domingo, 22 de marzo de 2009

Libros, amigos y circunstancias




Cada libro supone una historia, pero no sólo la que contiene sus páginas sino la que explica que acabe en tu biblioteca. Cada libro llega a casa por una circunstancia, a veces casual, a veces resultado de un plan casi inevitable. Cada libro trae consigo una persona, casi siempre un amigo. En los últimos treinta días han entrado muchos libros en casa y cada uno ha traído su historia.

El primero lo conseguí, hace ya un mes, gracias a la web de la Librería Rodríguez de Madrid. Ángelus, la revista de poesía del Teologado Claretiano de Zafra, dedicaba su número 13 –de septiembre de 1960- a una Primera antología de poetas pacenses. Estoy intentando conseguir todos los números de esta revistita de poesía mística de mediados de siglo. Unos días después, Félix Lozano me regalaba en Mérida un libro comprado en la misma librería madrileña: República y toros (España 1931-1939).

A mi hermano Miguel Ángel le había hablado de las historietas del portugués
José Carlos Fernandes, que yo había conocido gracias a Javier Moreno Romagueras. A Miguel le gustaron tanto que quedamos en que el primero que diera con ejemplares consiguiera dos de cada una. El otro día se presentó en casa con La gran enciclopedia del conocimiento obsoleto, Las ruinas de Babel y Museo nacional de lo accesorio e irrelevante. También trajo de Cáceres los dos volúmenes de la Obra periodística y literaria de Antonio Otero Seco que han editado él y Paco Espinosa. Unos días después, Jose Gras me conseguía los dos volúmenes de Zafra Dinámica urbanística (1940-1995) del geógrafo Blas Toro Fernández, que hacía tiempo quería leer.

Aproveché un exceso de cupones de suscripción de El País para canjearlos por libros en la librería de debajo de casa: Partes de guerra, la selección de relatos sobre la guerra civil a cargo de Ignacio Martínez de Pisón; El internacionalismo moderno, un ensayo del economista y Nobel Paul Krugman; Hospital de Zafra. Apuntes para una historia, del ex concejal Juan Carlos Fernández Calderón, y Del no mundo, la poesía reunida de Juan Eduardo Cirlot.

En Sevilla, en la Feria de Industrias Culturales de Andalucía (FICA), reparé en un libro del stand municipal sevillano: Diego Martínez Barrio. Palabra de republicano. Una chica muy amable no tuvo inconveniente en regalármelo en nombre del ayuntamiento de Sevilla. Al día siguiente, en Madrid, en el homenaje a Ángel Campos del Círculo de Bellas Artes compré su poesía completa, La vida de otro modo, con prólogo de Miguel Ángel. Y unas horas después, en la mañana del sábado, visitamos la exposición del Instituto Cervantes Escrituras en libertad. Poesía experimental española e hispanoamericana del siglo XX y adquirí el catálogo.

Arturo Santos Unamuno trajo de Altea diez libros. En tiempos me había comentado que uno de sus pacientes de allí era un viejo republicano de 88 años, que se llamaba Federico Bravo Morata. ¡Qué sorpresa! El mismo cuyos libros de historia de España devoraba yo a los quince años. Me trajo ocho ejemplares de la monumental Historia de Madrid (que en total tiene veintitantos volúmenes), y dos títulos más: Guernica El impulso soberano y Franco y los muertos providenciales.

En la librería zafrense de Agustín Risco me hizo ilusión encontrar libros de Alianza Editorial marcados con pesetas. Me gasté cinco euros en dos ejemplares: la Antología fugaz de Mariano José de Larra preparada por Paco Umbral en 1979 y unos Opúsculos sobre el movimiento de la tierra de Alberto Elena.

Al entrar en el salón de actos donde se celebraba el Foro provincial de Cultura de Málaga, junto a las credenciales y las carpetas, entregaban un libro de relatos, La pereza de los días, de Miguel Fernández. Después, paseando por Málaga, entré en la exposición de Escultura y Obra Gráfica de AENA ARTE de la Universidad. Obras de Picasso, Miró, Chillida, Palazuelo… Me llevé el catálogo. En la librería Abadía encontré Medio siglo de cultura española, de Tuñón de Lara; Enigmas de la guerra civil española, de Vila-San-Juan; El proceso de Euskadi en Burgos, de Kepa Salaberri, y La I Internacional en las Cortes de 1871, de Oriol Vergés.

Desde Barcelona, Jaume Montané me hizo llegar la enorme Crónica del antifranquismo escrita al alimón por Fernando Jaúregui y Pedro Vega, compañero de Jaume en Time Consultant. Y, finalmente, anteayer Nacho Escobar me regaló 11 ½ ideas insólitas que funcionan de Robert Sutton.

Libros, amigos y circunstancias.

La ilustración la he tomado de El blog de Eduardo Betas

martes, 10 de marzo de 2009

Patos


El sábado asistí con Eva al espectáculo Utopia de Leo Bassi en el teatro Alfil de Madrid. Un monólogo en el que el italiano demuestra su manejo del escenario y arremete contra los neocon, la jerarquía eclesiástica, los convencionalismos sociales y la tibieza de la izquierda ante la crisis financiera. Aunque con salidas de tono acordes a su ánimo provocador, el cómico logra una pieza muy solvente a la que -como único pero- quizás le sobre media hora de las dos que dura. Al final, Bassi salta en escena sobre un enorme pato de plástico, y lanza al público otros de juguete. Son un símbolo de candidez y bondad que sirve de contrapunto a las aristas exhibidas durante el espectáculo.

He vuelto de Madrid con Nacho. En el salpicadero de su coche se movían dos patos amarillos de plástico que había logrado en el espectáculo de Bassi, al que asistió también días atrás. Del bolsillo he sacado un papel que me encontré ayer en la cama, a modo de despedida del Hotel de las Letras, donde me he hospedado durante estos días en Madrid. Se lo leo:

Para salvarnos, juntarnos. Como los dedos en la mano. Como los patos en el vuelo. Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que se alza abre paso al segundo, que despeja el camino al tercero, y la energía del tercero levanta vuelo al cuarto, que ayuda al quinto, y el impulso del quinto empuja al sexto, que presta fuerza al séptimo. Cuando se cansa el pato que hace punta, baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa uve invertida que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante. Según mi amigo Juan Díaz Bordenave, que no es patólogo pero sabe de patos, ningún pato se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás. Los patos no han perdido el sentido común. Eduardo Galeano, “Elogio del sentido común” (fragmento).

sábado, 7 de marzo de 2009

Ángel


Ayer se celebró en el Círculo de Bellas Artes de Madrid la presentación del libro La vida de otro modo, que reúne la poesía completa de Ángel Campos Pámpano desde 1983 hasta 2008. El acto lo introdujo Emilio Torné, de la editorial Calambur, y tras él hablaron Miguel Ángel Lama, autor del prólogo, y el poeta Miguel Casado. Además leímos poemas algunos amigos: Elías Moro, Tomás Sánchez Santiago, Álvaro Valverde, Juan Carlos Mestre, Isabel María Pérez González, Jordi Doce, Olvido García Valdés, Pablo Guerrero, Ada Salas y José Antonio Zambrano. Casi todos aludimos en la lectura a nuestra amistad con Ángel. Con algunos de mis amigos escritores -dije- tengo una relación guadianesca. También la tuve con él. Es una cuestión de carácter, y de circunstancias: carecer de carné de conducir y perderme, así, gran parte de los actos sociales donde podría encontrarlos. Eso me lleva a atesorar, de cada una de estas relaciones, el recuerdo de un encuentro, de una conversación telefónica, de un texto… De la amistad con Ángel tengo en especial estima una dedicatoria: la que él escribió para mi hijo en el colofón de su De Ángela al poco de nacer, en 1994, el libro y Juan. En esas palabras se reúne parte de lo que él más quiso y parte de lo que yo más quiero. Me gusta recordar a Ángel por esos afectos de ambos reunidos antes de un garabato.

domingo, 22 de febrero de 2009

Redes sociales


El otro día, durante la sobremesa de una comida de amigos, hablábamos de los ataques de los medios de comunicación a las redes sociales. Las televisiones, las radios y los periódicos de papel están aprovechando el asesinato de Marta del Castillo en Sevilla para colocar bajo sospecha a Tuenti, Facebook, MySpace…

Los argumentos serían cándidos si no fueran malintencionados: “hay que proteger a nuestros jóvenes de las relaciones peligrosas”, “las redes sociales son nocivas porque hay mucho enmascarado”, “las redes se quedan con los datos personales”, “las fotos personales pueden ser utilizadas por cualquiera para fines malévolos”, etc.

En el fondo estamos ante la sempiterna desconfianza de lo antiguo hacia lo nuevo, de lo convencional frente a lo emergente. Las redes sociales son, como cualquier otra fórmula de comunicación, buenas o malas según el uso que se les de. Como el teléfono, la correspondencia postal o la mensajería mediante palomas. Cargar la mano sobre Tuenti o Facebook por el terrible suceso de Sevilla es como pretender echarle la culpa a los teléfonos móviles del espionaje y la red de corrupción de Madrid.

Los medios de comunicación convencionales están demostrando sólo neofobia en toda esta polvareda. Neofobia... y vértigo por la creciente pérdida de mercado.

Por cierto, hace un mes —aprovechando la baja— abrí una cuenta en Facebook.

lunes, 16 de febrero de 2009

Declaración de las asociaciones de Memoria Histórica de Extremadura


Declaración final del Encuentro de asociaciones extremeñas que trabajan la recuperación de la memoria histórica, celebrado en Badajoz el día 7 de febrero de 2009


El Encuentro de Asociaciones extremeñas cuyo objetivo es la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura ha supuesto la primera ocasión en la que se han reunido diferentes colectivos para tratar y debatir, a lo largo de una jornada, del Movimiento de Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura. Esto ha dado lugar a conocer diferentes experiencias asociativas y ha mostrado, a grandes rasgos, el horizonte en que se desenvuelven tanto el movimiento como las instituciones que desarrollan políticas públicas para recuperar la memoria histórica en Extremadura. Como colofón y conclusión a esta jornada de trabajo se plantean una serie de reflexiones e instrumentos que, a nuestro modo de ver, habrían de articularse para una mejor consecución de los objetivos que todos perseguimos, tanto asociaciones como instituciones, de Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura:

1ª. Proponemos que las diferentes Asociaciones actuemos coordinadamente en la consecución de los objetivos, ya que estamos ante una oportunidad histórica dado que el movimiento social alcanza a todo el país y, en este contexto, determinadas Administraciones Públicas están llevando a cabo políticas públicas de la memoria. Por ello consideramos necesaria la coordinación para un mejor aprovechamiento de los recursos públicos.

2ª. Plantear la necesidad de crear algún órgano, aunque sea oficioso (es decir, sin sanción jurídica) donde puedan reunirse las diferentes asociaciones con el Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de la Junta de Extremadura, con la finalidad de intercambiar experiencias y sumar recursos y esfuerzos para la consecución de los objetivos del movimiento de recuperación, que pueden resumirse a grandes trazos en verdad, justicia, reparación y divulgación.

3ª. Es necesario que desde la Consejería de Cultura y Turismo se canalicen todas las demandas de información y asesoramiento que están generando el desarrollo legislativo de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, puesto que estas demandas están desbordando los recursos humanos y materiales del movimiento asociativo. En este sentido se hace necesaria la creación de una Oficina de atención específica a las personas relacionadas con la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura o algún otro mecanismo jurídico-administrativo que asesore a los interesados.

4ª. Apertura desde la Junta de Extremadura de una línea de subvenciones a Ayuntamientos, Asociaciones, Grupos de Investigadores, etc. para desarrollar de actuaciones en torno a la recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura.

5ª.- Es necesario que aquellas fosas comunes, parajes, cementerios, tapias, donde conste se produjeran fusilamientos o enterramientos; espacios represivos (cárceles y campos de concentración); así como los restos de construcciones del frente extremeño (búnkeres, trincheras, refugios, etc…), deben ser declarados “Lugares de Memoria”, con una cierta identidad jurídica propia, de cara a que sean protegidas de intervenciones urbanísticas no deseadas en un futuro o a su destrucción. Por ello consideramos que se debería iniciar el proceso de catalogación, dignificación y conservación de los Lugares de Memoria, sin más tardanza, lo que es posible a la luz de la vigente Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, declarándolos como Bienes de Interés Cultural, en su acepción de “Sitio Histórico” (lugar o paraje natural que forman parte de una unidad coherente por razones históricas, culturales o de la naturaleza vinculadas a acontecimientos, recuerdos del pasado) (art. 6.1º.d. Ley 2/99).

La presente Declaración la suscriben: Asociación Foro por la Memoria de Extremadura, Asociación Jóvenes del Jerte, Asociación Matilde Landa, Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (AMECADEC), Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX), Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mérida y su Comarca, Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Zafra, Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura (GEHCEX), Grupo de Trabajo “Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía” CGT.A (RMHSA).

En Badajoz, a 7 de febrero de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009

Apotegma


"La mayoría es mala".
Inscrito a cincel por Bías de Priene
en el tempo, sobre los muros.
Cierto.
Y peligroso si sólo de algunos
conocido.

sábado, 31 de enero de 2009

Plaza Grande


Algunos de mis vecinos han salido hoy a la calle haciendo sonar la bocina de sus coches para protestar. He contado una treintena de vehículos. Se oponen a que el ayuntamiento de Zafra siga prohibiendo aparcar en la plaza Grande. Están convencidos de que eso perjudica sus negocios, situados en la misma plaza y en sus aledaños, como la calle Sevilla. Desde hace semanas hay carteles en algunos comercios. Dicen algo así como “Aparcamiento regulado ya. O esto se muere”. Me comentan que —como siempre ocurre— la protesta tiene varias caras: hay quienes la expresan con sosiego y quien es más exaltado. Aunque sin pasar del insulto. También me dicen que el partido de la oposición de derechas está detrás de algunos de los que protestan. No sé. Y si así fuera sería completamente lícito. El meollo del asunto está en que estos vecinos atribuyen el descenso de actividad de sus negocios a la imposibilidad de aparcar en la plaza. Y eso, si no hay violencias, es lo único que debe ser cuestionado.

Y yo lo cuestiono. Y muchos. Ahora me paseo más por la calle Sevilla y varios comerciantes me han comentado la evidente pérdida de clientes. Parece que peligran muchas tiendas. Pero las personas con las que hablo no lo atribuyen a la prohibición de aparcamientos, sino a la crisis económica. Esta crisis que empezó siendo financiera, que devino en crisis productiva y que, desde hace ya tiempo, se ha convertido además en crisis psicológica. Y que provoca que hasta quienes tienen guarecidos los riñones con un sueldo inconmovible de funcionario sean remisos a gastar.

En la psicología de la crisis también cabe que alguno atribuya a causas erróneas sus problemas. La mayoría de las zonas comerciales del mundo son peatonales y esa circunstancia propicia, más que dificulta, el tráfico de clientes. La propia calle Sevilla de Zafra es peatonal desde el año 1914 y a ese carácter le debe buena parte de su éxito. Por no hablar de las ventajas evidentes que para el patrimonio de todos —generador de la mayoría de los beneficios y atractivos de esta ciudad—resulta de la ausencia de vehículos en una plaza del siglo XVI.

En fin. No estoy de acuerdo con el motivo de la protesta. Con todo mi respeto a las razones de otros, estoy convencido de que la pérdida de la actividad económica en Zafra no se reduce a la plaza Grande y por tanto no puede aducirse como argumento una circunstancia que se limita a ese ámbito. Otros muchos comercios no están afectados por la prohibición pero no por eso dejan de tener problemas. La pérdida de la actividad económica no es exclusiva de la plaza Grande, ni de Zafra, ni siquiera de España. Uno tiende a creer que la razón de sus cuitas está en lo más inmediato o evidente, pero casi nunca es verdad. En este caso, me temo que tampoco. El problema de la crisis que estamos viviendo está -por desgracia- más allá de las plazas de nuestros pueblos, por muy grandes que sean esas plazas.

viernes, 16 de enero de 2009

Ateos proselitistas


El Roto, como siempre, da en el clavo. La insistencia de algunos por intentar convencer al resto de que Dios no existe me parece tan inconveniente como la de los otros por demostrarnos lo contrario. Hay un cierto tufo a creencia en la actitud de esos ateos, llamémosles, proselitistas.

Estoy completamente a favor de evitar que los espacios públicos, cívicos, se tiñan de religión, pero tampoco creo que haya que imponer el ateismo como un dogma, por mucho que se nos presente como "probablemente".

Las ideas deben ser públicas, pero creo que las creencias han de mantenerse en el espacio privado, íntimo, personal, de cada uno. Y tan creencia es creer en Dios como no creer en él.
No sé. O será que uno ni siquiera cree en el descreimiento.


jueves, 15 de enero de 2009

Liliana Herrero



Soy un ignorante en música, cantantes y coplas. Bueno: soy, en general, un ignorante… y también en música. El caso es que un día sí y el otro también descubro nuevos intérpretes. Eso sí, nuevos para mí aunque existan desde hace años. Así me ha ocurrido con Liliana Herrero, la cantante argentina. Una versión de la famosa “Palabras para Julia” a dúo con Mercedes Sosa me ha llevado a esta otra en la que interpreta en solitario y de forma personalísma la misma canción en la Casa Rosada, sede de la presidencia de Argentina.

A partir de ahora, no volveré a ignorarla.

martes, 13 de enero de 2009

Los poetas, el florero y un soneto


En un cuadro muy bello de Fantin-Latour, titulado “Ángulo de mesa”,
que creo que actualmente está en Manchester,
existe un retrato de busto de Rimbaud a los dieciséis años.

Estas palabras de Paul Verlaine, en el prefacio a la primera edición (1886) de Iluminaciones de Arthur Rimbaud, aluden a un lienzo de Henri Fantin-Latour que hoy está en el Museo D’Orsay de París. Es un cuadro de poetas pintado en la primera mitad de 1872. Bonnier, Blémont, Aicard (de pie) y Verlaine, Rimbaud, Valade, y d'Hervilly. Acompañando a los dos principales simbolistas del momento, algún parnasiano y algún zutista. En la esquina derecha aparece el único que no era poeta, el periodista y político radical socialista Camille Pelletan, que llegó a ser ministro de Marina en los primeros años del siglo XX.

Según parece, otro escritor —Albert Mérat— se negó a aparecer junto a Verlaine y Rimbaud y fue sustituido por el florero de la derecha del cuadro. Luis Antonio de Villena (Amores iguales. Antología de la poesía gay y lésbica, Madrid, 2002) cuenta que Mérat había escrito en 1869 un libro de sonetos, L’Idole, con unas composiciones bastante cursis dedicadas a distintas partes del cuerpo femenino (ojos, boca, dientes, nariz, frente, cuello…). Como reacción, los dos amantes escribieron en los primeros meses de 1872 un pornográfico soneto al ojo del culo que provocó las iras de Mérat y su negativa a posar en el famoso cuadro. Los cuartetos son de Verlaine y los tercetos de Rimbaud.

Oscuro y arrugado como un clavel violeta
entre el musgo respira humildemente oculto,
húmedo aún del amor que la pendiente sigue
de las nalgas blancas al borde de su abismo.

Hilillos parecidos a lágrimas de leche
lloraron, bajo el áfrico cruel que les empuja,
a través de coagulitos de marga rojiza,
para llegar ahí donde llama el declive.

Mi boca se acopla frecuente a su ventosa,
y mi alma, del coito material celosa,
de él hace salvaje lagrimal, nido de llanto.

Es la oliva extendida y la flauta mimosa,
es el tubo al que cae la garrapiña célica,
Canaán femenino de humedades abiertas.

miércoles, 7 de enero de 2009

Las "memorias" de Queipo de Llano


Hay dos aspectos reseñables del libro Queipo de Llano. Memorias de la Guerra Civil ordenado y preparado para la edición por Jorge Fernández-Coppel y prologado por José Alcalá Zamora y Queipo de Llano. El primero es su escaso interés.

Sólo merece la pena por algunos detalles desconocidos de los enfrentamientos de Queipo con Franco y otros personajes de la dictadura como Serrano Suñer o los generales Varela y Beigbeder. También aporta informaciones inéditas sobre sus relaciones tormentosas con los italianos durante las campañas de Málaga y Sevilla. Pero, más allá de esos, son pocos los datos novedosos de unas memorias que obvian la principal razón —junto a las famosas charlas radiofónicas—por la que se conoce al general Queipo de Llano: la dirección de la represión en el sur de España. Apenas hay alusiones a alguno de los miles de fusilamientos que se llevaron a cabo en su demarcación durante la guerra. Ni siquiera para justificarlos. Quizás el motivo sea, como señala el propio editor en la Introducción, que estas no son las memorias originales. Los textos ordenados y mecanografiados por Queipo no aparecieron en su archivo. El libro se ha montado, según sus propios autores, a partir de dos diarios manuscritos desde el 18 de julio de 1936 hasta el final de su estancia en Roma, y a ellos se han añadido cartas y otros textos sueltos.

Pero además de su irrelevancia, lo que también destaca de estas memorias es la torpe edición de Fernández-Coppel. En algunos pasajes del libro cuesta trabajo distinguir las palabras directas de Queipo de las de su hijo Gonzalo, y ambas de los comentarios del editor. Apenas se ha utilizado algún signo diacrítico para diferenciar a los tres autores que aparecen en los textos. Las notas a pie de página no son, en la mayoría de los casos, más que insustanciales anotaciones sobre la trayectoria militar de algunos de los personajes que aparecen en el libro. No hay ninguna introducción que contextualice los hechos o los enjuicie con un mínimo espíritu crítico. En fin, no estamos realmente ante una edición de las memorias de Queipo sino ante la transcripción —suponemos— de unos diarios y unos documentos publicados sin ningún aparato crítico.

Ya que parece imposible mayor variedad en la orientación ideológica monocolor de la mayoría de las obras de historia editadas por La Esfera de los libros, la editorial dirigida por Imelda Navajos debería al menos cuidar más la edición de los libros que saca a la calle.

sábado, 3 de enero de 2009

Los refugiados de Barrancos


El 28 de noviembre del año pasado se estrenó en Barrancos (Portugal) el documental Los refugiados de Barrancos, de Producciones Morrimer. Estaba invitado al acto pero no pude ir porque esa misma tarde presentaba a Francisco Moreno y Alberto Reig en Villafranca de los Barros, en unas jornadas de memoria histórica organizadas por Paco Espinosa.

El estreno del documental fue, como digo, hace ya más de un mes pero el DVD está fechado en 2009, siguiendo la costumbre editorial de añadir un dígito más a la fecha de las ediciones que salen a la calle en los meses finales del año, para que no pierdan tan pronto su carácter novedoso. En este caso ese celo editorial no hubiera hecho falta. La novedad del trabajo del solvente equipo de Llerena pervivirá muchos años.

Con este excelente documental, que continúa y completa La columna de los ocho mil, Producciones Morrimer (integrado fundamentalmente por Ángel Hernández, Antonio Navarro, Fernando Ramos, Paco Freire y Pedro J. Martín) vuelve a realizar una original aportación al proceso de recuperación de la historia reciente de Extremadura, relatando en imágenes otra de las historias perdidas de la guerra civil en la región. En esta ocasión se trata de la peripecia de un millar de huidos del suroeste de la provincia de Badajoz, refugiados en el pueblo portugués fronterizo de Barrancos y que lograron sobrevivir gracias a la humanidad del teniente de carabineros Augusto Seixas y a la solidaridad de los barranqueños.

No puedo hablar mucho de Morrimer porque no soy imparcial. Me siento muy comprometido con su trabajo. Espinosa y yo colaboramos en La columna de los ocho mil y, tras finalizarlo, les sugerimos este nuevo tema con el objeto de disponer de relatos audiovisuales de los dos principales éxodos de 1936 provocados por la guerra en Extremadura: el del sureste, hacia Castuera, y el del suroeste, hacia Portugal. Es sorprendente que un grupo no profesional con escasos medios haya acometido dos obras de esta magnitud con la notable pericia con la que lo han hecho.

Morrimer ha redondeado este magnífico documental —en el que ha colaborado también la antropóloga portuguesa María Dulce Simoes— recuperando una canción popular portuguesa cuyos primeros versos resuenan detrás de cada una de estas tragedias de nuestra historia:

Soy la triste y pobre España desvalida
Son mis hijos quienes me han devorado

jueves, 1 de enero de 2009

Un poema a primeros de año


Hay cosas que me aburren:
los espárragos y las fábricas,
las reuniones y la política,
aquello donde el hombre aparece y no se encuentra.
Me enternecen la libertad y la tierra recién arada,
la ahijada y la tierra,
la sementera y la tierra,
la sazón y la tierra,
cada cosa en su sazón y en su sitio.
Tengo la suerte de tener labranza y amigos,
brazos abiertos, es decir, familia,
suelo de los míos, es decir, pasado.
Habrá, pues, que dejarse de historias que se venden,
de máscaras que se compran,
de patrias no del corazón,
de tesoros sin cotización celestial,
aunque vivir sea equivocarse,
y la poesía oficio de tartamudos,
donde se encuentran a veces y en la oscuridad
hombres de buena voluntad
que buscan a Dios entre las sombras
y en la perplejidad lo encuentran,
y en el temblor, la luz,
y la esperanza de un refrigerio orillas suyas,
con un agua suya para más sed,
y gloria sin tasa,
y deseo deseado y aliviado.
José Antonio Muñoz Rojas

martes, 30 de diciembre de 2008

El pirata del Mediterráneo soborna a los generales de Franco


Acabo de leer Juan March El hombre más misterioso del mundo, de Pere Ferrer. Quien fue uno de los hombres más ricos del planeta, el mallorquín Juan March Ordinas, edificó su vida sobre el contrabando, el tráfico de armas, la financiación de opciones políticas con métodos espurios, el doble juego con los adversarios bélicos en las dos guerras mundiales, el apoyo a los golpistas en la guerra española, los sobornos y algún cadáver.

Me sorprende el alcance de su influencia. Buena parte de los personajes históricos españoles de la primera mitad del siglo XX en España no fueron más que marionetas en manos de este hombre. Colaboradores directos suyos fueron Alejandro Lerroux, José María Gil Robles, Santiago Alba. Y hasta algún periodista o literato, como Azorín, cedió su pluma a los intereses del oligarca. Los datos que aparecen en este libro sorprenden aún más si uno repasa la historiografía sobre la época y advierte las escasas menciones a este hombre. Si acaso se le recuerda por la financiación del Dragon Rapide o por la rocambolesca huída de la cárcel de Alcalá de Henares. Pero eso son anécdotas frente a su continuo manejo de la vida política durante la monarquía alfonsina, la república del Bienio Negro y el franquismo.

De todo lo que relata Ferrer en esta obra hay algo que me ha interesado vivamente: el soborno de una veintena de generales por parte del primer ministro inglés, Churchill, para evitar que el gobierno de Franco entrara en guerra contra los aliados. March, al mismo tiempo que ayudaba a los nazis con su flota de barcos, trabajaba de intermediario de los ingleses en esta operación, pagando a los militares incentivos hasta varios cientos de millones de pesetas de la época desde una cuenta de Nueva York. Ferrer sugiere que los beneficiarios de esos sobornos fueron, entre otros, los generales Aranda, Orgaz, Kindelán, Varela, Solchaga, Saliquet, Monasterio, Ponte, Tella y Espinosa de los Monteros. De esta forma, los generales aliadófilos (la mayoría de ellos también monárquicos y partidarios de Juan de Borbón) fundaban en razones crematísticas su pacifismo.

Al hilo del libro de Ferrer los medios de comunicación han recogido masivamente la información, pero no es la primera vez que sale a la luz. Creo que la primera noticia la publicó Denis Smyth en un artículo de 1991 con el título “Les Chevaliers de Saint George: la Grande-Bretagne et la corruption des généraux espagnols”. Después, en 1997, el historiador inglés David Stafford escribió Churchill and Secret Service. Haciéndose eco de este libro, el diario El Mundo divulgó en España la información en el verano de ese mismo año con una crónica titulada “Churchill sobornó a la cúpula de Franco para que España no entrara en la guerra”. Enrique Moradiellos, experto en las relaciones entre Inglaterra y España durante la guerra civil y la guerra mundial, recogió también los hechos en su Franco frente a Churchill, publicado en 2005, pero pasó un poco de puntillas sobre el asunto y la prensa no lo reflejó.

Aunque no sea ninguna novedad, aunque hayan transcurrido al menos diecisiete años desde la primera revelación académica y once desde la aparición en la prensa, es ahora cuando el soborno a los generales de Franco ha saltado a la opinión pública. De nada vale lamentarse de la afición de la prensa española a vender como nuevas cosas sabidas. El libro de Pere Ferrer ha tenido como principal virtud volver a fijar la atención en unos hechos muy importantes.

Pero terminaré con una “senabrina”, con perdón. Con un asunto “bombón” como el de Juan March no es normal que haya momentos en que el libro se caiga de las manos. Y es que el autor no ha sido capaz de evitar que se cuele en la obra parte de su tesis doctoral sobre el mismo tema. Ha cometido el error de no utilizar las notas a pie de página (en este caso a final de libro, siguiendo la nefasta costumbre de algunas editoriales) para descargar el texto principal de incisos y digresiones que acaban lastrando determinados pasajes. Ese descuido, llamémosle literario, es una vez más el error de un libro de historia, por otro lado estimable, como éste.

sábado, 27 de diciembre de 2008

El látigo y la pluma


Conozco al periodista Fernando Olmeda desde mediados de los años ochenta. Yo vivía en la calle del Príncipe, en Madrid, en el mismo bloque de apartamentos que la también periodista Tachi Castañón, su novia. Cuando Tachi murió en un desgraciado accidente mis encuentros con Fernando se espaciaron, aunque siempre supe de él por amigos comunes como Paco Utrero y Manolo Barrena. A principios de siglo empezó a presentar la edición dominical del fin de semana de Informativos Telecinco y escribió un libro sobre los homosexuales y el franquismo al que siguió una biografía: Gerda Taro, fotógrafa de guerra, sobre la compañera de Robert Capa. Ahora espera la publicación de un nuevo libro, cuya temática no ha concretado, y mantiene su blog, que visito con frecuencia.


Hace tres días me regalaron su libro El látigo y la pluma. Homosexuales en la España de Franco (Oberon, Madrid, 2004). Me lo envió con un propio Benito Morales, dueño —junto a su marido, Rudy Koster— de uno de los mejores restaurantes de Extremadura, La Rebotica, en Zafra. Y —ventajas de convaleciente— ya me lo he leído.


Es una historia de historias, de breves relatos acerca de las vivencias de homosexuales enlazados entre sí sobre el escenario de los últimos setenta años. El libro tiene más de testimonio, de reivindicación y compromiso que de ensayo sesudo. Es una propuesta de divulgación firmada por un periodista que escribe con fluidez y que logra un texto solvente, una crónica de homosexuales y homófobos, de libertad sexual y represión, de identidades y embozos. Aunque las historias se ordenan con un cierto criterio cronológico —desde 1939 hasta comienzos del siglo XXI—, la obra no tiene en principio intenciones sistemáticas. Pero como la mayoría de sus protagonistas son —salvo alguna celebridad como Miguel de Molina— personas anónimas que esconden, incluso, sus apellidos tras apodos o nombres supuestos, la despersonalización acaba elevando cada caso al rango de categoría. El libro, así, se yergue por encima de las anécdotas y se convierte en un completo estudio sobre la lucha de los homosexuales por su identidad. Y es que, como reza la cita de Josep Carner con que se abre el texto, “la verdad puede estar rota en mil pedazos, pero es una”.

jueves, 25 de diciembre de 2008

¿Plagio o lipograma?

Nach me ha defraudado. Supe de él hace algunos meses gracias a mi hijo Juan. Me interesó mucho su canción Efectos vocales, un buen ejemplo del valor literario de algunas de las piezas del hip-hop. Pero el que es ya uno de los primeros raperos de España da la impresión que no ha sabido resistirse a la tentación de aupar su carrera con una polémica: ha denunciado públicamente las que considera excesivas similitudes entre la campaña del Ministerio de Sanidad Yo pongo condón y su tema estrella de Efectos Vocales.

Creo que la acusación es desmedida. No tengo porqué defender aquí ni al Ministerio ni a la agencia BAP & Conde, que le ha diseñado la campaña, pero creo que la única similitud entre ambas coplas (además de su adscripción al estilo hip-hop) es el uso de un recurso literario cuya autoría no puede atribuirse Nach: el lipograma.

Según el diccionario de la RAE, el lipograma es un texto en el que se omiten deliberadamente todas las voces que contienen determinada letra o grupo de letras. Este recurso tiene su origen en la poesía griega, y la literatura castellana nos ofrece numerosos ejemplos, desde el romance final (sin o) del relato anónimo Vida i hechos de Estevanillo González, del siglo XVII, hasta los cinco textos lipogramáticos —suprimiendo en cada uno una vocal—que Jardiel Poncela publicó a finales de la década de los veinte del siglo pasado.

Pero los de Nach y el Ministerio son ejemplos extremos de lipogramas porque suprimen todas las letras menos una. Los entendidos los llaman “lipogramas de presencia” o textos "monovocálicos". Como el cuento corto de Rubén Darío

“Amar hasta fracasar”, cuya única vocal es la a. De esta modalidad lipogramática –que tuvo en el francés Georges Perec al principal autor—hay también muchos ejemplos en la música. Les Luthiers la practicó en alguna de sus piezas (Papá Garland) y el otro día —al hilo de esta polémica— alguien recordaba a Mamá Ladilla y el tema En el vergel del edén.

En fin, Nach no puede atribuirse la propiedad intelectual de un recurso literario. Colofón: condón no robó “o”, ¡no, loco, no!, sólo sonó homólogo como trovo no mozo. ¡Ojo, roñoso, los tropos somos todos¡

lunes, 22 de diciembre de 2008


Hace tres días, el 19 de diciembre, me operaron en el Hospital de Llerena. Fue el día de mi cumpleaños. Antes muerta que sencilla.


Dicen que hoy es el Día de la Salud porque, como a casi nadie nos tocará la lotería, nos tendremos que conformar con lo que tenemos. Quien la tenga. Lo mismo me toca algo.


Vuelvo a casa. Aunque el hijodeputa de 2008 sigue por aquí.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Bisiesto


Me había prometido no volver a escribir en el blog durante este año. Intentaba que fuera una especie de castigo contra los años bisiestos. Mi padre abominaba de los años de este tipo. Era una vieja obsesión que justificaba aludiendo al 36 —el año de la guerra—, al 40 —el del hambre—, al 52 —cuando nació un hijo que acabaría perdiendo… Mi padre murió en 1992, año bisiesto.

Este 2008, también con 366 días, está siendo insoportable. Aunque ya le he dicho a Luciano Feria que nosotros los marxistas no debemos creer en estas cosas, hay que reconocer que el añito tiene miga. Además de miles de desconocidos, se me han muerto cinco amigos: Manolo Peláez, Luis Santos, Carmina Unamuno, Justo Calderón y Ángel Campos. Y cuando uno tiene un blog modesto, de pocos artículos, tantas muertes pueden convertirlo en una continua necrológica. Cuando murieron decidí no escribir nada sobre la vida de Justo ni sobre la de Ángel. A ambos me unió un afecto extremo, pero estaba asqueado de tanta muerte. Acompañé al primero en los últimos años de su vida alrededor de la memoria histórica y la reivindicación de las víctimas de la guerra civil. El segundo me acompañó casi en los primeros de la mía adolescente con ese otro afán de la poesía. Con estas dos pérdidas queda claro que ni la bondad —compartida por ambos—, ni el humor —propio de Justo—, ni la palabra —que Ángel dominaba— eximen de la muerte.

Había decidido no hablar más mientras este pendenciero 2008 estuviera presente, pero hasta el silencio acaba por volverse contra uno frente a tipos como éste. Y es que resulta que el año 2008 —ahora que se iba de una puñetera vez— se ha quedado con mi cara y me está mirando, desafiante, a los ojos. Y eso sí que no.

Aire y agua de Escher

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El sueño de Obama


Tengo sueño. Estoy en Barcelona, en la habitación de un hotel y no me he resistido a seguir durante buena parte de la noche el escrutinio de las elecciones norteamericanas. Tenía ganas de saber de primera mano si los electores mandaban a la mierda con mayor o menor fuerza a Bush y se atrevían a apostar mayoritariamente por Obama. Así ha sido: alta participación y rotunda victoria.

Hay quienes pontifican sobre la irrelevancia de estas decisiones populares. Creo que la cuestión no es si el nuevo presidente va a encabezar una revolución -es evidente que no- o va a evitarnos todos los disgustos que suelen dar al mundo los inquilinos de la Casa Blanca. Alguna liará, pero tengo para mí que buena parte de la gente común de los Estados Unidos de América no se equivoca: es muy importante que un afroamericano con ideas de cambio encabece el gobierno de ese país.

En fin, el sueño de Obama y de josemarialama.

La imagen es de un enorme retrato de Obama ("Expectation") realizado en la playa de Barcelona por el artista cubano Jorge Rodríguez Gerada. Hoy he visitado su taller vacío en Hangar, el centro de producción de arte audiovisual de la ciudad.

sábado, 1 de noviembre de 2008

El laconismo de El Roto frente a la locuacidad de la reina

Problemas en el Departamento de Historia de la Universidad de Extremadura



Recibo un comunicado suscrito por la mayoría de los profesores del Departamento de Historia de la Universidad de Extremadura. En él se informa de los problemas que han surgido entre el departamento y la Junta de Facultad a cuenta de la aprobación del Plan de Estudios del Grado de Historia, que en dos ocasiones ha sido rechazado por ese órgano:

La situación creada es grave. Está en juego la continuidad de los estudios históricos en Extremadura a partir del año 2010. Está en juego el porvenir de una titulación que ha venido proporcionando numerosos alumnos a la Facultad de Filosofía y Letras, un centro nada sobrado de demandantes. Está en juego el honor de un plantel de profesionales que se consideran merecedores de un mejor y más decente trato por parte de otros colegas de disciplinas humanísticas con los que comparten no pocas inquietudes culturales, amén de espacios físicos y universos mentales. [
Leer el texto completo]

Este tipo de comunicado a la opinión pública sobre asuntos polémicos suelen ser, inevitablemente, de parte, por lo que supongo que no están en él todas las claves. Además, se advierte que en el asunto están implicados otros profesores de distintos departamentos de la Facultad. Sé que la elaboración de los planes de estudios y su necesario ajuste a las nuevas directrices europeas está generando no pocas tensiones en la Universdad. No obstante, en este caso parece que intervienen otros factores. La preocupación expresada por los profesores de Historia es relevante y convendría que se aclararan cuáles son las razones de fondo de la disputa.
(Relatividad de M. C. Escher)

lunes, 27 de octubre de 2008

Los girasoles ciegos, de Cuerda


Creo que Los girasoles ciegos de José Luis Cuerda gustará más a quienes no conozcan Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. Y no porque la película sea mala, pero su fuerza dramática se amortigua con la lectura previa del texto. Suele ocurrir en las adaptaciones cinematográficas. Más aún si las precede un libro soberbio, como es el caso.

Basado en la obra homónima de Méndez, en concreto en el segundo y en el cuarto de sus relatos, la película narra el acoso de un diácono a una mujer que, en el Orense de 1940, protege en casa a su marido, perseguido por sus ideas republicanas. Si la historia estaba muy bien contada por Méndez, sigue estándolo por ese magnífico tándem, ya desgraciadamente irrepetible, de José Luis Cuerda y Rafael Azcona.

Aunque un poco lenta, está bien ambientada y bien interpretada (Maribel Verdú borda su papel), y —a mi modo de ver— su única tacha es haber utilizado también parte del segundo relato original (un poeta que huye con su mujer y acaba muriendo en el monte gallego con su hijo recién nacido en brazos). La introducción de esta otra historia, contada de manera subalterna y sin la fuerza del argumento principal, aporta poco a la película, que en cualquier caso es un buen trabajo del autor de Amanece que no es poco o El bosque animado.

sábado, 25 de octubre de 2008

Éxtasis o ciencia


Quien escribe dispone de varias vías para comunicar lo que conoce pero habitualmente sólo de dos para conocer lo que ignora. Quien escribe sabe que la realidad sólo le es dada, como decían los antiguos, mediante el éxtasis o mediante la ciencia, a través de la imaginación o gracias a la inteligencia.

El dilema es falso, como todo lo simple, pero ayuda a explicar lo que pretendo: un escritor, una escritora, accede a lo que persigue, a lo que busca encerrar en el texto, bien con el vuelo sublime de la fantasía o bien con el bisturí de la razón. Ambos utensilios siempre están cerca, sobre la mesa; de ambos hará uso el escritor, pero dispondrá de uno más que de otro según su carácter. El novelista y el historiador —pongamos por ejemplo, porque el poeta es cosa aparte y lo suyo es síntesis pura, ciencia en éxtasis—, la novelista y la historiadora, decía, descubren lo que ignoran yendo de la invención a la conjetura. Se dividen el terreno de la realidad sin que descarten armonizar sus instrumentos, pero cuidadosos de no acabar haciendo un uso exagerado del ajeno. Suele ser difícil que el historiador fabule sin que le motejen de poco riguroso y no es habitual que un novelista alcance los laureles sin alejarse un tanto de la realidad que relata. Son normas ya acordadas del oficio.

El error consiste en convertir estas opciones del escritor para acceder a la realidad en sendas de tránsito obligado para volver de ella. De ahí los géneros. Según ellos, el historiador estaría obligado a utilizar, en el discurso para exponer lo indagado, la misma frialdad metodológica que usó para la indagación. Y el novelista no podría decirnos lo que le deparó la fantasía y la emoción con más expresión que la emocionada y fantasiosa. Para el primero la imaginación estaría vedada y para el segundo sería obligatoria; la verdad sería la virtud del historiador y el vicio del novelista (…)


(No sé por qué se me ha venido hoy a la cabeza este texto,
que abre la presentación que hice de la novela
La voz dormida de Dulce Chacón, el 20 de septiembre de 2002 en Zafra)

martes, 21 de octubre de 2008

Tenis


Yo nací –perdonadme-
en la edad de la pérgola y el tenis.
Jaime Gil de Biedma.

Desde hace algunos fines de semana juego al tenis con mi hijo Juan o con mi amigo Manolo Belmonte. La práctica ya me ha causado algunos percances: dolor en el hombro, pies cargados, sudoración excesiva... Ahora que los cuerpos se debilitan hay que mortificarlos con estos ejercicios que sólo conducen al agotamiento final. Dice, sarcástico, mi aristocrático amigo Miguel Salazar que el deporte y el esfuerzo son “vicios de pobre”. Pero en el tenis la estampa previa —pantaloncito corto y raqueta empuñada— no puede ser más fina.

Esta reciente y atlética costumbre me ha traído a la memoria dos imágenes. Una, de la que no conservo evidencia, es la de los partidos en una de las pocas pistas de arena —camino de La Puebla— que había en Zafra allá por 1977 o 1978. Le pedíamos la llave a un compañero de trabajo de mi padre y pasábamos las tardes dándole a aquellas antiguas raquetas de madera.

Del segundo recuerdo sí tengo fotografía. Eran las vacaciones de verano de 1981. Mariano Luque, Manolo Belmonte y yo viajamos a Pedralba, en Valencia, invitados por Anabel Golfe. Algunas mañanas íbamos a jugar al tenis a unas pistas en las afueras del pueblo. Teníamos menos años y menos kilos. El otro día, mientras jugaba con Manolo, me vino a la cabeza la historia de nuestra aficion y la insolencia de nuestros cuerpos de antaño.

domingo, 19 de octubre de 2008

COMUNICADO DE LAS ASOCIACIONES DE VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO


Las 14 Asociaciones abajo firmantes, constitutivas de la PLATAFORMA DE ASOCIACIONES DE VICTIMAS DE DESAPARICIONES FORZADAS POR EL FRANQUISMO, habiendo tenido conocimiento del Auto del 16 de octubre pasado por virtud del cual el Magistrado-Juez del Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional decidió, entre otros extremos y en lo que concierne a las DILIGENCIAS PREVIAS POR EL PROCEDIMIENTO ABREVIADO 399/2006 V, proclamar su “competencia para la tramitación de la presente causa, que se llevará por los trámites de las Diligencias Previas, por los presuntos delitos permanentes de detención ilegal, sin dar razón del paradero, en el contexto de crímenes contra la Humanidad”, desean hacer público el siguiente

COMUNICADO DE PRENSA, al objeto de manifestar lo siguiente:

Primero. Que nos felicitamos del Auto anteriormente mencionado por cuanto tiene indudable carácter histórico ya que es la primera vez que un órgano judicial español proclama su competencia para investigar gravísimas violaciones de los derechos humanos perpetradas de forma sistemática y generalizada en todo el territorio español, constitutivas de detenciones ilegales cometidas en el contexto de crímenes de lesa humanidad, imprescriptibles, no susceptibles de amnistía y que hasta ahora no han sido investigados.

Segundo. Que hacemos un llamamiento a todas las Instituciones y poderes públicos, en particular a la Fiscalía General del Estado, para que consideren detenidamente la extrema seriedad y gravedad de las violaciones y crímenes contra la humanidad cometidos en el trágico pasado histórico de nuestro país y para que asimismo muestren la debida sensibilidad democrática ante el dolor, sufrimiento y olvido infligidos a los familiares y sus legítimas demandas para obtener verdad, justicia y reparación por tales crímenes. En consecuencia, las Asociaciones que suscriben este comunicado de prensa ruegan a la Fiscalía General del Estado que se abstenga de formular recurso contra ese histórico Auto del Juzgado de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional española.

Tercero. Que, en cualquier caso, expresamos nuestra inquebrantable voluntad de unidad para continuar trabajando por la recuperación y preservación de la Memoria histórica de nuestro país en todos los ámbitos posibles a nivel nacional (judicial, político, legislativo, social, educativo y cultural), así como ante las instancias internacionales competentes.

FINALMENTE, damos todo nuestro apoyo y expresamos nuestro reconocimiento y gratitud al Magistrado-Juez señor Baltasar Garzón por atender nuestras peticiones y dar una respuesta a todas las familias a las que después de tantos años (más de 70) de silencio y olvido, por fin se les ofrece una esperanza en sus legítimas demandas de saber y conocer el destino final de sus familiares.

Los nombres propuestos y aprobados por la Plataforma para formar el COMITÉ DE EXPERTOS.
- Francisco Echevarria Gabilondo (antropólogo forense)
- Francisco Espinosa Maestre (historiador)
- Hernando Valencia (Jurista, miembro AEDIDH)
- Manuel Escarda (médico especializado en exhumaciones)
- Manuel Perona (portavoz de la plataforma)

Firmantes: Asociaciones de Mallorca, Cataluña, Bierzo y León, Andalucía, Ponteareas, Toledo y S. Gredos, Aragón, Valladolid, Málaga, Soria, Aguilar de la Frontera (Córdoba), F. M. Valencia, Arucas (Canarias) y el sindicato CGT.


La ilustración es la primera página de una lista de asesinados por el franquismo en Zafra elaborada por el vecino Antonio Durán Pavón, uno de mis principales informantes, ya fallecido. La relación completa tiene 122 nombres -los que recordaba- de los más de 180 asesinados en Zafra por los sublevados. Un ejemplo de memoria popular al servicio de la dignidad de un pueblo.

sábado, 18 de octubre de 2008

Un hueco a la izquierda en el frente anti Garzón


Este pasquín de 1936 editado en Zafra ilustra el protagonismo de los falangistas en las tareas represivas de los sublevados, y cuestiona la inocencia que esgrimen ante Baltasar Garzón. El auto sobre la memoria histórica del juez ha definido aún más el frente anti Garzón formado por gran parte de la clase política española desde sus actuaciones frente a los GAL y a Pinochet.

En ese frente, ahora los falangistas ocupan el ala de la extrema derecha, junto a neoliberales y revisionistas. Además —y ya en la derecha oficial— lo integra la mayoría del Partido Popular, con Fraga y Esperanza Aguirre a la cabeza. Ésta se agarra —como El Mundo— a la que llaman “esperpéntica” reclamación de los certificados de defunción de Franco y otros generales. Más al centro, supuestamente, están los que hurgan en las entrañas legales del texto para impugnarlo. Que si la ley de amnistía de Franco, que si la de 1977, que si la incompetencia de la Audiencia Nacional para juzgar estos delitos, que si han prescito... Después están los garantes de la transición política, los familiares de Lorca y, finalmente, los críticos del ego mediático del juez Garzón.

A la izquierda de ese frente hay un hueco libre para aquellos a quienes les pierde la cautela. Lo ocuparía Rodríguez Zapatero, a pesar de su abuelo asesinado, si su gobierno sigue amparando por omisión los recursos del fiscal contra el auto del juez.

En fin, ni que decir tiene que yo estoy completamente a favor del auto. Ya era hora.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Socializar las pérdidas


Lula, presidente de Brasil, sonríe socarrón en el telediario por la supuesta reconversión ideológica de los mandamases mundiales. Pero el meollo del asunto no es la intervención del estado en los grandes bancos. Lo importante es para qué se hace. Y ahí no hay incoherencia ni de Bush ni de quienes, postulándose de neoliberales, ahora dicen verse forzados a inmiscuirse en el mercado. Ninguno se ha vuelto estatalista. No están interviniendo empresas o bancos boyantes. Siguen al pie de la letra la cartilla del capital de todos los tiempos: capitalizar sólo los beneficios y socializar las pérdidas.

sábado, 11 de octubre de 2008

Encuentre las diferencias



















"Se prohíbe la utilización de personas como soporte publicitario" dice la ordenanza del Ayuntamiento de Madrid que Alberto Ruíz Gallardón y Ana Botella han presentado hace unos días. Hablan de vejación y de falta de estética. Digo yo que será según cuánto cobren y quiénes sean los hombres anuncios.

martes, 7 de octubre de 2008

Se nota la crisis


En la Feria de Zafra la gente comenta con sorna que se nota la crisis. Miles de personas bullen de un lado para otro, atestan las casetas, o se protegen —bajo disputadísimos parasoles— del calor oblicuo del otoño. Rebujito va y rebujito viene mientras uno te ofrece un poco de queso, otro hace de un plato de jamón un motivo de tertulia y aquel te invita a que te pringues las manos con guarrito frito. Los hay que sólo saludas en la feria y con un vaso en la mano o dándole a los mofletes.

Se nota la crisis, je. No sé si es el ánimo siempre festivo de los meridionales o que la gente es aún escéptica ante esta crisis televisada. Pero aquí nadie deja de trasegar, de dar gusto a la panza, de gastarse las perras… y de hablar de la crisis.

La economía global y virtual tiene estas cosas. Las crisis son tan globales y tan virtuales que se viven de otra forma. Además, para mí que ésta tiene algo de oxigenación del sistema. Me gustaría saber cuánto hay de crisis real y cuánto de provocada por su propia noticia. No me extraña el acojono de los brokers, permítanseme ambos términos, con lo que se ve en el telediario. La globalidad tiene estas cosas. Estornuda uno en New York y nos constipamos en la Extremadura Baja. Pero también la virtualidad tiene estas cosas. Esto se hunde, pero no se ve ningún edificio en ruinas. Sólo rebujitos y guarrito frito.

En fin. Quizá sea duro todo de aquí a Navidad o quizá sea la pinta de irrealidad que tiene todo en este mundo virtual que han inventado para nuestro regocijo.


Por aquello de la guasa de la feria y de la guasa de la crisis, ahí va un ejemplo de magnífico humor inglés relacionado: The Last Laugh - George Parr - Subprime - subtitulos. Cargado por erioluk

martes, 30 de septiembre de 2008

Hölderlin y el bueno de Zimmer



Si hay algo que me moleste es el desprecio con que algunos tratan la bondad y a los bondadosos. Entre los cultos está muy extendida la sobrevaloración de la inteligencia, cuando no —en grave prueba de incultura— de la erudición. Escritores, artistas y creadores de variado pelaje sólo estiman la belleza, las excelencias de la mano humana. Y el común se desgañita ante la destreza: correr, saltar o brincar son valores inapelables, como lo es la habilidad con una pelotita.



Inteligencia, erudición, belleza, destreza… pero, ¿y la bondad? Ese único valor que se ejerce con los otros parece marginado ante tanta demostración de excelencia individual. Y no me refiero a la bondad que dice inspirar programas religiosos o políticos, sino a la que es modesta razón de algunos anónimos.



Me viene al caletre esta idea —a la que he aludido aquí otras veces— leyendo la historia de los Zimmer en la novela (Una novela) de Peter Härtling, Hölderlin. El carpintero Ernst Zimmer y su mujer, María Elisabeth, se llevan de la clínica al poeta un día de mayo de 1807 y lo cuidan en la Torre, en Tübingen, junto al Neckar, hasta el 7 de junio de 1843, cuando muere. 36 años dedicados a un hombre enajenado y a veces violento a cambio de nada. No tiene más explicación que la bondad.



Un buen poema de Jesús Munárriz que viene al caso: “Monólogo de Zimmer sobre Hölderlin”

viernes, 19 de septiembre de 2008

Marín en el MEIAC


El anarquista Manuel Pardinas Serrato mató a José Canalejas, presidente del Gobierno, en la Puerta del Sol de Madrid el 12 de noviembre de 1912. Después se pegó un tiro allí mismo. Ese día un joven fotógrafo de 28 años, Luis Ramón Marín (1884-1944), hizo varias fotos del cuerpo del magnicida, erguido para la ocasión sobre una de las paredes del depósito de cadáveres. Posiblemente publicara alguna en la prensa de la época, pero otra -esta que reproduzco aquí- la guardó en su archivo durante años.

Tras la muerte del fotógrafo, su mujer escondió 18.000 negativos de fotografías inéditas como ésta en un hueco de la cocina de su casa. Ya en democracia la hija de ambos entregó el archivo a la Fundación Pablo Iglesias que, en colaboración con Telefónica, organizó a finales del año pasado una exposición de 250 de estas imágenes.

La exposición se exhibe ahora en Extremadura gracias al Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz, en cuyas salas puede visitarse hasta el próximo 9 de noviembre: Marín. Fotografías 1908-1940.

He ido a verla atraido por los comentarios de Antonio Franco, director del centro. No exageraba. Marín fue uno de los primeros reporteros gráficos de España y la muestra recoge una magnífica aunque imposible selección (250 de 18.000) de su trabajo: personajes políticos, acontecimientos de relevancia, pero también imágenes de la vida cotidiana y gente de la calle. Fotografías técnicamente perfectas y que, como ésta del asesino de Canalejas, dejan en quien las observa una impresión de viveza paradójica: la novedad de la fotografia antigua inédita, la novedad en blanco y negro.

Quien no pueda asistir a la exposición puede hacerse del catálogo, que es soberbio. Para los que no lo logren, una bloguera ha editado un video.





Luis Ramón Marin
by Walkiria

sábado, 13 de septiembre de 2008

Francisco Espinosa acusa de manipulación a EL PAÍS

El historiador Francisco Espinosa publicó en El País del 10 de septiembre pasado un artículo titulado "De fosas y desaparecidos". Ayer se publicaba en el mismo diario una "Fé de errores" donde se rectificaba una de las frases del artículo. Espinosa me remite un texto donde explica la urdimbre del asunto y acusa al periódico de manipulación.

Manipulación profesional en el periódico global

La pasada noche del día 8 envié un artículo al diario
El País. Al día siguiente al mediodía se me comunicó –con la firma “Sección de Opinión del diario El País”– que el Comité de Lectura de artículos de opinión había decidido proponer su publicación, lo cual sin previo aviso se llevó a efecto al día siguiente miércoles 10. En un vistazo superficial percibí algunos cambios aparentemente irrelevantes, cosa por cierto prohibida en su Libro de estilo
(p. 38 de la edición de 1990) salvo por motivo de ajuste o errores flagrantes, lo que no era el caso, pero no fue hasta la tarde de ese día que decidí cotejar las dos versiones. Fue entonces cuando me di cuenta de que se había producido un cambio importante en una frase concreta. En el texto que envié se leía:

El objetivo de este llamado movimiento por la memoria no son los responsables de los crímenes cometidos ni montar otra Causa General ahora de signo contrario. En realidad se persiguen tres fines...

La frase aludía a lo escrito por J. Pradera en su columna del domingo anterior día 7, titulada "La guerra que no cesa", donde tras referirse a diversos procesos de transición decía:
La singularidad española es que se continúen buscando en 2008 las responsabilidades individuales de los crímenes cometidos entre 1936 y 1975, a los 33 años de iniciada la transición y 72 años después de comenzada la Guerra Civil. Por mucho que se repita la necedad, la atribución de esa anomalía a un pacto de silencio solapadamente suscrito en 1978 por franquistas cínicos e izquierdistas claudicantes continuará siendo una enorme tontería. Y a continuación seguía una crítica al uso de la palabra desaparecidos en relación con la guerra civil española.

Esto influyó en el título que puse al artículo, en el que, intencionadamente, utilicé la palabra desaparecidos, reivindicando así su aplicación en el caso español y su estrecha relación con el concepto de fosa común. Pero alguien, que probablemente captó la relación con el escrito de Pradera, decidió que la frase anterior no debía salir así sino de esta otra manera:

El objetivo de este llamado movimiento por la memoria no es descubrir ni mucho menos castigar a los responsables de los crímenes cometidos, ni tampoco montar otra Causa General
, ahora de signo contrario. En realidad se persiguen tres fines...

Naturalmente el sentido del texto original fue tergiversado por completo haciendo decir al autor lo que no había dicho y dando a la frase un sentido que no tenía, de forma que lo que era una alusión crítica a quienes, como Pradera entre otros, acusan de espíritu de venganza al movimiento de memoria histórica, se convirtió en una peculiar y extraña opinión del autor sobre lo que no debe ser el objetivo del llamado movimiento por la memoria. La consecuencia del cambio fue inmediata, produciéndose esa misma mañana y a lo largo del día críticas en torno a esa frase y a la siguiente, que por proximidad también había quedado desvirtuada, pues de ser respuesta a la anterior sobre lo que buscan realmente la mayoría de las personas que recurren a la página de
Todos los Nombres –la frase simplemente constataba un hecho– pasó igualmente a representar otra opinión del autor.

El día 11 escribí una carta al director denunciando la manipulación y pidiendo una rectificación pública. Los efectos de la fechoría ya habían llegado al propio periódico, que en la misma edición de ese día publicaba una carta ("Sorprendente", de María M. Lorenzo) en la que se utilizaba la frase falsificada para criticar un supuesto doble rasero del juez Garzón y la actitud de la sociedad española. Supongo que esta circunstancia la tuvo que saber la propia Sección de Opinión que había dado el visto bueno a mi artículo y supo del arreglo pero, según parece, le dio igual.

Por otra parte, como era de esperar, a determinada gente –por no usar otra palabra– les faltó tiempo para esparcir por Internet críticas a mi texto y a mi persona, todas ellas centradas precisamente en el párrafo falsificado. La bola es difícil de parar y, como siempre, las críticas aparecen muchas más veces que el propio artículo. El falsificador contaba ya probablemente que su trabajo sería amplificado de inmediato por ese tipo de individuos que ni siquiera consideran oportuno aguardar un tiempo prudencial para ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Por su parte
El País
, ante mi queja al director, se ha conformado con incluir el viernes 12 en una "Fe de errores" el texto que apareció y el original –antecedido por un "debía haber dicho...". Con ello el periódico ampara y avala no sólo “el error”, que no existió, sino la falsificación y por tanto al individuo que alteró el texto para desvirtuarlo y causar perjuicios al autor.

El manipulador profesional, que introdujo al menos veinte pequeños cambios en el texto publicado con la probable intención de diluir el verdadero cambio, debe estar riéndose allí donde esté. Ha conseguido que el contenido del artículo haya sido relegado a un segundo término y que, dada la extrañeza producida por el hecho de que semejante defensa de la impunidad salga de quien esto escribe –sobre todo después de haber mantenido una y otra vez la necesidad de que la verdad jurídica vaya a la par que la verdad histórica–, la discusión se centre en el párrafo manipulado. Y es que realmente los efectos de la falsificación afectan a todo el artículo –encabezado por la frase manipulada: “El objetivo del movimiento por la memoria no es castigar a los responsables de la represión…”– y, por supuesto, al autor, víctima de un verdadero ejercicio de ese tipo de violencia que no deja huellas visibles.


El error fue creer no ya que El País respetaría la libertad intelectual y el derecho de autor, cosas que ya sabemos que no están entre las prioridades de buena parte del cuarto poder, sino simplemente que no falsificarían un documento de carácter privado enviado a la sección de opinión de un periódico.

Francisco Espinosa Maestre
La ilustración es la original que acompañaba al artículo publicado el 10 de septiembre.
El autor es Enrique Flores, un artista extremeño colaborador habitual de "La cuarta página" de El País.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Soberano bodrio


Hacía tiempo que no iba al cine, pero ayer fui. Más me hubiera valido dejarlo para otro momento: La conjura de El Escorial. Mal guión, mala dirección, mala interpretación de actores, mal doblaje, deficiente ritmo, música gradilocuente… Un intento fallido de recreación histórica de la España de finales del siglo XVI con aires de supreproducción. Una historia larguísima (más de dos horas) y mal contada que roza la ñoñez con episodios románticos que no vienen a cuento, algunas peleas propias de “El bombero torero” y unas escenitas de sadismo y sodomía, protagonizadas por un monje y un efebo, completamente fuera de lugar.



Sólo se salvan los escenarios naturales —El Escorial, Toledo, Jaén, Guadalajara…—, el vestuario y la ambientación de una película con presupuesto sobrado, y el papel de Felipe II que interpreta Juanjo Puigcorbé.



Lo demás, sonrojante.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Una mala noticia


El cese de Álvaro Valverde como director de la Editora Regional de Extremadura es una mala noticia para la cultura en la región. Las responsabilidades públicas no son vitalicias y nadie es imprescindible, pero los proyectos culturales necesitan recorrido y el suyo apenas ha durado tres años, desempeñados con dedicación y pericia.


Ha sido el principal editor de Extremadura tras la labor de dos lustros del fallecido Fernando Pérez. No andamos sobrados de solvencia y prestigio, y Álvaro ha aportado ambos a la política cultural de la región.


Gracias y no te vayas muy lejos, amigo.

sábado, 30 de agosto de 2008

Desde fuera, de Álvaro Valverde

Recupero, sobre la hierba, frente a Los Inválidos de Paris, la lectura del último libro de Álvaro Valverde, Desde fuera. Leía estos poemas el 11 de julio, en el campo, en Burguillos, el último día que compartí con Carmina Unamuno y Luis Santos. Daba vueltas alrededor de la piscina para secarme mientras musitaba con el poemario en las manos y ambos, bajo unas adelfas, me observaban. Varias veces estuve tentado de decirles unos versos. Quizá como desahogo por no haberlo hecho me fui hasta la carretera, donde hay cobertura, y envié un sms a Álvaro: Me tienes conmovido.

Tendemos a evitar aquello que asociamos a una desgracia. Por eso, tras la muerte de Luis y Carmina, no he vuelto al libro —a pesar de su belleza— hasta estos días de agosto en Francia. Y la experiencia ha sido tan placentera como la primera e incompleta lectura. He disfrutado mucho. Pero también me ha estremecido la coincidencia de tanta muerte cercana con estos poemas, que forman muchos de ellos —así los he leído— una reflexión sobre la muerte. Álvaro escribe desde la madurez, cerca de ese otoño inminente de la vida, y eso otorga a la palabra siempre meditativa del placentino una trascendencia sobrecogedora: En realidad, no sé / si vamos al encuentro de la muerte / o si venimos ya de su certeza.

La muerte merodea el libro. De los setenta y cinco poemas, casi en un tercio hay menciones a ella. El viaje, el paseo o el río, metáforas esenciales de la vida, acompañan la meditación: Mi vida es este río que me lleva, / esta apacible huida hacia la muerte. O … desde el nacimiento hasta la muerte / la vida es un paseo de unos metros.

Aunque en ocasiones asoma en el poema la amargura, y el texto se convierte también en grave cartografía de la desolación, el poeta le planta cara a la inevitable fatalidad de la vida (Respeto y humildad para los muertos, / más no, nunca jamás, para la muerte) con la palabra.

Decía José Ángel Valente que la palabra poética no reconoce finalidad ni se sujeta a intención. No comunica propiamente, convoca… Y eso es lo que hace Álvaro en este libro: convocar al lector a su poesía, ofrecerle desde la madurez de un poeta ya mayor (no en edad, sino en obra) un recorrido por su propuesta poética. Esa que, jalonada con las entregas de Territorio (1985), Las aguas detenidas (1989), Una oculta razón (1991), A debida distancia (1993), Ensayando círculos (1995), El reino oscuro (1999) y Mecánica terrestre (2002), constituye hoy una de las más solventes de la poesía española.

Si en una primera lectura puede parecer que el poemario carece de la unidad de otros del autor, pronto se advierte que esto no es así. Aunque dos de las series del libro (“Sur” y “Lugares del otoño”) habían sido publicadas antes y separadamente, y aunque hay poemas tan dispares en apariencia como los de “Imaginario” y “Entonces la muerte”, todos los textos del libro se engarzan en un mecanismo cuya unidad consiste precisamente en la diversidad con que se nos ofrece, que es la de la propia poesía de Álvaro. Él ha logrado su solidez de hoy gracias a una rica y diversa experiencia poética. En sus veintitrés años de poesía publicada ha transitado por la escritura fragmentaria, elegíaca o conversacional, ha ensayado metapoesía, narratividad o intimismo, hasta lograr una voz propia, que reflexiona sin estridencias sobre el tiempo, la memoria, el olvido, la soledad o la muerte, y hasta dominar como un maestro el ritmo interno de los textos, esa respiración inconfundible de sus poemas.

Alguien ha resumido en dos términos la poesía de Álvaro Valverde: "morar" y "mirar". Este libro se ordena en cierto modo a partir de estas claves de morar (el sueño cobijado entre los muros) y mirar (no somos sino aquello que miramos), del territorio y del viaje, de la esencia y de la existencia, de lo que en el texto de la solapas se denominan poemas "de interior” y poemas "de exterior”, o “Desde dentro” y “Desde fuera”, como significativamente se titulan las series que abren y cierran el libro.

Además de una obra con sentido, ésta es también una soberbia colección de poemas, con algunos memorables, como “Tras abandonar la casa”, “El viaje de mi vida”, “El señor de la guerra”; “Postal del sur”, “La ciudad secreta” o “Cáparra”. De todos ellos, elijo el dedicado a Rotterdam, de “Lugares del Otoño”, una joya que resume el magnífico trabajo del poeta, cuya lectura recomiendo vivamente.

MIRAS. En el café, gente distinta
que bebe mientras lee o que conversa
ajena a lo que pasa por la calle.
Afuera, el ventanal muestra fachadas
de casas siempre iguales que entristecen;
una ciudad que vive adormecida
a la luz mortecina del otoño.
Ves bicicletas
alineadas enfrente de la puerta
y su quietud es todo un símbolo
de lo que en realidad ocurre:
poco, o muy poco, o casi nada.
La vida tiene a veces estas cosas:
no sabes si es que el tiempo se detiene
o eres tú mismo
el que, sin previo aviso,
se ha dado finalmente
por vencido.