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sábado, 10 de junio de 2006

Una buena emisora de radio

Alguien ya me lo había dicho: Canal Extremadura Radio está cuajando. Y lo compruebo día a día. Será que la falta de medios aguza la imaginación o, más bien, será que las buenas artes de Jeremías Clemente Simón y Marce Solís —y de Gaspar García Moreno— se tienen que notar. El próximo lunes comienzan los informativos, pero hasta ahora sólo han emitido música. Y hacen una radio musical de calidad. Han involucrado en la conducción de los programas a músicos y actores extremeños, gente que sabe hacer lo suyo, y entre todos han armado una parrilla con “firmas”, con personalidad y variada, atractiva para un inculto musical como yo: jazz, flamenco, clásica, canción de autor, afroamericana, música de cine, pop, rock... De todos los espacios, destaco tres: “La música que le gusta a las vacas” de Marce Solís, a primera hora, de lunes a viernes; “Ozono. Música para respirar”, de Juan de Pablos, los sábados a las 10 de la mañana; y “Lo prohibido”, de Pilar Boyero y Jc Corrales, a las 11, también los sábados. Tres muestras de un trabajo extremeño de calidad. Enhorabuena.

miércoles, 7 de junio de 2006

El Adagio de Barber



Suena como música de El hombre elefante (1980, David Linch) o como banda sonora de Platoon (1986, Oliver Stone), pero Samuel Barber la compuso mucho antes, en 1936, y no sólo por eso debería ser la música de nuestra guerra. No conozco música más bella y triste a la vez.

sábado, 22 de abril de 2006

Perro semihundido

¿Se asoma o se hunde? Ese dilema divide a los críticos, pero es el interrogante más superficial de los que sugiere. Aunque de Goya arranca la pintura moderna, creo que es concretamente esta obra de la Quinta del Sordo el gozne que abre la puerta al nuevo escenario expresivo de las vanguardias. Es cierto que sería distinto si el fresco estuviera inacabado, como alguno sostiene, y el vacío que interpela al animal fuera un hueco donde faltara otra figura.

Supongamos que no, supongamos que Goya sólo quiso pintar lo que pintó: esa cabeza de perro sobre la arena o las aguas intencionadamente aislada, semihundida al fondo de un espacio alargado de ocres. Si así fuera —y así es— Goya habría intuido y pintado por primera vez la desolación contemporánea, pero también la creación esencial de ese dios —ajeno a lo judaico— que cantara Abel Martín: la nada.
"Perro semihundido", Francisco de Goya, 1821-1823

miércoles, 19 de abril de 2006

Luis Varela

Veo poca televisión. La mayoría de los días sólo de 9 a 10 de la noche, poco más o menos. Un informativo (la Cuatro, de Gabilondo; la Primera, de Milá o el insuperable de la Dos) y el programa de la familia: Camera Café.

Sí: Camera Café. Este es el programa en el que coinciden todos los gustos televisivos de la casa, desde el de mi hijo Juan (11 años) hasta el de Eva o el mío. Sólo cuando está mi madre (82) hay refunfuños, aunque también alguna risa.

Un magnífico programa de cámara fija, sin más plano que el supuesto ojo de una máquina de café que ve a sus usuarios (los de una oficina bastante creíble) hablar y moverse frente a ella. Me río a carcajadas. Soberbios actores y un insuperable actor cómico: Luis Varela como Antúnez.
Mañana me pasaré por Telecinco para cobrar.

domingo, 5 de febrero de 2006

Sargadelos: empresa y cultura


Ida y vuelta a Santiago de Compostela en apenas dos días, pero con tiempo para comer en O Dezaseis y cenar en El Pasaje. Un buen anfitrión, Victor Belho, y un buen compañero de viaje, Nacho Escobar, con quien visito a la mañana siguiente la Galería Sargadelos de la Rúa Nova, donde compramos cerámica y libros.

El Grupo Sargadelos es una experiencia sorprendente de integración entre cultura, economía y empresa. Nace en 1947 con una pequeña fábrica de cerámica en O Castro de Samoedo fundada por el artista y escritor Isaac Díaz Pardo, con la intención de recuperar la tradición ceramista de Sargadelos, famosa dos siglos antes. En 1955 Díaz Pardo viaja a Argentina y colabora en la instalación de otra fábrica similar en Magdalena, cerca de Buenos Aires, y entra en contacto con el nutrido grupo de exiliados gallegos en esas tierras, entre ellos el artista Luis Seone y el periodista y poeta Lorenzo Varela, ambos primeros editores de Cortázar en la revista Correo Literario. En 1963, Díaz Pardo y Seoane —más tarde se incorporaría el arquitecto Andrés F. Albalat— crean en Argentina el Laboratorio de Formas, un instituto teórico de diseño en busca del origen de las formas de Galicia. La fábrica de O Castro y el Laboratorio suscriben un convenio ese mismo año 1963 mediante el que entroncan la actividad económica con el afán de recuperación de la memoria y de la identidad gallega.

A partir de ahí recuperan la tradición ceramista de Sargadelos y crean un complejo industrial en esa localidad (1970); fundan el Museo Carlos Maside (1970), hoy Museo Gallego de Arte Contemporáneo; difunden el modelo de tiendas denominadas Galerías Sargadelos (1972), mezcla de negocio y centros de cultura, donde venden cerámica, libros, y organizan actos culturales; abren el Seminario de Sargadelos (1972), instituto de investigación y de sistemas de comunicación que celebra un encuentro anual de artistas; impulsan el Instituto Galego de Información (1977), desde donde se han editado cinco periódicos y varias revistas; reefundan el Seminario de Estudios Galegos...

Quizás la más significativa creación del Grupo Sargadelos es su sello editorial: Ediciós do Castro, referencia ineludible de recuperación de la memoria histórica de Galicia, con más de mil títulos publicados y dos centenares de ellos sobre historia contemporánea. Hoy Sargadelos no es sólo una empresa con más de doscientos cincuenta empleados, es la principal entidad cultural no institucional de Galicia y un ejemplo, tanto para la gente de la cultura como para la gente de los negocios, de cómo pueden emprenderse proyectos donde ambos afanes no se disocien.
Como no todo iba a ser de rosas, parece que el fundador, Isaac Díaz Pardo, de 86 años, que aún es propietario de una cuarta parte de la empresa, mantiene actualmente un contencioso con el resto de los dueños para evitar que se pierdan los principios fundacionales y que Sargadelos deje de ser el magnífico proyecto cultural que hoy es.
[Cabalos, cerámica de Sargadelos]

lunes, 2 de enero de 2006

Manos dibujando


Mi ex libris es una reproducción de la litografía Manos dibujando de Maurits Cornelius Escher. Descubrí a finales de los años ochenta al artista holandés gracias al científico norteamericano Douglas R. Hofstadter, autor de uno de los libros más sorprendentes que he leído, Godel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle. Hofstadter, profesor de ciencias cognitivas de la Universidad de Indiana, escribió este extraño texto jugando con las similitudes entre las obras de un matemático (Godel), un músico (Bach) y un dibujante (Echer), y apoyándose en los diálogos de Aquiles, Zenón y la tortuga escritos por Lewis Carroll. El infinito, el bucle, la autorreferencia, el espejo, la reiteración, la paradoja, el isomorfismo y los palíndromos se entrelazan en un libro difícil y fascinante que es todo un tratado sobre la inteligencia, pero que también sirve para explicar fenómenos literarios como la metapoesía o ciertos cuentos de Borges.

Manos dibujando resume en una imagen el contenido del libro de Hofstadter, siempre que se tenga en cuenta que además de las dos manos dibujadas y dibujantes existe una tercera mano, también dibujante pero no dibujada: la de Escher o la del escritor que habla de la escritura.

viernes, 2 de diciembre de 2005

Estopa, Platón y Cuerda


Me ha hecho gracia. En el último video clip de Estopa ellos nacen de la tierra. Parece que el asunto está justificado por el horrísono título: Voces de ultrarumba, dicen y escriben. Lo moderno repite esquema antiguos, que a pesar de lo moderno perviven. La semejanza con los "autóctonos" de Platón en El Político es inevitable. También los "hijos de la tierra" platónicos nacían como repollos, pero creo que al revés: crecían aniñando. Lo mejor de todo es que el círculo estaba cerrado desde 1988 gracias a José Luis Cuerda, que ya había introducido en su genial y disparatada película Amanece que no es poco (qué placer volver a verla) un sol que nacía al revés y personajes que envejecían en medio de un huerto y sin poder arrancarse el "rizoma". Ojalá la cultura sólo fuera recordar.