sábado, 24 de junio de 2006

Fernando Beltrán, poeta y nombrador


El nombre de las cosas. Así se llama la empresa del poeta Fernando Beltrán. Como apunta su propio nombre, se dedica a crear otros para productos o servicios de empresas e instituciones. Lo leí el otro día en El País y la idea –en su derivación empresarial- es insólita y atinadísima.

Beltrán tiene varios libros de poemas publicados (el último, El corazón no muere, editado hace unas semanas en Hiperión) y es creador del Aula de las Metáforas, una biblioteca especializada en poesía en Grado (Asturias). Pero sobre todo, como dice su hija, es un nombrador. Y ha descubierto un buen “yacimiento de empleo” para tanto poeta con una mano atrás y otra adelante. La web en la red de este “neólogo” merece la pena “vivirla” y escucharla hasta el final: www.elnombredelascosas.com

El americano de Deleitosa

Hace ya 55 años que Eugene Smith publicó el famoso reportaje fotográfico sobre Deleitosa (Spanish Village) en la revista Life. Los diez millones de ejemplares vendidos con las imágenes de una mísera aldea española anclada en la posguerra impactaron en la vibrante sociedad norteamericana de entonces. Con ese reportaje como fondo, Luis Jené y Oriol Gispert relatan en El americano (documental estrenado anoche por TV2 en “El Laberinto Español”) dos de las muchas historias vividas en Deleitosa a raíz de la visita del fotógrafo: la de Josefa Larrá, cortejada por un lector americano que se enamoró al verla en una de las imágenes, y la de la familia Curiel, protagonista de otras fotos, y cuyas cabras aparecieron un día muertas en represalia por su colaboración con Smith.

El documental es soberbio, tanto técnica como argumentalmente. Una magnífica historia resuelta de manera impecable. Lo más sugerente para mí es el diálogo entre elementos distantes que los autores reflejan. Porque la pieza está construida sobre un “juego” de distancias. Distancia física y temporal entre el americano moderno y la joven campesina de 1950, entre la Josefa de 2006 (emigrada en San Feliu de Guixol) y la Deleitosa de entonces y de ahora, entre el pueblo y los Curiel (residentes en la actualidad en Francia y en Isla Reunión), entre la posguerra y hoy. La cámara salta continuamente del pasado al presente, y de un punto a otro del mapa, para trenzarnos la crónica. En ella no se oculta el progreso vivido (“En Deleitosa todo ha cambiado”, dice la voz en off), pero se señalan también pervivencias a modo de guiños: la imagen del cura, denostando “moderneces” con los ojos cerrados, o los jóvenes guardias civiles que, ante la famosa foto de sus colegas, reconocen los cambios en el Cuerpo pero destacan que los “valores morales y éticos continúan”.

Conocí a Luis Jené hace unos meses. Me lo presentó Carmelo Pinto, profesor de Sociología Visual de la Universidad de Barcelona y el que más sabe de Smith y de sus fotos de Deleitosa. Enhorabuena a ambos, porque si Luis es el autor, Carmelo habrá sido ayer su más atento espectador.
El cabo Hortesio, Carrochano y Juan, los tres guardias civiles fotografiados por Eugene Smith en Deleitosa en 1950

lunes, 19 de junio de 2006

El accidente de tráfico de Franco

... el 22 de agosto de 1935, viajaba Franco en automóvil de Madrid hacia Salamanca, camino de Asturias. Le acompañaba su mujer, Carmen Polo, cuando sufrieron un grave accidente al cruzárseles dos ciclistas en el tramo de carretera entre Encinas y Calvarrasa de Abajo. Como consecuencia del golpe, el coche volcó y uno de los ciclistas murió en el acto. El general resultó ileso, pero D.ª Carmen sufrió algún rasguño en la cara. Tras pasar por la casa de Socorro se alojaron en el Gran Hotel de Salamanca. Allí acudió Villalobos a interesarse por su salud y “echar una mano” por si algo pudieran necesitar en lo referente al proceso judicial que habría de incoarse para dilucidar la posible responsabilidad del chofer y las indemnizaciones a que hubiere lugar para los atropellados. Lo cierto es que, gracias a los buenos oficios de D. Fili, los periódicos locales trataron el asunto pasando sobre él de puntillas, el chofer fue exonerado de responsabilidad, el muerto al hoyo y el superviviente al bollo de un puesto de trabajo fijo que le buscaron en el cercano Pelabravo donde residía la familia.

Lo cuenta Luis Santos Gutiérrez en un artículo titulado “Por qué no fusilaron a Villalobos” de su libro De todo lo visible e invisible (Salamanca, 2004, pp. 111-113). Su fuente es Enrique Villalobos, hijo del ministro de Instrucción Pública durante la República, Filiberto Villalobos. El médico salmantino estuvo encarcelado durante meses tras la sublevación franquista y la familia está convencida de que no fue fusilado por una intervención personal del dictador frente a Mola.
Las fotos, que pertenecen al archivo de la familia Villalobos, se reproducen en Sueños de concordia. Filiberto Villalobos y su tiempo histórico (1900-1955) (Salamanca, 2005), catálogo de la exposición comisariada por Ignacio Francia y Antonio Rodríguez de las Heras. En este libro el accidente se fecha el 23 de agosto.

sábado, 17 de junio de 2006

Escher


Un amigo que sabe bien de mis gustos me envía un mensaje al móvil:

Tal día como hoy nació M. C. Escher. No te pierdas el album de alta resolución de microsiervos. com
Sea.

viernes, 16 de junio de 2006

La columna de los ocho mil

El País anuncia la proyección en la Filmoteca Nacional, desde ayer y hasta el 30 de junio, de los 13 documentales que integran el colectivo “Imágenes Contra el Olvido”, que hace meses recorre varios puntos de España y de otros países. Entre ellos está La columna de los ocho mil, dirigido por Ángel Hernández, Antonio Navarro, Fernando Ramos y Paco Freire -de la asociación cultural de Llerena Producciones Morrimer-, que se proyectará en la sala 2 del Cine Doré (C/ Santa Isabel, 3, Madrid) el próximo viernes 23 de junio, a las 20.00 horas.

El documental relata uno de los éxodos civiles más estremecedores de la guerra de España: el que sufrieron miles de extremeños y onubenses — hombres, mujeres, niños y ancianos— caminando a pie a mediados de septiembre de 1936 desde Segura de León y Fregenal de la Sierra hasta Castuera. Junto con la huida de Málaga a Almería, y el paso por Figueras tras la caída de Barcelona, es uno de los movimientos masivos de personas más importantes de la guerra y quizá de los menos conocidos. Huían de los militares sublevados que, tras conquistar Badajoz, cerraban la “campaña” por el sur de la provincia. Fueron atacados, como si de una columna militar se tratara, por los soldados del comandante Gómez Cobián y del capitán Tassara a la altura de Fuente del Arco, cerca de La Jayona. Unos ochenta murieron allí, y otros dos mil fueron capturados y retornados a sus pueblos de origen donde centenares cayeron ante los pelotones de fusilamiento.

Sigo de cerca el reconocimiento que con este trabajo están consiguiendo los de Llerena. Me enorgullece haber colaborado con ellos en ese magnífico documental. En agosto de 2001 Paco Espinosa y yo publicamos un artículo con ese título de “La columna de los ocho mil” en una modesta revista local de la localidad de Reina. En él narrábamos las penalidades de esos miles de personas. A partir de la lectura de ese texto y de los trabajos de Eduardo Pons Prades, Manuel Vilches y Manuel Martín Burgueño, entre otros, los Morrimer comenzaron una investigación, para recabar más documentos y testimonios orales, que culminó con el estreno del documental en julio del pasado 2005. Aunque ellos dicen que son aficionados, la pieza que han creado es impecable. Han trabajado mucho y el resultado es soberbio. Ahora recogen los frutos de su esfuerzo, desde la producción audiovisual, por recuperar otro trozo de nuestra memoria.


Fotografía: Ángel Hernández, Paul Preston, Francisco Espinosa, Fernando Ramos, Antonio Navarro y Paco Freire el pasado 18 de abril, con motivo de la proyección de La columna de los ocho mil en el Instituto Cervantes en Londres.

miércoles, 14 de junio de 2006




Desde hoy no admito en este blog comentarios anónimos insultantes.

lunes, 12 de junio de 2006

Insultos y maledicencias

El otro día un amigo me comentaba el daño que estaba haciendo a la salud del país el “hábito del insulto”. Está claro que los malos modos han existido siempre y que ahora hay más medios para divulgarlos, y de eso podría derivarse que existen los mismos maleducados que en otros tiempos y ahora se notan más. Pero me temo que no basta con esta explicación.
En España hoy triunfa el insulto: hay periodistas de éxito cuyas herramientas de trabajo son el improperio y la desmesura; hay programas de televisión especializados en el vilipendio; hay políticos cuyo único argumento es la afrenta. Y si esos son los modelos sociales no es extraño que la gente, a la primera de cambio, ponga a parir al prójimo.
En los blogs también se refleja esta costumbre, amparada en muchas ocasiones por el anonimato. Y los escritores que navegan tampoco escapan a este vicio. Personas que se supone educadas dirimen cualquier discrepancia sobre un autor o una obra acoceando al contrario e insultándolo gratuitamente.
En el caso de que a uno se le metan en "casa", la solución es fácil: un clic, y se suprimen todos los comentarios ofensivos, sobre todo si no están firmados. O más drástico aún: se impide cualquier comentario, como hacen en sus blogs otros amigos y escritores de Extremadura. Por ahora me resisto a esa fórmula. Creo que supone cercenar una parte muy importante de este medio de comunicación recíproca que es el blog. Prefiero leer a mis lectores, como ellos me leen a mí, aunque de vez en cuando tenga que aguantar algún rebuzno y deba controlar mi propia indignación ante tanto "valiente con embozo". Por esos brutos anónimos estos días atrás he deseado la pericia de mi paisano Vicente García de la Huerta, que allá por el siglo XVIII los dispersaba a pedos:

Arrímase poco a poco,
y cuando estaba más cerca,
con horror de los malsines,
un tronate pedo suelta.

Aturdidos del estruendo,
vuelven todos las cabezas
y al verles, más aturdidos,
se escabullen y dispersan.

Hácese público el caso
y todo el mundo celebra
del pedo dispersador
la ridícula historieta.

sábado, 10 de junio de 2006

Una buena emisora de radio

Alguien ya me lo había dicho: Canal Extremadura Radio está cuajando. Y lo compruebo día a día. Será que la falta de medios aguza la imaginación o, más bien, será que las buenas artes de Jeremías Clemente Simón y Marce Solís —y de Gaspar García Moreno— se tienen que notar. El próximo lunes comienzan los informativos, pero hasta ahora sólo han emitido música. Y hacen una radio musical de calidad. Han involucrado en la conducción de los programas a músicos y actores extremeños, gente que sabe hacer lo suyo, y entre todos han armado una parrilla con “firmas”, con personalidad y variada, atractiva para un inculto musical como yo: jazz, flamenco, clásica, canción de autor, afroamericana, música de cine, pop, rock... De todos los espacios, destaco tres: “La música que le gusta a las vacas” de Marce Solís, a primera hora, de lunes a viernes; “Ozono. Música para respirar”, de Juan de Pablos, los sábados a las 10 de la mañana; y “Lo prohibido”, de Pilar Boyero y Jc Corrales, a las 11, también los sábados. Tres muestras de un trabajo extremeño de calidad. Enhorabuena.

jueves, 8 de junio de 2006

El "fúmbol" de las narices

La decepción posterior es el resultado de haber sobrevalorado las posibilidades de "los nuestros". Y esa exageración ("esta vez sí", "esta vez podemos") es la condición necesaria para interesar al público y vender eso que los medios venden: no información, sino publicidad.
En fin. La que se nos viene encima es de aúpa.

miércoles, 7 de junio de 2006

El Adagio de Barber



Suena como música de El hombre elefante (1980, David Linch) o como banda sonora de Platoon (1986, Oliver Stone), pero Samuel Barber la compuso mucho antes, en 1936, y no sólo por eso debería ser la música de nuestra guerra. No conozco música más bella y triste a la vez.

sábado, 3 de junio de 2006

Jo no t´espere

Frente al fervor oficial, hay valencianos que no ocultan su desagrado por la próxima visita del Papa. Ayer dos amigos, uno catalán y otro valenciano-burgalés, me enviaron el enlace al sitio de internet desde el que se coordina una campaña alternativa. La han llamado Nosaltres no t´esperem y tienen previsto que, los días 8 y 9 de julio, Valencia no sólo se llene de familias y kikos, sino también de pancartas como la que reproduzco.

Las razones de la crítica se exponen en la web:

... las posiciones oficiales de la Iglesia católica... son como mínimo discutibles y absolutamente cuestionables cuando su objetivo es imponer sus posiciones al conjunto de la sociedad, sean los ciudadanos católicos o no, normalmente por la vía de la prohibición.
Desde una posición laica, que respeta cualquiera ideología o principios morales pero donde no podemos aceptar que se trate de imponer los propios a nadie, queremos lanzar una iniciativa para hacer visibles otras opciones... y, especialmente, como nexo común, reivindicar la libertad personal y la racionalidad frente a los modelos excluyentes y los fundamentalismos.

viernes, 2 de junio de 2006

Sobre libros

Hace un par de semanas terminé la biografía de Antonio Machado escrita por Gibson y cuya lectura ya he comentado aquí en dos ocasiones. El libro es estimable, pero no creo que sea la mejor semblanza que ha salido de la pluma del hispano irlandés. Sé que varios críticos la han alabado, entre ellos nuestro Santos Domínguez, pero a mí se me antoja una biografía “demasiado” literaria. Y no es esa la “marca de la casa”, porque la incursión de Gibson en el también poeta Lorca fue menos filológica. Quizás se me diga que don Antonio lo exigía. Puede ser. Pero creo que I. G. intenta hacer de la necesidad virtud, y suple con los comentarios de poemas pasajes de la vida de Machado de los que poco se conoce. Esta objeción no desmerece el conjunto, que alcanza momentos brillantes, como por ejemplo cuando trata la relación del poeta y Pilar Valderrama.

Mientras leía Ligero de equipaje se han ido cruzando otros libros, como El fuego secreto de los filósofos de Patrick Harpur, Ellos lo vivieron, de Francisco Pilo o la última edición de Las personas del verbo, de Gil de Biedma, editada por Círculo de Lectores, y cuya lectura siempre es un gozo, doble si se añade el prólogo de James Valender.

Harpur ha escrito en Atalanta un sugerente ensayo sobre la imaginación, al que dedicaré unas notas aparte en los próximos días. La de Pilo es la tercera edición “corregida y aumentada” de su libro sobre los “sucesos de Badajoz y su provincia durante los meses de julio y agosto de 1936”. La primera vez que el bueno de Pilo se acercó a la historia de la guerra civil en la capital pacense resultó simpática la tentativa. Neófito y profano, urdió una crónica mal escrita, nada profesional, pero muy fundada en testimonios orales y con descubrimientos interesantes. Aunque no una notable aportación bibliográfica, sí era una fuente a tener en cuenta. Lo de esta tercera edición ya no tiene tanta gracia. Sigue escribiendo mal, de forma inconexa, y le da vuelta a los mismos temas sin aprender dos cuestiones básicas para todo historiador: que antes de uno han escrito otros y hay que criticarlos (sin esa vocación historiográfica no hay progreso en esta ciencia), y que es una torpeza escribir la historia enjuiciando el valor o el miedo de los personajes (en las guerras hay poca épica). Sin duda venderá su libro, pero no creo que entre en la casa de Marc Bloch.

Concluido estos libros apresto otros para la lectura. El primero, En un bosque extranjero, del ya citado Santos Domínguez. Después, Alas, de Inma Chacón, de apariencia externa tan similar al Cuatro gotas de Dulce. También espera el último de Preston, La Guerra Civil Española, reedición muy ampliada; Los mejores cuentos, de Sergio Pitol, y La construcció de la identitat de Josep Fontana (yo también leo catalán en la intimidad... del autobús).

domingo, 28 de mayo de 2006

¿Niños ahorcados en Badajoz durante la guerra?

El historiador Francisco Espinosa no se decide aún a abrir un blog. Mientras tanto, me pide que le aloje algunos comentarios. Ahí va el primero, relacionado con la espeluznante fotografía que reproduzco al margen.
La foto procede de un expediente militar de 1938. La censura de prensa la encontró en una carta que Toribio González Ortega, un campesino de Piña de Esgueva (Valladolid) afincado en Baracaldo, envió a su esposa, Juana Natoril, que había pasado a Francia con los hijos. La carta, antes de salir, había pasado por varios familiares y nunca se aclaró quién introdujo ese recorte, de forma que el sumario fue sobreseído. Toda fotografía, máxime las procedentes de lugares de máxima tensión, debe ser puesta en duda por principio y analizada con máximo cuidado. La foto, impactante, parece real pero hay que confirmar que refleja un hecho ocurrido en Badajoz durante la guerra civil y no de mera propaganda. Sabemos que algo así pudo ocurrir pero no podemos darla por cierta hasta que tengamos certeza. La consulta realizada a la Hemeroteca Nacional de México DF ha resultado infructuosa: no consta ningún periódico con ese título en agosto de 1937. Es posible que se trate de algo ocurrido en otro lugar, en otra época e incluso en otra guerra pero lo que parece indudable es que si el crimen que muestra la imagen ocurrió en Badajoz es imposible que se haya borrado de la memoria colectiva del lugar donde ocurrió. Quizás alguien recuerde algo.

viernes, 26 de mayo de 2006

La sorpresa del limón

Durante años me dediqué a la formación. Coordiné cursos y talleres por media España dirigidos a profesionales de la educación o de la intervención sociocomunitaria y sobre metodología de la participación social o programación de actividades culturales... De 1985 a 1993 conocí el país como una especie de predicador laico y sin carreta, pregonando participación social y dinámicas de grupo.

Ayer, en Pamplona, volví a la docencia por una hora.

Di una charla con ocasión del Día del Emprendedor que organizaba el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra (CEIN), en el Baluarte, el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra. El tema acomodaba al mundo de la empresa los afanes participativos y creativos de siempre. “Cinco minutos para convencer a un financiador o el papel de la sorpresa”, era el título. Nacho Escobar me había cedido el caso de cómo un limón había servido para convencer a un empresario. No voy a contarlo ahora, pero el ejemplo me venía al pelo para hablar a un público de jóvenes emprendedores acerca del uso de la sorpresa como procedimiento de persuasión de sus financiadores o clientes. Para crear ambiente, Manolo Romero y yo -con la complicidad de Nacho desde Mérida- habíamos colocado en cada mesa un limón —ochenta compramos en El Corte Inglés ante la mirada atónita de la cajera. Cuando los asistentes entraron, vieron toda la sala llena de sorpresas amarillas.
Me sentí a gusto y disfruté de lo lindo en la charla. Después, las amigas de Pamplona nos invitaron a cenar en uno de los asadores de moda de la capital, Anttonenea: ensalada de mollejas de pato con habitas, espárragos asados, rapito al horno -todo regado con crianza navarra de Marco Real- y de postre, cómo no, sorbete de limón al cava.

domingo, 21 de mayo de 2006

El cartel de la matanza de Badajoz

Leo en ArentiA, una revista de Coria, un reportaje sobre recuperación de la memoria histórica. Está ilustrado con el cartel que reproduzco aquí. Creo que es la primera vez que se publica. Ya lo conocía. Me llegó por correo electrónico hace unos cuatro años. Tiene una historia que no parece propia de nuestra época.
Cuando se anunció la decisión de derruir la antigua plaza de toros de Badajoz para levantar en ella el nuevo Palacio de Congresos (ahora recién inaugurado) hubo quienes no estuvieron de acuerdo al creer que se perdía uno de los principales “lugares de memoria” de la guerra civil. Un grupo de estos críticos, al parecer sin vinculación orgánica con ningún partido político, y adoptando el nombre de “Mercenarios de la Idea”, diseñó este cartel con la intención de denunciar el proyecto y recordar los nombres de los responsables de la sangrienta represión de 1936 en Badajoz. El primer problema fue imprimirlo. Tuvieron que hacerlo en Portugal porque ninguna imprenta de la capital pacense quiso encargarse del trabajo. El segundo problema fue lograr que la gente lo leyera. Durante la madrugada del 14 de agosto de 2002 hicieron la pegada de carteles. Llenaron Badajoz con este singular remedo de cartel de toros, pero a la mañana siguiente casi todos los carteles habían sido arrancados. Esa misma mañana ya costó encontrar alguno de ellos debido a la eficacia de quienes los quitaban. Así, este cartel ha acabado convirtiéndose en una pieza de coleccionista, pero también en una muestra de cómo -en relación con la matanza de Badajoz- algunos apellidos siguen siendo impronunciables.

sábado, 20 de mayo de 2006

El Mensajero

acude desde la sombra del lienzo,
como la idea previa a un poema.

En el gesto, aún, las leguas del viaje;
sobre los hombros, la capa;
y el sombrero, que hubo de cubrirlo,
asido próximo a la espada y abierto
como un pozo en el centro del cuadro.

El mensajero trae en la memoria
cien mujeres de postas, los paisajes,
ciertos seres fantásticos
y ese polvo de siglos que acompaña
cada verso o visita que el artista recibe.

Se sitúa en plena luz, donde el asombro
coincida con sus ojos, en el vértice
de la emoción y los juicios:
donde una palabra iluminada.

Inclina el rostro y la mano extendida
ofrece, silenciosa, el recado
a quien no vemos pero asiste.

¿Quién recogerá el aviso? ¿qué nuevas
anuncia el emisario que traslada una letras
más allá de este cuadro de Ricci?

Elude fray Juan la respuesta
y prefiere -como ahora el poeta-
entregar a su dueño, sin abrir, la noticia

Hoy, hojeando un catálogo antiguo de la colección pictórica del Banco Hispano Americano, me he vuelto a topar con el lienzo “El mensajero” de fray Juan Ricci (1600-1681). Este poema lo escribí hace diez años y se lo dediqué a Luciano Feria pero nunca lo había publicado junto a la imagen que lo inspiró. Un antojo que me permite el blog.

viernes, 19 de mayo de 2006

Apple y Macintosh



Hay un chiste de orgullo "mackero" que siempre cuento: Si tiras un Macintosh y un PC desde un precipicio, ¿cuál se destroza antes contra el suelo? El Macintosh, por supuesto, porque el PC se queda colgado.

Mi primer contacto con el mundo de Apple fue durante la carrera, a finales de los 70 y comienzos de los 80. En Cáceres, el Seminario de Investigación del Conflicto del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura, dirigido por el profesor Antonio Rodríguez de las Heras —siempre visionario—, consiguió varias computadoras Apple II, la segunda máquina en la trayectoria de Steve Wozniak y Steve Jobs. Fueron los primeros ordenadores personales de la Universidad y —supongo— de Extremadura, en unos años en que aún eran muy raros en España. Los estudiantes de Historia Contemporánea de Cáceres nos formamos sabiendo que aquello existía.

En 1984 Apple crea Macintosh, pero no manejo el primero hasta 1987: era un Macintosh Plus, del Centro de Educación de Adultos de Zafra. Trabajar con un Mac era hacerlo con una máquina creativa, intuitiva, sugeridora.

En 1989 montamos una empresa y compramos dos Macintosh, creo que un Plus y un SE, que nos costaron un pastón (entre ambos, unas 600.000 ptas. de entonces). Cuando cerramos, en 1992, nos tocó a Eva y a mí uno de ellos. Fue mi primer ordenador en propiedad. Desde entonces he utilizado, en el trabajo y en casa, siempre un Macintosh (Performa 630, G-3, iBook) hasta hace un par de años. Una conjura "doméstica" y un cambio laboral me obligaron a acostumbrarme a esa mala imitación del Mac que es el PC. La cantinela para convencerme fue la de siempre: "tiene menos capacidad de memoria" (no le hace falta), "no pueden intercambiarse archivos con un PC" (no es cierto, pero si lo fuera ¿qué falta hace?), "es más caro" (no hay que confundir valor y precio), etc. El caso es que soy un traidor y no me basta saber, como dice alguno, que la mayoría de los ordenadores personales actuales son básicamente clones del Mac aunque usen Windows, por lo que en cierto modo todos somos usuarios de Mac. No me basta. Me puede la mala conciencia. Y, como sigo prefiriendo el original, va a ser cuestión de volver a los orígenes.

Primer modelo de ordenador Macintosh, 1984

domingo, 14 de mayo de 2006

Cementerio italiano, Campillo de Llerena


Mi hermano Miguel Ángel y Álvaro Valverde comentan en sus blogs cómo el cementerio alemán de Yuste estimula el estro de los poetas. En Extremadura hay otro camposanto, extraño y descuidado, que no ha inspirado ningún poema: el cementerio de los italianos de Campillo de Llerena. Construido en 1937, en él reposan soldados —italianos y españoles— que lucharon junto a los sublevados del general Franco y cayeron en la batalla de la Sierra de los Argallanes.

Frente al mimo verde y geométrico que muestra el de Yuste —cercano al monasterio del emperador y arropado por castaños— el de Campillo delata un abandono hasta cierto punto cruel. Al filo de la antigua carretera de Castuera a la Venta del Culebrín, solitario en medio de la campiña, el cementerio está hoy destrozado, con algunas tumbas abiertas y varios esqueletos visibles. Aunque ha habido intentos de adecentar el recinto, y un grupo de nostálgicos italianos reclamó a su gobierno para reconstruirlo o trasladar los restos de sus compatriotas, al fin nada se hizo y el cementerio de Campillo de Llerena sigue su trayecto hacia el olvido.

En Yuste la belleza ha hecho olvidar el símbolo, pero en Campillo —desarbolado y enteco— se expresa mediante su propio abandono, y el desamparo ejerce de castigo.



lunes, 8 de mayo de 2006

Proteico Luis Santos

Luis Santos Gutiérrez es un hombre singular. Médico cirujano, profesor emérito de la Universidad de Salamanca, escritor, dibujante y coleccionista de arte, es un humanista inquieto, de extraordinaria vivacidad intelectual y de ingenio impar. Casado con la nieta de su admirado Miguel de Unamuno, Luis figura desde hace más de medio siglo entre los personajes insustituibles de la vida cultural salmantina, entre los que ejerce de rara avis debido a su escaso apego a los convencionalismos.

Durante su docencia descolló entre el profesorado por su cercanía a los alumnos, los extraordinarios dibujos de anatomía humana con que ilustraba sus clases —a tiza, sobre la pizarra— o sus gestos de carácter, como colocar la lista de los nombres de los alumnos “recomendados” y de sus “recomendantes” en el tablón de anuncios.

Autor de varios libros de anatomía, tiene también publicado De todo lo invisible y lo visible (Salamanca, 2004), una colección de artículos de prensa en los que desgrana reflexiones sobre el arte, la política, el lenguaje o la condición humana.

Quizá su faceta más sorprendente sea la artística, allanada por la ya comentada pericia con el dibujo y por una magnífica colección de esculturas que ha convertido su casa en un museo. Resulta que hace un tiempo, Luis, inicialmente crítico con el arte abstracto, comenzó a interesarse tanto por él que acabó practicándolo. Lo que empezó como una burla se trocó en un ejercicio artístico que ha expuesto ya en una decena de muestras públicas. Hace arte “informal”: crea composiciones (“bodrios” los llama él) en las que juega con objetos diversos sobre materiales nobles. “In-formalismo objetual” tituló su última exposición.

El otro día —uno antes de cumplir 83 años— aprovechando una de sus visitas a Zafra, a casa de su hija Mercedes, me pidió que le ayudara a editar su bitácora. La ha llamado Gnomónico que, según él, es cualquier signo que, con carácter excluyente, posibilita la identificación inequívoca de un aspecto concreto. Espero que responda a su nombre, y que ese blog sea gnomónico de la proteica personalidad de Luis Santos.

Luis Santos junto a algunas de las piezas de su colección de esculturas.


“El juguete de Galileo” de Luis Santos. El comentario con que el autor acompaña su obra es: La geometría, el paralelismo y la perpendicularidad (ortogonalidad) marcan el modo de lo co-recto. Sólo dos direcciones clave (horizontal y vertical), y sólo dos ángulos posibles entre las líneas, se enfrentan a las infinitas posibilidades de la oblicuidad. Por eso en la historia de la ciencia (y en la del convivir) el sesgo le gana la partida a lo recto. El sesgo como fundamento del plano inclinado (de que se valió Galileo), de la cuña, de la rampa helicoidal —madre del tornillo— y de los artilugios más eficaces de la física y de la estrategia.

jueves, 4 de mayo de 2006

Extremadura en "El Laberinto español"

Mañana viernes, día 5, a las 23.30 horas se estrena en el programa "El Laberinto Español" de La 2 de Televisión Española un nuevo documental sobre la guerra civil en Extremadura. Se trata de Extremadura amarga, un reportaje dirigido para Televisión Española por el cineasta y escritor Alfonso Domingo, de Argonauta Producciones, con guión del también escritor Justo Vila.

Este documental forma parte de la serie “La Memoria Recobrada”, de cinco capítulos, que trata la guerra civil, la posguerra y la represión franquista en cinco puntos de España (Galicia, El Bierzo y los Picos de Europa, Extremadura, Málaga y Canarias). La serie cuenta en cada una de sus entregas con un personaje que hace de hilo conductor. En el caso del capítulo que se estrena mañana por la noche, el primero y sobre Extremadura, el conductor es el cantante Luis Pastor.

Hay imágenes y entrevistas realizadas en Badajoz, Mérida, Castuera... En Zafra grabaron a finales de noviembre del año pasado. Entrevistaron a Libertad González —hija del alcalde socialista durante la República, José Gonzalez, asesinado en 1939—, a Justo Calderón —hijo del concejal Luis Calderón, asesinado en 1936— y a mi. Hablamos de la “guerra inexistente” de Zafra: pura represión fascista.

Espero que saquen unas imágenes que tomaron durante la entrega del Premio Dulce Chacón de Novela, en las que Luis Pastor hizo una estremecedora interpretación de su canción dedicada a Dulce.
Por cierto, lo de Extremadura amarga creo que lo han cogido de una canción de Pablo Guerrero.

lunes, 1 de mayo de 2006

Puñeteros libros

1
2
3

Llevo dos semanas con obras en casa. Cubrimos con un plástico los libros del estudio y así evitamos vaciar las baldas (foto 1). Pero después de los albañiles ha llegado el pintor y ya no ha habido manera de eludir el trajín. Todos los libros han saltado al suelo como ratones. Al estar la casa llena de muebles descolocados algunos de estos bichos inquietos han alcanzado la escalera (foto 2). Menos mal que vivo en un ático y que a partir de mi casa los peldaños sólo suben a la garita del ascensor. Sabía que por ahí no podían escapar y los he dejado —en castigo— toda la noche al relente (aunque me he levantado varias veces para vigilarlos: estaban acurrucados unos junto a otros, con una mezcla de frío y arrepentimiento).

Siempre he creído que las bibliotecas son animales silenciosos aunque no estáticos, sometidos a un movimiento continuo que obliga a cambiar la disposición de los volúmenes cada cierto tiempo para acomodar esa vivacidad a la rigidez de los estantes. Pero en esta ocasión se han pasado. Casi logran huir de mí.


Al final he vencido —no sin esfuerzo— y han vuelto al redil. Fijaos: parece que no han roto un plato, tan quietecitos (foto 3).

sábado, 29 de abril de 2006

El buitre

Se extiende cada vez más en nuestros periódicos la mala costumbre de dar a Andreotti el nombre de Belcebú. Abandonémosla. Belcebú podría querellarse


Indro Montanelli




Montaje de Juan Lama sobre fotografía de Associated Press

sábado, 22 de abril de 2006

Perro semihundido

¿Se asoma o se hunde? Ese dilema divide a los críticos, pero es el interrogante más superficial de los que sugiere. Aunque de Goya arranca la pintura moderna, creo que es concretamente esta obra de la Quinta del Sordo el gozne que abre la puerta al nuevo escenario expresivo de las vanguardias. Es cierto que sería distinto si el fresco estuviera inacabado, como alguno sostiene, y el vacío que interpela al animal fuera un hueco donde faltara otra figura.

Supongamos que no, supongamos que Goya sólo quiso pintar lo que pintó: esa cabeza de perro sobre la arena o las aguas intencionadamente aislada, semihundida al fondo de un espacio alargado de ocres. Si así fuera —y así es— Goya habría intuido y pintado por primera vez la desolación contemporánea, pero también la creación esencial de ese dios —ajeno a lo judaico— que cantara Abel Martín: la nada.
"Perro semihundido", Francisco de Goya, 1821-1823

miércoles, 19 de abril de 2006

Luis Varela

Veo poca televisión. La mayoría de los días sólo de 9 a 10 de la noche, poco más o menos. Un informativo (la Cuatro, de Gabilondo; la Primera, de Milá o el insuperable de la Dos) y el programa de la familia: Camera Café.

Sí: Camera Café. Este es el programa en el que coinciden todos los gustos televisivos de la casa, desde el de mi hijo Juan (11 años) hasta el de Eva o el mío. Sólo cuando está mi madre (82) hay refunfuños, aunque también alguna risa.

Un magnífico programa de cámara fija, sin más plano que el supuesto ojo de una máquina de café que ve a sus usuarios (los de una oficina bastante creíble) hablar y moverse frente a ella. Me río a carcajadas. Soberbios actores y un insuperable actor cómico: Luis Varela como Antúnez.
Mañana me pasaré por Telecinco para cobrar.

martes, 18 de abril de 2006

Tiquismiquis

Sigo con la biografía de Antonio Machado escrita por Ian Gibson (361 páginas ya, gracias a la Semana Santa). Para que no se me enfade nadie, reconozco el esfuerzo del autor al acometer una obra de este tipo. No pretendía con mi comentario de hace unos días desmerecer el trabajo de Gibson, magnífico biógrafo que nos ha dado pruebas de su pericia al descubrir vidas ajenas como las de Federico García Lorca, Salvador Dalí o José Antonio Primo de Rivera, y al que guardo especial devoción por la lectura de Queipo de Llano: Sevilla, verano de 1936 (1986) y de La noche en que mataron a Calvo Sotelo (1982).
Gibson es, sin duda, uno de los más certeros notarios de la memoria de la primera mitad del siglo XX español y mi nota del otro día sólo quería aludir a dos aspectos tan poco conocidos de la vida de Antonio Machado que uno de ellos ni siquiera había sido advertido por su biógrafo. Si me he pasado de tiquismiquis, ofrezco mis disculpas.

jueves, 13 de abril de 2006

Escribir arbitrios


El otro día tuve la alegría de presentar en un acto del Seminario Humanístico de Zafra a Álvaro Valverde. Al finalizar, no sé a cuento de qué les dije —a él y a Luciano Feria— que yo en literatura no era más que un arbitrista del XVI o del XVII:
Yo señores soy arbitrista y he dado a Su Majestad en diferentes tiempos muchos y diferentes arbitrios, todos en provecho suyo y sin daño del reino... (Miguel de Cervantes, Coloquio de los Perros)

Desde 1988 —cuando escribí un escuálido poemario, como la isla— me he alejado públicamente de la imaginación literaria y he estado sumergido en realidades diversas. Aunque desde entonces he escrito seis libros, ninguno de ellos es propiamente "literario": varios sobre metodología educativa y de participación social, dos o tres monografías de historia, textos de viajes y algún que otro artículo..

Y que nadie piense que la poesía me la reservo y sólo publico memorias y propuestas. El asunto es que sólo escribo arbitrios. Eso sí: estoy continuamente escribiéndolos. Mi actividad profesional se reduce prácticamente a escribir arbitrios y a decirles a otros cómo, cuándo o por qué.

Durante muchos años me he conformado con la frase de Marcel Schwob (Petronio olvidó por completo el arte de escribir tan pronto como vivió la vida que había imaginado), pero ya va siendo hora de que Petronio, además de los arbitrios, escriba algún poema sin dejar de vivir y se aplique las preguntas a sí mismo: cómo, cuándo y por qué.

domingo, 9 de abril de 2006

Machado según Gibson


Antes de leerla, someto la biografía de Machado que acaba de publicar Ian Gibson (Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado, Aguilar, 2006) a una doble prueba del algodón: ¿sabe Gibson de los Álvarez Guerra, antepasados extremeños de Machado? y ¿conoce el último encuentro en la frontera del poeta con María Zambrano?
La primera la pasa. El escritor hispanoirlandés ha hablado con el cronista de Zafra Croche de Acuña y conoce algún libro de Fernando Pérez González, aunque lógicamente no ha podido manejar la aún inédita tesis doctoral que dedicó a José Álvarez Guerra. Sabe por tanto que éste -zafrense, liberal de primera hora, autor de la obra filosófica Unidad Simbólica y gobernador civil de Cáceres, Salamanca y Palencia- fue bisabuelo de los Machado y origen indudable de la sangre jacobina que corría por sus venas.
Pero la segunda prueba no la supera. Desconoce -y es una pena, porque podría haberlo aclarado- lo que cuenta Jesús Moreno Sanz en la Presentación de Los intelectuales en el drama de España y escritos de la guerra civil de María Zambrano (editorial Trotta, Madrid, 1998): el coche va muy despacio entre la inmensa muchedumbre que huye atemorizada, y ven a don Antonio Machado caminando casi inválido y sostenido por su madre. Ante su negativa a la invitación a subirse al coche, María Zambrano baja de él y llega andando a la frontera con el poeta.

Banderas


Demasiadas banderas en Pamplona. Estos días atrás he estado allí por cuestiones laborales junto a un compañero de trabajo, Manuel Romero. Aunque la estancia ha sido corta y el trabajo intenso, nos ha dado tiempo para dar algún paseo por la ciudad. Y hay allí más banderas de España en plena calle que en Badajoz y Cáceres juntos. También hay banderas de Navarra, de Euskadi, y de Europa. Parece ser que cada vez que colocan cualquier enseña deben poner también las restantes. Y como los del norte son aficionadísimos..., cuando uno coloca una, ya están colocando otra.
A mí lo de las banderas —todas— casi siempre me ha parecido una estupidez. Y digo casi, porque también yo hace treinta años tuve en la habitación pinchada con chinchetas una verde, blanca y negra. Y digo casi, en fin, porque aún sigue emocionándome alguna.

domingo, 26 de marzo de 2006

Caballo de cartón


Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan para morir,
y las contase,
y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.

[Autobiografía, Luis Rosales]

domingo, 19 de marzo de 2006

Los mejores blogs

Rupert Murdoch, jefazo de buena parte de la prensa y televisión del mundo, ha declarado que la internet y los blogs acabarán extinguiendo a los grandes dinosaurios de la comunicación televisiva y de papel. La fragmentación que genera la red es una garantía de pluralidad informativa y una amenaza para el principio de la concentración empresarial practicado por los medios de comunicación actuales.
Para hacerse una idea de la potencia y diversidad de las bitácoras como nuevo medio de expresión y comunicación basta revisar la lista de finalistas de los premios 20Blogs que el periódico digital 20 minutos ha publicado. Los ganadores se anunciarán el 6 de abril próximo. No es el Nobel pero sirve de pista sobre lo que bulle por ahí. Las categorías que más me interesan de las veinte que consta el concurso son:

Mejor Blog en castellano por votación popular 2005
-
El Sentido de la Vida

Nominados a Mejor Blog en castellano 2005
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ALT1040
-
Diarios secretos de sexo y libertad
-
Kirai
-
Mondo Pixel
-
Orsai

Mejor blog sobre cultura y de tendencias
-
Cuchitril literario
-
La Cárcel de Papel
-
La Petite Claudine
-
Último pase
-
Planeta pop

Mejor blog de actualidad
- Bitácora Almendrón
-
Cigua: nuestras noticias
-
ALT1040
-
Cosas de Ranas
-
La bitácora de El Tránsito

Mejor blog con autor colectivo
-
Cogiendo caracoles
-
Blog Prader-Willi
-
Pixel y Dixel
-
Barrapunto
-
Mildiez

Mejor blog con contenido más original
-
Diario de una Miss intelijente
-
La casa giratoria
-
Milinkito
-
Covadonga Borbón
-
El hombre que comía diccionarios

Mejor blog de ficción
-
El bastión de los sueños
-
Extraños en la plaza
-
Juan Dámaso, vidente
-
Covadonga Borbón
-
Mujer Gorda, diario de Mirta Bertotti

Mejor fotoblog/audiovisual

-
Nocturama Fotoblog
-
Fijaciones
-
Cotidianas Vistas
-
QLio
-
Jabalí Fotolog

Mejor blog inclasificable
-
Mundos de Nepomuk
-
Diario de una MISS Intelijente
-
Futuroperfecto
-
El Hombre de Comía Diccionarios
-
Una huevera al día

Mejor diseño

-
Cosas de ranas
-
pop-page.com
-
La Mala de la Película
-
Papel Continuo
-
Juan Benítez


sábado, 18 de marzo de 2006

Los sonetos "subiditos" de Tomás Segovia

Vicente Gallego dedica una antología a algunos de los otros poetas de la generación del 50: Ricardo Defarges, Luis Feria, Manuel Padorno, Fernando Quiñónes, Tomás Segovia y César Simón [el 50 del 50 (seis poetas de la generación de medio siglo), Pretextos, 2006].
Es una selección peculiar, en la que el poeta Vicente Gallego se guía sólo por su criterio de lector y escoge sin atenerse a las convenciones de los antólogos: por no citar no cita ni la procedencia de los poemas. En las primeras páginas del libro, Gallego nos advierte de que la antología está incompleta porque debería haber contado con una treintena de poemas de Antonio Gamoneda: el autor nos remitió a su agente literario y éste, una vez consultado, respondió que los derechos no estaban disponibles. El nalgueo —como dicen en mi pueblo— se cuela por todos lados y hasta un libro de poesía se abre con cuitas de patio de vecinos.
Uno de los antologados es el poeta valenciano del exilio —y por culpa del exilio, más mexicano que valenciano— Tomás Segovia, reciente Juan Rulfo. Vicente Gallego incluye en la muestra de este poeta tres textos de esa curiosa Colección Reservada de Sonetos Votivos que en su momento situaron al colaborador de Octavio Paz (Plural, Vuelta) en la cúspide de la poesía lúbrica en lengua castellana. Aunque sus virtudes son otras muchas, me resisto a obviar (ya se sabe, sábado sabadete) uno de esos sonetos subiditos de Tomás Segovia:
¿Pero cómo decirte el más sagrado
de mis deseos, del que menos dudo;
cómo, si nunca nombre alguno pudo
decirlo sin mentira o sin pecado?

Este anhelo de ti feroz y honrado,
puro y fanático, amoroso y rudo,
¿cómo decírtelo sino desnudo,
y tú desnuda, y sobre ti tumbado,

y haciéndote gemir con quejas tiernas
hasta que el celo en ti también se yerga,
único idioma que jamás engaña;

y suavemente abriéndote las piernas
con la lengua de fuego de la verga
profundamente hablándote en la entraña?

domingo, 5 de marzo de 2006

El abuelo de Zapatero

Pocas veces he sentido tanto asco ante una trifulca política. La alusión de Zapatero a la muerte de su abuelo en la entrevista con la madre de una víctima del terrorismo ha abierto las fauces de ese fascio —gruñidor y voraz— disperso por periódicos, tribunas y blogs de este país. Parece ser que la conversación en Moncloa fue así:

— María Jesús González: Mi hija me sigue haciendo la misma pregunta que cuando era una niña: “Mamá, ¿por qué nos ha pasado esto?”. Póngase en mi lugar.

— José Luis Rodríguez Zapatero: Estoy ya en tu lugar porque a mí me mataron a mi abuelo.

Quede claro que la comparación del presidente del Gobierno no era afortunada porque —además de hacerla ante quien no ha dudado en retorcerla en público— no suele aceptarse emocionalmente equiparar el daño a un abuelo con el daño a una hija. Lo que le ocurra a la progenie ocupa el primer lugar en nuestro escalafón del dolor. Pero ese fallo básico —y creo que único— del comentario de Zapatero no ha merecido apenas la atención de los depredadores. De inmediato, se ha hurgado en otras partes de la pieza argumental ofrecida. Tras leer —hasta el vómito— muchas de las declaraciones que ha suscitado este hecho, creo que las fases en el festín de las alimañas han sido —dichas a su manera— las siguientes:

1.ª El abuelo muerto en combate, más o menos. Zapatero equipara a una inocente víctima del terrorismo con una víctima de la guerra —donde se sabe que lo lógico es que se muera la gente— y además que era un militar —que ya se sabe que se arriesga a ello.

2.ª El abuelo fusilado, pero porque se lo merecía. El abuelo de Zapatero —se dice por estos malajes— algo habría hecho para morir. Uno —para preparar el tiro— lo llama "comandante miliciano". Otro aventura que antes de morir le daría tiempo a matar a alguien. Y un tercero remata diciendo que, efectivamente, ordenó matar a un falangista y patearle la cabeza.

3.ª El abuelo fusilado por los de derechas, pero que antes había luchado contra los de izquierdas. El abuelo de Zapatero —proclaman en Libertad Digital— participó entre las fuerzas militares que reprimieron, en nombre del gobierno, la revolución de Asturias. A partir de ahí otro dice que fue un represor de los mineros asturianos.

4.ª El abuelo de Zapatero fue fusilado por los de derechas, pero el de su mujer lo fue por los de izquierdas. Al abuelo de Zapatero lo mataron los “nacionales” pero al abuelo de su mujer lo mataron los “rojos”, dice un desvergonzado.

5.ª Todos tenemos muertos. Esta es la conclusión y el quid del asunto. Aquí sólo se habla de unos muertos, y al que se le ocurra citar a más muertos se le caerá el pelo.

Como las hienas, han ido saltando de un argumento a otro. Qué gentuza.

La verdad es que Gregorio Díaz —abuelo de Sonsoles Espinosa—, guardia civil que formó parte de los sublevados de Ávila, murió en un accidente provocado por un compañero que limpiaba el arma. Y el abuelo de Zapatero, el extremeño Juan Rodríguez Lozano (Alange, 28 de julio de 1893) fue capitán de Infantería del Ejército y como tal participó en distintas operaciones militares tanto en África —durante los años veinte— como en Asturias —con motivo de la
revolución de 1934—, sin que nada reprobable sobre su actuación en ellas se haya sabido antes de la notoriedad de su nieto. Durante el golpe de Estado de julio de 1936 fue un activo defensor de la legalidad republicana y tras resistir durante unas horas junto a las autoridades fue detenido en el gobierno civil de León el día 20 de julio de 1936. Después de estar encarcelado cerca de un mes, y tras un simulacro de consejo de guerra, fue fusilado por los facciosos el 18 de agosto de 1936 en el polígono de tiro de Puente Castro.

Ni combate ni sangre en sus manos, y defendiendo la legalidad: exactamente la misma inocencia de cualquier víctima de ETA.

(Fotografía tomada de la obra La guerra civil en León (León, 1987) , de Wenceslao Álvarez Oblanca y Secundino Serrano)



sábado, 4 de marzo de 2006

Anónimos en red


En la red hay quien reduce la libertad al anonimato. Estoy de acuerdo si se refiere a transitar sin control por donde a uno le plazca. Pero hay quienes reclaman el anonimato para insultar sin que nadie les identifique. Sé que el asunto es espinoso y que afrontarlo así puede resultar políticamente incorrecto, pero creo que la libertad de ofender bajo seudónimo es la misma libertad que la de hacer pintadas en las paredes o la de enviar por correo postal denuncias sin firma: una libertad meramente mecánica. En un sistema democrático la que debe interesar es la otra libertad, la que se ejerce con responsabilidad y a cara descubierta.

Digo esto porque en Extremadura comienzan a proliferar los blogs anónimos de opinión política dedicados a propalar todo tipo de mentiras, rumores e injurias, la mayoría contra el gobierno regional. En un país de libertades la opinión política agazapada bajo un seudónimo debería ser siempre opinión sospechosa. Más aún cuando —barrunto— esas bitácoras no son más que instrumentos partidarios alentados —y hasta redactados— desde sedes de partidos políticos con la intención de minar al adversario mediante procedimientos distintos a los reiteradamente fracasados métodos electorales.

Aunque la rúbrica no es garantía completa de responsabilidad —basta con leer a cierto buido columnista de la prensa regional—, la opinión firmada suele obligar a más que la anónima. Por eso el deseo de que crezca la opinión ciudadana en Extremadura no puede separase de la exigencia que sea opinión sin antifaz, pues en otro caso quienes la ejercitan adoptan una apariencia propia de delincuentes: la de enmascarados de la política.

miércoles, 22 de febrero de 2006

El rastro extremeño de Casaldáliga


“Poesía necesaria como el pan de cada día”. Con estos versos de Gabriel Celaya comenzaba su carta pastoral de 2006 Pere Casaldáliga, obispo católico, ya emérito, de la diócesis brasileña de São Félix do Araguaia.

Casaldáliga (Balsareny, Barcelona, 1928) es uno de los principales representantes de la teología de la liberación, y su radicalidad de ideas sociales no sólo le ha llevado al ostracismo dentro de la Iglesia de Roma sino a arriesgar su vida, varias veces en peligro por culpa de algunos terratenientes brasileños. Santos Domínguez le dedicaba un comentario en su blog el 12 de mayo del año pasado al referirse a las Memorias del Mato Grosso, libro de viajes de la cacereña Mónica Sánchez Lázaro en el que uno de los protagonistas es el obispo catalán.
Pues bien, este fraile claretiano, pobre e insurrecto, es también poeta y tiene publicado un puñado de libros, el primero de los cuales —Palabra Ungida— se editó (1955) en Extremadura, concretamente en Zafra, donde vivió varios años estudiando en el Teologado Claretiano del convento de El Rosario. Casaldáliga fue integrante del grupo de poesía mística surgido alrededor de la revista zafrense Ángelus, uno de cuyos números se dedicó a sus versos. Ángelus es una rareza en la literatura extremeña de los cincuenta y aún espera un estudio completo que amplíe los datos aportados hasta ahora sobre ella por Ángel Martín Sarmiento, Fernando Pérez Marqués y Manuel Simón Viola. Sería magnífico leer una reedición de todos sus números.

martes, 21 de febrero de 2006

Los recuerdos de Baroja


Acabo de leer La guerra civil en la frontera —los recuerdos de guerra de Pío Baroja— y me ha defraudado. Esperaba más de este último volumen, hasta ahora inédito, de las memorias barojianas. Y mi crítica no se refiere sólo a lo que cuenta —de escasa relevancia, a veces erróneo y con sus típicos comentarios racistas— sino a cómo lo dice. El texto es confuso, desordenado, impreciso, repetitivo y, en fin, —¿por qué no decirlo?— está mal escrito. Creo que estos recuerdos sólo tienen el interés de ser de quien son.

miércoles, 15 de febrero de 2006

Elecciones

Recuerda hoy el maestro Fontana que entre 1836 y 1931 se celebraron en España cerca de 50 elecciones generales que ganó siempre el gobierno que las convocaba. A partir de ese año sólo se ha roto la pauta -y ha perdido el gobierno unas elecciones generales- en cinco ocasiones:

- La primera, en noviembre de 1933. Gobernaba la izquierda y ganó la derecha. No pasó nada.
- La segunda, en febrero de 1936. Gobernaba la derecha y ganó la izquierda. Golpe de Estado y guerra civil.
- La tercera, en octubre de 1982. Gobernaba la derecha y ganó la izquierda. No pasó nada, quizá porque ya había pasado (23 F).
- La cuarta, en marzo de 1996. Gobernaba la izquierda y ganó la derecha. No pasó nada.
- La quinta, en marzo de 2004. Gobernaba la derecha y ganó la izquierda.
Desde entonces los hay (¡ay!) con ganas de que pasen cosas.

domingo, 12 de febrero de 2006

La ideología de Manuel Machado


Compro todos los domingos la colección de libros sobre la Guerra Civil que publica desde hace meses El Mundo. Lo hago más por afán coleccionista de lo que se edita sobre la contienda que por interés específico en la obra. Aunque tiene un diseño atractivo y buena parte de las fotografías son inéditas, su valor no excede lo divulgativo, la mayoría de los textos están escritos por periodistas —no por historiadores— y la orientación general no me parece acertada. Entre otras cosas, me repele que a estas alturas se siga utilizando el término “nacionales” para referirse a los sublevados.

En uno de los últimos volúmenes se incluía una breve biografía de Manuel Machado y se aludía a sus avatares en Burgos en julio de 1936, cuando le sorprendió el golpe de Estado durante una visita que hacía a una cuñada monja. La periodista que firma el texto señala la reconversión ideológica —quizá forzada— del poeta a partir de entonces, pero comete varios deslices: duda de su encarcelamiento —desvelado ya hace tiempo por Miguel D´Ors y confirmado desde que, en 2001, Isaac Rilova Pérez publicara su Guerra Civil y violencia política en Burgos (1936-1943)—; sostiene que “su adhesión al bando rebelde tras el 18 de julio condenó a Manuel Machado al olvido de la historia de la literatura”, lo que es una notoria falsedad, y omite su trascendental viaje a Colliure al enterarse de la muerte de su hermano Antonio.

En cualquier caso, el artículo me ha recordado la hipótesis de Andrés Trapiello, que dudaba de la sinceridad de los cambios ideológicos de Manuel Machado y aventuraba que el extraño poema “Voyou” (granuja, en francés), publicado en 1943, tras el famoso soneto dedicado a Franco (“la sonrisa de Franco resplandece”), era una invectiva en clave contra el dictador:

Ahí está...
su mirada
no es una espada, pues
se oculta y, empalmada,
la ves y no la ves; pero
de acero
es. Brilla dura y cobarde,
despiadada.... No arde.
ahí está...
Blanco... No
lo vio apenas el día
Su mano (garra) es fría.
Lo peor de todo es que sonría...
Donde lo encuentres, átalo.
No habiendo tiempo, mátalo.

Trapiello planteó la hipótesis en su antología del poeta (1993), en la primera edición de Las armas y las letras (1994) y en un artículo en El Pais del 19 de enero de 1997, pero fue parado en seco por Rafael Alarcón Sierra en el mismo periódico el 2 de marzo de ese año, al informarle éste que “Voyou” se había publicado por vez primera en 1929 y, por tanto, nada tenía que ver con el general. Trapiello reconoció su error y agradeció el dato, pero en la nueva edición de Las armas y las letras (2002) siguió insistiendo en su idea.

Una polémica más al hilo de la controvertida ideología de Manuel Machado, superficialmente abordada en la colección sobre la guerra civil de El Mundo.

viernes, 10 de febrero de 2006

El artista


Le agradezco que inventara la modernidad en este mundillo y abriera la poesía a la prosa, que dijera que el poema es el libro y no cada una de sus piezas, que hiciera un único viaje y regresara.

Agradezco a Baudelaire no su dandysmo ni sus paraisos artificiales —ni siquiera el odio al general Aupick—, sino esta fotografía y esa mirada.
[Baudelaire por Carjat, 1861]

domingo, 5 de febrero de 2006

Sargadelos: empresa y cultura


Ida y vuelta a Santiago de Compostela en apenas dos días, pero con tiempo para comer en O Dezaseis y cenar en El Pasaje. Un buen anfitrión, Victor Belho, y un buen compañero de viaje, Nacho Escobar, con quien visito a la mañana siguiente la Galería Sargadelos de la Rúa Nova, donde compramos cerámica y libros.

El Grupo Sargadelos es una experiencia sorprendente de integración entre cultura, economía y empresa. Nace en 1947 con una pequeña fábrica de cerámica en O Castro de Samoedo fundada por el artista y escritor Isaac Díaz Pardo, con la intención de recuperar la tradición ceramista de Sargadelos, famosa dos siglos antes. En 1955 Díaz Pardo viaja a Argentina y colabora en la instalación de otra fábrica similar en Magdalena, cerca de Buenos Aires, y entra en contacto con el nutrido grupo de exiliados gallegos en esas tierras, entre ellos el artista Luis Seone y el periodista y poeta Lorenzo Varela, ambos primeros editores de Cortázar en la revista Correo Literario. En 1963, Díaz Pardo y Seoane —más tarde se incorporaría el arquitecto Andrés F. Albalat— crean en Argentina el Laboratorio de Formas, un instituto teórico de diseño en busca del origen de las formas de Galicia. La fábrica de O Castro y el Laboratorio suscriben un convenio ese mismo año 1963 mediante el que entroncan la actividad económica con el afán de recuperación de la memoria y de la identidad gallega.

A partir de ahí recuperan la tradición ceramista de Sargadelos y crean un complejo industrial en esa localidad (1970); fundan el Museo Carlos Maside (1970), hoy Museo Gallego de Arte Contemporáneo; difunden el modelo de tiendas denominadas Galerías Sargadelos (1972), mezcla de negocio y centros de cultura, donde venden cerámica, libros, y organizan actos culturales; abren el Seminario de Sargadelos (1972), instituto de investigación y de sistemas de comunicación que celebra un encuentro anual de artistas; impulsan el Instituto Galego de Información (1977), desde donde se han editado cinco periódicos y varias revistas; reefundan el Seminario de Estudios Galegos...

Quizás la más significativa creación del Grupo Sargadelos es su sello editorial: Ediciós do Castro, referencia ineludible de recuperación de la memoria histórica de Galicia, con más de mil títulos publicados y dos centenares de ellos sobre historia contemporánea. Hoy Sargadelos no es sólo una empresa con más de doscientos cincuenta empleados, es la principal entidad cultural no institucional de Galicia y un ejemplo, tanto para la gente de la cultura como para la gente de los negocios, de cómo pueden emprenderse proyectos donde ambos afanes no se disocien.
Como no todo iba a ser de rosas, parece que el fundador, Isaac Díaz Pardo, de 86 años, que aún es propietario de una cuarta parte de la empresa, mantiene actualmente un contencioso con el resto de los dueños para evitar que se pierdan los principios fundacionales y que Sargadelos deje de ser el magnífico proyecto cultural que hoy es.
[Cabalos, cerámica de Sargadelos]

domingo, 29 de enero de 2006

Epicentro



Últimamente pasa de todo en Zafra: temblores, crímenes, accidentes... El domingo, día 22, un terremoto leve, 4.4 de magnitud, se sintió en todo el sur de Extremadura. El centro del seismo fue Feria, a catorce kilómetros de aquí. El miércoles día 25 unos descerebrados mataron de un tiro al dueño de una tienda de electrodomésticos a seiscientos metros de casa. Le robaron 500 euros y al decirles que no tenía más dinero le abrieron el pecho de un disparo. Dos días después, un avión F-5 del Ejército del Aire se estrelló en la finca “Los Corzos”, de Burguillos del Cerro, a escasos veinte kilómetros de Zafra, y murieron sus dos ocupantes.

De vez en cuando, las desgracias irrumpen en la vida cotidiana de una pequeña ciudad y la gente se mira a los ojos con una extraña fijeza, sorprendida de tanto suceso.

Hoy también hay sorpresa, pero gozosa: nieva en mi azotea.
[Epicentro. Angela Aguiar (Brasil). Técnica mixta sobre madera]

El banquero de los pobres


Acabo de volver de Sevilla, donde he asistido al III Congreso Internacional de Creatividad: Innovación en la Sociedad y en la Empresa. El enfoque del encuentro me ha defraudado, porque en el ánimo de los organizadores estaba casi exclusivamente la concepción de la creatividad como un contenido educativo, como una didáctica —siguiendo las ideas, por otro lado muy interesantes, del pedagogo valenciano Ricardo Marín Ibáñez (1922-1999)—, y no como una manera distinta de afrontar y actuar en todos los procesos humanos. Si acaso dos satisfacciones ha ofrecido el Congreso para quienes, como yo, no compartiamos esa reducción de la creatividad a mera técnica educativa: la primera, la concesión del premio internacional de creatividad al Gabinete de Iniciativa Joven, instrumento de generalización de la “sociedad de la imaginación” que impulsa la Junta de Extremadura; y la segunda, la conferencia inaugural que impartió Muhammad Yunus, fundador del “banco de los pobres”.


Doctor en Economía, Yunus (1940) comenzó en 1976 y en su país natal, Bangladesh —uno de los más densos demográficamente, pobres y corruptos del mundo—, una experiencia de microcréditos para mujeres sin recursos. Conoció a una artesana del bambú y quedó sorprendido por la calidad de sus trabajos, por su enorme esfuezo personal y por el poco rendimiento económico que obtenía, ya que se veía obligada a aceptar el precio que le pagaba su cliente preferencial: un prestamista que le facilitaba el dinero para mantener su trabajo cobrándole intereses desmesurados. Yunus intentó conseguir para la mujer préstamos en los bancos locales que rompieran ese monopolio crediticio del usurero, pero —como él mismo dice— los bancos sólo prestan dinero a quien ya lo tiene o a quien demuestra que puede devolverlo, no a los pobres. El fracaso de sus gestiones le decidió a ser él mismo quien prestara a esa mujer el equivalente a unos 30 euros. La devolución del préstamo le animó a hacer lo mismo con otras 42 mujeres y en 1983 creó el Banco Grameen que ya ha prestado más de dos mil millones de euros en pequeños créditos a unos tres millones y medio de pobres, mujeres en un 90%. Más de mil sucursales en todo el mundo, miles de réplicas y decenas de premios y reconocimientos internacionales (Premio Internacional de UNESCO-Simón Bolívar, Premio Mundial de la Alimentación, Premio Príncipe de Asturias a la Concordia) han convertido a esta organización en una de las principales iniciativas solidarias del mundo. Noventa y siete de cada cien créditos de Grameen son devueltos. Tal éxito se ha conseguido con mucha creatividad: los préstamos se devuelven en plazos semanales, se conceden a grupos de al menos cinco personas —que actúan como grupo de presión para potenciales impagos—, se cobran casa por casa...

Muhammad Yunus dice que los problemas no se resuelven a vista de pájaro sino a vista de gusano, de cerca, a ras de suelo. Creo que es la única persona en el mundo que ha sido propuesta al Premio Nobel de Economía pero también sería, con los mismos méritos, Premio Nobel de la Paz. Un tipo magnífico.

miércoles, 25 de enero de 2006

Una buena historia local


Ayer presenté el libro La otra mitad de la historia que nos contaron: Fuente de Cantos, República y Guerra, 1931-1939, de Cayetano Ibarra Barroso, editado por la Diputación de Badajoz y que obtuvo el premio “Arturo Barea” de Investigación histórica 2004 otorgado por esa institución. El acto se celebró -con asistencia de unas trescientas personas- en Fuente de Cantos, en el mismo escenario urbano donde transcurre la historia que narra. El autor es poeta, dibujante, estudioso del flamenco, cronista de la historia de su pueblo durante los siglos XIX y XX y, además de esta variopinta dedicación intelectual y artística, ha ejercido una notable actividad pública como alcalde de Fuente de Cantos, diputado provincial y, actualmente, coordinador del proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de la Junta de Extremadura.
Es injusto que Fuente de Cantos se conozca más en la historiografía de la guerra civil en Extremadura por las doce personas asesinadas en el descontrol popular de los sucesos de la quema de la iglesia parroquial el 19 de julio de 1936 que por las 377 personas asesinadas por los militares en la sistemática represión siguiente. El valor principal del libro es que contribuye a poner las cosas en su sitio, y restituye la identidad y dignidad de todas las víctimas.
La otra mitad de la historia que nos contaron es un libro apasionado porque estos empeños de recuperación de la historia oculta de cualquier localidad extremeña durante la guerra civil adquieren caracteres casi épicos y toda épica es apasionada. Pero la pasión —que por otro lado pone el autor en todo lo que hace— no empece el detalle con que se aborda la obra, de más de seiscientas páginas y con unos numerosos apéndices y cuadros de datos que completan la historia principal. Aunque en varios apartados el torrente del relato quizá se desborde y, en general, se advierta algún desaseo en la escritura, La otra mitad de la historia que nos contaron es un buen ejercicio de historia oral asentado al tiempo en un notable acopio de documentos escritos y fotografías. Una digna muestra, en fin, de esa historia local imprescindible para rehacer la síntesis de la II República y la Guerra Civil de 1936.

domingo, 22 de enero de 2006

Breve elogio de la política


P de “política”, pero también de “príncipe”, su reverso.

Si hay algo por lo que me siento antiguo —sólo por eso— es por mi vieja creencia en la política. Cada vez me rodean más escépticos. El poder siempre logra que la gente, de no creer en él, descrea también de la manera de quitar de en medio a quien lo ejerce. Y esa manera se llama política. Al menos, esa es la única no violenta que conozco. La argucia es conocida: despreocupaos de la política, que ya me encargo yo. Lo dijo Franco: haced como yo, que no me meto en política.
Caen como chinches, como incautos ante los trileros en día de feria. Y se despreocupan. En vez de dedicarse a lo público se dedican a lo privado, que es la mejor manera de que otros conviertan en privado lo público. Hay muchos que lo hacen a gusto. Todos los que dicen “yo soy apolítico” son de derechas; pero también hay mucho ecologista, izquierdista de boquilla y porroanarco que dice que la política es una mierda, como si pudiese generalizarse a toda la ferretería la corrupción de los ferreteros.

Quizás no sea yo el antiguo. Quizás lo sean quienes “pasan”. Lo antiguo es la dictadura, el imperio, la satrapía y la nación. Interesarnos por lo que nos rodea, eso es lo moderno.

(Como anuncio de mamá natura, acababa esta nota y el suelo se ha movido en Zafra [5.28 pm]. Un pequeño terremoto, no como el que habría si todos fuéramos un poco más políticos. No somos nadie).