interviene en los hábitos lingüísticos y en los modos de pensar de los ciudadanos de su época y acaso de los del porvenir. Poco puede en apariencia hacer un escritor, con el solo ejercico de la palabra escrita, para introducir cambios y mejoras en la realidad; pero en su mano está, no obstante, analizarla y reproducirla en sus libros, dejando de ella su testimonio particular, sazonado de palabras más o menos perdurables, de pensamientos, de refutaciones, de imágenes y de todos esos recursos con que él elabora comúnmente su arte cuando no le falla el talento.
Así y todo, tanto como el escritor se encuentra delante de la realidad de su tiempo y toma de ella cuanto juzga necesario o útil para su arte, la realidad se encuentra asimismo delante de él interpelándolo a todas horas, formulándole preguntas a menudo relacionadas con sucesos trágicos o escandalosos. En tal sentido, el asesinato el otro día de ETA en Mondragón es una pregunta con su correspondiente expectativa de respuesta. La reacción inmediata por escrito compete al informador de prensa. Se supone que no hay titán de las letras capaz de redactar una novela de trescientas páginas a las pocas horas del crimen. Quizá un poema de urgencia, con el inconveniente añadido de su precaria difusión.
Pero tampoco caben muchas dudas acerca del hecho de que la respuesta de los escritores entraña no solo una opción moral voluntaria, sino también y sobre todo una opción artística. Y ya pocos ignoran que sobre la acción criminal de ETA la literatura vasca se ha expresado de manera insuficiente hasta la fecha, con notorios silencios, por cierto, que para algunos formarán parte acaso esencial de sus obras completas.
No se trata tan sólo de abordar en la obra personal, al modo de quien cumple un trámite, el tema de la violencia política con que hemos sido obligados a convivir, unos más de cerca que otros, por quienes la ejercen desde hace cuatro décadas largas, imbuidos de la convicción perversa de estar construyendo un paraíso nacional con todos los métodos que ponen a su alcance la demagogia, la destrucción y el mal. Es, más bien, una cuestión de simple dignidad, de grandeza de corazón y, si no es mucho pedir, de coraje. Porque un pueblo que tolera la violencia social no es un pueblo, sino un rebaño. Y un escritor que calla, una oveja amparada en las posibilidades de supervivencia que le aporta su docilidad.
Nadie es culpable de su miedo. A nadie se le puede exigir que se comporte como un héroe en su sociedad sometida al terror. Pero quizá constituya un comienzo de respuesta transmitirles a las generaciones futuras que no supimos o no nos atrevimos a afrontar las preguntas urgentes que nos planteó nuestro tiempo histórico. Que dicha tarea literaria queda en parte pendiente, y digo en parte porque sería injusto ignorar que algo de tinta admirable y lúcida, aunque poca, ha corrido. Que, sintiéndolo mucho, no acertamos ni a describir ni a interpretar con palabra libre la historia sangrienta de los vascos de ayer y hoy. Que la literatura de otros, ya que no la nuestra de ahora, tendrá que contar algún día, desde una perspectiva menos favorable, cómo se vivió y se sintió y se padeció individualmente aquel espantoso derrumbe moral de nuestro país asociado a la crueldad de una pandilla de fanáticos a los que no se pudo (¿no se quiso?) parar a tiempo.

Fernando Aramburu

domingo, 23 de marzo de 2008

"El ángel rojo"


Ese fue el apelativo con que se le conoció en la España de los cuarenta, donde muchos prebostes franquistas vivían gracias a su benevolencia durante la guerra. El “ángel traidor”: así lo conocieron, en cambio, algunos presos de izquierdas en la cárcel de Porlier al ser encarcelado en abril de 1939, una vez que fue ocupada Madrid por las fuerzas franquistas. La Pasionaria lo acusó de quintacolumnista. Agustín Muñoz Grande se levantó en su consejo de guerra y tras presentarse como general del ejército de Franco testificó a su favor y lo salvó de una muerte segura.

Melchor Rodríguez García (Sevilla, 1893―Madrid, 1972) se había quedado huérfano a los diez años, muerto su padre en un accidente laboral. A los trece años fue calderero y poco después novillero (el Cossío lo cita como el único torero que fue político). Tras una cornada dejó los toros y se hizo chapista. Afiliado a la UGT y después a la FAI y a la CNT, asumió la presidencia nacional del sindicato de carroceros y empezó a recorrer cárceles, represaliado por su actividad sindical y política. Casi veinte años estuvo en prisión. Al final de su vida ostentó el dudoso record de haber sido uno de los pocos españoles encarcelado por los tres regímenes que le tocó vivir: la monarquía de Alfonso XIII, la II República y la Dictadura de Franco.

El 18 de abril de 1932 criticaba desde las páginas del periódico La Tierra los 166 muertos por la represión de las fuerzas del orden público republicano durante el primer año del nuevo régimen. Un año después, volvía a hacer recuento del segundo año: 121 muertos. En 1934 fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Madrid. En noviembre de 1936 el ministro de Justicia anarquista Juan García Oliver, atendiendo a la larga y penosa experiencia carcelaria de Melchor, le nombró delegado de prisiones de Madrid y ejerció de manera efectiva el cargo desde el 4 de diciembre de 1936 hasta el 1 de marzo de 1937. Durante ese período acabó con las sacas incontroladas de presos fascistas, prohibiendo que hubiera traslados de encarcelados desde las 6 de la tarde a las 8 de la mañana. Estas medidas le granjearon enemigos entre las filas republicanas, señaladamente entre los comunistas, con uno de los cuales ―José Cazorla, que le sucedió en el cargo― mantuvo una dura polémica en la prensa.

Al final de la guerra participó en el golpe del coronel Casado y éste le nombró alcalde de Madrid el 28 de marzo, cuatro días antes del finalizar la contienda. Desde ese puesto fue el encargado de hacer el traspaso de poderes a Alberto Alcocer, primer alcalde franquista. Fue sometido a consejo de guerra y condenado a 20 años y un día, aunque ―gracias a la mediación de varias autoridades franquistas que se habían beneficiado de su labor humanitaria durante la guerra― sólo cumplió un par de años. Durante el franquismo fue vendedor de seguros, pero siguió con su actividad política y volvió a ser encarcelado durante algún tiempo debido a sus labores de propaganda. Siempre fue anarquista, aunque algunos juzgan excesiva su amistad con ministros y generales franquistas y le critican por haber aceptado alguna condecoración.


Murió el 14 de febrero de 1972 y su entierro fue un extraño acto al que asistieron falangistas y anarquistas, donde su féretro estuvo cubierto por la bandera rojinegra (única ocasión en que se pudo ver esto durante la dictadura) y en el que dicen que hasta se cantó A las Barricadas

A Melchor siempre le gustó escribir poesía. Una de las que compuso describía su pasión por la anarquía:

Belleza, Amor, Poesía,
Igualdad, Fraternidad,
Sentimiento, Libertad.
Cultura, Arte, Armonía.
La Razón, suprema Guía.
La Ciencia, excelsa Verdad.
Vida, Nobleza, Bondad.
Satisfacción, Alegría.
Todo esto es Anarquía,
Y Anarquía, ¡Humanidad!

Otro sindicalista y anarquista, Cecilio Gordillo, está impulsando desde la CGT de Sevilla un homenaje nacional: Injusta o intencionadamente olvidado, los abajo firmantes reivindicamos su figura y su ejemplo y pedimos apoyo a personas, entidades, organizaciones e instituciones, para realizar un acto nacional de homenaje donde lo importante no sean las banderas, sino los valores que defendió Melchor Rodríguez. Pedimos públicamente:
- A los ayuntamientos de Madrid y Sevilla que en cada una de estas capitales se de su nombre a sendas calles.
- Al Ayuntamiento de Madrid que incluya su retrato en la Galería de alcaldes de la capital y un Pleno reconozca su labor.

Las adhesiones pueden enviarse a Confederación General del Trabajo. C/Alcalde Isacio Contreras 2B. Local 8. 41003 SEVILLA Fax: 954 564992. Correo electrónico: spcgta@cgt.es

viernes, 21 de marzo de 2008

Encuentro fortuito


El otro día, en el acto sobre Machado celebrado en Zafra, María del Carmen Rodríguez del Río, profesora de literatura del Instituto durante muchos años y ahora concejala de cultura culminaba su intervención con el poema de Aquilino Duque “El último viaje de Antonio Machado”:

(…)

Soldado, tú que avanzas hacia la primavera
con el cuatro de espadas ceñido de laureles,
¿no has encontrado acaso junto a la carretera
una maleta llena de papeles?

No dispares, soldado, contra tanta grandeza.
Ordena el alto el fuego.
Bájate del caballo, descubre tu cabeza
y lee esos papeles aunque los quemes luego.

Así sabrás quién iba con tanto fugitivo,
Y si amas a España, y si buscas su gloria,
Pide para tus sienes no el laurel: el olivo.
Ven a hablarnos de paz, pero no de victoria


Enrique Baltanás, que nos acompañaba en la mesa, giró la cabeza y asintió complacido por la referencia de la concejala a su amigo Aquilino. Yo también la giré y no tanto por el poema sino porque se me vino a la cabeza un libro no leído de Duque.

Estos encuentros literarios fortuitos son como los personales. Paseando reconocemos a alguien. Su rostro trae aparejado algún otro recuerdo, un tiempo que ya no existe, un lugar, un suceso... Con Maricarmen y su alusión a Aquilino Duque me ocurrió algo parecido. Al día siguiente busqué en mi biblioteca y rescaté El mono azul, la novela con la que el sevillano ganó el premio nacional de Literatura en 1975 y que le había valido el segundo puesto del Nadal el año anterior. Una obra elogiada por muchos y considerada muestra de la novelística de los “narraluces”, como se denominó a un grupo de prosistas andaluces (Alfonso Grosso, Ortiz de Lazagorta, Luís Berenguel…) que a mediados de los 70 del siglo pasado consiguieron cierto éxito con algunas de sus novelas

Voy por la mitad y me interesa. Más por la prosa que por el armazón narrativo o por el argumento ―aunque sea sobre la guerra civil. Es uno de esos novelistas que describe más que narra y escribe mejor que describe. O sea que escribe, y bien, aunque ―como en sus poemas― se desboque a veces en facundia.

Aquilino Duque es un escritor a contracorriente, un “disidente poético”, cuya literatura ha quedado solapada en ocasiones por su ideología antidemocrática y aristocrática. Esteta precursor de los novísimos y después poeta político antiprogresista, ha escrito contra el divorcio, la amnistía, la transición, el comunismo, la democracia y hasta contra el cine. A finales de los setenta se borró de Alianza Popular al considerar insuficientemente contraria la actitud de ésta frente a la Constitución de 1978.

Indago y me entero que ahora esparce su ideología en un
blog, en la revista digital de la Hermandad del Valle de los Caídos y, ―¡cómo no!― en Libertad Digital. En fin. Siempre he defendido que el escritor es un artesano más y que, si no nos cuestionamos la ideología del zapatero que repara nuestro calzado, no debemos hacerlo con quien nos cultiva el gusto. Aprovecharé el encuentro fortuito, seguiré leyendo El mono azul y me olvidaré de la ideología ultramontana de su autor.

sábado, 15 de marzo de 2008

La edad del candidato


La idoneidad de un candidato a presidente del gobierno es también una cuestión de edad. Ideología, imagen pública, capacidad de comunicación, solidez en los argumentos, pero también edad. Esa es, al menos, la experiencia de los últimos lustros en España. Salvo el caso de Leopoldo Calvo Sotelo, que nunca fue candidato electoral a la presidencia pues llegó a ella como sustituto de Adolfo Suárez, todos los presidentes que en España han sido se instalaron en la Moncloa con 43 años como máximo. Suárez, Aznar y Zapatero lo hicieron a esa edad y Felipe González incluso antes, a los 39.

La primera vez que Mariano Rajoy se presentó lo hizo a los 49 años; la segunda vez, hace unos días, con 52. Si, como ha asegurado, se vuelve a presentar en 2012 tendrá ya 57 años.

Es una edad magnifica, pero raro sería que los españoles decidieran nombrar presidente del gobierno a alguien con esos años. Uno de los argumentos de Rajoy para defender su continuidad ―que Aznar y Gonzalez lo lograron a la tercera― olvida un detalle importante: ellos tenían quince años menos.

jueves, 13 de marzo de 2008

"Estos días azules..."


Creo que a Fernando Pérez le hubiera gustado el acto que mañana viernes día 14 de marzo se celebrará en Zafra. Él fue uno de los que más reivindicó su papel de ciudad machadiana debido a que José Álvarez Guerra, filósofo y político decimonónico natural de aquí, fue bisabuelo del poeta. Lo supimos por Oreste Macrí y lo divulgaron en Extremadura Francisco Croche de Acuña y el propio Fernando.

Este origen zafrense de parte de la familia de Machado es el motivo principal de la actividad que el Área de Cultura y Acción Ciudadana de la Diputación de Badajoz, con la colaboración del Ayuntamiento de Zafra, tiene previsto celebrar mañana en el Centro Cultural Santa Marina a partir de las 20.00 horas. Una especie de homenaje a Antonio Machado con motivo del 69 aniversario de su muerte, ocurrida en Collioure el 22 de febrero de 1939.

Alrededor del famoso verso encontrado en su gabán (Estos días azules y este sol de la infancia), se organiza un acto que comenzará con una conferencia titulada "Tres estampas de la vida de Antonio Machado", de Enrique Baltanás, escritor, doctor por la Universidad de Sevilla, y autor del libro "Los Machado. Una familia, dos siglos de cultura española". A continuación, Pablo de Naverán, profesor del Conservatorio Superior de Música, interpretará al violonchelo "El canto de los pájaros", de Pablo Casals, y finalmente la Escolanía, también del Conservatorio, bajo dirección de Alonso Gómez, dará lectura a poemas y canciones del poeta. Isabel Barceló ha diseñado el acto y me ha pedido que lo presente.


Esta actividad se plantea como un preludio de las que se realizarán el año próximo, coincidiendo con el 70 aniversario de la muerte del poeta, y que también tendrán a Zafra como centro principal en la región.

martes, 11 de marzo de 2008

Los mejores análisis



El primero es el que hace El Roto en nombre del PP. Ahí demuestra él su humor.







Y el segundo, el de Izquierda Unida, en nombre propio. Y ahí lo demuestran ellos, porque han enviado este video a los medios junto a una nota de valoración sobre las elecciones



miércoles, 5 de marzo de 2008

Conferencia de Matilde Muro


Matilde Muro es una escritora cacereña residente en Trujillo con más de una docena de libros publicados. Aunque con alguna incursión en la historia, varias muestras sobre “literatura de viajes” por Extremadura (Las Hurdes, Jerte, La Vera…), y numerosos artículos en prensa, ella es conocida sobre todo por su dedicación a la historia de la fotografía en Extremadura. Es autora de La memoria quieta, sobre la fotografía en Trujillo, y fue la comisaria de la exposición "La Fotografía en Extremadura: 1847-1951", que el MEAIC expuso durante el año 2000. El catálogo de esa exposición, firmado también por Muro, es uno de los mejores y más interesantes libros publicados en Extremadura.

Mañana jueves, día 6 de marzo, Matilde Muro imparte una conferencia en Badajoz a las 20 h. en el Salón de Actos del Museo Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz. El título es “Las imágenes del silencio (Fotografía e imagen durante la II República y la Guerra Civil en Extremadura)” y la organización corre a cargo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, cuyo presidente ―el abogado José Manuel Corbacho Palacios― será el presentador del acto.

Una pena no poder estar mañana en Badajoz para escucharla. Que quien pueda, no se lo pierda.



En la imagen las autoridades locales religiosas, militares y politicas de Zafra posan en 1937-38 junto a un grupo de magrebíes en la puerta del Alcázar de los Duques de Feria, reconvertido en Hospital Musulmán. Un buen ejemplo de integración de emigrantes, de alianza de civilizaciones y de colaboración entre la Iglesia y el poder político. La fotografía es propiedad de Manuel Peláez y la publiqué en mi libro La amargura de la memoria.

sábado, 1 de marzo de 2008

Suspendido por decisión judicial el Foro de Mayores de Zafra


A esta hora debería estar interviniendo en el I Foro sobre Actualización Social y Cultural de los Mayores de Extremadura, pero se ha suspendido por órdenes de la Junta Electoral tras una denuncia del Partido Popular.

En el mes de noviembre del año pasado,
Martín González me comentó la idea de hacer un foro de este tipo en Zafra y me convenció para que participara. Martín tiene 72 años y es un tipo muy activo, aunque esté jubilado. Es presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre de Badajoz. Concienciado por su propia experiencia personal ―ya que, junto a su mujer, cuida a dos personas mayores de 90 años y hasta hace poco también a su madre, que murió con 101 años― impulsa desde hace años una cooperativa para construir un complejo residencial para mayores en Valverde de Burguillos. Esa zona de retiro tendría todos los servicios necesarios para asegurar una vida relajada a él y al resto de asociados y, como él dice, sin darles la murga a los hijos. Han comprado ya el terreno y están intentando conseguir una treintena de socios para empezar las obras.

La obsesión de Martín es romper la idea de la vejez como etapa inactiva de la vida. Llevaba cuatro meses preparando este Foro. Quería que yo diera la charla inaugural y había invitado también a expertos en el tema y altos cargos de la Consejería de Sanidad y Dependencia de la Junta. Había involucrado en el acto al Ayuntamiento de Zafra, como entidad organizadora y, como colaboradoras, al Hogar de Mayores, al Instituto de la Mujer, a AUPEX, al Centro de Desarrollo Rural, a la Junta de Extremadura y a otras instituciones regionales y locales. Los actos querían amenizarse con la magia de Manuel Martín Matito, los monólogos de Juan Pedro Cotano Colchón y el teatro de un grupo de la Universidad de Mayores de Zafra.

Todo estaba ya organizado, pero anteayer Guillermo Fernández Vara aceptó la invitación para abrir los actos como presidente de la Junta de Extremadura. Y digo “pero” porque a partir de ahí el foro pasó a estar en el punto de mira del Partido Popular. Floriano anunció una impugnación ante la Junta Electoral al considerar que era una actividad partidista encubierta. Ayer
hizo efectiva la denuncia y la Junta Electoral les ha dado la razón. Los actos se han suspendido.

No me parece acertada la decisión de las autoridades judiciales. La semana pasada, ya en período electoral, el presidente de la Junta de Extremadura participó en los Coloquios Médicos Quirúrgicos que se celebraron en Zafra y nadie denunció los hechos. ¿Es que los médicos son del PP o se les considera menos manipulables que los mayores? Por otro lado, un día sí y otro no, se celebran durante la campaña manifestaciones de cazadores, de agricultores o de funcionarios de justicia delante de organismos oficiales y sedes de partidos políticos y, sorprendentemente, ningún juez ha visto en ellas ánimo partidario o electoral alguno (eso sí, salvo en la manifestación del Día de la Mujer Trabajadora del 8 de marzo en Madrid, que
ha sido suspendida).

No me parece justo que ―más allá de las inauguraciones y otros actos claramente partidarios― se obligue a las instituciones a paralizar toda su actividad social durante las campañas. Sobre todo, cuando no se trata a toda la gente con el mismo rasero y cuando otras entidades y grupos escasamente neutrales pueden, desde púlpitos o tractores, hacer campaña electoral sin impedimento alguno. En fin. Espero que la nueva convocatoria y celebración de este Foro pasadas ya las elecciones convenza definitivamente a algunos de que no era un acto electoral.

jueves, 28 de febrero de 2008

La niña de Rajoy


Estamos hartos de decir que la memoria histórica viene bien para todos, incluso para Rajoy, que no hubiese cometido ese error -uno más- si hubiera tenido un poquito más de memoria.

Gracias, Álvaro; gracias, Jose.


sábado, 23 de febrero de 2008

Jóvenes



Nos estamos haciendo viejos. Y más allá de innegables evidencias físicas, el paso del tiempo se advierte en nuestra afición a las conmemoraciones. Malo si empezamos a celebrar aniversarios de plata y similares. Hace unos meses nos juntamos en Cáceres cuarenta condiscípulos para festejar los veinticinco años de nuestra promoción universitaria de Geografía/Historia. Ya recogí aquí algún comentario sobre ese día. Y hace un mes, en Zafra, nos reunimos catorce amigos y amigas que hace treinta años formábamos la pandilla de adolescentes: Marisa, Anabel, Clara, Merche, Maricarmen, Manolo Barrena, Manolo Belmonte, Toni, Toñi, Jesús, Rufino, Gustavo, Agustín, Mariano… Más de la mitad ya no vive en Zafra (Sevilla, Badajoz, Mérida, Cáceres, Zaragoza…) Después de comer estuvimos riéndonos juntos viendo fotos antiguas.

Hay quien recela de este tipo de reuniones. El único crédito que tiene nuestra apariencia actual es que nadie la compare con la que teníamos. Y someterse hoy a las miradas de quienes recuerdan cómo éramos les resulta a algunos insorportable. Pero esa incomodidad desaparece por la dicha de mirar de nuevo a los ojos de aquellos y aquellas con quienes compartimos tantos afanes de juventud.

jueves, 21 de febrero de 2008

Estúpidos

Carlo Maria Cipolla fue uno de esos historiadores de lectura obligada durante la carrera. Títulos como Historia económica de Europa. Siglos XVI y XVII e Historia económica de la Europa preindustrial eran los únicos que conocía de él hasta que, a comienzos de los noventa, mi amigo Agustín Maraver me recomendó que leyera Allegro ma non troppo. Uno de los dos ensayos de este librito lo dedica el autor a las que llama “leyes fundamentales de la estupidez humana”. Avatares y engorros recientes me las han recordado:

1. Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.
2. La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona.
3. Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.
4. Las personas no-estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.
5. La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.

domingo, 17 de febrero de 2008

Un montaje fotográfico


Un blog ultraderechista de Badajoz publicó días atrás un artículo, con el sosegado título de “Criminales, corruptos, canallas”, acerca de los asesinatos cometidos por las izquierdas durante la Guerra Civil en la localidad extremeña de Granja de Torrehermosa. El texto está ilustrado con la imagen del cadáver de una niña que, según se dice, “fue muerta a golpes contra la pared de su casa por los milicianos frentepopulistas”. Sin negar en ningún momento la evidencia de los crímenes, sí considero sospechosa la fotografía, que forma parte de una famosa colección de imágenes cuya falsedad fue denunciada hace 70 años por el propio jefe de propaganda de Queipo de Llano, Antonio Bahamonde.

Antonio Bahamonde y Sánchez de Castro abandonó España horrorizado por el comportamiento de los suyos y escribió desde el exilio el libro 1 año con Queipo, Memorias de un nacionalista, en el que explicaba lo que había visto en la II División, con sede en Sevilla y bajo cuyo control estuvo la provincia de Badajoz. Pues bien, en las páginas 142 y 143 de ese libro se dice lo siguiente [cito por la edición de Barcelona de 1938, aunque la obra tiene una reciente de 2005 bajo el sello de Ediciones Espuela de Plata]:

Se hace una propaganda habilísima a base de documentos fotográficos. En la División hay dos fotógrafos, los hermanos Burgos, dedicados exclusivamente a estos fines. Reproducen en todos los tamaños y posturas las personas que son víctimas de accidentes fortuitos. Sacan fotografías de los cadáveres de los fusilados. Cientos de estos han sido mutilados y quemados bárbaramente para sacar fotografías y, con todo género de detalles, exhibirlas en España y en el extranjero, diciendo que son crímenes feroces cometidos por los “rojos”. Esta propaganda ha contribuido mucho a formar en el extranjero un ambiente desfavorable a los gubernamentales, a los que presentan como criminales feroces.

El general Queipo de Llano tiene en su despacho un álbum voluminoso, con los crímenes cometidos por los “rojos”. Las fotografías de este álbum están hechas por los hermanos Burgos. Todas ellas son falsas; no hay un solo caso que haya ocurrido tal como se presenta.

En Granja de Torre-Hermosa (Badajoz), al entrar los “nacionales” después de una dura lucha encontraron, naturalmente, un cierto número de cadáveres dejados al abandonar el pueblo. Los trasladaron al cementerio y fueron bárbaramente profanados. A una mujer le abrieron el vientre; a otro cadáver le saltaron los ojos; a otro le machacaron la cabeza con una piedra; a otro le separaron los brazos y las piernas del tronco. Los hermanos Burgos, que iban con la columna, sacaron numerosas fotografías desde diferentes ángulos. Estas reproducciones han recorrido el mundo, como crímenes terribles cometidos por los “rojos” en Granja de Torre-Hermosa.

sábado, 16 de febrero de 2008

El Colectivo de Izquierdas de Zafra se disuelve como partido político

[Comunicado del Colectivo]


Hace diez años que el Colectivo de Izquierdas nació en Zafra como partido político. Creado en 1998, el COLECTIVO ha sido nuestro espacio de participación en la política local y en nuestro Ayuntamiento, de 1999 a 2003 en solitario y desde 2003 en coalición con el PSOE.

Durante estos años, los hombres y las mujeres del COLECTIVO no hemos dejado de debatir nuestra identidad y nuestra estrategia, que han evolucionado como lo ha hecho la realidad local y global y en coherencia con nuestras ideas, con nuestra forma colectiva y diversa de entender y practicar el ser de izquierdas desde 1987.

Reunido en Asamblea celebrada en Zafra el 14 de febrero de 2008, el COLECTIVO ha decidido por unanimidad:

1º, crear una asociación cuyo fin principal será favorecer la participación social y el debate político desde una perspectiva de izquierdas; y

2º, iniciar los trámites para su disolución como partido político.

Aprobamos, tras este acuerdo de reconversión de la identidad del COLECTIVO de Izquierdas en una organización de otra naturaleza, solicitar el ingreso individual de una mayoría de las personas del COLECTIVO en el PSOE, en el que se produciría una integración colectiva antes de las elecciones generales del 9 de marzo de 2008.

En el acto programado por el Partido Socialista en Zafra, el próximo 23 de febrero, celebraremos un encuentro con militantes y simpatizantes.

Zafra, 15 de febrero, 2008

Fdo.: Coordinación del COLECTIVO

jueves, 14 de febrero de 2008

Espinosa en Zafra


El viernes día 15 de febrero a las 20.30 horas y en el Parador de Turismo de Zafra se presentará el último libro de Francisco Espinosa, La primavera del Frente Popular, Los campesinos de Badajoz y el origen de la guerra civil (marzo-julio de 1936) [editorial Crítica, Barcelona, 2007]. Hará la presentación del libro el catedrático de Historia y alcalde de Mérida, Ángel Calle Gragera. El acto está organizado por la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica “José González Barrero” con la colaboración de la Editorial Crítica, el Instituto de Bachillerato “Suárez de Figueroa” y el Ayuntamiento de Zafra.

martes, 12 de febrero de 2008

Artista viajando con cartera al hombro


El gusto de los artistas contemporáneos por los títulos descriptivos es el reverso de la abstracción de la mayoría de sus obras. Si yo lo fuera titularía como lo he hecho este artículo sobre mis andanzas de los últimos días. El domingo pensaba en esa idea durante la visita ―uno más entre centenares de personas hormigueando en las salas― a la enorme exposición de Picasso en el Reina Sofia. Acababa de ver en el mismo edificio La noche española, una magnífica muestra sobre flamenco, vanguardia y cultura popular en España de 1865 a 1936. Y el día había empezado haciendo cola a las nueve y media en la puerta del Museo Thyssen-Bornemisza para ver Modigliani y su tiempo.

No sólo el domingo fue un día “artístico”. Desde que salí de Zafra ―hace ya una semana― casi toda mi actividad ha girado en torno al arte. Antes del fin de semana, visité una vez más por razones profesionales Cidade da Cultura, en el monte Gaias de Santiago de Compostela y recorrí los inmensos espacios blancos, aún a medio construir, creados por Peter Eisenman. Me acerqué a la sala Trinta de la capital gallega para ver La Visita de la Ciudad del portugués André Guedes. Una original exposición sobre la experiencia de traslado el 10 de noviembre de 2006, y sólo durante 24 horas, de la estatua del político liberal Montero Ríos desde la plaza de Mazarelos a la del Obradoiro. Y durante todos estos días he tenido el gustazo de acompañar ―en reuniones y comidas, tanto en Santiago como en Madrid y junto a otros amigos y compañeros de trabajo―, a algunos de los pesos pesados de los centros de arte contemporáneo español y latinoamericano: Ivo Mesquita, director de la Bienal de Sao Paulo; Estrella de Diego, catedrática de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid: José Miguel Ullán, poeta y ensayista; José Luis Blondet, comisario del Boston Center for the Arts, y José Guirao, director de la Casa Encendida de Madrid.

Mañana vuelvo de nuevo al sur con la cartera al hombro y más cargados ambos.

viernes, 1 de febrero de 2008

La Santa Iglesia de la Derecha



Dudo si lo último de la cúpula de la Iglesia Católica española es una indignidad o sólo el episodio lógico de una larga trayectoria derechista.

Cuando sueltan alguna de éstas ―hoy sí y mañana también― me sorprendo de que sean tan descaradamente partidarios y tan poco misericordiosos. De que a pesar de las penalidades del mundo, de las injusticias, del llanto de los niños pobres, del asesinato de mujeres o del sufrimiento de los enfermos, los obispos se preocupen desmedidamente de los no nacidos, del goce pecaminoso de los homosexuales y de la supuesta ruptura de la patria española.

Cada vez que dicen alguna de esas necedades sobre el matrimonio ―que nunca han conocido―, sobre los hijos ―que nunca han tenido― y sobre la ética ―que poco han practicado― me parece tamaña falta de vergüenza que tiendo a pensar que es pasajera y que la Conferencia Episcopal ha sido ocupada por una pandilla de ultras.

Soy un iluso. Declaraciones como las de ayer del tal Martínez Camino me hacen caer del guindo: lo extraño no es una Iglesia derechista, lo raro empieza a ser que haya fieles que no lo sean.

¿No será el momento de que algunos se piensen si merece la pena estar en el mismo barco que estos tipos? El problema no es Dios. Son estos que dicen representarlo en la tierra.

miércoles, 30 de enero de 2008

El listado de víctimas de Llerena


Anónimo dijo...
Creí morirme de vergüenza en un homenaje que en Llerena se hizo, en su cementerio, a los 330 asesinados en la llamada guerra civil...
Entre los nombres de los asesinados aparecía uno de alguien que, en la lápida de una tumba cercana al homenaje, constaba que murió por Dios y por España, en la misma fecha que en el monumento de los de la memoria histórica, en donde también estaba incluido, como víctima. Investigo y me entero que efectivamente murió como nacional, por Dios y por España... Pero mi asombro va en aumento cuando, perro viejo y cotejador de listas de asesinados veraces republicanos, y gente víctima de los franquistas, verifico que a lo menos cuatro franquistas más están en ese monumento que presuntamente hace constar las víctimas del genocidio franquista en Llerena...
Y es claro, como ese asunto parece que lo llevaron gentes "parciales" y hasta hace poco desmemoriada, y habiendo recuperado la memoria para efectos electoreros, pues se comenten esos errores que ponen armas en manos de los denigradores del genocidio por aquellos años.
Y eso fallos no se pueden cometer. Hay que ser rigurosos, serios y respetuosos.Y no digo más. Que los muertos, muertos son y lo sufren todo.
Al leer esta nota sobre el bueno de Gordillo recuerdo la anterior entrada y sus trabajos rigurosos. Él no confunde, no.



Este comentario, publicado el 1 de junio de 2006, con ocasión de una entrada en este blog acerca del sindicalista y “trabajador de la memoria” Cecilio Gordillo, es el motivo de un correo que me envía Ángel Olmedo, uno de los responsables de ese listado de víctimas de Llerena donde el comunicante anónimo advierte tales errores.

Tras excusarse por no haber reparado antes en ese comentario, Ángel me dice:

Me gustaría conocer cuáles son esos nombres que dice este "anónimo". En el listado hemos puesto todos los que murieron a consecuencia de la ocupación de Llerena y la posterior represión (no sólo a los "rojos", pues además, comprobamos que personas de "orden y de derechas" murieron por la entrada en tromba de los rebeldes en Llerena, que no distinguieron en los primeros momentos entre unos y otros). También hemos comprobado que personas asesinadas por los rebeldes se inscribieron como muertos por "las hordas marxistas". Además, como señala también F. Espinosa, no hubo muertos de derecha a consecuencia de la represión republicana en el periodo previo a la ocupación (a pesar de lo que diga Casalá y algún otro)

Creo que sería bueno que el anónimo se explicara y además que, quien cuente con algún dato que aportar a este asunto, lo haga.

domingo, 27 de enero de 2008

Demagogia





Zapatero anuncia que devolverá 400 euros a los contribuyentes

demagogia.
(Del gr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.


viernes, 25 de enero de 2008

11 y 11


Cada vez que miro la hora en un reloj electrónico y veo 11.11 me entra un escalofrío.

(por cierto, ¿qué significa JIJ VECHT TEGEN ONAECHT?)



domingo, 20 de enero de 2008

Bobby



Los griegos decían que idiota es el que no se interesaba por la polis, por la política, pero Bobby Fischer reinventó el término y sostuvo que idiota es quien no se interesa por el ajedrez. Cuando Fischer le ganó el campeonato del mundo de ajedrez a Boris Spassky, el 31 de agosto de 1972, en Reykjavik, yo tenía apenas 11 años. Después supe que aquello no sólo fue una victoria ajedrecística sino también una jugada más en el ajedrez de la guerra fría entre EE.UU y URSS. Pero entonces esas partidas de Islandia nos metieron a muchos el gusanillo del ajedrez en el cuerpo.

Nunca he sido un buen jugador de ajedrez, pero sí un mediano aficionado. Y, como casi todo lo que me gusta en la vida, con ciertos rasgos obsesivos. Días después de aquel campeonato, la editorial Bruguera editó un libro con todas las partidas de lo que se llamó match del siglo. Lo compré tres años después en una feria de Zafra junto a otros catorce libros de ajedrez a mitad de precio (me gasté 500 pesetas de entonces). En esa pila de libros se apoyó mi afición. En ella y en la sugestión provocada por Ruy López de Segura, nacido en Zafra en el siglo XVI, creador de la apertura de su nombre y reconocido como el oficioso primer campeón del mundo de ese juego. Pero algo hizo también
Bobby Fischer.

El otro día murió loco en la ciudad que le dio la fama. Tenía 64 años: el mismo número ―alguien lo ha recordado― de casillas del tablero.

martes, 15 de enero de 2008

Nuevo libro de Francisco Espinosa



Francisco Espinosa (Villafranca de los Barros, 1954) acaba de editar un nuevo libro con el que prosigue su labor investigadora sobre la II República y la Guerra Civil. En este caso se trata de un estudio sobre la Reforma Agraria y las ocupaciones de tierras en Badajoz durante la primavera de 1936. Es el texto de su tesis doctoral, con el que obtuvo el grado de doctor en Historia en la Universidad de Sevilla. Y le escribe el prólogo quien le dirigió ese trabajo de investigación, Antonio-Miguel Bernal.
Si en otras de las recientes entregas historiográficas de Espinosa su atención ha estado puesta más en los desastres de la guerra y en la crueldad de la represión que en el sur ejercieron los facciosos, ahora sitúa su atención en los precedentes: la amenaza que para los terratenientes supuso la determinación campesina de ocupar tierras para cultivarlas en la primavera de 1936. Porque la motivación de los que provocaron la guerra civil, más allá de alharacas nacionalistas o religiosas, fue hacer frente a quienes ponían en peligro sus privilegios. Es significativa la comparación entre las listas de propietarios de fincas incautadas con la de dirigentes de la Nueva España de Franco y esclarecedora también las de los dirigentes campesinos y los fusilados en las tapias de los cementerios. En la herida de la reforma agraria -herida para unos cuantos y que provocó después la muerte de muchos- ahonda el autor de este libro con la decisión y rigor a que nos tiene acostumbrados. Con este nuevo título, Espinosa consolida su trayectoria como uno de los principales investigadores del período 1930-1940 en España.
La primavera del Frente Popular se presenta mañana miércoles 16 en Cáceres a las 20 h. (Salón de actos del Colegio Mayor "Francisco de Sande", Plaza de Pereros, 2). En el acto intervendrá el catedrático de historia contemporánea de la Universidad de Extremadura, Juan García Pérez. Al día siguiente, 17 de enero, se presentará en Badajoz (20 h. Salón de Actos del MEIAC C/ Virgen de Guadalupe, 6) por el catedrático de historia económica de la Universidad de Salamanca, Ricardo Robledo.

domingo, 13 de enero de 2008

iJam


Juan Gallardo, un amigo de Barcelona, me incluye en uno de esos envíos masivos de bromas y chorraditas que circulan por Internet. Casi siempre que me manda algo merece la pena y en esta ocasión tampoco me ha defraudado.

iJam es el nombre de un producto virtual ideado por la empresa de publicidad SHACKLETON como felicitación navideña para sus clientes. El producto simula uno de Apple. En fin, urgad en la
web porque no tiene desperdicio. ¡Nunca mejor dicho!

sábado, 12 de enero de 2008

En la muerte del poeta Ángel González


La poesía también es, en cierto modo, pasión de enamorado. Al menos ese fue mi caso. Empecé a gustar los versos cerca del corazón. Salinas y La voz a ti debida ocuparon durante meses las lecturas de novios, allá por 1978. Pura adolescencia. Pero poco después fue Ángel González quien ejerció de oráculo, invocado al oído de alguna chavalilla. Me suena a frivolidad reducir la obra de este poeta mayor a sus poemas amorosos, como el bellísimo “Me basta así”. Es también un poeta moral (“Introducción a las fábulas para animales”), un poeta político (“Elegido por aclamación), y hasta metafísico, como en “Glosas a Heráclito”, máximo ejemplo de otro de sus rasgos: el humor. Precisamente la cuarta de esas glosas, titulada “Interpretación del pesimista”, es uno de esos textos clave que me han acompañado siempre:

Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:

se hacen las dos con sangre, se repiten.

Me acabo de enterar que Ángel González ha muerto esta madrugada. Y me llegan al recuerdo de golpe todos sus poemas releídos. Pero, como fue un poeta de mi adolescencia, quiero que sea uno especialmente ―en el que nos veíamos tan reflejados entonces― el que acompañe a estas palabras escritas en su memoria.


Inventario de lugares propicios al amor

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al Norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscribe
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
―sin interés alguno―
en niños, perros y otros animales)
y el “no tocar, peligro de ignominia”
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes, ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.






lunes, 7 de enero de 2008

La historieta de la guerra


Acabo de leer el primer volumen de 36-39 Malos tiempos, la historieta de Carlos Giménez que me trajeron ayer los Magos de Oriente. La incursión del autor de Paracuellos o de Barrio en la guerra civil me ha dejado una sensación agridulce.

El dibujo es magnífico, expresivo y detallista, como todos los suyos, y el enfoque general es muy acertado. Desdeña las grandes fechas y la óptica de la historia oficial de generales y políticos y se inmiscuye en la intrahistoria, en la vida diaria de la gente común, en cómo vivió la gente normal los desastres de la guerra.

Lo que no me ha gustado es que adopte la terminología del bando franquista para denominar a las dos zonas (zona nacional y zona roja); que caiga en tópicos manidos por la más rancia historiografía (como decir que se mató más por venganza personal que por ideología), y que cometa alguna incongruencia, como poner en boca de un obrero socialista un grito tan poco creíble como ¡Viva la democracia liberal, ¡Viva la izquierda popular y obrera! ¡Viva el gobierno legítimo de España! ¡Abajo el Fascismo! Demasiados vítores para haber sido proferidos por la misma persona.

Aunque Giménez hace gala de cierta equidistancia, que se advierte desde la misma portada, donde recrea la escena de la detención de una persona por soldados republicanos, su posición ante la guerra pretende aclararla al poner en boca de Marcelino, un obrero de Izquierda Republicana que es su trasunto en la historieta, esta frase: Todos los muertos… ¡Los de los dos bandos! ¡Que se los apunten a los que empezaron esta maldita guerra! ¡Ellos son los responsables de todos los muertos!

36-39 Malos tiempos es, no obstante, un hito en el comic español de los últimos años y una magnífica muestra del arte de su autor. Me temo que lo he leído sin poder olvidarme de mi condición de historiador. Espero poder educar mi gusto en los tres próximos volúmenes que completan la serie.

sábado, 5 de enero de 2008

La demora en las contestaciones


No escribo aquí desde hace semanas. Y es que de vez en cuando hay que demostrarle a la bestia quién es el que manda. La bestia es Internet, los correos electrónicos, los sms y la madre que los parió (porque la paternidad, y la de la defensa del medio ambiente, se la atribuye Gore).

La inmediatez con la que ahora uno comunica con los otros a través de los nuevos medios tiene un aspecto bueno y evidente, pero también otro malo: la inmediatez que se exige en la respuesta. Hace unos años te mandaban una carta un día y te llegaba cuatro días después. Mientras la abrías y la leías se había ido el fin de semana. Entonces, con suerte, respondías. Y el otro ―o la otra― recibía la contestación casi a las dos semanas de escribir la primera misiva. Y no pasaba nada. Nadie te acusaba de malqueda ni de descuidado.

Con el teléfono ocurría lo mismo: primero te tenían que localizar, después tenías que ponerte. A veces la respuesta era inmediata pero no era tampoco extraño que entre una cosa y otra pasaran horas o, a veces, días. Tu respuesta se demoraba el mismo tiempo, de tal forma que el bucle de la comunicación se cerraba bastante después de haberse iniciado. Ahora te llaman la atención si no contestas en horas a un correo electrónico y pasas a ser una mala persona si no devuelves inmediatamente una llamada perdida o un sms.

Por eso no viene mal enfadarse de vez en cuando con Internet, con el correo electrónico o con el blog ―con el teléfono no me atrevo― y demorarse en las contestaciones.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Burckhardt


... las actividades científicas son algo específicamente distinto que las artísticas, en cuanto que lo que un pueblo no alcanza en las ciencias seguro será logrado por otro pueblo o siglo, mientras que el arte y la poesía sólo dan una vez lo que ya nunca volverá a ser logrado.

Jacob Burckhardt, Historia de la cultura griega

lunes, 3 de diciembre de 2007

Castelao



Castelao ―escritor, artista y "padre de la patria" gallega― fue deportado a Badajoz en noviembre de 1934 por órdenes de Lerroux y allí estuvo hasta septiembre de 1935. Durante su estancia escribió una serie de artículos titulada “Verbas de chumbo” (“Palabras de plomo”).

No fue grato su paso por Badajoz ni dejó buena impresión Extremadura en su ánimo:

Estou na Siberia hespañola e n'unha vella cibdade amurallada que parece de cartón. Todo eiquí é pura escenografia e puro finximento. Queren ser andaluces e nótaselle que non-o son. Queren cantar flamengo e parecen de Lalín. Moito porco, algúns ricos, moitedume de famentos... Eu estou eiquí; pero non estou.
(Carta de Castelao a Xoaquin Lorenzo, 14-XII-1934)

Hoy en Santiago de Compostela, en la iglesia de Santo Domingo de Bonaval, en el Panteón de Gallegos Ilustres, he visitado su tumba. Había una corona reciente.

viernes, 30 de noviembre de 2007

¡Vivamos como galegos!



Ese es el grito final de este video que arrasa entre los internatutas gallegos y de un anuncio que tiene "envilmada" a la mitad de Galicia. Una promoción de la cadena de hipermercados GADIS convertida en un fenómeno social de reivindicación de la tortilla gallega, de la lluvia, del fútbol de la tierra y de la aldea. Un domingo sin aldea "no e un domingo", dice el anuncio. Me resulta curiosa esta manera cachonda y optimista de mirarse a sí mismos, tan distinta de los golpes de pecho y del desprecio mutuo que prodigamos en otras tierras. Es cierto, deberíamos vivir como galegos... En fin: reflexiones de un extremeño desde A Coruña.

martes, 27 de noviembre de 2007

La ternura de una historieta


Mi amigo Javier prefiere llamarlas “historietas” y no “comic”. Esta mañana, mientras amanecía, he ido leyendo en el tren una de ellas: el segundo volumen de Persépolis, una crónica autobiográfica de Marjane Satrapi en la que relata su infancia y adolescencia en el Irán de comienzos de los ochenta del siglo pasado. La intransigencia religiosa del islamismo más fundamentalista iraní en plena guerra con Irak. Me dicen que ya la han convertido en película.

Casi al final del cuaderno me topo con una viñeta que me conmueve. La joven Marjane observa a su abuela mientras ésta se desnuda y advierte que le caen jazmines de los pechos.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Tiempo perdido


El viernes 16 de noviembre estuve en Badajoz en una mesa redonda con los otros tres ganadores del premio Arturo Barea: Gregorio Torres Nebrera, Cayetano Ibarra y Moisés Domínguez. Este último, con la intención según dijo de “dinamizar la mesa”, me recriminó públicamente ―sin que viniera a cuento― que en La amargura de la memoria hubiera denominado carro de combate al blindado que entró en Zafra el 7 de agosto de 1936, y llegó a insinuar que yo había dicho en mi libro que esa tanqueta cañoneó Zafra. Le dije que me parecía bien que pretendiera animar el cotarro pero no que lo hiciera a mi costa, y que no pensaba tener ninguna discrepancia con él allí sobre el asunto. Efectivamente, me equivoqué en el libro al utilizar los términos “carro de combate” para lo que no fue más que un blindado. En modo alguno pretendía así dar una impresión de mayor poderío al ejército que invadió la ciudad. Consideré, erróneamente, sinónimos ambos nombres. El blindado que entró en Zafra no era más que una furgoneta con cuatro chapas. En la segunda recriminación fue Moisés Domínguez el equivocado, ya que nunca en mi libro he dicho que desde el blindado se cañoneara la ciudad, pues los proyectiles partieron de la batería de 75 mm. que iba con la columna.

De todas maneras, me da la impresión de que hay algunos que cuando se señala la luna miran el dedo o que cuando se habla de los asesinatos y de la represión están más interesados en averiguar el tipo de arma utilizada. Más que historiadores, parecen expertos en archiperres.

Tras la mesa redonda se presentaba el libro que había ganado la última edición del Arturo Barea: Tiempo perdido. La guerra civil en Almendral (1936-1939), que yo suponía del propio Moisés Domínguez. Pero la sorpresa fue saber que el libro, aunque en su momento fue presentado en solitario al premio, lo firmaban otras dos personas, una de ellas miembro del jurado que le había concedido el galardón. La explicación de los hechos que se da en el prólogo es confusa y nada convincente:

Es preciso aclarar que inicialmente se concedió el galardón a Moisés Domínguez Núñez, por su trabajo Guerra Civil en Almendral. Con posterioridad, a petición de dicho autor, ante la ingente documentación que se ha descubierto sobre la contienda en esa localidad después de haber culminado su investigación, que en nada empaña el trabajo original, sino todo lo contrario: lo enriquece notablemente, solicitó la colaboración de los otros dos autores, Francisco Cebrián y Julián Chaves, que correspondieron afirmativamente a su llamamiento.

Digámoslo claro: que no estuviera presentable para su publicación es la única explicación verosímil para que un libro, con cuyo original una persona ha resultado premiada en un concurso, acabe finalmente firmado por tres. Según parece ha hecho falta la participación de estas otras dos personas para dejar el texto en estado de revista. Y si es así supongo que el texto original no lo estaba suficientemente. Mi pregunta es: ¿si la obra tenía tales deficiencias que no podía publicarse sin más, por qué fue merecedora del premio? ¿Quizás para evitar el descrédito que temían los patrocinadores de haberlo dejado desierto? Creo que hay más riesgo de descrédito si un premio como este se otorga indebidamente.

No dudo de la buena voluntad de todos: Moisés Domínguez, convencido de que así saldría un mejor libro; Francisco Cebrián y Julián Chaves, deseosos de colaborar en el mejor acabado posible de la obra, y los organizadores del premio, con ganas de que los libros que salgan con su sello tengan la calidad deseable. Pero la buena voluntad no enmascara los errores. Y este es uno de ellos. Flaco favor se hace al Arturo Barea con estos mejunjes y menos aún se lo hacen las personas involucradas. Si alguien gana un premio con un texto, debe ser esa persona quien firme su publicación. No hay vuelta de hoja; cualquiera que le demos es también tiempo perdido.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La mina y la plaza de Almadén

Nunca había bajado a una mina y tampoco había dormido en el recinto de una plaza de toros. Las dos experiencias las tuve ayer en Almadén (Ciudad Real). Sólo había estado aquí hace veintitantos años, dando un curso de promoción de Universidades Populares cuando aún éste era el pueblo minero por antonomasia.

Lejano ya el esplendor de la mina, las instituciones y la población se empeñan en abrir otras fuentes de riqueza. He vuelto para ver las distintas actuaciones museísticas en torno al denominado Parque Minero de Almadén que se inaugurará a comienzos del año próximo. El Centro de Interpretación de la Minería, el Museo del Mercurio, la Cárcel de Forzados, el Museo del Hospital de Mineros, el Colegio de Hijos de Obreros, el Centro de Visitantes… forman un conjunto que se completa con la bajada al primer nivel de la antigua mina de mercurio, a cincuenta metros bajo suelo, donde se recrean algunas de las durísimas condiciones de trabajo de los mineros.

Abajo hay un goteo incesante de agua de lluvia filtrada. Escucho las explicaciones de Juan Altieri y de Bea García ―dos de los museólogos y técnicos que más talento han dejado en estos espacios―, y se me vienen a la cabeza otros lugares de España ―hay muchos― donde el trabajo no sólo provocó sudor, sino también sangre; sitios que contribuyeron a crear riqueza a través del trabajo forzado de quienes pagaron así su “desviación” ideológica o social: el antiguo campo de trabajo de Los Merinales, en Sevilla, donde estuve hace un par de semanas, o la mina de wolframio de Fontao, en Galicia, que visitaré a comienzos del mes que viene. En esos sitios se escenificó el tortuoso tránsito entre los esclavos y los asalariados.

Por la noche duermo en un hotel edificado sobre las antiguas casas de mineros que formaban la exagonal plaza de toros de Almadén. Afuera sigue la lluvia y, entre sueños, se me hace estar aún abajo, junto a la riqueza antigua y la indignidad.
A Diego Espinosa, en devolución de un presagio

domingo, 18 de noviembre de 2007

Cuarta Plata

Hace ya un mes, el día 20 de octubre, nos juntamos en Cáceres treinta y tantos compañeros y compañeras de la Universidad para celebrar el veinticinco aniversario del final de la carrera. La Cuarta Plata, las bodas de plata de la cuarta promoción de Geografía e Historia de la Universidad de Extremadura (1977-1982). He retrasado el comentario en el blog porque no tenía ninguna imagen con qué ilustrarlo. Ya me ha llegado y la inserto aquí acompañada de otra de entonces (1978). Algunos estamos en ambas, aunque tan cambiados que parece que no. Más allá de inconvenientes fisionómicos, me resulta significativa la composición general de cada una de las imágenes: el desorden y el orden, el desdén indumentario y la estética atildada, la movilidad y el hieratismo...

La mayoría ejerce la docencia: al menos cuatro se quedaron en la Universidad y son hoy profesores de Historia y otros muchos, de instituto. Además hay varias bibliotecarias y empleados de museos. Esos y algún otro como yo tenemos profesiones relacionadas con la carrera. Pero también hay empleados de ayuntamientos, funcionarios de prisiones, trabajadores de organismos públicos y de empresas privadas… "Humanistas" nos llamó Luis Merino, el decano de Letras, en el acto que se celebró por la mañana en la Biblioteca, junto a la Facultad. No sé si somos humanistas, pero sí humanos. Y no es ninguna obviedad. No en todos sitios te encuentras tanta cercanía tras tanto alejamiento.

Fue un día fantástico, sí. Porque alguien puede pensar que de este tipo de encuentros no sale nada bueno, que uno se topa con personas extrañas en la que ya no reconoce a los antiguos amigos. No fue así. Parecíamos los mismos. Sobre todo ellas. Hubo muchas risas y algún llanto emocionado. Era como si nos asomásemos a nuestro propio pasado y eso genera alegría y tristeza. Al final, nos despedimos con la satisfacción de haber comprobado que ―después de cinco lustros― la confianza y el afecto siguen vivos. Tengo la sensación de haber recuperado a treinta y tantos amigos y amigas.

sábado, 10 de noviembre de 2007

"Un momentín..."



Quiero dejar aquí escrita mi opinión antes de que, a partir de mañana, empiece a condicionarme la ajena. La resumo:
- Chavez no es un ejemplo de corrección política, pero tampoco lo es la actuación de las empresas españolas en Venezuela.
- Aznar no es un fascista. Fue el presidente de un gobierno elegido democráticamente, pero hay que joderse con algunas de las cosas que hace y dice.
- Zapatero ha hecho bien saliendo en defensa de su antecesor, pero hay que evitar tantos problemas y desaires en el exterior.
- El rey ha perdido los papeles, y nunca mejor dicho. Sin pero.

De cualquier manera, todo lo que digo no tiene ninguna importancia y demuestra una vez más mi escasa sintonía social. Mañana los nervios del rey serán elevados a la categoría de brío patriótico; Aznar, convertido en víctima; Chavez, en el único bribón, y lo de Zapatero, silenciado.

En fin, lo mejor ha sido la indicación de Zapatero al rey en plena trifulca: "un momentín..."

La mujer y el fraile


Hay una historia de mi infancia que nunca he logrado reconstruir del todo y por eso tampoco he sido capaz de olvidarla. Tenía unos catorce años y, no sé cómo, traté durante un tiempo a una ricachona bohemia y a un fraile. Ambos ya eran mayores. Ella era una mujer enjuta, solitaria, fumadora, llena de joyas, viajera de un lado para otro. Cuando pasaba por Zafra se hospedaba en el Parador. A veces se le veía, acodada y bebida, en las barras de los bares de la plaza Grande. Él era un viejo misionero claretiano que, tras muchos años en América y África, vivía entonces en el convento de El Rosario.

A los tres nos unían los sellos. Y nos reuníamos para intercambiarlos en una de las estancias del cenobio. Recuerdo vagamente alguna conversación de política (eran los últimos meses del franquismo) y una referencia al asesinato de John F. Kennedy (que el fraile atribuía a su condición de católico). Ambos me trataban como si yo fuera un adulto y me contaban algunas de sus peripecias por el mundo. Tras varios encuentros, aquella relación se acabó y nunca más supe de ellos.

La historia es extraña y mi memoria la conserva hecha jirones. Quizá por ello nunca he sido capaz de quitármela de la cabeza. Merecería el sosiego de un recuerdo nítido. Sólo así podría olvidarla.

viernes, 9 de noviembre de 2007

iPhone (un minuto de publicidad)


Siempre me han gustado los nuevos aparatos tecnológicos. Eso sí, sólo como mero usuario. Además de dormirme diariamente enganchado a una radio con pinganillo, cambio de teléfono móvil frecuentemente, tuve una PDA ―aunque no la utilicé demasiado―, he usado mp3 y desde hace diez años no me separo de un ordenador portátil.

Nada extraño para lo que se ve hoy en día. El verdadero experto es Nacho, un amigo, que es el hombre-gadget. Es un apasionado del mundo Apple y conoce casi todos los artilugios que salen al mercado. Él fue, precisamente, quien me recomendó hace un mes que me comprara un iPhone en mi visita a N.Y. y quien me lo ha liberado para poder usarlo en España. El iPhone aún no se vende por aquí y
leo en la prensa que sólo desde ayer puede adquirirse en Alemanía y Gran Bretaña.

El aparatito se las trae. Además del elegante diseño, lo más innovador es la pantalla táctil y la existencia de un único botón de manejo. Es un teléfono, un iPod, un navegador de Internet, una agenda y, como cualquier móvil, tiene también cámara fotográfica. Lo que peor llevo es tener que escribir mensajes sin acentos ni ñ, pero seguro que ya habrá por ahí algo para evitarlo. Una excelente máquina.

lunes, 5 de noviembre de 2007

El siglo XIX en el Prado


A pesar de mis temores, cuando ayer llegué a la puerta de los Jerónimos del Museo del Prado no había cola alguna. A las cuatro de la tarde la mayoría de la gente aún apura la sobremesa. Aunque los que no lo hacen ya estaban todos dentro. Por eso pude visitar sin esperas ―aunque con apreturas― la exposición “El siglo XIX en el Prado”.

Son 95 pinturas y doce piezas escultóricas. Además de los numerosos retratos, destacan los cuadros que recrean pasajes históricos. El núcleo de la exposición es el historicismo. Aquí está buena parte de la pintura que ayudó a nuestros abuelos a imaginarse la historia de España. Y a nosotros mismos. El Madrazo de “La muerte de Viriato”, el Rosales de “Doña Isabel la Católica dictando su testamento” o el Casado de Alisal de “La Rendición de Bailén” ―por citar tres de muchos― son arquetipos visuales transmitidos junto a una interpretación tradicional de la historia. Como lo es, aunque de la historia del liberalismo, el soberbio lienzo de Gisbert “Fusilamiento de Torrijos y de sus compañeros en las playas de Málaga” a quien servirían de inspiración la recreación de los hechos de Espronceda:

Helos allí: junto a la mar bravía
cadáveres están ¡ay! los que fueron
honra del libre, y con su muerte dieron
almas al cielo, a España nombradía.

Ansia de patria y libertad henchía
sus nobles pechos que jamás temieron,
y las costas de Málaga los vieron
cual sol de gloria un desdichado día.


La exposición es soberbia y tiene sorpresas. Como el cuadro de José Jiménez Aranda “Una esclava en venta”, de encuadre inusual y de tema insólito, o casi insolente hoy en día.


Las nuevas instalaciones y la reforma de Moneo, excelentes. Un par de horas después de haber entrado, dejo el museo para coger el avión para Galicia. Eso sí, antes la cita obligada: sala 36 y “Perro semihundido”.