domingo, 28 de mayo de 2006

¿Niños ahorcados en Badajoz durante la guerra?

El historiador Francisco Espinosa no se decide aún a abrir un blog. Mientras tanto, me pide que le aloje algunos comentarios. Ahí va el primero, relacionado con la espeluznante fotografía que reproduzco al margen.
La foto procede de un expediente militar de 1938. La censura de prensa la encontró en una carta que Toribio González Ortega, un campesino de Piña de Esgueva (Valladolid) afincado en Baracaldo, envió a su esposa, Juana Natoril, que había pasado a Francia con los hijos. La carta, antes de salir, había pasado por varios familiares y nunca se aclaró quién introdujo ese recorte, de forma que el sumario fue sobreseído. Toda fotografía, máxime las procedentes de lugares de máxima tensión, debe ser puesta en duda por principio y analizada con máximo cuidado. La foto, impactante, parece real pero hay que confirmar que refleja un hecho ocurrido en Badajoz durante la guerra civil y no de mera propaganda. Sabemos que algo así pudo ocurrir pero no podemos darla por cierta hasta que tengamos certeza. La consulta realizada a la Hemeroteca Nacional de México DF ha resultado infructuosa: no consta ningún periódico con ese título en agosto de 1937. Es posible que se trate de algo ocurrido en otro lugar, en otra época e incluso en otra guerra pero lo que parece indudable es que si el crimen que muestra la imagen ocurrió en Badajoz es imposible que se haya borrado de la memoria colectiva del lugar donde ocurrió. Quizás alguien recuerde algo.

viernes, 26 de mayo de 2006

La sorpresa del limón

Durante años me dediqué a la formación. Coordiné cursos y talleres por media España dirigidos a profesionales de la educación o de la intervención sociocomunitaria y sobre metodología de la participación social o programación de actividades culturales... De 1985 a 1993 conocí el país como una especie de predicador laico y sin carreta, pregonando participación social y dinámicas de grupo.

Ayer, en Pamplona, volví a la docencia por una hora.

Di una charla con ocasión del Día del Emprendedor que organizaba el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra (CEIN), en el Baluarte, el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra. El tema acomodaba al mundo de la empresa los afanes participativos y creativos de siempre. “Cinco minutos para convencer a un financiador o el papel de la sorpresa”, era el título. Nacho Escobar me había cedido el caso de cómo un limón había servido para convencer a un empresario. No voy a contarlo ahora, pero el ejemplo me venía al pelo para hablar a un público de jóvenes emprendedores acerca del uso de la sorpresa como procedimiento de persuasión de sus financiadores o clientes. Para crear ambiente, Manolo Romero y yo -con la complicidad de Nacho desde Mérida- habíamos colocado en cada mesa un limón —ochenta compramos en El Corte Inglés ante la mirada atónita de la cajera. Cuando los asistentes entraron, vieron toda la sala llena de sorpresas amarillas.
Me sentí a gusto y disfruté de lo lindo en la charla. Después, las amigas de Pamplona nos invitaron a cenar en uno de los asadores de moda de la capital, Anttonenea: ensalada de mollejas de pato con habitas, espárragos asados, rapito al horno -todo regado con crianza navarra de Marco Real- y de postre, cómo no, sorbete de limón al cava.

domingo, 21 de mayo de 2006

El cartel de la matanza de Badajoz

Leo en ArentiA, una revista de Coria, un reportaje sobre recuperación de la memoria histórica. Está ilustrado con el cartel que reproduzco aquí. Creo que es la primera vez que se publica. Ya lo conocía. Me llegó por correo electrónico hace unos cuatro años. Tiene una historia que no parece propia de nuestra época.
Cuando se anunció la decisión de derruir la antigua plaza de toros de Badajoz para levantar en ella el nuevo Palacio de Congresos (ahora recién inaugurado) hubo quienes no estuvieron de acuerdo al creer que se perdía uno de los principales “lugares de memoria” de la guerra civil. Un grupo de estos críticos, al parecer sin vinculación orgánica con ningún partido político, y adoptando el nombre de “Mercenarios de la Idea”, diseñó este cartel con la intención de denunciar el proyecto y recordar los nombres de los responsables de la sangrienta represión de 1936 en Badajoz. El primer problema fue imprimirlo. Tuvieron que hacerlo en Portugal porque ninguna imprenta de la capital pacense quiso encargarse del trabajo. El segundo problema fue lograr que la gente lo leyera. Durante la madrugada del 14 de agosto de 2002 hicieron la pegada de carteles. Llenaron Badajoz con este singular remedo de cartel de toros, pero a la mañana siguiente casi todos los carteles habían sido arrancados. Esa misma mañana ya costó encontrar alguno de ellos debido a la eficacia de quienes los quitaban. Así, este cartel ha acabado convirtiéndose en una pieza de coleccionista, pero también en una muestra de cómo -en relación con la matanza de Badajoz- algunos apellidos siguen siendo impronunciables.

sábado, 20 de mayo de 2006

El Mensajero

acude desde la sombra del lienzo,
como la idea previa a un poema.

En el gesto, aún, las leguas del viaje;
sobre los hombros, la capa;
y el sombrero, que hubo de cubrirlo,
asido próximo a la espada y abierto
como un pozo en el centro del cuadro.

El mensajero trae en la memoria
cien mujeres de postas, los paisajes,
ciertos seres fantásticos
y ese polvo de siglos que acompaña
cada verso o visita que el artista recibe.

Se sitúa en plena luz, donde el asombro
coincida con sus ojos, en el vértice
de la emoción y los juicios:
donde una palabra iluminada.

Inclina el rostro y la mano extendida
ofrece, silenciosa, el recado
a quien no vemos pero asiste.

¿Quién recogerá el aviso? ¿qué nuevas
anuncia el emisario que traslada una letras
más allá de este cuadro de Ricci?

Elude fray Juan la respuesta
y prefiere -como ahora el poeta-
entregar a su dueño, sin abrir, la noticia

Hoy, hojeando un catálogo antiguo de la colección pictórica del Banco Hispano Americano, me he vuelto a topar con el lienzo “El mensajero” de fray Juan Ricci (1600-1681). Este poema lo escribí hace diez años y se lo dediqué a Luciano Feria pero nunca lo había publicado junto a la imagen que lo inspiró. Un antojo que me permite el blog.

viernes, 19 de mayo de 2006

Apple y Macintosh



Hay un chiste de orgullo "mackero" que siempre cuento: Si tiras un Macintosh y un PC desde un precipicio, ¿cuál se destroza antes contra el suelo? El Macintosh, por supuesto, porque el PC se queda colgado.

Mi primer contacto con el mundo de Apple fue durante la carrera, a finales de los 70 y comienzos de los 80. En Cáceres, el Seminario de Investigación del Conflicto del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura, dirigido por el profesor Antonio Rodríguez de las Heras —siempre visionario—, consiguió varias computadoras Apple II, la segunda máquina en la trayectoria de Steve Wozniak y Steve Jobs. Fueron los primeros ordenadores personales de la Universidad y —supongo— de Extremadura, en unos años en que aún eran muy raros en España. Los estudiantes de Historia Contemporánea de Cáceres nos formamos sabiendo que aquello existía.

En 1984 Apple crea Macintosh, pero no manejo el primero hasta 1987: era un Macintosh Plus, del Centro de Educación de Adultos de Zafra. Trabajar con un Mac era hacerlo con una máquina creativa, intuitiva, sugeridora.

En 1989 montamos una empresa y compramos dos Macintosh, creo que un Plus y un SE, que nos costaron un pastón (entre ambos, unas 600.000 ptas. de entonces). Cuando cerramos, en 1992, nos tocó a Eva y a mí uno de ellos. Fue mi primer ordenador en propiedad. Desde entonces he utilizado, en el trabajo y en casa, siempre un Macintosh (Performa 630, G-3, iBook) hasta hace un par de años. Una conjura "doméstica" y un cambio laboral me obligaron a acostumbrarme a esa mala imitación del Mac que es el PC. La cantinela para convencerme fue la de siempre: "tiene menos capacidad de memoria" (no le hace falta), "no pueden intercambiarse archivos con un PC" (no es cierto, pero si lo fuera ¿qué falta hace?), "es más caro" (no hay que confundir valor y precio), etc. El caso es que soy un traidor y no me basta saber, como dice alguno, que la mayoría de los ordenadores personales actuales son básicamente clones del Mac aunque usen Windows, por lo que en cierto modo todos somos usuarios de Mac. No me basta. Me puede la mala conciencia. Y, como sigo prefiriendo el original, va a ser cuestión de volver a los orígenes.

Primer modelo de ordenador Macintosh, 1984

domingo, 14 de mayo de 2006

Cementerio italiano, Campillo de Llerena


Mi hermano Miguel Ángel y Álvaro Valverde comentan en sus blogs cómo el cementerio alemán de Yuste estimula el estro de los poetas. En Extremadura hay otro camposanto, extraño y descuidado, que no ha inspirado ningún poema: el cementerio de los italianos de Campillo de Llerena. Construido en 1937, en él reposan soldados —italianos y españoles— que lucharon junto a los sublevados del general Franco y cayeron en la batalla de la Sierra de los Argallanes.

Frente al mimo verde y geométrico que muestra el de Yuste —cercano al monasterio del emperador y arropado por castaños— el de Campillo delata un abandono hasta cierto punto cruel. Al filo de la antigua carretera de Castuera a la Venta del Culebrín, solitario en medio de la campiña, el cementerio está hoy destrozado, con algunas tumbas abiertas y varios esqueletos visibles. Aunque ha habido intentos de adecentar el recinto, y un grupo de nostálgicos italianos reclamó a su gobierno para reconstruirlo o trasladar los restos de sus compatriotas, al fin nada se hizo y el cementerio de Campillo de Llerena sigue su trayecto hacia el olvido.

En Yuste la belleza ha hecho olvidar el símbolo, pero en Campillo —desarbolado y enteco— se expresa mediante su propio abandono, y el desamparo ejerce de castigo.



lunes, 8 de mayo de 2006

Proteico Luis Santos

Luis Santos Gutiérrez es un hombre singular. Médico cirujano, profesor emérito de la Universidad de Salamanca, escritor, dibujante y coleccionista de arte, es un humanista inquieto, de extraordinaria vivacidad intelectual y de ingenio impar. Casado con la nieta de su admirado Miguel de Unamuno, Luis figura desde hace más de medio siglo entre los personajes insustituibles de la vida cultural salmantina, entre los que ejerce de rara avis debido a su escaso apego a los convencionalismos.

Durante su docencia descolló entre el profesorado por su cercanía a los alumnos, los extraordinarios dibujos de anatomía humana con que ilustraba sus clases —a tiza, sobre la pizarra— o sus gestos de carácter, como colocar la lista de los nombres de los alumnos “recomendados” y de sus “recomendantes” en el tablón de anuncios.

Autor de varios libros de anatomía, tiene también publicado De todo lo invisible y lo visible (Salamanca, 2004), una colección de artículos de prensa en los que desgrana reflexiones sobre el arte, la política, el lenguaje o la condición humana.

Quizá su faceta más sorprendente sea la artística, allanada por la ya comentada pericia con el dibujo y por una magnífica colección de esculturas que ha convertido su casa en un museo. Resulta que hace un tiempo, Luis, inicialmente crítico con el arte abstracto, comenzó a interesarse tanto por él que acabó practicándolo. Lo que empezó como una burla se trocó en un ejercicio artístico que ha expuesto ya en una decena de muestras públicas. Hace arte “informal”: crea composiciones (“bodrios” los llama él) en las que juega con objetos diversos sobre materiales nobles. “In-formalismo objetual” tituló su última exposición.

El otro día —uno antes de cumplir 83 años— aprovechando una de sus visitas a Zafra, a casa de su hija Mercedes, me pidió que le ayudara a editar su bitácora. La ha llamado Gnomónico que, según él, es cualquier signo que, con carácter excluyente, posibilita la identificación inequívoca de un aspecto concreto. Espero que responda a su nombre, y que ese blog sea gnomónico de la proteica personalidad de Luis Santos.

Luis Santos junto a algunas de las piezas de su colección de esculturas.


“El juguete de Galileo” de Luis Santos. El comentario con que el autor acompaña su obra es: La geometría, el paralelismo y la perpendicularidad (ortogonalidad) marcan el modo de lo co-recto. Sólo dos direcciones clave (horizontal y vertical), y sólo dos ángulos posibles entre las líneas, se enfrentan a las infinitas posibilidades de la oblicuidad. Por eso en la historia de la ciencia (y en la del convivir) el sesgo le gana la partida a lo recto. El sesgo como fundamento del plano inclinado (de que se valió Galileo), de la cuña, de la rampa helicoidal —madre del tornillo— y de los artilugios más eficaces de la física y de la estrategia.

jueves, 4 de mayo de 2006

Extremadura en "El Laberinto español"

Mañana viernes, día 5, a las 23.30 horas se estrena en el programa "El Laberinto Español" de La 2 de Televisión Española un nuevo documental sobre la guerra civil en Extremadura. Se trata de Extremadura amarga, un reportaje dirigido para Televisión Española por el cineasta y escritor Alfonso Domingo, de Argonauta Producciones, con guión del también escritor Justo Vila.

Este documental forma parte de la serie “La Memoria Recobrada”, de cinco capítulos, que trata la guerra civil, la posguerra y la represión franquista en cinco puntos de España (Galicia, El Bierzo y los Picos de Europa, Extremadura, Málaga y Canarias). La serie cuenta en cada una de sus entregas con un personaje que hace de hilo conductor. En el caso del capítulo que se estrena mañana por la noche, el primero y sobre Extremadura, el conductor es el cantante Luis Pastor.

Hay imágenes y entrevistas realizadas en Badajoz, Mérida, Castuera... En Zafra grabaron a finales de noviembre del año pasado. Entrevistaron a Libertad González —hija del alcalde socialista durante la República, José Gonzalez, asesinado en 1939—, a Justo Calderón —hijo del concejal Luis Calderón, asesinado en 1936— y a mi. Hablamos de la “guerra inexistente” de Zafra: pura represión fascista.

Espero que saquen unas imágenes que tomaron durante la entrega del Premio Dulce Chacón de Novela, en las que Luis Pastor hizo una estremecedora interpretación de su canción dedicada a Dulce.
Por cierto, lo de Extremadura amarga creo que lo han cogido de una canción de Pablo Guerrero.

lunes, 1 de mayo de 2006

Puñeteros libros

1
2
3

Llevo dos semanas con obras en casa. Cubrimos con un plástico los libros del estudio y así evitamos vaciar las baldas (foto 1). Pero después de los albañiles ha llegado el pintor y ya no ha habido manera de eludir el trajín. Todos los libros han saltado al suelo como ratones. Al estar la casa llena de muebles descolocados algunos de estos bichos inquietos han alcanzado la escalera (foto 2). Menos mal que vivo en un ático y que a partir de mi casa los peldaños sólo suben a la garita del ascensor. Sabía que por ahí no podían escapar y los he dejado —en castigo— toda la noche al relente (aunque me he levantado varias veces para vigilarlos: estaban acurrucados unos junto a otros, con una mezcla de frío y arrepentimiento).

Siempre he creído que las bibliotecas son animales silenciosos aunque no estáticos, sometidos a un movimiento continuo que obliga a cambiar la disposición de los volúmenes cada cierto tiempo para acomodar esa vivacidad a la rigidez de los estantes. Pero en esta ocasión se han pasado. Casi logran huir de mí.


Al final he vencido —no sin esfuerzo— y han vuelto al redil. Fijaos: parece que no han roto un plato, tan quietecitos (foto 3).

sábado, 29 de abril de 2006

El buitre

Se extiende cada vez más en nuestros periódicos la mala costumbre de dar a Andreotti el nombre de Belcebú. Abandonémosla. Belcebú podría querellarse


Indro Montanelli




Montaje de Juan Lama sobre fotografía de Associated Press

sábado, 22 de abril de 2006

Perro semihundido

¿Se asoma o se hunde? Ese dilema divide a los críticos, pero es el interrogante más superficial de los que sugiere. Aunque de Goya arranca la pintura moderna, creo que es concretamente esta obra de la Quinta del Sordo el gozne que abre la puerta al nuevo escenario expresivo de las vanguardias. Es cierto que sería distinto si el fresco estuviera inacabado, como alguno sostiene, y el vacío que interpela al animal fuera un hueco donde faltara otra figura.

Supongamos que no, supongamos que Goya sólo quiso pintar lo que pintó: esa cabeza de perro sobre la arena o las aguas intencionadamente aislada, semihundida al fondo de un espacio alargado de ocres. Si así fuera —y así es— Goya habría intuido y pintado por primera vez la desolación contemporánea, pero también la creación esencial de ese dios —ajeno a lo judaico— que cantara Abel Martín: la nada.
"Perro semihundido", Francisco de Goya, 1821-1823

miércoles, 19 de abril de 2006

Luis Varela

Veo poca televisión. La mayoría de los días sólo de 9 a 10 de la noche, poco más o menos. Un informativo (la Cuatro, de Gabilondo; la Primera, de Milá o el insuperable de la Dos) y el programa de la familia: Camera Café.

Sí: Camera Café. Este es el programa en el que coinciden todos los gustos televisivos de la casa, desde el de mi hijo Juan (11 años) hasta el de Eva o el mío. Sólo cuando está mi madre (82) hay refunfuños, aunque también alguna risa.

Un magnífico programa de cámara fija, sin más plano que el supuesto ojo de una máquina de café que ve a sus usuarios (los de una oficina bastante creíble) hablar y moverse frente a ella. Me río a carcajadas. Soberbios actores y un insuperable actor cómico: Luis Varela como Antúnez.
Mañana me pasaré por Telecinco para cobrar.

martes, 18 de abril de 2006

Tiquismiquis

Sigo con la biografía de Antonio Machado escrita por Ian Gibson (361 páginas ya, gracias a la Semana Santa). Para que no se me enfade nadie, reconozco el esfuerzo del autor al acometer una obra de este tipo. No pretendía con mi comentario de hace unos días desmerecer el trabajo de Gibson, magnífico biógrafo que nos ha dado pruebas de su pericia al descubrir vidas ajenas como las de Federico García Lorca, Salvador Dalí o José Antonio Primo de Rivera, y al que guardo especial devoción por la lectura de Queipo de Llano: Sevilla, verano de 1936 (1986) y de La noche en que mataron a Calvo Sotelo (1982).
Gibson es, sin duda, uno de los más certeros notarios de la memoria de la primera mitad del siglo XX español y mi nota del otro día sólo quería aludir a dos aspectos tan poco conocidos de la vida de Antonio Machado que uno de ellos ni siquiera había sido advertido por su biógrafo. Si me he pasado de tiquismiquis, ofrezco mis disculpas.

jueves, 13 de abril de 2006

Escribir arbitrios


El otro día tuve la alegría de presentar en un acto del Seminario Humanístico de Zafra a Álvaro Valverde. Al finalizar, no sé a cuento de qué les dije —a él y a Luciano Feria— que yo en literatura no era más que un arbitrista del XVI o del XVII:
Yo señores soy arbitrista y he dado a Su Majestad en diferentes tiempos muchos y diferentes arbitrios, todos en provecho suyo y sin daño del reino... (Miguel de Cervantes, Coloquio de los Perros)

Desde 1988 —cuando escribí un escuálido poemario, como la isla— me he alejado públicamente de la imaginación literaria y he estado sumergido en realidades diversas. Aunque desde entonces he escrito seis libros, ninguno de ellos es propiamente "literario": varios sobre metodología educativa y de participación social, dos o tres monografías de historia, textos de viajes y algún que otro artículo..

Y que nadie piense que la poesía me la reservo y sólo publico memorias y propuestas. El asunto es que sólo escribo arbitrios. Eso sí: estoy continuamente escribiéndolos. Mi actividad profesional se reduce prácticamente a escribir arbitrios y a decirles a otros cómo, cuándo o por qué.

Durante muchos años me he conformado con la frase de Marcel Schwob (Petronio olvidó por completo el arte de escribir tan pronto como vivió la vida que había imaginado), pero ya va siendo hora de que Petronio, además de los arbitrios, escriba algún poema sin dejar de vivir y se aplique las preguntas a sí mismo: cómo, cuándo y por qué.

domingo, 9 de abril de 2006

Machado según Gibson


Antes de leerla, someto la biografía de Machado que acaba de publicar Ian Gibson (Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado, Aguilar, 2006) a una doble prueba del algodón: ¿sabe Gibson de los Álvarez Guerra, antepasados extremeños de Machado? y ¿conoce el último encuentro en la frontera del poeta con María Zambrano?
La primera la pasa. El escritor hispanoirlandés ha hablado con el cronista de Zafra Croche de Acuña y conoce algún libro de Fernando Pérez González, aunque lógicamente no ha podido manejar la aún inédita tesis doctoral que dedicó a José Álvarez Guerra. Sabe por tanto que éste -zafrense, liberal de primera hora, autor de la obra filosófica Unidad Simbólica y gobernador civil de Cáceres, Salamanca y Palencia- fue bisabuelo de los Machado y origen indudable de la sangre jacobina que corría por sus venas.
Pero la segunda prueba no la supera. Desconoce -y es una pena, porque podría haberlo aclarado- lo que cuenta Jesús Moreno Sanz en la Presentación de Los intelectuales en el drama de España y escritos de la guerra civil de María Zambrano (editorial Trotta, Madrid, 1998): el coche va muy despacio entre la inmensa muchedumbre que huye atemorizada, y ven a don Antonio Machado caminando casi inválido y sostenido por su madre. Ante su negativa a la invitación a subirse al coche, María Zambrano baja de él y llega andando a la frontera con el poeta.

Banderas


Demasiadas banderas en Pamplona. Estos días atrás he estado allí por cuestiones laborales junto a un compañero de trabajo, Manuel Romero. Aunque la estancia ha sido corta y el trabajo intenso, nos ha dado tiempo para dar algún paseo por la ciudad. Y hay allí más banderas de España en plena calle que en Badajoz y Cáceres juntos. También hay banderas de Navarra, de Euskadi, y de Europa. Parece ser que cada vez que colocan cualquier enseña deben poner también las restantes. Y como los del norte son aficionadísimos..., cuando uno coloca una, ya están colocando otra.
A mí lo de las banderas —todas— casi siempre me ha parecido una estupidez. Y digo casi, porque también yo hace treinta años tuve en la habitación pinchada con chinchetas una verde, blanca y negra. Y digo casi, en fin, porque aún sigue emocionándome alguna.

domingo, 26 de marzo de 2006

Caballo de cartón


Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan para morir,
y las contase,
y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.

[Autobiografía, Luis Rosales]

domingo, 19 de marzo de 2006

Los mejores blogs

Rupert Murdoch, jefazo de buena parte de la prensa y televisión del mundo, ha declarado que la internet y los blogs acabarán extinguiendo a los grandes dinosaurios de la comunicación televisiva y de papel. La fragmentación que genera la red es una garantía de pluralidad informativa y una amenaza para el principio de la concentración empresarial practicado por los medios de comunicación actuales.
Para hacerse una idea de la potencia y diversidad de las bitácoras como nuevo medio de expresión y comunicación basta revisar la lista de finalistas de los premios 20Blogs que el periódico digital 20 minutos ha publicado. Los ganadores se anunciarán el 6 de abril próximo. No es el Nobel pero sirve de pista sobre lo que bulle por ahí. Las categorías que más me interesan de las veinte que consta el concurso son:

Mejor Blog en castellano por votación popular 2005
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El Sentido de la Vida

Nominados a Mejor Blog en castellano 2005
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ALT1040
-
Diarios secretos de sexo y libertad
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Kirai
-
Mondo Pixel
-
Orsai

Mejor blog sobre cultura y de tendencias
-
Cuchitril literario
-
La Cárcel de Papel
-
La Petite Claudine
-
Último pase
-
Planeta pop

Mejor blog de actualidad
- Bitácora Almendrón
-
Cigua: nuestras noticias
-
ALT1040
-
Cosas de Ranas
-
La bitácora de El Tránsito

Mejor blog con autor colectivo
-
Cogiendo caracoles
-
Blog Prader-Willi
-
Pixel y Dixel
-
Barrapunto
-
Mildiez

Mejor blog con contenido más original
-
Diario de una Miss intelijente
-
La casa giratoria
-
Milinkito
-
Covadonga Borbón
-
El hombre que comía diccionarios

Mejor blog de ficción
-
El bastión de los sueños
-
Extraños en la plaza
-
Juan Dámaso, vidente
-
Covadonga Borbón
-
Mujer Gorda, diario de Mirta Bertotti

Mejor fotoblog/audiovisual

-
Nocturama Fotoblog
-
Fijaciones
-
Cotidianas Vistas
-
QLio
-
Jabalí Fotolog

Mejor blog inclasificable
-
Mundos de Nepomuk
-
Diario de una MISS Intelijente
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Futuroperfecto
-
El Hombre de Comía Diccionarios
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Una huevera al día

Mejor diseño

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Cosas de ranas
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pop-page.com
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La Mala de la Película
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Papel Continuo
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Juan Benítez


sábado, 18 de marzo de 2006

Los sonetos "subiditos" de Tomás Segovia

Vicente Gallego dedica una antología a algunos de los otros poetas de la generación del 50: Ricardo Defarges, Luis Feria, Manuel Padorno, Fernando Quiñónes, Tomás Segovia y César Simón [el 50 del 50 (seis poetas de la generación de medio siglo), Pretextos, 2006].
Es una selección peculiar, en la que el poeta Vicente Gallego se guía sólo por su criterio de lector y escoge sin atenerse a las convenciones de los antólogos: por no citar no cita ni la procedencia de los poemas. En las primeras páginas del libro, Gallego nos advierte de que la antología está incompleta porque debería haber contado con una treintena de poemas de Antonio Gamoneda: el autor nos remitió a su agente literario y éste, una vez consultado, respondió que los derechos no estaban disponibles. El nalgueo —como dicen en mi pueblo— se cuela por todos lados y hasta un libro de poesía se abre con cuitas de patio de vecinos.
Uno de los antologados es el poeta valenciano del exilio —y por culpa del exilio, más mexicano que valenciano— Tomás Segovia, reciente Juan Rulfo. Vicente Gallego incluye en la muestra de este poeta tres textos de esa curiosa Colección Reservada de Sonetos Votivos que en su momento situaron al colaborador de Octavio Paz (Plural, Vuelta) en la cúspide de la poesía lúbrica en lengua castellana. Aunque sus virtudes son otras muchas, me resisto a obviar (ya se sabe, sábado sabadete) uno de esos sonetos subiditos de Tomás Segovia:
¿Pero cómo decirte el más sagrado
de mis deseos, del que menos dudo;
cómo, si nunca nombre alguno pudo
decirlo sin mentira o sin pecado?

Este anhelo de ti feroz y honrado,
puro y fanático, amoroso y rudo,
¿cómo decírtelo sino desnudo,
y tú desnuda, y sobre ti tumbado,

y haciéndote gemir con quejas tiernas
hasta que el celo en ti también se yerga,
único idioma que jamás engaña;

y suavemente abriéndote las piernas
con la lengua de fuego de la verga
profundamente hablándote en la entraña?

domingo, 5 de marzo de 2006

El abuelo de Zapatero

Pocas veces he sentido tanto asco ante una trifulca política. La alusión de Zapatero a la muerte de su abuelo en la entrevista con la madre de una víctima del terrorismo ha abierto las fauces de ese fascio —gruñidor y voraz— disperso por periódicos, tribunas y blogs de este país. Parece ser que la conversación en Moncloa fue así:

— María Jesús González: Mi hija me sigue haciendo la misma pregunta que cuando era una niña: “Mamá, ¿por qué nos ha pasado esto?”. Póngase en mi lugar.

— José Luis Rodríguez Zapatero: Estoy ya en tu lugar porque a mí me mataron a mi abuelo.

Quede claro que la comparación del presidente del Gobierno no era afortunada porque —además de hacerla ante quien no ha dudado en retorcerla en público— no suele aceptarse emocionalmente equiparar el daño a un abuelo con el daño a una hija. Lo que le ocurra a la progenie ocupa el primer lugar en nuestro escalafón del dolor. Pero ese fallo básico —y creo que único— del comentario de Zapatero no ha merecido apenas la atención de los depredadores. De inmediato, se ha hurgado en otras partes de la pieza argumental ofrecida. Tras leer —hasta el vómito— muchas de las declaraciones que ha suscitado este hecho, creo que las fases en el festín de las alimañas han sido —dichas a su manera— las siguientes:

1.ª El abuelo muerto en combate, más o menos. Zapatero equipara a una inocente víctima del terrorismo con una víctima de la guerra —donde se sabe que lo lógico es que se muera la gente— y además que era un militar —que ya se sabe que se arriesga a ello.

2.ª El abuelo fusilado, pero porque se lo merecía. El abuelo de Zapatero —se dice por estos malajes— algo habría hecho para morir. Uno —para preparar el tiro— lo llama "comandante miliciano". Otro aventura que antes de morir le daría tiempo a matar a alguien. Y un tercero remata diciendo que, efectivamente, ordenó matar a un falangista y patearle la cabeza.

3.ª El abuelo fusilado por los de derechas, pero que antes había luchado contra los de izquierdas. El abuelo de Zapatero —proclaman en Libertad Digital— participó entre las fuerzas militares que reprimieron, en nombre del gobierno, la revolución de Asturias. A partir de ahí otro dice que fue un represor de los mineros asturianos.

4.ª El abuelo de Zapatero fue fusilado por los de derechas, pero el de su mujer lo fue por los de izquierdas. Al abuelo de Zapatero lo mataron los “nacionales” pero al abuelo de su mujer lo mataron los “rojos”, dice un desvergonzado.

5.ª Todos tenemos muertos. Esta es la conclusión y el quid del asunto. Aquí sólo se habla de unos muertos, y al que se le ocurra citar a más muertos se le caerá el pelo.

Como las hienas, han ido saltando de un argumento a otro. Qué gentuza.

La verdad es que Gregorio Díaz —abuelo de Sonsoles Espinosa—, guardia civil que formó parte de los sublevados de Ávila, murió en un accidente provocado por un compañero que limpiaba el arma. Y el abuelo de Zapatero, el extremeño Juan Rodríguez Lozano (Alange, 28 de julio de 1893) fue capitán de Infantería del Ejército y como tal participó en distintas operaciones militares tanto en África —durante los años veinte— como en Asturias —con motivo de la
revolución de 1934—, sin que nada reprobable sobre su actuación en ellas se haya sabido antes de la notoriedad de su nieto. Durante el golpe de Estado de julio de 1936 fue un activo defensor de la legalidad republicana y tras resistir durante unas horas junto a las autoridades fue detenido en el gobierno civil de León el día 20 de julio de 1936. Después de estar encarcelado cerca de un mes, y tras un simulacro de consejo de guerra, fue fusilado por los facciosos el 18 de agosto de 1936 en el polígono de tiro de Puente Castro.

Ni combate ni sangre en sus manos, y defendiendo la legalidad: exactamente la misma inocencia de cualquier víctima de ETA.

(Fotografía tomada de la obra La guerra civil en León (León, 1987) , de Wenceslao Álvarez Oblanca y Secundino Serrano)



sábado, 4 de marzo de 2006

Anónimos en red


En la red hay quien reduce la libertad al anonimato. Estoy de acuerdo si se refiere a transitar sin control por donde a uno le plazca. Pero hay quienes reclaman el anonimato para insultar sin que nadie les identifique. Sé que el asunto es espinoso y que afrontarlo así puede resultar políticamente incorrecto, pero creo que la libertad de ofender bajo seudónimo es la misma libertad que la de hacer pintadas en las paredes o la de enviar por correo postal denuncias sin firma: una libertad meramente mecánica. En un sistema democrático la que debe interesar es la otra libertad, la que se ejerce con responsabilidad y a cara descubierta.

Digo esto porque en Extremadura comienzan a proliferar los blogs anónimos de opinión política dedicados a propalar todo tipo de mentiras, rumores e injurias, la mayoría contra el gobierno regional. En un país de libertades la opinión política agazapada bajo un seudónimo debería ser siempre opinión sospechosa. Más aún cuando —barrunto— esas bitácoras no son más que instrumentos partidarios alentados —y hasta redactados— desde sedes de partidos políticos con la intención de minar al adversario mediante procedimientos distintos a los reiteradamente fracasados métodos electorales.

Aunque la rúbrica no es garantía completa de responsabilidad —basta con leer a cierto buido columnista de la prensa regional—, la opinión firmada suele obligar a más que la anónima. Por eso el deseo de que crezca la opinión ciudadana en Extremadura no puede separase de la exigencia que sea opinión sin antifaz, pues en otro caso quienes la ejercitan adoptan una apariencia propia de delincuentes: la de enmascarados de la política.

miércoles, 22 de febrero de 2006

El rastro extremeño de Casaldáliga


“Poesía necesaria como el pan de cada día”. Con estos versos de Gabriel Celaya comenzaba su carta pastoral de 2006 Pere Casaldáliga, obispo católico, ya emérito, de la diócesis brasileña de São Félix do Araguaia.

Casaldáliga (Balsareny, Barcelona, 1928) es uno de los principales representantes de la teología de la liberación, y su radicalidad de ideas sociales no sólo le ha llevado al ostracismo dentro de la Iglesia de Roma sino a arriesgar su vida, varias veces en peligro por culpa de algunos terratenientes brasileños. Santos Domínguez le dedicaba un comentario en su blog el 12 de mayo del año pasado al referirse a las Memorias del Mato Grosso, libro de viajes de la cacereña Mónica Sánchez Lázaro en el que uno de los protagonistas es el obispo catalán.
Pues bien, este fraile claretiano, pobre e insurrecto, es también poeta y tiene publicado un puñado de libros, el primero de los cuales —Palabra Ungida— se editó (1955) en Extremadura, concretamente en Zafra, donde vivió varios años estudiando en el Teologado Claretiano del convento de El Rosario. Casaldáliga fue integrante del grupo de poesía mística surgido alrededor de la revista zafrense Ángelus, uno de cuyos números se dedicó a sus versos. Ángelus es una rareza en la literatura extremeña de los cincuenta y aún espera un estudio completo que amplíe los datos aportados hasta ahora sobre ella por Ángel Martín Sarmiento, Fernando Pérez Marqués y Manuel Simón Viola. Sería magnífico leer una reedición de todos sus números.

martes, 21 de febrero de 2006

Los recuerdos de Baroja


Acabo de leer La guerra civil en la frontera —los recuerdos de guerra de Pío Baroja— y me ha defraudado. Esperaba más de este último volumen, hasta ahora inédito, de las memorias barojianas. Y mi crítica no se refiere sólo a lo que cuenta —de escasa relevancia, a veces erróneo y con sus típicos comentarios racistas— sino a cómo lo dice. El texto es confuso, desordenado, impreciso, repetitivo y, en fin, —¿por qué no decirlo?— está mal escrito. Creo que estos recuerdos sólo tienen el interés de ser de quien son.

miércoles, 15 de febrero de 2006

Elecciones

Recuerda hoy el maestro Fontana que entre 1836 y 1931 se celebraron en España cerca de 50 elecciones generales que ganó siempre el gobierno que las convocaba. A partir de ese año sólo se ha roto la pauta -y ha perdido el gobierno unas elecciones generales- en cinco ocasiones:

- La primera, en noviembre de 1933. Gobernaba la izquierda y ganó la derecha. No pasó nada.
- La segunda, en febrero de 1936. Gobernaba la derecha y ganó la izquierda. Golpe de Estado y guerra civil.
- La tercera, en octubre de 1982. Gobernaba la derecha y ganó la izquierda. No pasó nada, quizá porque ya había pasado (23 F).
- La cuarta, en marzo de 1996. Gobernaba la izquierda y ganó la derecha. No pasó nada.
- La quinta, en marzo de 2004. Gobernaba la derecha y ganó la izquierda.
Desde entonces los hay (¡ay!) con ganas de que pasen cosas.

domingo, 12 de febrero de 2006

La ideología de Manuel Machado


Compro todos los domingos la colección de libros sobre la Guerra Civil que publica desde hace meses El Mundo. Lo hago más por afán coleccionista de lo que se edita sobre la contienda que por interés específico en la obra. Aunque tiene un diseño atractivo y buena parte de las fotografías son inéditas, su valor no excede lo divulgativo, la mayoría de los textos están escritos por periodistas —no por historiadores— y la orientación general no me parece acertada. Entre otras cosas, me repele que a estas alturas se siga utilizando el término “nacionales” para referirse a los sublevados.

En uno de los últimos volúmenes se incluía una breve biografía de Manuel Machado y se aludía a sus avatares en Burgos en julio de 1936, cuando le sorprendió el golpe de Estado durante una visita que hacía a una cuñada monja. La periodista que firma el texto señala la reconversión ideológica —quizá forzada— del poeta a partir de entonces, pero comete varios deslices: duda de su encarcelamiento —desvelado ya hace tiempo por Miguel D´Ors y confirmado desde que, en 2001, Isaac Rilova Pérez publicara su Guerra Civil y violencia política en Burgos (1936-1943)—; sostiene que “su adhesión al bando rebelde tras el 18 de julio condenó a Manuel Machado al olvido de la historia de la literatura”, lo que es una notoria falsedad, y omite su trascendental viaje a Colliure al enterarse de la muerte de su hermano Antonio.

En cualquier caso, el artículo me ha recordado la hipótesis de Andrés Trapiello, que dudaba de la sinceridad de los cambios ideológicos de Manuel Machado y aventuraba que el extraño poema “Voyou” (granuja, en francés), publicado en 1943, tras el famoso soneto dedicado a Franco (“la sonrisa de Franco resplandece”), era una invectiva en clave contra el dictador:

Ahí está...
su mirada
no es una espada, pues
se oculta y, empalmada,
la ves y no la ves; pero
de acero
es. Brilla dura y cobarde,
despiadada.... No arde.
ahí está...
Blanco... No
lo vio apenas el día
Su mano (garra) es fría.
Lo peor de todo es que sonría...
Donde lo encuentres, átalo.
No habiendo tiempo, mátalo.

Trapiello planteó la hipótesis en su antología del poeta (1993), en la primera edición de Las armas y las letras (1994) y en un artículo en El Pais del 19 de enero de 1997, pero fue parado en seco por Rafael Alarcón Sierra en el mismo periódico el 2 de marzo de ese año, al informarle éste que “Voyou” se había publicado por vez primera en 1929 y, por tanto, nada tenía que ver con el general. Trapiello reconoció su error y agradeció el dato, pero en la nueva edición de Las armas y las letras (2002) siguió insistiendo en su idea.

Una polémica más al hilo de la controvertida ideología de Manuel Machado, superficialmente abordada en la colección sobre la guerra civil de El Mundo.

viernes, 10 de febrero de 2006

El artista


Le agradezco que inventara la modernidad en este mundillo y abriera la poesía a la prosa, que dijera que el poema es el libro y no cada una de sus piezas, que hiciera un único viaje y regresara.

Agradezco a Baudelaire no su dandysmo ni sus paraisos artificiales —ni siquiera el odio al general Aupick—, sino esta fotografía y esa mirada.
[Baudelaire por Carjat, 1861]

domingo, 5 de febrero de 2006

Sargadelos: empresa y cultura


Ida y vuelta a Santiago de Compostela en apenas dos días, pero con tiempo para comer en O Dezaseis y cenar en El Pasaje. Un buen anfitrión, Victor Belho, y un buen compañero de viaje, Nacho Escobar, con quien visito a la mañana siguiente la Galería Sargadelos de la Rúa Nova, donde compramos cerámica y libros.

El Grupo Sargadelos es una experiencia sorprendente de integración entre cultura, economía y empresa. Nace en 1947 con una pequeña fábrica de cerámica en O Castro de Samoedo fundada por el artista y escritor Isaac Díaz Pardo, con la intención de recuperar la tradición ceramista de Sargadelos, famosa dos siglos antes. En 1955 Díaz Pardo viaja a Argentina y colabora en la instalación de otra fábrica similar en Magdalena, cerca de Buenos Aires, y entra en contacto con el nutrido grupo de exiliados gallegos en esas tierras, entre ellos el artista Luis Seone y el periodista y poeta Lorenzo Varela, ambos primeros editores de Cortázar en la revista Correo Literario. En 1963, Díaz Pardo y Seoane —más tarde se incorporaría el arquitecto Andrés F. Albalat— crean en Argentina el Laboratorio de Formas, un instituto teórico de diseño en busca del origen de las formas de Galicia. La fábrica de O Castro y el Laboratorio suscriben un convenio ese mismo año 1963 mediante el que entroncan la actividad económica con el afán de recuperación de la memoria y de la identidad gallega.

A partir de ahí recuperan la tradición ceramista de Sargadelos y crean un complejo industrial en esa localidad (1970); fundan el Museo Carlos Maside (1970), hoy Museo Gallego de Arte Contemporáneo; difunden el modelo de tiendas denominadas Galerías Sargadelos (1972), mezcla de negocio y centros de cultura, donde venden cerámica, libros, y organizan actos culturales; abren el Seminario de Sargadelos (1972), instituto de investigación y de sistemas de comunicación que celebra un encuentro anual de artistas; impulsan el Instituto Galego de Información (1977), desde donde se han editado cinco periódicos y varias revistas; reefundan el Seminario de Estudios Galegos...

Quizás la más significativa creación del Grupo Sargadelos es su sello editorial: Ediciós do Castro, referencia ineludible de recuperación de la memoria histórica de Galicia, con más de mil títulos publicados y dos centenares de ellos sobre historia contemporánea. Hoy Sargadelos no es sólo una empresa con más de doscientos cincuenta empleados, es la principal entidad cultural no institucional de Galicia y un ejemplo, tanto para la gente de la cultura como para la gente de los negocios, de cómo pueden emprenderse proyectos donde ambos afanes no se disocien.
Como no todo iba a ser de rosas, parece que el fundador, Isaac Díaz Pardo, de 86 años, que aún es propietario de una cuarta parte de la empresa, mantiene actualmente un contencioso con el resto de los dueños para evitar que se pierdan los principios fundacionales y que Sargadelos deje de ser el magnífico proyecto cultural que hoy es.
[Cabalos, cerámica de Sargadelos]

domingo, 29 de enero de 2006

Epicentro



Últimamente pasa de todo en Zafra: temblores, crímenes, accidentes... El domingo, día 22, un terremoto leve, 4.4 de magnitud, se sintió en todo el sur de Extremadura. El centro del seismo fue Feria, a catorce kilómetros de aquí. El miércoles día 25 unos descerebrados mataron de un tiro al dueño de una tienda de electrodomésticos a seiscientos metros de casa. Le robaron 500 euros y al decirles que no tenía más dinero le abrieron el pecho de un disparo. Dos días después, un avión F-5 del Ejército del Aire se estrelló en la finca “Los Corzos”, de Burguillos del Cerro, a escasos veinte kilómetros de Zafra, y murieron sus dos ocupantes.

De vez en cuando, las desgracias irrumpen en la vida cotidiana de una pequeña ciudad y la gente se mira a los ojos con una extraña fijeza, sorprendida de tanto suceso.

Hoy también hay sorpresa, pero gozosa: nieva en mi azotea.
[Epicentro. Angela Aguiar (Brasil). Técnica mixta sobre madera]

El banquero de los pobres


Acabo de volver de Sevilla, donde he asistido al III Congreso Internacional de Creatividad: Innovación en la Sociedad y en la Empresa. El enfoque del encuentro me ha defraudado, porque en el ánimo de los organizadores estaba casi exclusivamente la concepción de la creatividad como un contenido educativo, como una didáctica —siguiendo las ideas, por otro lado muy interesantes, del pedagogo valenciano Ricardo Marín Ibáñez (1922-1999)—, y no como una manera distinta de afrontar y actuar en todos los procesos humanos. Si acaso dos satisfacciones ha ofrecido el Congreso para quienes, como yo, no compartiamos esa reducción de la creatividad a mera técnica educativa: la primera, la concesión del premio internacional de creatividad al Gabinete de Iniciativa Joven, instrumento de generalización de la “sociedad de la imaginación” que impulsa la Junta de Extremadura; y la segunda, la conferencia inaugural que impartió Muhammad Yunus, fundador del “banco de los pobres”.


Doctor en Economía, Yunus (1940) comenzó en 1976 y en su país natal, Bangladesh —uno de los más densos demográficamente, pobres y corruptos del mundo—, una experiencia de microcréditos para mujeres sin recursos. Conoció a una artesana del bambú y quedó sorprendido por la calidad de sus trabajos, por su enorme esfuezo personal y por el poco rendimiento económico que obtenía, ya que se veía obligada a aceptar el precio que le pagaba su cliente preferencial: un prestamista que le facilitaba el dinero para mantener su trabajo cobrándole intereses desmesurados. Yunus intentó conseguir para la mujer préstamos en los bancos locales que rompieran ese monopolio crediticio del usurero, pero —como él mismo dice— los bancos sólo prestan dinero a quien ya lo tiene o a quien demuestra que puede devolverlo, no a los pobres. El fracaso de sus gestiones le decidió a ser él mismo quien prestara a esa mujer el equivalente a unos 30 euros. La devolución del préstamo le animó a hacer lo mismo con otras 42 mujeres y en 1983 creó el Banco Grameen que ya ha prestado más de dos mil millones de euros en pequeños créditos a unos tres millones y medio de pobres, mujeres en un 90%. Más de mil sucursales en todo el mundo, miles de réplicas y decenas de premios y reconocimientos internacionales (Premio Internacional de UNESCO-Simón Bolívar, Premio Mundial de la Alimentación, Premio Príncipe de Asturias a la Concordia) han convertido a esta organización en una de las principales iniciativas solidarias del mundo. Noventa y siete de cada cien créditos de Grameen son devueltos. Tal éxito se ha conseguido con mucha creatividad: los préstamos se devuelven en plazos semanales, se conceden a grupos de al menos cinco personas —que actúan como grupo de presión para potenciales impagos—, se cobran casa por casa...

Muhammad Yunus dice que los problemas no se resuelven a vista de pájaro sino a vista de gusano, de cerca, a ras de suelo. Creo que es la única persona en el mundo que ha sido propuesta al Premio Nobel de Economía pero también sería, con los mismos méritos, Premio Nobel de la Paz. Un tipo magnífico.

miércoles, 25 de enero de 2006

Una buena historia local


Ayer presenté el libro La otra mitad de la historia que nos contaron: Fuente de Cantos, República y Guerra, 1931-1939, de Cayetano Ibarra Barroso, editado por la Diputación de Badajoz y que obtuvo el premio “Arturo Barea” de Investigación histórica 2004 otorgado por esa institución. El acto se celebró -con asistencia de unas trescientas personas- en Fuente de Cantos, en el mismo escenario urbano donde transcurre la historia que narra. El autor es poeta, dibujante, estudioso del flamenco, cronista de la historia de su pueblo durante los siglos XIX y XX y, además de esta variopinta dedicación intelectual y artística, ha ejercido una notable actividad pública como alcalde de Fuente de Cantos, diputado provincial y, actualmente, coordinador del proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de la Junta de Extremadura.
Es injusto que Fuente de Cantos se conozca más en la historiografía de la guerra civil en Extremadura por las doce personas asesinadas en el descontrol popular de los sucesos de la quema de la iglesia parroquial el 19 de julio de 1936 que por las 377 personas asesinadas por los militares en la sistemática represión siguiente. El valor principal del libro es que contribuye a poner las cosas en su sitio, y restituye la identidad y dignidad de todas las víctimas.
La otra mitad de la historia que nos contaron es un libro apasionado porque estos empeños de recuperación de la historia oculta de cualquier localidad extremeña durante la guerra civil adquieren caracteres casi épicos y toda épica es apasionada. Pero la pasión —que por otro lado pone el autor en todo lo que hace— no empece el detalle con que se aborda la obra, de más de seiscientas páginas y con unos numerosos apéndices y cuadros de datos que completan la historia principal. Aunque en varios apartados el torrente del relato quizá se desborde y, en general, se advierta algún desaseo en la escritura, La otra mitad de la historia que nos contaron es un buen ejercicio de historia oral asentado al tiempo en un notable acopio de documentos escritos y fotografías. Una digna muestra, en fin, de esa historia local imprescindible para rehacer la síntesis de la II República y la Guerra Civil de 1936.

domingo, 22 de enero de 2006

Breve elogio de la política


P de “política”, pero también de “príncipe”, su reverso.

Si hay algo por lo que me siento antiguo —sólo por eso— es por mi vieja creencia en la política. Cada vez me rodean más escépticos. El poder siempre logra que la gente, de no creer en él, descrea también de la manera de quitar de en medio a quien lo ejerce. Y esa manera se llama política. Al menos, esa es la única no violenta que conozco. La argucia es conocida: despreocupaos de la política, que ya me encargo yo. Lo dijo Franco: haced como yo, que no me meto en política.
Caen como chinches, como incautos ante los trileros en día de feria. Y se despreocupan. En vez de dedicarse a lo público se dedican a lo privado, que es la mejor manera de que otros conviertan en privado lo público. Hay muchos que lo hacen a gusto. Todos los que dicen “yo soy apolítico” son de derechas; pero también hay mucho ecologista, izquierdista de boquilla y porroanarco que dice que la política es una mierda, como si pudiese generalizarse a toda la ferretería la corrupción de los ferreteros.

Quizás no sea yo el antiguo. Quizás lo sean quienes “pasan”. Lo antiguo es la dictadura, el imperio, la satrapía y la nación. Interesarnos por lo que nos rodea, eso es lo moderno.

(Como anuncio de mamá natura, acababa esta nota y el suelo se ha movido en Zafra [5.28 pm]. Un pequeño terremoto, no como el que habría si todos fuéramos un poco más políticos. No somos nadie).

sábado, 21 de enero de 2006

Tierno


Días antes había preguntado a algún señor con transistor en la Plaza de la Villa cómo iba el asunto. Yo vivía entonces en la calle del Príncipe, y bajé hasta la puerta del Ayuntamiento, donde se congregaban —inquietos— los más adeptos. Después de conocer el coloquial parte médico no supe qué hacer allí y me fui a beber cerveza a mi barrio, a la cervecería Alemana, en la plaza de Santa Ana. Como siempre salía solo, siempre iba con un libro. Y escribía en ellos al mismo tiempo que los leía; costumbre que aún conservo. De entonces data un dicho: nos morimos todos igual pero no iguales. Once años antes había muerto Franco y yo con 14 —en medio de un examen de Física de 6º— despertaba a mi padre porque me parecía que aquello era grave. La gente lloró mucho pero también descorchó mucho champán —luego lo supe. Con Tierno Galván, sólo lloró. Después dijeron que no nació en Soria, que no vivió en Valdevellano de Tera, que nunca fue perseguido por los vencedores de la guerra... (lo dijo César Alonso de los Ríos, otro pío pío). Pero, más allá de alguna duda, fue un tipo magnífico, un intelectual brillante y un alcalde que logró lo máximo: personificar la ciudad que preside; ser su símbolo.
Dos días después —el 21 de enero de 1986— bajé hacia Cibeles desde Maudes y Cuatro Caminos con mis compañeros de trabajo, mis amigas y amigos. Nunca he ido a un entierro con tanta devoción. Delante del Palacio de Correos pasó la carroza negra y pasaron los caballos, también negros. Y pasó Tierno. Como dijo el maestro Lázaro —por cierto, su compañero en la prehistoria política de la Asociación Funcionalista Europea— no hubo nadie que le excediera en buena crianza y urbanidad.

miércoles, 18 de enero de 2006

Goytisolo y Valente


Una gripe persistente me tiene recluido en casa desde hace días. Ni siquiera para leer tiene uno ganas; si acaso, para la sugerencia y la ensoñación. Por ejemplo, el reciente artículo de Juan Goytisolo en Babelia sobre José Ángel Valente, que me recuerda dos paseos por Zafra.

El primero fue hace diez años, el 9 de mayo de 1996. El poeta retrasaba su partida, interesado por conocer la ciudad, tras una memorable intervención el día anterior en el Seminario Humanístico de Zafra. Creo que nada más que Luciano Feria y yo hicimos de cicerones. Descubrir a un afectuosísimo y cercano Valente fue el cierre cabal —paradójico según quién— a su poesía elevada y a su compromiso intelectual con lo generado en los márgenes.

El segundo paseo fue el 5 de septiembre del año pasado, casi una década después. Mi hermano Miguel Ángel me avisaba desde Cáceres de su viaje a Zafra con Juan Goytisolo. Durante un par de horas recorrimos, apresurados, las calles zafrenses. Le hablé de ese otro paseo con Valente y me dijo: era uno de mis mejores amigos y uno de los mejores poetas del siglo XX, junto al último Juan Ramón y a Luis Cernuda.

Goytisolo, en su aproximación de Babelia, dice del autor de los ensayos de La experiencia abisal que los términos comunes a quienes se refiere en los textos son exilio, extrañamiento, ortodoxia, represión..., casi los mismos —añado yo— que a él le interesan. No es extraño, pues, que en Zafra hayamos citado un poema de Valente (“Serán ceniza...”) para iniciar y fundamentar el proceso de recuperación de la memoria republicana (abril de 2000; septiembre 2003). Tampoco es extraño que Juan Goytisolo, paseando por Zafra, quisiera fotografiarse junto a la bandera republicana que colgaba de una ventana de la calle Jerez.

(Por cierto, la fotografía —inédita— es de Miguel Ángel)

martes, 10 de enero de 2006

Lectura de El País


Lo leo a diario desde abril de 1976. Unas veces es irritante y otras, soberbio. Casi siempre sorprende, aunque buena parte de sus valores los adquiere por comparación.

Página 6: Si Wojtyla muere, aquella década habría sido otra y nuestro mundo no sería éste. Hoy serían más los que nos hablarían de los éxitos del "socialismo real" y la "democracia avanzada". Serían más los que difamarían a los demócratas y liberales anticomunistas como fascistas, cuando los que han pactado siempre con los nazis, los han emulado, acompañado y superado en el crimen son ellos, los que lamentan que Agca errara y creen de vuelta la hora del laboratorio social, de la coacción redentora, en Cataluña o Bolivia. Los comunistas tendrían las cuentas saneadas. Ceaucescu le regalaría más relojes a Carrillo. No escandalizaría la indecencia de este anciano al despreciar a decenas de miles de rumanos torturados y asesinados por su "amigo íntimo", según él un amable gobernante al que los rumanos hoy elegirían en las urnas. En fin, si Agca no falla, serían aun mayor legión quienes pretenden con Carrillo haber tenido razón con ideas que sembraron de millones de muertos Europa y el mundo entero. (Hermann Tertsch “Agca por Sofía o el valor de una bala”). Desternillante Tertsch; se va a hacer daño de tanto esfuerzo. Para un artículo que va sobre la excarcelación de Agca no se puede pedir más. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Bollullos del Condado: Cataluña, Bolivia y Carrillo.
Página 9: “El aliado ideológico de Evo Morales”, titular del pie de foto en el que se ve al electo presidente de Bolivia con el jefe del Estado chino, Hu Jintao. Otra vez Bolivia. El País sigue enseñando la patita por los intereses bolivianos del grupo Prisa.
Página 13: “Escala del tiempo perdido”. Magnífico y temible artículo de Félix de Azúa.
Página 17: Hay que pasar sin vacilación al ataque, porque la forma más segura de perder una guerra es darla por perdida. Alejo Vidal Cuadra, al criticar la que considera actitud pasiva de su partido, el PP, ante el proyecto de estatuto de Cataluña. Este también se va a hacer daño de tanto esfuerzo.
Página 20: Ninguna magnitud de una partícula elemental permanece igual a sí misma después de haber sido sometida a nuestros instrumentos de medida, dice Miguel Ángel Aguilar en “El Estatut indeterminado” y continúa: ...en el ámbito de la información periodística sólo los hechos sometidos a un proceso de difusión suficiente pasan a ser considerados hechos periodísticos. Sí, Aguilar también arranca desde lejos.
Página 30: "Un estudio con fumadores muestra que el chocolate negro mejora la función circulatoria". En el primer artículo que escribí en mi vida (y no publiqué) decía que este tipo de noticias se generan con cadencia prevista para elevar o reducir los excedentes de determinados productos alimentarios. Dentro de unos años se descubrirá lo contrario.
Página 33: La criada evoca una escena en la que Jesús devalúa el trabajo de Marta, una mujer en similar posición a la suya. Es una representación subversiva que introduce una dimensión humana a un importante texto bíblico. Velázquez es un crítico bíblico. Saca a la luz el trasfondo y las realidades ocultas en los Evangelios para establecer una relación con el contexto contemporáneo. En su tiempo fue una acción totalmente novedosa e imaginativa, dice el catedrático británico Philip Esler acerca del lienzo "Cristo en casa de Marta y María", de Velázquez. Siglos después el artista sigue dialogando, a través de sus "textos", con los "lectores".
Página 34: Los poetas son mala gente: Álvaro Pombo calentando el ambiente para su conferencia en la Juan March.
Crucigrama seis vertical, cinco letras: Tras diez años de odisea, por fin regresó allí Ulises.

domingo, 8 de enero de 2006

Eróstrato, incendiario


Vuelvo a Marcel Schwob gracias —y así siempre— a Heráclito. Me obsesiona su Eróstrato, incendiario, de ese libro que deslumbró a Borges y —supongo— a Sartre y a Pessoa: Vidas imaginarias (1896). Desde hace veinte años soy incapaz de dejar de leer cada cierto tiempo ese relato, cuyo argumento ya reveló Estrabón:

Eróstrato entró de noche en el templo de Artemisa en Éfeso, donde estaba depositado, junto a otras riquezas, el manuscrito de Heráclito, el filósofo del fuego. Había sido rechazado como sacerdote del templo, y juró apartar el velo que cubría la piedra negra, cónica y brillante que representaba a Artemisa. Quizá fuera en venganza o, como recuerda el complejo al que dio nombre, por afán de notoriedad.

Hundió sus dedos entre las alhajas vírgenes. Pero no sacó más que el rollo de papiro donde Heráclito había inscrito sus versos. Al fulgor de la lámpara sagrada los leyó y se enteró de todo. En seguida gritó: “¡Fuego, fuego!”.

El templo fue destruido por las llamas y se perdieron las palabras del filósofo, hoy sólo fragmentos. Era el sexto día del mes hecatombeón —nuestro 21 de julio— del año 356 a. C. Esa misma noche nació Alejandro Magno.

Las ciudades de Jonia prohibieron pronunciar, siquiera, el nombre de Eróstrato, pero el rumor lo ha traído hasta nosotros. Consiguió la celebridad gracias a Estrabón, a Schwob, a Pessoa, a Sartre, a Borges... y a Cervantes, que lo cita en El Quijote:

También viene con esto lo que cuentan de aquel pastor, que puso fuego y abrasó el templo famoso de Diana, contado por una de las siete maravillas del mundo, solo porque quedase vivo su nombre en los siglos venideros; y aunque se mandó que nadie le nombrase ni hiciese por palabra o por escrito mención de su nombre, porque no consiguiese el fin de su deseo, todavía se supo que se llamaba Eróstrato.
Y el incendiario acabó venciendo.
Los nombres de los criminales, si no los susurra la gente, los pregonan los escritores, que dan y quitan celebridad... antiguamente.

viernes, 6 de enero de 2006

Reyes para uno de 45


Hay una frase estúpida que circula por ahí y que unos atribuyen a Churchill, otros a Machado (Antonio, que a Manuel le pilló en Burgos), a Malraux, a Maurois, a Sartre o a Brant:

Quien no es comunista a los veinte no tiene corazón y quien sigue siéndolo a los cuarenta (o sesenta, porque no se ponen de acuerdo) no tiene cabeza.

Durante años mi recolecta en Epifanía fue parca, pero a la vista de los regalos que en éste me han dejado los generosos reyes planteo una variante ripiosa a ese dicho:
Quien no es comunista a los veinte no tiene corazón
y quien no es consumista a los cuarenta no tiene televisión.

- PDA con teléfono móvil Woxter i-Pocket 200
- Almohada cervical Tempur de material viscoelástico
- Vaporizador de agua de colonia Álvarez Gómez
- La guerra civil en la frontera, de Pio Baroja
- Historia de las dos Españas, de Santos Juliá
- Varios CD de música clásica

Aunque ese final de colonia, libros y música se asemeja a lo acostumbrado, el resto es ya para mí una exageración. Aunque, eso sí, la agradezco.

jueves, 5 de enero de 2006

El jersey


En las entrevistas oficiales los occidentales ya casi no reparamos en las túnicas de algunos embajadores africanos, en el sari de las hindúes, en las telas árabes o en los kimonos japoneses. El protocolo no se incomoda ante estas expresiones de lejano tipismo y permite su exhibición en los palacios europeos.

Pero el jersey es distinto. El jersey sorprende no por extraño, sino por doméstico. Es la intromisión de lo cotidiano en lo aúlico. Así no parece que recibamos a alguien importante venido de allende los mares; así parece que un campesino vestido de domingo nos está pisando la moqueta.

¡Bien por Evo Morales, que ha empezado sacando los colores a tanta corbata por venir a España vestido de él mismo!

[...]

Así estaba yo en la cocina de mi casa, improvisando un discursito apañado sobre el derecho a la diferencia y la necesidad de saltarse a veces tanta formalidad, cuando el imberbe de mi hijo me ha dejado sin habla: “Pues entonces ya podías dejar de refunfuñar porque yo siempre use sólo zapatillas deportivas”.

Glup.

martes, 3 de enero de 2006

No hazañero, sino hazañoso



Hacen muy de los hacendados los que menos tienen para qué. Todo lo hacen misterio, con mayor frialdad: camaleones del aplauso, dando a todos hartazgos de risa. Siempre fue enfadosa la vanidad, aquí reída: andan mendigando hazañas las hormiguillas del honor. Afecte menos sus mayores eminencias. Conténtese con hacer, y deje para otros el decir. Dé las hazañas, no las venda; ni se han de alquilar plumas de oro para que escriban lodo, con asco de la cordura. Aspire antes a ser heroico que a sólo parecerlo.
Oráculo manual y arte de prudencia, Baltasar Gracián

lunes, 2 de enero de 2006

Manos dibujando


Mi ex libris es una reproducción de la litografía Manos dibujando de Maurits Cornelius Escher. Descubrí a finales de los años ochenta al artista holandés gracias al científico norteamericano Douglas R. Hofstadter, autor de uno de los libros más sorprendentes que he leído, Godel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle. Hofstadter, profesor de ciencias cognitivas de la Universidad de Indiana, escribió este extraño texto jugando con las similitudes entre las obras de un matemático (Godel), un músico (Bach) y un dibujante (Echer), y apoyándose en los diálogos de Aquiles, Zenón y la tortuga escritos por Lewis Carroll. El infinito, el bucle, la autorreferencia, el espejo, la reiteración, la paradoja, el isomorfismo y los palíndromos se entrelazan en un libro difícil y fascinante que es todo un tratado sobre la inteligencia, pero que también sirve para explicar fenómenos literarios como la metapoesía o ciertos cuentos de Borges.

Manos dibujando resume en una imagen el contenido del libro de Hofstadter, siempre que se tenga en cuenta que además de las dos manos dibujadas y dibujantes existe una tercera mano, también dibujante pero no dibujada: la de Escher o la del escritor que habla de la escritura.

Casualidades


El historiador está tan atento a descubrir causalidades que a veces no repara en las casualidades. Tampoco está bien visto. El estatuto científico, poco a poco conseguido tras tanto positivista, parece que se resiente si hacemos caso de coincidencias. Pero a mí me divierte encontrarlas. Ahí va una de las más sorprendentes y estremecedoras:

Hay los mismos días desde el 20 de noviembre de 1975 al 23 de febrero de 1981 que desde el 14 de abril de 1931 al 17 de julio de 1936. El día del golpe de Estado de Tejero había transcurrido, desde la muerte de Franco, el mismo período de tiempo que duró la II República sin guerra. Cuesta trabajo pensar que quienes planean el secuestro del gobierno y de los diputados en el palacio de la Carrera de San Jerónimo fueran conscientes que ese día se batía el record de democracia (o de ausencia de dictadura) en paz, pero hay que reconocer que la coincidencia se las trae.

El asunto pasa a ser más propio de la Cábala si reparamos en que el anterior período de democracia y libertades plenas, inaugurado el 30 de septiembre de 1868 con el destronamiento de Isabel II, acaba 5 años, 3 meses y ¡4 días! después, en la madrugada del 3 de enero de 1874 con la expulsión de los diputados del Palacio de Congresos por orden de Manuel Pavía.

Alguno ha aventurado que —más que una casualidad— esos 5 años, 3 meses y 3-4 días de cadencia en esos tres períodos históricos, tienen un sentido y marcan el tiempo de aguante de nuestros espadones antes de cargarse las libertades. Quizá en la elección de la fecha del 17 de julio de 1936 pesara el precedente de Pavía y quizá también Tejero y los suyos pensaran que si Franco había saltado a los 5 años, 3 meses y 3 días, ellos no podían permitirse aguantar más tiempo.

Puede ser una casualidad, pero tal y como está la peña (la de antes, la de ahora y la de siempre) no me extrañaría ni mijita que la elección de las fechas de los golpes tuviera esa oculta razón.