Paseos por Manhattan
Esta ciudad es para andar sobre sus lomos. Hemos recorrido decenas de kilómetros y aunque este es un viaje variopinto en medios de transporte ―avión, bus, ferry, teleférico, taxi―, la mayoría de las distancias las hemos agotado a pie.
Desde Battery Park recorremos los primeros tramos de Broadway. Es la zona donde estaban las torres gemelas, y el centro financiero de la ciudad. Ejecutivos con carteras hormiguean rumiando perritos calientes y donuts. Más arriba, en Lafayette, unas orientales nos piden que las sigamos por una escalera mugrienta. Nos dejamos llevar, advertidos previamente del juego: enseñarnos un cuchitril atestado de bolsos. Para llegar a él debemos subir una escalera larguísima y atravesar varias salas inhóspitas. Cierran detrás de nosotros, quizás para evitar una policía inexistente. Cuando nos cansamos del juego, la mujer nos deja salir de mala gana. Comprar es una de las principales actividades de quienes visitan Nueva York. Y Chinatown es el lugar del comercio antiguo, con regateo y marcas trucadas (los trolex llaman a estos relojes). Es la ciudad que menos me interesa.
Little Italy es un trozo europeo en el corazón de Manhattan. Las casas son de pocos pisos y la gente se mueve por las calles con un desparpajo burgués semejante al de cualquier otra ciudad de la vieja Europa. Igual que en Greenwich Village, aunque aquí el ambiente es más canalla, con numerosas banderas del arco iris y tiendas de ropaje porno para gays. Este barrio, literario y bohemio, es el centro de los homosexuales y lesbianas de Nueva York. Como el Soho, entre Little Italy y el Village, es el barrio de los artistas. Son zonas que crean un cinturón urbano más amable entre los cíclopes del sur y del norte de la península.Nuestro hotel está en pleno Midtown, en la calle 50 esquina con la Tercera Avenida. Los alrededores son parte de la Nueva York con arquitectura más reconocible. Inmensos edificios que compiten en altura e ingenio. Algunos tienen pequeñas plazas o lugares públicos en la planta baja, supongo que como compensación a la ciudad por la irregularidad urbanistica que tales alturas suponen. La Quinta Avenida, que arranca en el Village, en Washington Square Park, la hemos recorrido casi entera. Y también hemos llegado a ese centro simbólico del capitalismo comercial del mundo que es Time Square, donde se bifurcan Broadway y la Séptima, un despropósito de anuncios luminosos y paneles publicitarios.































